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UN CIRCUITO PARA TODOS

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: E.T


Defensa unifica las pruebas físicas para el ingreso, formación y egreso en los centros docentes militares, y las mantiene para las evaluaciones periódicas en todas las Fuerzas Armadas.

La Orden Ministerial 15/2026, de 13 de enero, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) número 19, de 21 de enero, y en el Boletín Oficial de Defensa (BOD) número 15, de 23 de enero, de 2026, establece, por primera vez, un sistema unificado de pruebas físicas para el ingreso, la formación y el egreso en todos los centros militares de formación, y las mantiene para las evaluaciones periódicas de todo el personal militar a lo largo de su vida profesional.

La unificación de las pruebas físicas por parte del Ministerio de Defensa para las Fuerzas Armadas no es un mero ajuste técnico. La norma simplifica, armoniza y fija un estándar común para todas las escalas, cuerpos y Ejércitos. Donde antes había doce pruebas, ahora hay cinco, y donde antes había itinerarios dispares, ahora hay un mismo listón para todos, que acompaña a cada militar durante su carrera, desde el primer día de su ingreso en el Ejército hasta su último destino.

Las pruebas comunes son exigentes en su ejecución. Estas consisten en la realización de flexo-extensiones de brazos, para medir la fuerza-resistencia del tren superior; plancha isométrica, para evaluar la resistencia de la musculatura abdominal; circuito de agilidad-velocidad, para medir los cambios rápidos de dirección y ritmo; y carrera de 2000 metros, para valorar la capacidad cardiorrespiratoria. A ellas se suma, en la formación de oficiales y suboficiales, la prueba específica de soltura acuática —nadar 50 metros—, que evalúa el desplazamiento autónomo en el agua.

El coronel Rubio Escanciano, jefe de la Secretaría Permanente de la Junta Central de Educación Física y Deportes del Ejército de Tierra (JCEFYDET) y jefe de la Sección de Preparación Física de la Subdirección de Instrucción, Adiestramiento y Evaluación (SUBDINS) del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), asegura que la Orden Ministerial nace de una voluntad del Ministerio de Defensa de estandarizar las pruebas en todas las etapas: el ingreso, la formación, el egreso y la evaluación periódica en la vida militar, una continuidad que aporta coherencia y claridad al sistema para evaluar la preparación física en las Fuerzas Armadas.

Cinco pruebas, cinco retos

Estas cinco pruebas no solo miden la constancia, disciplina o voluntad del individuo, también ponen a prueba a la organización interna, ya que, según explica el coronel Rubio Escanciano, la implementación de la norma implica adaptar estructuras, circuitos, tablas y, en algunos casos, nuevas perspectivas y cambios de mentalidad, que requieren tiempo, desarrollo, pedagogía y un análisis pormenorizado dentro de la propia institución.

De puertas para adentro, la Instrucción Técnica del Test General de la Condición Física será actualizada. Una primera modificación menor —el mapa de evaluación— ya se ha realizado en febrero pasado. La actualización más amplia, que afectará a conceptos, anexos de pruebas y tablas, está prevista para octubre de 2026. El objetivo es adaptar las unidades a la nueva Orden Ministerial, aportando claridad, pero sin contravenir la norma superior.

Uno de los cambios más significativos en las pruebas de preparación física afecta a la fuerza abdominal. El tradicional encogimiento abdominal ha dejado paso a la plancha abdominal isométrica. Esta sustitución coincide con un proyecto propio que el Ejército de Tierra ya tenía en marcha.

Principales cambios

Asimismo, respecto al giro en la prueba de resistencia, ha habido un cambio sustancial. Los 6000 metros, de corte eminentemente aeróbico, se transforman en 2000 metros. Hay menos distancia, pero mayor intensidad. La nueva carrera es más rápida, más técnica y con una presencia notable de factores anaeróbicos, según el jefe de la Sección de Preparación Física de la Subdirección de Instrucción, Adiestramiento y Evaluación (SUBDINS). «Más exigente, a pesar de la menor distancia», en sus propias palabras. Estas características obligan a introducir trabajos de calidad en su preparación, explica el coronel Rubio Escanciano, como son el entrenamiento interválico, la técnica de carreras y el control de ritmo, especialmente en unidades no operativas, donde la preparación deberá ajustarse con mayor detalle. En este sentido, el coronel explica que la Escuela Central de Educación Física trabaja ya en un documento de orientación que acompañe esta transición, porque no se trata solo de correr menos, se trata de correr mejor.

Justicia y equilibrio

El cambio también corrige una descompensación en las antiguas tablas de evaluación. La prueba de 6000 metros era desproporcionadamente más difícil de puntuar que otras, como la fuerza de brazos, abdominal, agilidad o velocidad. Ahora, se persigue que la dificultad sea homogénea, con el fin de alcanzar una determinada nota, tratando de encontrar el equilibrio y la justicia dentro del sistema.

Asimismo, la exigencia en los 2000 metros también se extiende al terreno. La naturaleza rápida y técnica de la prueba exige circuitos extremadamente exactos, explica el coronel Rubio Escanciano, donde se penalizan errores de diseño, como giros de 180 grados, inflexiones bruscas y ángulos rectos que frenan al corredor. «El ideal es una pista de atletismo de 400 metros», explica el responsable de la Sección de Preparación Física. Sin embargo, la realidad del terreno obliga a definir características mínimas: terreno sensiblemente llano, firme adecuado, longitud mínima de 300 metros, ausencia de inflexiones y ángulos rectos, sin obstáculos y sin tramos finales descendentes.

El objetivo es la equidad, subraya el coronel: «que un militar en el norte y otro en el sur, en la península o en los archipiélagos, compitan bajo las mismas condiciones». Para ello, explica el jefe de la Sección de Preparación Física de la SUBDINS, «se ha puesto en marcha un proceso de validación de circuitos que se prevé que concluya en diciembre de 2026», con visitas de las Secciones de Preparación Física Regionales (JEAPRE).

Por otra parte, respecto a la prueba de soltura acuática, esta se mantiene para el ingreso en las academias de oficiales y suboficiales. Esta prueba ya existía y continúa como garantía de autonomía en el agua. En las pruebas de acceso a la escala de Tropa no se ha incorporado. Otras pruebas de ingreso, como el salto vertical o los saltos de aparatos, han desaparecido con la nueva orden, ya que el Ministerio de Defensa considera que la potencia de las piernas queda suficientemente probada en la prueba de los 2000 metros.

La evaluación periódica

La evaluación periódica es otro de los pilares de la Orden Ministerial. La nueva norma fija un estándar común para todo el personal militar y habilita a los Jefes de Estado Mayor de cada Ejército para elevar los mínimos exigidos o añadir pruebas complementarias en unidades con cometidos específicos. La Orden Ministerial marca el suelo, pero cada Ejército puede elevar su techo dentro de los límites que marca la ley. La periodicidad anual de las pruebas se mantiene en el Ejército de Tierra, mientras que en la Armada y en el Ejército del Aire y del Espacio se han venido realizando cada dos años, el mínimo que permite la orden.

Las pruebas de evaluación periódica se aplican a todos los cuerpos y escalas por igual. La única diferencia se encuentra en las tablas de puntuación, que varían según la edad y el género. El mínimo de aprobado —el «apto»— se sitúa actualmente en el 20 por ciento en los tres Ejércitos. La Sección de Preparación Física del Ejército de Tierra tiene vocación de elevar ese mínimo en el futuro, pero la prioridad y el esfuerzo inmediato se centran ahora en la adaptación de la nueva orden y el rodaje del nuevo sistema.

Tras el periodo de implementación de la nueva orden, que se prolongará hasta 2027, se analizará la coherencia de las nuevas pruebas y tablas a nivel interno. Si fuera necesario, se propondrán modificaciones al Ministerio de Defensa. Asimismo, se observará el impacto de los nuevos requisitos en el ingreso de Tropa, especialmente la sustitución del test de Course Navette como prueba de resistencia aeróbica en los test físicos por los 2000 metros, ya que la Orden Ministerial no es un punto final, sino un punto de partida en todo el recorrido.

HACIA EL COMBATE ROBOTIZADO

Texto: Elvira Valbuena/ Madrid

Fotos: BRILEG

El Campo de Maniobras y Tiro «Álvarez de Sotomayor», en Almería, se convirtió, entre el 27 y el 31 de octubre de 2025, en un laboratorio vivo del combate del futuro. Durante cinco días, el Ejército integró en un escenario táctico realista múltiples sistemas robotizados —aéreos y terrestres— junto con capacidades de guerra electrónica, antidron (C-UAS), comunicaciones avanzadas y municiones merodeadoras, todo ello en colaboración con pequeñas y medianas empresas nacionales de relevancia y la presencia de observadores internacionales.

Este ejercicio forma parte de la Campaña de Experimentación Táctica 2025-26, impulsada por el Centro de Fuerza Futura 2035 de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército (EME), y ejecutada con el apoyo de la Brigada (BRI) «Rey Alfonso XIII» II de la Legión como Brigada Experimental (BRIEX) del Ejército de Tierra. Su objetivo era medir, validar y perfeccionar las capacidades que marcarán la diferencia en un combate multidominio cada vez más complejo. Su antecedente se sitúa entre el 16 y el 19 de junio de este mismo año, cuando se llevó a cabo una demostración dinámica de la Fuerza Futura en el marco del proceso de transformación hacia la Fuerza 35, y dentro de la fase de experimentación definida por el EME. A partir de aquí, se han sumado más empresas y se han abierto las puertas a la participación de personal extranjero. 

Este primer ejercicio se realizó en el contexto del campo de batalla transparente, donde el diseño de la fuerza y la transformación de la misma van de la mano de las nuevas tecnologías y de un cambio de mentalidad. Tras las lecciones obtenidas, ha llegado la hora de ampliar las distancias de empleo y la conectividad de los medios con este segundo ejercicio, comprobando cómo los diferentes sistemas autónomos no tripulados avanzan por delante de los combatientes, enfrentándose a las amenazas, y recordando el concepto de que el primer contacto con el enemigo será un medio robotizado, promovido por el Centro de Fuerza Futura.

Un entorno de pruebas exigente

Los diferentes ejercicios incluyeron el empleo coordinado de sistemas aéreos no tripulados (UAS) y vehículos terrestres no tripulados (UGV); ensayos de munición merodeadora y sistemas inteligentes de vigilancia; pruebas de guerra electrónica (EW) para interferencia, detección y protección, y ejercicios con sistemas C-UAS capaces de neutralizar amenazas aéreas de bajo coste. La integración de comunicaciones se realizó mediante antenas de satélite y nodos 5G, indispensables para operar en entornos degradados, con la finalidad de aportar valor añadido a los experimentos que realiza la BRIEX dentro del Programa Anual de Experimentación, que dirige el Mando de Adiestramiento y Doctrina.

Uno de los puntos fuertes del ejercicio fue el lanzamiento de varios UGV armados, una oportunidad que no se ve en los campos de maniobras del Ejército de Tierra todos los días. Equipado con 300 cartuchos de 7,62 mm, el UGV mostró la capacidad de hacer fuego a distancias cercanas a 1000 metros. También se montó sobre un cuadrúpedo un fusil HK para evaluar la estabilidad de tiro del robot, su precisión y su capacidad para operar en escenarios con interferencias o movilidad restringida. 

Otro hito fundamental ha sido la conectividad. La Jefatura del Ciberespacio y de los Servicios de Asistencia Técnica (JCISAT) ayudó a realizar el montaje del sistema Área MESH Táctica para Operaciones, que la BRILEG desplegará próximamente en Eslovaquia como la solución que permite garantizar la conectividad en operaciones, donde la dispersión será máxima, acorde con los principios del campo de batalla transparente. Este tipo de pruebas refuerza la integración de redes avanzadas en el marco del combate multidominio.


La franja robótica, el nuevo escenario de combate

Uno de los conceptos clave ensayados en Almería es el de la «franja robótica», una zona de más de 20 kilómetros de anchura que sustituye a la tradicional línea de contacto en el nuevo escenario de combate. En este espacio, son las máquinas —no el combatiente— las que se adelantan para detectar, observar o neutralizar amenazas.

La franja robótica o Robotic Stand-off es el terreno operativo para drones, robots terrestres, sensores inteligentes y municiones autónomas —todos ellos hiperconectados—, donde estos sistemas autónomos y semiautónomos realizan funciones críticas, minimizando los riesgos para la fuerza humana. Este planteamiento transforma la tradicional línea de contacto en una zona altamente automatizada ya que los sistemas no tripulados actúan como una primera línea tecnológica, reduciendo la exposición y los riesgos para los combatientes. En la franja robótica, las máquinas y la tecnología trabajan de forma coordinada, compartiendo información en tiempo real para anticiparse al enemigo.

Este modelo obliga a replantear muchos elementos: desde cómo se toman las decisiones hasta qué protocolos de seguridad requieren estos robots, pasando por la forma de comunicarse con ellos, en un entorno donde los intentos de interferir o bloquear señales serán constantes. 

La industria, un socio clave

Esta disposición de medios para realizar acciones ofensivas o defensivas, incluso con fuego real o con interceptación aérea, simulando escenarios de combate reales, ha sido posible gracias a la participación de las empresas. Uno de los pilares de la Campaña de Experimentación Táctica es su estrecha colaboración con la industria nacional. Más de 20 pequeñas y medianas empresas y start-ups nacionales han participado en el ejercicio, aportando tecnología, operadores y desarrolladores que han sido puestos a prueba en el campo de maniobras.

Este modelo de trabajo permite a las compañías comprender de primera mano las necesidades del Ejército y, a su vez, facilita a las unidades experimentar con soluciones reales sobre el terreno. Además, el trabajo conjunto no solo acelera la validación de conceptos y procedimientos; también genera un flujo constante de lecciones aprendidas, fundamentales para ajustar los desarrollos industriales a las necesidades reales del combate moderno.

El ejercicio también ha tenido repercusión internacional. Representantes de la Agencia Europea de Defensa, grupos de trabajo de la OTAN especializados en drones y sistemas autónomos, así como personal de ejércitos aliados y agregados militares destinados en España asistieron al ejercicio el 29 de octubre. Esta visita tuvo un doble propósito. Por un lado, observar de primera mano los avances tecnológicos y operativos que está desarrollando el Ejército español y, por otro, reforzar la interoperabilidad con otras fuerzas aliadas en un contexto internacional cada vez más complejo, donde es necesario compartir experiencias y adoptar soluciones comunes.

Además de las prácticas en el campo, el 31 de octubre se celebró una jornada técnica en el salón de actos de la Base «Álvarez de Sotomayor», donde se explicaron los conceptos de empleo de los sistemas experimentados a representantes de la Fuerza y otros Mandos de Apoyo a la Fuerza. Con esta Campaña de Experimentación Táctica el Ejército refuerza su salto hacia la robótica militar. El resultado del ejercicio supone un paso decisivo para la transformación de la Fuerza hacia el concepto de la Fuerza 35, cuando ya se planea la siguiente Campaña para abril de 2026.