Entrevista a… SARA GARCÍA ALONSO / Bióloga molecular, Científica y Astronauta


«Vivo fuera de mi zona de confort»

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: ESA (Agencia Espacial Europea)

Sara García Alonso (León, 1989) fue «una niña que quería vivir mil vidas y una de ellas era recibir instrucción militar». Sin embargo, al final venció su atracción por la investigación y la ciencia, en los que brilla con luz propia. Obtuvo la licenciatura en Biotecnología en 2012, que completó con un máster en Investigación Biomédica y Biológica en 2013, ambos por la Universidad de León. Fue galardonada con dos premios por su excelencia académica. En 2018, se doctoró cum laude en Biología Molecular del cáncer e Investigación Traslacional por la Universidad de Salamanca , y fue premio extraordinario de doctorado de esta universidad en 2019. Durante su doctorado, Sara García trabajó como asistente de investigación universitaria para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde realizó estudios sobre medicamentos contra el cáncer. Desde 2019, trabaja como investigadora científica en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, liderando proyectos pioneros para descubrir nuevos tratamientos contra el cáncer de pulmón y de páncreas.

En 2022, Sara García superó el exigente proceso de selección de la Agencia Espacial Europea (ESA) para ingresar en su lista de astronautas de reserva, convirtiéndose en la primera mujer española en conseguirlo. Es una apasionada divulgadora científica y una prolífica conferenciante que anima a los jóvenes a seguir carreras relacionadas con la ciencia. Promueve activamente sus beneficios y los del sector espacial, y ha publicado el ensayo Órbitas (2025). Es una de las 35 mujeres líderes en tecnología en España y figura entre las 100 mujeres más influyentes del país, según la revista Forbes. Ha sido distinguida con varios premios y es una amante del deporte. Practica buceo, Krav Maga y paracaidismo. Durante un día, ha podido «sacarse la espinita de ser militar», instruyéndose con la Brigada «Aragón» I.

Han sido 24 horas muy intensas ¿ha encontrado similitudes en la preparación de una unidad militar con la preparación de un astronauta?

Sí, he encontrado bastantes, tanto en la preparación física, que al final es algo que se nos exige a ambos colectivos —estar en una forma física que te permite mantenerte sano y ser funcional—, como en la mentalidad, de mantener la calma bajo presión, seguir los procedimientos y aprender a estar cómodo en lo incómodo; ensayar y simular todo lo que vas a tener que hacer, pero al mismo tiempo integrar experiencias para saber ser resolutivo.

¿Se ha sentido en algún momento fuera de su zona de confort?

Es que me encanta. Yo vivo fuera de mi zona de confort. Lo que echo de menos es volver a ella de vez en cuando. Para mí todo lo que sean nuevas experiencias y aprender nuevos conocimientos es algo que abrazo. Quizá no es el entorno más habitual o más cómodo, pero me he sentido muy cómoda y muy feliz y repetiría y prolongaría el tiempo que fuera necesario.

En ambientes de una alta exigencia en la preparación como el militar o el espacial, ¿qué pesa más la preparación técnica o la fortaleza psicológica?

Ambas son completamente necesarias. Tienes que partir de una fortaleza psicológica, de saber que probablemente la única constante en tu vida acabe siendo el cambio y que vas a estar durante muchos momentos incómodos en situaciones que no son las ideales. Tienes que estar preparado psicológicamente para saber que hay unas jerarquías, unos procedimientos y un sistema que tienes que seguir. Luego, la parte técnica se entrena, se simula y se perfecciona hasta que la puedes hacer con los ojos cerrados, pero ambas tienen que ir de la mano. Un comportamiento y una técnicas perfectas, pero en la persona equivocada no servirían para nada. 

Cuando un error en una situación crítica puede ser fatal, en ámbitos como el militar o el científico ¿Qué importancia adquiere el valor?

Siempre hablo de valentía precisamente como uno de los principales valores que han guiado mi vida en todos los ámbitos, la ciencia y la preparación espacial, y a nivel personal y en general. No hablo tanto de no tener miedo, que es un sentimiento humano que todos sentimos, sino de actuar a pesar de tener ese miedo de ser, de atreverse un poco a dar esos pasos, de afrontar una situación. Ese valor que te empuja a seguir adelante incluso cuando hay cierta incertidumbre. En el caso de la ciencia quizá no es tan espectacular como se puede observar en el ámbito militar, pero también hay que atreverse a dar ese paso, a ser creativo, a hacer las cosas de manera distinta, a lidiar con esa frustración o con cosas que no salen. Siempre hay que ir hacia adelante y actuar, a pesar del miedo.

¿La exploración espacial y la defensa comparten desafíos tecnológicos?

Toda la información que se produce en el ámbito civil y militar recaba en la tecnología espacial. Todos los sistemas de defensa y protección civil, por ejemplo los que sirven para gestionar catástrofes o monitorizar la salud de nuestro planeta, están en el espacio y, al final, ofrecen información para misiones espaciales. También los asuntos de seguridad relacionados con criptoenergía, por ejemplo GPS, posicionamiento, navegación o comunicaciones. Tanto en el ámbito civil comunitario como espacial dependemos de ello y el sector de tierra y el sector del espacio tienen que estar conectados porque existe una interoperabilidad entre ellos.

¿Qué papel desempeña la ciencia en ámbitos donde convergen el espacio, la seguridad y la tecnología?

Para mí la ciencia es la base de todo, permea absolutamente en todos y cada uno de los sectores, incluso en los que aparentemente no están relacionados con ámbitos más técnicos. En realidad, es ese conocimiento que, al aplicarlo, nos permite mejorar tecnologías que, a su vez, mejoran la vida de las personas. 

Vd. es un referente para la juventud. ¿Qué mensaje cree que transmite su colaboración con el Ejército de Tierra para las jóvenes que sueñan con carreras de ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas?

Que no hay que ponernos barreras, que hay que ser valiente y perseguir aquello que nos motive. Que aunque históricamente las mujeres no hayan estado tan representadas en ámbitos como el espacial, el militar o la ciencia, no significa que no sea un lugar para ellas donde pueden aportar muchísimo y a las pruebas me remito.

Ya se está empezando a normalizar cada vez más la presencia de mujeres en cualquier ámbito. Hay que romper ya esos estereotipos y esos roles de género que responden a meras falacias sobre hombres y mujeres. En cualquier ámbito se busca talento, compromiso y motivación, no un sexo determinado.

¿Qué le diría hoy a la Sara niña o a la Sara que empezaba su carrera científica si supiera que un día iba a entrenar con una brigada del Ejército de Tierra?

Le diría: «Sigue haciendo lo que estás haciendo, que el mundo te depara las sorpresas más emocionantes y maravillosas que te puedas imaginar». 

INSTRUCCIÓN BAJO EL FRÍO BÁLTICO

MISIÓN FLF LETONIA

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: PAO F/E LVA XVIII

Bajo el cielo plomizo, con el terreno cubierto de nieve y temperaturas muy por debajo de cero, se desarrolla el programa de adiestramiento de la Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia (MNB-LVA), desplegada en el marco de la misión Forward Land Forces (FLF), evolución de la anterior —enhanced Forward Presence (eFP)— en el Flanco Este de la Alianza. 

El principal escenario de toda la actividad de entrenamiento de la MNB-LVA es el campo de maniobras de Adazi, donde las temperaturas han llegado a desplomarse hasta los -30 ºC en los primeros meses del año. Desde la base de Adazi, la Brigada Multinacional mantiene una presencia avanzada aliada permanentemente preparada, con el objetivo de contribuir a la disuasión y a la defensa frente a potenciales amenazas en el territorio más oriental de la OTAN. Esta presencia exige completar un programa progresivo de adiestramiento orientado a garantizar la integración y la preparación de las fuerzas que componen la Brigada, en un entorno donde el tiempo adverso no es, precisamente, un aliado.

El ciclo de instrucción de la MNB-LVA ha alcanzado su punto álgido en febrero con el ejercicio «Strike» de integración del Grupo Táctico Multinacional (MNBG, Multinational Battlegroup) en el planeamiento y ejecución de operaciones ofensivas. Este ejercicio ha tenido lugar del 2 al 7 de febrero en el campo de maniobras de Adazi, donde las temperaturas no subieron de los -15 ºC. El «Strike» ha estado precedido por los ejercicios «Forging Thunder» y «Forge», desarrollados en enero, con los que la Brigada Multinacional ha ido completando un programa progresivo orientado a garantizar la integración y la preparación de las fuerzas que la componen.

En la estructura de la MNB-LVA, además del MNBG —desplegado de forma continuada desde 2017—, se integra el Multinational Artillery Battalion (MN ARTY BN), la batería de artillería aliada. Ambas unidades han sido protagonistas de la intensa secuencia de ejercicios desarrollados durante uno de los inviernos más duros de las últimas décadas en la región báltica, donde el frío extremo se ha convertido en un elemento más del adiestramiento.

El poder de la artillería

La instrucción comenzó con el ejercicio «Forging Thunder», desarrollado entre el 5 y el 9 de enero por el MN ARTY BN. Concebido para el adiestramiento y la coordinación de los apoyos de fuego dentro del marco operativo de la Brigada Multinacional, el ejercicio se ejecutó con temperaturas comprendidas entre los −5 y los −15 ºC. En estas condiciones, las unidades españolas y canadienses que componen el batallón multinacional pusieron a prueba su capacidad para coordinar procedimientos, validar el planeamiento y la conducción de los fuegos y comprobar la eficacia de los Sistemas de Mando y Control.

Durante el «Forging Thunder», se llevaron a cabo misiones de fuego, se integraron observadores avanzados y se ejecutaron procedimientos de adquisición y designación de objetivos, siempre en coordinación con las unidades a las que se prestaba apoyo. Las condiciones meteorológicas adversas añadieron un factor adicional a las exigencias propias del ejercicio, tanto en la ejecución de los apoyos como en el sostenimiento de los sistemas de armas, permitiendo validar procedimientos específicos en un ambiente de frío extremo.

Cohesión y toma de decisiones

Superada esta fase, el MNBG dio un paso más en su preparación con el ejercicio «Forge«, desarrollado entre el 12 y el 16 de enero, que contó con la participación de más de 1000 militares procedentes de las distintas unidades multinacionales que componen el Grupo Táctico Multinacional. Este ejercicio estuvo orientado a la cohesión de las unidades y a la unificación de normas operativas y de Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTP), así como a la activación del Sistema de Mando y Control del MNBG, mediante el establecimiento de Puestos de Mando.

El MNBG está formado, principalmente, por unidades de maniobra mecanizadas y acorazadas canadienses, españolas, italianas y polacas, además de elementos de apoyo al combate, zapadores, ingenieros y unidades de reconocimiento canadienses e italianas. El MNBG dispone de medios como los vehículos de combate de Infantería LAV-6, «Pizarro» y «Dardo»; los carros de combate «Leopard» 2E, «Leopard» 2A4, polacos y canadienses, y los «Ariete» italianos. Asimismo, el Grupo Táctico Multinacional dispone de vehículos «Centauro» y «Lince». La participación española incluye, entre otros, un Subgrupo Táctico de Infantería con unidades mecanizadas, carros de combate y morteros pesados, una unidad de zapadores y apoyo de ingenieros, así como personal destinado en puestos clave del Cuartel General del Grupo Táctico Multinacional.

Las actividades operativas durante el ejercicio «Forge» incluyeron pasos de escalón a vanguardia y retaguardia, apertura de brechas y paso de obstáculos, ocupación y relevo de posiciones defensivas, ocupación de zonas de reunión, activación de Puestos de Mando, patrullas y actividades tácticas nocturnas a nivel subunidad.

Cada compañía se establecía diariamente en una zona de reunión, a la que regresaba tras completar las actividades programadas. Allí, se organizaban defensas perimétricas y se pasaba la noche en vivac en condiciones invernales severas, lo que permitió comprobar la adaptación de los procedimientos de vida y movimiento en frío extremo y reforzar la cohesión entre unidades de distinta procedencia. Este esquema de trabajo, que combinaba actividad táctica continuada con la adaptación a la vida operativa bajo temperaturas muy bajas, también se puso a prueba durante el ejercicio «Strike».

Combate de alta intensidad

El principal objetivo del ejercicio «Strike» fue el planeamiento y ejecución de acciones ofensivas a nivel Grupo Táctico, integrando elementos de maniobra y apoyos al combate. Además de las unidades del MNBG, participaron elementos del batallón sueco de la Brigada Multinacional como fuerza de oposición, la policía militar canadiense de la MNB-LVA y observadores avanzados de artillería. El ejercicio se desarrolló como un ejercicio de doble acción, de forma continuada durante más de cuatro días, las 24 horas, en un escenario de combate de alta intensidad frente a un enemigo tecnológicamente avanzado.

Las principales actividades incluyeron avances para el contacto, ataques inmediatos y premeditados, coordinación de apoyos de fuego en apoyo a la maniobra, planeamiento en situaciones de estrés y frío extremo y procedimientos de gestión de bajas y personal capturado. 

Estas fases sucesivas del adiestramiento permiten a las fuerzas desplegadas evolucionar desde la unificación de procedimientos básicos hasta la ejecución de operaciones ofensivas complejas, constituyendo un paso previo imprescindible para ejercicios de mayor entidad y para la certificación operativa final del Grupo Táctico dentro de la Brigada Multinacional. En el exigente entorno del Báltico, la instrucción es un elemento decisivo que no solo prepara para el combate: también refuerza la cohesión, valida procedimientos y consolida la capacidad de actuar de manera conjunta y eficaz en cualquier escenario.

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