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EL CAMINO AL FIN DEL MUNDO

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: XL CAET

La nieve y la roca del Pirineo oscense han sido la antesala del escenario que el XL Contingente Antártico del Ejército de Tierra (CAET) se encontrará a partir de diciembre en la próxima Campaña Antártica Española 2026-2027. Allí, en las inmediaciones del refugio militar de Somport, once de los trece integrantes de la dotación han iniciado, entre el 23 y el 27 de marzo, la primera fase de un periodo de preparación que les conducirá, dentro de unos meses, hasta la Base Antártica Española «Gabriel de Castilla», en la Isla Decepción, uno de los lugares más aislados y extremos del planeta.

Esta primera fase de aprendizaje y adaptación a las condiciones de vida y movimiento en montaña realizada en Candanchú ha servido para que el equipo mida sus fuerzas en grupo antes de enfrentarse al continente helado. El escenario no era todavía la Antártida, pero ha servido para que once miembros del XL CAET se acerquen a ella (otros dos integrantes de la dotación repiten campaña) y aprendan a desenvolverse en nieve y hielo. 

La cohesión del grupo

El comandante Arias Otero, jefe de la XL Campaña Antártica del Ejército de Tierra, resume las dos principales finalidades que ha tenido el ejercicio: «La primera —explica— es el conocimiento técnico de vida y movimiento en montaña, adaptado a las capacidades que necesitarán en Isla Decepción. La segunda, quizá menos visible, pero igual de importante, es cohesionar al grupo, porque es la primera vez que se ven todos juntos». Antes de ser un contingente, los integrantes del XL CAET son personas que empiezan a conocerse: especialistas en comunicaciones, alimentación, navegación, medicina, motores o medio ambiente que deberán convivir durante aproximadamente cien días en una isla volcánica situada a más de mil kilómetros de la costa sudamericana más próxima. 

El punto de partida de esa conviviencia ha sido Candanchú, donde la montaña les ha obligado a descubrir rápidamente las fortalezas y limitaciones de cada uno y también a confiar en el compañero. Los once miembros del contingente han trabajado unidos sobre el terreno, comenzando a forjar la cohesión que será imprescindible durante la campaña. Compartir esfuerzo y afrontar las dificultades cotidianas del día a día ha fortalecido los vínculos del grupo. «Nos hemos podido conocer, hemos podido hacer bastante piña, bastante equipo», recuerda el cabo Amat, destinado en el área de alimentación del contingente y participante por primera vez en una Campaña Antártica. «Hemos convivido en la misma habitación, hemos dormido todos juntos, hemos hecho una gran camaradería», asegura.

Durante cinco días, los integrantes del XL CAET han realizado marchas con equipo completo; han aprendido a progresar con crampones y raquetas de nieve; han utilizado piolets, cuerdas y arneses y han realizado rápeles y maniobras de evacuación de heridos, llevando a la práctica los conocimientos adquiridos con anterioridad sobre frío extremo,materiales y seguridad.

«Hicimos una marcha de varias horas, un desnivel en el que hacía falta empleo de piolets y crampones, algunos rápeles necesarios para llegar a los puntos, siempre pensando en cuáles son las circunstancias a las que nos íbamos a enfrentar», explica el comandante Arias.

Para muchos de los miembros del contingente, como el cabo Amat, el ejercicio ha supuesto salir de su zona de confort. El cabo destaca como uno de los momentos más significativos del ejercicio el aprendizaje técnico en montaña. «Nunca había hecho nada así. Había participado en pruebas de resistencia, como ultramaratones o los 101 kilómetros de Ronda, pero aquello era diferente», asegura. «Estuvimos con el uso de crampones, las raquetas de nieve, los piolets, el tipo de cordado… Hicimos bastante rápel, que fue lo que más me gustó». El cabo Amat reconoce que la experiencia le ha exigido más de lo esperado. «La fase de montaña ha sido dura. Ha sido un reto para mí personalmente», admite. Aunque había compañeros más habituados a este tipo de actividad, considera que el esfuerzo ha merecido la pena. «Ha sido un periodo de exigencia considerable, física y mentalmente, pero absolutamente necesario para una mínima preparación», concluye.

Resistir y mentalizarse

El primer día en el Pirineo transcurrió con buenas condiciones meteorológicas, pero al siguiente llegó una ventisca con rachas de hasta 80 o 90 kilómetros por hora. Una aproximación realista a lo que les espera en Isla Decepción, donde las temperaturas medias pueden oscilar entre 0 y 1 grados centígrados, aunque el viento puede dejar la sensación térmica por debajo de los 20 grados bajo cero.

Sin embargo, no basta con resistir el clima y enfrentarse al frío. La isla donde desplegarán también es un volcán activo y hay que aprender a reaccionar ante situaciones de aislamiento, evacuaciones, riesgos volcánicos y desplazamientos constantes en un terreno hostil. En este sentido, el cabo Amat, destaca la dimensión mental del adiestramiento: «Es una cosa que necesitamos para mentalizarnos de lo que puede llegar a pasar allí».

En la Antártida, el aislamiento marca el día a día y cada especialidad sostiene una parte de la misión, como el área de alimentación, que debe planificar la autonomía de la campaña. El cabo Amat, junto al cabo Rodríguez del Blanco, trabaja ya en la elaboración de los menús que acompañarán al contingente durante cuatro meses. «Estamos mirando los hidratos de carbono, las proteínas, los gramos de verduras que hay que incluir», explica. La exigencia física de la misión obliga a calcular cuidadosamente las necesidades nutricionales. «Habrá jornadas de desplazamiento con carga de material científico, movimientos por mar y trabajo continuado en condiciones extremas. «Tenemos que llevar un mínimo de kilocalorías y una alimentación básica es imprescindible», concluye.

ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: EMMOE y Fco. Francés Torrontera

La colaboración entre distintas unidades del Ejército de Tierra es algo usual, que permite una mejor instrucción y adiestramiento, y que favorece la cohesión, el intercambio de lecciones aprendidas y la realización de ejercicios más complejos y completos.

En este sentido, dentro la programación anual del Curso de Operaciones Especiales —particularmente, en la parte del Módulo Específico—, se incluye una fase donde se ejecutan procedimientos especiales y programación paracaidista, y en la que la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) y las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) trabajan de manera conjunta con otras unidades.

En esta ocasión, los alumnos de la LXX edición del Curso de Operaciones Especiales se trasladaron a la Comunidad de Madrid, con el objetivo de desarrollar esta fase del Curso. Esta elección fue debida a las posibilidades que ofrece que se puedan realizar de forma consecutiva varias actividades con diversas unidades, como son el Batallón de Helicópteros de Transporte (BHELTRA) V y la Brigada (BRI) «Almogávares» VI de Paracaidistas. Por otra parte, en esta edición ha habido una particularidad especial, y es que «dado que se había solicitado a la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) la posibilidad de empleo del sistema de extracción «AirTEP»—el cual ya está aprobado y certificado para los helicópteros NH-90 de la Armada—, se desarrollaron todos los trámites necesarios para que se pudiesen habilitar las prácticas necesarias para la certificación de este sistema de extracción en helicópteros de las FAMET», explica el jefe del Departamento de Operaciones Especiales de la EMMOE, comandante Ramírez.

Aprobadas las colaboraciones, el 2 de marzo se realizó la presentación del sistema a los alumnos, en las instalaciones del BHELTRA V en la base «Coronel Maté» en Colmenar Viejo (Madrid), con la presencia, entre otros, de las tripulaciones del helicóptero Chinook HT-17, sobre el cual se realizaron las pruebas de certificación.

«Una vez conocido el sistema y montado sobre un HT-17, y tras las explicaciones y prácticas oportunas en seco, es decir, con el helicóptero parado, se realizaron las pruebas del sistema en vuelo. Para ello, el personal de EMMOE, FGNE y BHELTRA V se trasladó en el propio helicóptero al Campo de Maniobras y Tiro “Casas de Uceda” (Guadalajara), en donde se desarrollaron todas las prácticas», señala el comandante Ramírez.

DESARROLLO DE LAS PRUEBAS

Inicialmente, se llevaron a cabo las pruebas de montaje del sistema en vuelo y puesta en servicio, teniendo en cuenta que el mismo opera con dos personas. Tras el visto bueno de los ingenieros y personal de BHELTRA V, se hicieron las pruebas del sistema en vuelo sin personal, para, seguidamente, realizar la prueba con carga inerte.

Una vez que el procedimiento fue verificado como correcto y seguro, se ejecutó la práctica de personal mínimo, con cinco personas, ampliándose a ocho más un perro policía (K-9).

En este sentido, el comandante Ramírez asegura que «el balance de las prácticas realizadas fue muy positivo, destacándose por las partes implicadas el alto nivel de seguridad. Es la razón por la que, en la actualidad y tras este ejercicio, están en desarrollo las Normas Operativas Particulares del empleo del “AirTEP” como sistema de extracción sobre HT-17». Asimismo, es importante señalar que es la primera vez en España que se prueba este sistema sobre un HT-17 y la primera vez que un K-9 lo prueba.

Copyright Francisco Francés Torrontera

Respecto al resto de prácticas realizadas en el marco del Curso de Operaciones Especiales, durante el mes de marzo también se llevaron a cabo procedimientos especiales con otros sistemas y técnicas de extracción e inserción como el «SPIE Rig», rapel o «Fast rope» —técnica de inserción rápida desde helicópteros, sin necesidad de aterrizar— sobre plataforma HT-17. Posteriormente, se ejecutaron dos lanzamientos paracaidistas, con la colaboración de Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas.

Finalmente, cabe destacar que la fase finalizó con un gran aprovechamiento de los medios, siendo muy satisfactoria para todo el personal implicado. Así mismo, el comandante Ramírez pone en valor la colaboración entre EMMOE, BHELTRA V y BRI VI, «especialmente respecto al lanzamiento paracaidista en nieve realizado el 20 de marzo en Aguas Tuertas (Huesca), donde personal del LXX Curso de Operaciones Especiales, junto con dos Special Operation Task Units del Mando de Operaciones Especiales —Grupo de Operaciones Especiales III y IV— saltaron en la zona de lanzamiento de Aguas Tuertas, para, posteriormente, ser extraídos mediante sistema «SPIE Rig» convencional sobre el refugio de La Mina en el Valle de Hecho (Huesca)».