Hoy en nuestro BLOG, conocer a… Sargento 1º Blanco.

«La música ha acompañado a la humanidad
desde la prehistoria, convirtiéndose
en una poderosa herramienta
comunicativa y creativa.»

Texto: Ana Vercher (Madrid)

Fotos: Sgto 1º Blanco

La música ha acompañado a la humanidad desde la prehistoria, convirtiéndose en una poderosa herramienta comunicativa y creativa. Muchos son los que han hablado sobre ella, atribuyéndole grandes cualidades. Desde Platón a Hans Christian Andersen, se ha dicho de la música que es un lenguaje universal, capaz de dar nombre a lo innombrable y exteriorizar aquello que no puede decirse.

El sargento 1º Blanco, destinado en la Unidad de Música del Cuartel General del Mando de Apoyo a la Maniobra (MAM), se enamoró de ella siendo apenas un niño, precisamente, por esa posibilidad que brinda de hablar un mismo idioma, «uniendo a personas muy distintas entre sí, transmitiendo sentimientos profundos, emociones que a veces no saben expresarse y creando una conexión muy directa con quien escucha», señala el propio sargento 1º Blanco. Así, fruto del valor que los padres de este gallego dieron a la música como elemento educativo, Blanco comenzó a asistir a la Escuela Municipal de Música de Vigo a los 5 años y a los 8 años ingresó en el conservatorio. Allí eligió la especialidad de percusión, fascinado por los percusionistas cada vez que asistía a un concierto, en especial por la batería.

Si bien la música fue para el sargento 1º Blanco una actividad extraescolar más, con el tiempo tuvo claro que quería dedicarse profesionalmente a ella. «El punto de inflexión llegó con la obtención, en 2010, del premio “David Russell” para jóvenes talentos, a los 15 años y mi posterior ingreso en la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia. , experiencias que confirmaron y reforzaron mi decisión de seguir este camino», explica el sargento 1º Blanco. Y en ese proceso de dedicar su carrera profesional a esta disciplina artística, también se le cruzó el mundo castrense, viendo que haciéndose músico militar se unían varias dimensiones fundamentales para él:

«Por una parte, me permitía poner al servicio de la sociedad un talento que me fue dado y, por otra, contribuir desde la música a una institución tan importante como el Ejército. Sentía que era una forma honesta y coherente de aportar lo mejor que sé hacer»

señala el sargento 1º Blanco, quien añade que cree firmemente en que el arte,

    «es un arma poderosa, a través de la cual se puede preservar nuestra identidad, difundir valores, y contribuir al bien común de la nación, manteniendo vivas nuestra cultura y nuestra historia. Como músico militar, siento que todas esas ideas encuentran un cauce natural y pleno».

    Su buen hacer profesional también le ha llevado a a competir, participando en diversos concursos y certámenes —tanto a nivel interpretativo como de composición—, obteniendo muy buenos resultados. El primer premio en el III Concurso de Jóvenes Intérpretes de Vigo (2006) o su papel protagonista en el ciclo gallego “Son futuras promesas” (2014) son algunos ejemplos a nivel interpretación. Así como la concesión, en 2020, del Premio a la Excelencia Musical en la XV edición del certamen “Mans Futuro”, otorgado por la Consejería de Educación de la Junta de Galicia.

    Paralelamente, también ha participado en concursos de composición, centrados en arreglos de obras clásicas para marimba. En este ámbito, ha sido galardonado en tres ediciones distintas del concurso PAS Italy (Percussive Arts Society), uno de los certámenes más prestigiosos a nivel mundial dentro del campo de la percusión. Su participación se encuadró en la sección de “Composición”, que convive con otras especialidades como marimba, vibráfono clásico y jazz, caja, timbales, multi percusión y batería. «Parte del premio consiste en la publicación de las obras galardonadas; en mi caso, arreglos para marimba de piezas de Chopin y Scriabin, editados por la editorial norteamericana HoneyRock, una de las referencias internacionales en el mundo de la percusión», explica el sargento 1º Blanco. Asimismo, ha sido premiado en la XVIII edición (2021), la XX (2023) y la edición actual, la XXII (2025).

    Ahora, el sargento 1º Blanco compagina su trabajo como músico militar con su participación en diversos certámenes de distinta índole. Para ello, ya se prepara realizando distintos arreglos musicales que seguirá presentando a concursos internacionales. De igual modo, «estoy iniciando una colaboración con un par de solistas internacionales consagrados; por el momento el proyecto está en una fase inicial, por lo que aún no puedo adelantar muchos detalles», concluye el sargento 1º Blanco, quien seguro seguirá cosechando éxitos.

    HACIA EL COMBATE ROBOTIZADO

    Texto: Elvira Valbuena/ Madrid

    Fotos: BRILEG

    El Campo de Maniobras y Tiro «Álvarez de Sotomayor», en Almería, se convirtió, entre el 27 y el 31 de octubre de 2025, en un laboratorio vivo del combate del futuro. Durante cinco días, el Ejército integró en un escenario táctico realista múltiples sistemas robotizados —aéreos y terrestres— junto con capacidades de guerra electrónica, antidron (C-UAS), comunicaciones avanzadas y municiones merodeadoras, todo ello en colaboración con pequeñas y medianas empresas nacionales de relevancia y la presencia de observadores internacionales.

    Este ejercicio forma parte de la Campaña de Experimentación Táctica 2025-26, impulsada por el Centro de Fuerza Futura 2035 de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército (EME), y ejecutada con el apoyo de la Brigada (BRI) «Rey Alfonso XIII» II de la Legión como Brigada Experimental (BRIEX) del Ejército de Tierra. Su objetivo era medir, validar y perfeccionar las capacidades que marcarán la diferencia en un combate multidominio cada vez más complejo. Su antecedente se sitúa entre el 16 y el 19 de junio de este mismo año, cuando se llevó a cabo una demostración dinámica de la Fuerza Futura en el marco del proceso de transformación hacia la Fuerza 35, y dentro de la fase de experimentación definida por el EME. A partir de aquí, se han sumado más empresas y se han abierto las puertas a la participación de personal extranjero. 

    Este primer ejercicio se realizó en el contexto del campo de batalla transparente, donde el diseño de la fuerza y la transformación de la misma van de la mano de las nuevas tecnologías y de un cambio de mentalidad. Tras las lecciones obtenidas, ha llegado la hora de ampliar las distancias de empleo y la conectividad de los medios con este segundo ejercicio, comprobando cómo los diferentes sistemas autónomos no tripulados avanzan por delante de los combatientes, enfrentándose a las amenazas, y recordando el concepto de que el primer contacto con el enemigo será un medio robotizado, promovido por el Centro de Fuerza Futura.

    Un entorno de pruebas exigente

    Los diferentes ejercicios incluyeron el empleo coordinado de sistemas aéreos no tripulados (UAS) y vehículos terrestres no tripulados (UGV); ensayos de munición merodeadora y sistemas inteligentes de vigilancia; pruebas de guerra electrónica (EW) para interferencia, detección y protección, y ejercicios con sistemas C-UAS capaces de neutralizar amenazas aéreas de bajo coste. La integración de comunicaciones se realizó mediante antenas de satélite y nodos 5G, indispensables para operar en entornos degradados, con la finalidad de aportar valor añadido a los experimentos que realiza la BRIEX dentro del Programa Anual de Experimentación, que dirige el Mando de Adiestramiento y Doctrina.

    Uno de los puntos fuertes del ejercicio fue el lanzamiento de varios UGV armados, una oportunidad que no se ve en los campos de maniobras del Ejército de Tierra todos los días. Equipado con 300 cartuchos de 7,62 mm, el UGV mostró la capacidad de hacer fuego a distancias cercanas a 1000 metros. También se montó sobre un cuadrúpedo un fusil HK para evaluar la estabilidad de tiro del robot, su precisión y su capacidad para operar en escenarios con interferencias o movilidad restringida. 

    Otro hito fundamental ha sido la conectividad. La Jefatura del Ciberespacio y de los Servicios de Asistencia Técnica (JCISAT) ayudó a realizar el montaje del sistema Área MESH Táctica para Operaciones, que la BRILEG desplegará próximamente en Eslovaquia como la solución que permite garantizar la conectividad en operaciones, donde la dispersión será máxima, acorde con los principios del campo de batalla transparente. Este tipo de pruebas refuerza la integración de redes avanzadas en el marco del combate multidominio.


    La franja robótica, el nuevo escenario de combate

    Uno de los conceptos clave ensayados en Almería es el de la «franja robótica», una zona de más de 20 kilómetros de anchura que sustituye a la tradicional línea de contacto en el nuevo escenario de combate. En este espacio, son las máquinas —no el combatiente— las que se adelantan para detectar, observar o neutralizar amenazas.

    La franja robótica o Robotic Stand-off es el terreno operativo para drones, robots terrestres, sensores inteligentes y municiones autónomas —todos ellos hiperconectados—, donde estos sistemas autónomos y semiautónomos realizan funciones críticas, minimizando los riesgos para la fuerza humana. Este planteamiento transforma la tradicional línea de contacto en una zona altamente automatizada ya que los sistemas no tripulados actúan como una primera línea tecnológica, reduciendo la exposición y los riesgos para los combatientes. En la franja robótica, las máquinas y la tecnología trabajan de forma coordinada, compartiendo información en tiempo real para anticiparse al enemigo.

    Este modelo obliga a replantear muchos elementos: desde cómo se toman las decisiones hasta qué protocolos de seguridad requieren estos robots, pasando por la forma de comunicarse con ellos, en un entorno donde los intentos de interferir o bloquear señales serán constantes. 

    La industria, un socio clave

    Esta disposición de medios para realizar acciones ofensivas o defensivas, incluso con fuego real o con interceptación aérea, simulando escenarios de combate reales, ha sido posible gracias a la participación de las empresas. Uno de los pilares de la Campaña de Experimentación Táctica es su estrecha colaboración con la industria nacional. Más de 20 pequeñas y medianas empresas y start-ups nacionales han participado en el ejercicio, aportando tecnología, operadores y desarrolladores que han sido puestos a prueba en el campo de maniobras.

    Este modelo de trabajo permite a las compañías comprender de primera mano las necesidades del Ejército y, a su vez, facilita a las unidades experimentar con soluciones reales sobre el terreno. Además, el trabajo conjunto no solo acelera la validación de conceptos y procedimientos; también genera un flujo constante de lecciones aprendidas, fundamentales para ajustar los desarrollos industriales a las necesidades reales del combate moderno.

    El ejercicio también ha tenido repercusión internacional. Representantes de la Agencia Europea de Defensa, grupos de trabajo de la OTAN especializados en drones y sistemas autónomos, así como personal de ejércitos aliados y agregados militares destinados en España asistieron al ejercicio el 29 de octubre. Esta visita tuvo un doble propósito. Por un lado, observar de primera mano los avances tecnológicos y operativos que está desarrollando el Ejército español y, por otro, reforzar la interoperabilidad con otras fuerzas aliadas en un contexto internacional cada vez más complejo, donde es necesario compartir experiencias y adoptar soluciones comunes.

    Además de las prácticas en el campo, el 31 de octubre se celebró una jornada técnica en el salón de actos de la Base «Álvarez de Sotomayor», donde se explicaron los conceptos de empleo de los sistemas experimentados a representantes de la Fuerza y otros Mandos de Apoyo a la Fuerza. Con esta Campaña de Experimentación Táctica el Ejército refuerza su salto hacia la robótica militar. El resultado del ejercicio supone un paso decisivo para la transformación de la Fuerza hacia el concepto de la Fuerza 35, cuando ya se planea la siguiente Campaña para abril de 2026.

    Blog oficial del Ejército de Tierra