Archivo de la categoría: Maniobras y Ejercicios tácticos

AL FILO DE LA MONTAÑA

Texto: Ana Vercher/ Madrid

Fotos: Cte. Bernal (DECET) /EMMOE

Con el objetivo de garantizar la seguridad de la Fuerza cuando el escenario de operaciones es un entorno tan complejo como el de montaña, la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), ubicada en Jaca (Huesca), imparte el Curso de Montaña para Mandos y el Curso Básico de Montaña para Tropa. Se trata de una formación muy específica que busca homogeneizar la instrucción de estas unidades especializadas.

Curso de montaña para mandos 

El Curso de Montaña para Mandos es, probablemente, uno de los más demandantes y prestigiosos del Ejército de Tierra. Cada año, una treintena de militares se someten a las exigentes pruebas de acceso, el primer reto al que se enfrentan.

Con una duración de aproximadamente diez meses, este curso se desarrolla mayoritariamente en exteriores, con temperaturas que bajan de los -10 ºC en la fase invernal, buscando que el alumno esté expuesto y sienta de primera mano el efecto que tienen las condiciones meteorológicas en el combatiente en montaña, un factor que está muy unido al rigor físico de los desplazamientos en terreno montañoso. Así, el escenario principal en el que se realiza es el Pirineo, en general, y los valles de Aragón y Tena, en particular. Asimismo, algunas fases se llevan a cabo en otras zonas fuera del Pirineo, como son: Chamonix (en los Alpes franceses), Picos de Europa, Morata de Jalón (Zaragoza) y Logroño. Todo ello, sin olvidar, que una parte importante de la formación la pasan alojados en el refugio de Candanchú, en el Pirineo aragonés, un entorno que puede llegar a ser muy hostil y en el que aprenden a vivir, moverse y combatir entre la nieve, el hielo y el frío gélido, con jornadas de instrucción de entre 12 y 20 horas.

La preparación incide en el ámbito táctico, técnico y psicológico, ya que el equilibrio entre la formación técnica y la preparación para el combate marca la diferencia, algo que sólo puede lograrse gracias a numerosas horas de instrucción. Para ello, cuenta con cuatro asignaturas: Vida y Movimiento en Montaña; Técnica en Montaña; Combate en Montaña, y Asistencia Sanitaria. Todas ellas tienen una fase estival y otra invernal, marcadas por un ritmo realmente intenso, llegando a situaciones límite. Igualmente, cabe destacar que se llevan a cabo una serie de pruebas que permiten a los instructores comprobar la evolución del alumnado, observando la mejora en el uso de esquís o raquetas, el control de técnicas de esquí alpino, así como el hecho de tener bien asentadas las rutinas de vida que exige la montaña, especialmente en invierno. 

«La idea principal del curso es seguir una preparación constante y progresiva para todos los objetivos que se marcan. Con la idea fuerza de que los alumnos primero sepan vivir en el medio, a continuación tengan capacidad de movimiento y, finalmente, conduzcan operaciones tácticas en entornos montañosos. Para alcanzar estos objetivos están diseñadas todas y cada una de las prácticas», explica el jefe del Departamento de Montaña de la EMMOE, comandante Chicharro.

Sin olvidar la dificultad que supone el movimiento en estas zonas y el hecho de llevar todo el equipo encima —con mochilas de 40 kilos—, los alumnos trabajan su autonomía, durmiendo en refugios de nieve que ellos mismos deben construir, a la par que encadenan misiones tácticas en condiciones de frío extremo. Y es que, una vez alcanzada la formación tanto física como técnica, estos militares planean y ejecutan ejercicios tácticos en un entorno montañoso, y, siempre que se puede, con ejercicios de fuego real.

La actual edición del curso, que arrancó el pasado septiembre, ha contado, además, con una importante novedad: la formación del alumnado durante dos semanas en Noruega. En febrero, los 29 militares participantes se desplazaron a este país nórdico, donde pudieron poner en práctica diversos ejercicios en condiciones mucho más adversas que en territorio nacional, con temperaturas de hasta -20 y -30 ºC. En este ambiente de frío extremo, hielo y humedad, los militares ejecutaron distintos ejercicios, de diferente intensidad, entre ellos: desplazamientos, prácticas de montaje de observatorios, enmascaramiento, borrado de huellas y arrastre de «pulka» —concebido para el transporte de equipo pesado—. Esto ha permitido lograr un extra de calidad en la instrucción recibida, debiendo adaptarse a un lugar mucho más inhóspito que el Pirineo. 

«En general, el producto que obtiene el Ejercito de Tierra una vez completada la formación es un personal con una capacitación media-alta en procedimientos de alpinismo, que ha demostrado una dedicación exclusiva e ininterrumpida durante casi un año, y un personal que está en disposición de diseñar y asesorar al mando sobre la instrucción de combate en medio montañoso», concluye el comandante Chicharro.

Curso básico de montaña para tropa

El Curso Básico de Montaña para Tropa es un curso de perfeccionamiento que tiene por objetivo proporcionar a los militares de Tropa los conocimientos y destrezas técnicas necesarias para vivir, moverse y combatir, tanto en montaña como en clima de frío extremo. Y es que operar en la montaña requiere instrucción, práctica y una exposición continuada al medio. Ésta es la razón por la que las unidades de montaña ya inician este proceso de formación en su actividad diaria. Las marchas, las actividades técnicas y el contacto constante con el terreno permiten que el combatiente comience a familiarizarse con las exigencias del medio. Sin embargo, «es durante el Curso Básico de Montaña cuando esa formación alcanza su verdadero punto de inflexión, constituyendo el pilar sobre el que se construye la auténtica especialización del combatiente de montaña. Durante el curso, el alumno adquiere un nivel de capacitación que le permite desenvolverse con autonomía en el medio y ejecutar con seguridad los procedimientos propios de un especialista », explica el capitán Sánchez-Horneros, del Departamento de Montaña de la EMMOE.

El Curso Básico de Montaña es desarrollado en las instalaciones de la EMMOE en Jaca y en Candanchú, en régimen de internado. Con una carga de trabajo de más de 600 horas, la actual edición de este curso comenzó a principios de febrero y se prolongará durante cuatro meses, habiéndose ofertado 31 plazas para cabo mayor, cabo 1.º, cabo y soldado, pertenecientes a la Agrupación de Especialidades Operativas del Ejército de Tierra. 

La fase de prueba incluyó escalada, rápel asegurado, ascenso por cuerda fija, marcha con raquetas, o técnica de esquí, entre otras. 

A partir de ahí, el personal seleccionado aprende a vivir y moverse en un terreno abrupto y superar obstáculos de diversa índole. El empleo de esquís, crampones y piolet, las técnicas de seguridad en terreno nevado o la gestión del riesgo asociado a aludes forman parte de una instrucción que permite desenvolverse con solvencia en uno de los entornos más duros para cualquier actividad militar.

Y es que, tal y como señala el capitán Sánchez-Horneros: «Si hace frío, se sale. Si nieva, se sale. Si el sol cae con fuerza sobre la roca o la lluvia convierte el terreno en un desafío permanente, se sale. La misión no entiende de condiciones ideales y la montaña rara vez las ofrece». 

INSTRUCCIÓN BAJO EL FRÍO BÁLTICO

MISIÓN FLF LETONIA

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: PAO F/E LVA XVIII

Bajo el cielo plomizo, con el terreno cubierto de nieve y temperaturas muy por debajo de cero, se desarrolla el programa de adiestramiento de la Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia (MNB-LVA), desplegada en el marco de la misión Forward Land Forces (FLF), evolución de la anterior —enhanced Forward Presence (eFP)— en el Flanco Este de la Alianza. 

El principal escenario de toda la actividad de entrenamiento de la MNB-LVA es el campo de maniobras de Adazi, donde las temperaturas han llegado a desplomarse hasta los -30 ºC en los primeros meses del año. Desde la base de Adazi, la Brigada Multinacional mantiene una presencia avanzada aliada permanentemente preparada, con el objetivo de contribuir a la disuasión y a la defensa frente a potenciales amenazas en el territorio más oriental de la OTAN. Esta presencia exige completar un programa progresivo de adiestramiento orientado a garantizar la integración y la preparación de las fuerzas que componen la Brigada, en un entorno donde el tiempo adverso no es, precisamente, un aliado.

El ciclo de instrucción de la MNB-LVA ha alcanzado su punto álgido en febrero con el ejercicio «Strike» de integración del Grupo Táctico Multinacional (MNBG, Multinational Battlegroup) en el planeamiento y ejecución de operaciones ofensivas. Este ejercicio ha tenido lugar del 2 al 7 de febrero en el campo de maniobras de Adazi, donde las temperaturas no subieron de los -15 ºC. El «Strike» ha estado precedido por los ejercicios «Forging Thunder» y «Forge», desarrollados en enero, con los que la Brigada Multinacional ha ido completando un programa progresivo orientado a garantizar la integración y la preparación de las fuerzas que la componen.

En la estructura de la MNB-LVA, además del MNBG —desplegado de forma continuada desde 2017—, se integra el Multinational Artillery Battalion (MN ARTY BN), la batería de artillería aliada. Ambas unidades han sido protagonistas de la intensa secuencia de ejercicios desarrollados durante uno de los inviernos más duros de las últimas décadas en la región báltica, donde el frío extremo se ha convertido en un elemento más del adiestramiento.

El poder de la artillería

La instrucción comenzó con el ejercicio «Forging Thunder», desarrollado entre el 5 y el 9 de enero por el MN ARTY BN. Concebido para el adiestramiento y la coordinación de los apoyos de fuego dentro del marco operativo de la Brigada Multinacional, el ejercicio se ejecutó con temperaturas comprendidas entre los −5 y los −15 ºC. En estas condiciones, las unidades españolas y canadienses que componen el batallón multinacional pusieron a prueba su capacidad para coordinar procedimientos, validar el planeamiento y la conducción de los fuegos y comprobar la eficacia de los Sistemas de Mando y Control.

Durante el «Forging Thunder», se llevaron a cabo misiones de fuego, se integraron observadores avanzados y se ejecutaron procedimientos de adquisición y designación de objetivos, siempre en coordinación con las unidades a las que se prestaba apoyo. Las condiciones meteorológicas adversas añadieron un factor adicional a las exigencias propias del ejercicio, tanto en la ejecución de los apoyos como en el sostenimiento de los sistemas de armas, permitiendo validar procedimientos específicos en un ambiente de frío extremo.

Cohesión y toma de decisiones

Superada esta fase, el MNBG dio un paso más en su preparación con el ejercicio «Forge«, desarrollado entre el 12 y el 16 de enero, que contó con la participación de más de 1000 militares procedentes de las distintas unidades multinacionales que componen el Grupo Táctico Multinacional. Este ejercicio estuvo orientado a la cohesión de las unidades y a la unificación de normas operativas y de Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTP), así como a la activación del Sistema de Mando y Control del MNBG, mediante el establecimiento de Puestos de Mando.

El MNBG está formado, principalmente, por unidades de maniobra mecanizadas y acorazadas canadienses, españolas, italianas y polacas, además de elementos de apoyo al combate, zapadores, ingenieros y unidades de reconocimiento canadienses e italianas. El MNBG dispone de medios como los vehículos de combate de Infantería LAV-6, «Pizarro» y «Dardo»; los carros de combate «Leopard» 2E, «Leopard» 2A4, polacos y canadienses, y los «Ariete» italianos. Asimismo, el Grupo Táctico Multinacional dispone de vehículos «Centauro» y «Lince». La participación española incluye, entre otros, un Subgrupo Táctico de Infantería con unidades mecanizadas, carros de combate y morteros pesados, una unidad de zapadores y apoyo de ingenieros, así como personal destinado en puestos clave del Cuartel General del Grupo Táctico Multinacional.

Las actividades operativas durante el ejercicio «Forge» incluyeron pasos de escalón a vanguardia y retaguardia, apertura de brechas y paso de obstáculos, ocupación y relevo de posiciones defensivas, ocupación de zonas de reunión, activación de Puestos de Mando, patrullas y actividades tácticas nocturnas a nivel subunidad.

Cada compañía se establecía diariamente en una zona de reunión, a la que regresaba tras completar las actividades programadas. Allí, se organizaban defensas perimétricas y se pasaba la noche en vivac en condiciones invernales severas, lo que permitió comprobar la adaptación de los procedimientos de vida y movimiento en frío extremo y reforzar la cohesión entre unidades de distinta procedencia. Este esquema de trabajo, que combinaba actividad táctica continuada con la adaptación a la vida operativa bajo temperaturas muy bajas, también se puso a prueba durante el ejercicio «Strike».

Combate de alta intensidad

El principal objetivo del ejercicio «Strike» fue el planeamiento y ejecución de acciones ofensivas a nivel Grupo Táctico, integrando elementos de maniobra y apoyos al combate. Además de las unidades del MNBG, participaron elementos del batallón sueco de la Brigada Multinacional como fuerza de oposición, la policía militar canadiense de la MNB-LVA y observadores avanzados de artillería. El ejercicio se desarrolló como un ejercicio de doble acción, de forma continuada durante más de cuatro días, las 24 horas, en un escenario de combate de alta intensidad frente a un enemigo tecnológicamente avanzado.

Las principales actividades incluyeron avances para el contacto, ataques inmediatos y premeditados, coordinación de apoyos de fuego en apoyo a la maniobra, planeamiento en situaciones de estrés y frío extremo y procedimientos de gestión de bajas y personal capturado. 

Estas fases sucesivas del adiestramiento permiten a las fuerzas desplegadas evolucionar desde la unificación de procedimientos básicos hasta la ejecución de operaciones ofensivas complejas, constituyendo un paso previo imprescindible para ejercicios de mayor entidad y para la certificación operativa final del Grupo Táctico dentro de la Brigada Multinacional. En el exigente entorno del Báltico, la instrucción es un elemento decisivo que no solo prepara para el combate: también refuerza la cohesión, valida procedimientos y consolida la capacidad de actuar de manera conjunta y eficaz en cualquier escenario.