ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: EMMOE y Fco. Francés Torrontera

La colaboración entre distintas unidades del Ejército de Tierra es algo usual, que permite una mejor instrucción y adiestramiento, y que favorece la cohesión, el intercambio de lecciones aprendidas y la realización de ejercicios más complejos y completos.

En este sentido, dentro la programación anual del Curso de Operaciones Especiales —particularmente, en la parte del Módulo Específico—, se incluye una fase donde se ejecutan procedimientos especiales y programación paracaidista, y en la que la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) y las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) trabajan de manera conjunta con otras unidades.

En esta ocasión, los alumnos de la LXX edición del Curso de Operaciones Especiales se trasladaron a la Comunidad de Madrid, con el objetivo de desarrollar esta fase del Curso. Esta elección fue debida a las posibilidades que ofrece que se puedan realizar de forma consecutiva varias actividades con diversas unidades, como son el Batallón de Helicópteros de Transporte (BHELTRA) V y la Brigada (BRI) «Almogávares» VI de Paracaidistas. Por otra parte, en esta edición ha habido una particularidad especial, y es que «dado que se había solicitado a la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) la posibilidad de empleo del sistema de extracción «AirTEP»—el cual ya está aprobado y certificado para los helicópteros NH-90 de la Armada—, se desarrollaron todos los trámites necesarios para que se pudiesen habilitar las prácticas necesarias para la certificación de este sistema de extracción en helicópteros de las FAMET», explica el jefe del Departamento de Operaciones Especiales de la EMMOE, comandante Ramírez.

Aprobadas las colaboraciones, el 2 de marzo se realizó la presentación del sistema a los alumnos, en las instalaciones del BHELTRA V en la base «Coronel Maté» en Colmenar Viejo (Madrid), con la presencia, entre otros, de las tripulaciones del helicóptero Chinook HT-17, sobre el cual se realizaron las pruebas de certificación.

«Una vez conocido el sistema y montado sobre un HT-17, y tras las explicaciones y prácticas oportunas en seco, es decir, con el helicóptero parado, se realizaron las pruebas del sistema en vuelo. Para ello, el personal de EMMOE, FGNE y BHELTRA V se trasladó en el propio helicóptero al Campo de Maniobras y Tiro “Casas de Uceda” (Guadalajara), en donde se desarrollaron todas las prácticas», señala el comandante Ramírez.

DESARROLLO DE LAS PRUEBAS

Inicialmente, se llevaron a cabo las pruebas de montaje del sistema en vuelo y puesta en servicio, teniendo en cuenta que el mismo opera con dos personas. Tras el visto bueno de los ingenieros y personal de BHELTRA V, se hicieron las pruebas del sistema en vuelo sin personal, para, seguidamente, realizar la prueba con carga inerte.

Una vez que el procedimiento fue verificado como correcto y seguro, se ejecutó la práctica de personal mínimo, con cinco personas, ampliándose a ocho más un perro policía (K-9).

En este sentido, el comandante Ramírez asegura que «el balance de las prácticas realizadas fue muy positivo, destacándose por las partes implicadas el alto nivel de seguridad. Es la razón por la que, en la actualidad y tras este ejercicio, están en desarrollo las Normas Operativas Particulares del empleo del “AirTEP” como sistema de extracción sobre HT-17». Asimismo, es importante señalar que es la primera vez en España que se prueba este sistema sobre un HT-17 y la primera vez que un K-9 lo prueba.

Copyright Francisco Francés Torrontera

Respecto al resto de prácticas realizadas en el marco del Curso de Operaciones Especiales, durante el mes de marzo también se llevaron a cabo procedimientos especiales con otros sistemas y técnicas de extracción e inserción como el «SPIE Rig», rapel o «Fast rope» —técnica de inserción rápida desde helicópteros, sin necesidad de aterrizar— sobre plataforma HT-17. Posteriormente, se ejecutaron dos lanzamientos paracaidistas, con la colaboración de Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas.

Finalmente, cabe destacar que la fase finalizó con un gran aprovechamiento de los medios, siendo muy satisfactoria para todo el personal implicado. Así mismo, el comandante Ramírez pone en valor la colaboración entre EMMOE, BHELTRA V y BRI VI, «especialmente respecto al lanzamiento paracaidista en nieve realizado el 20 de marzo en Aguas Tuertas (Huesca), donde personal del LXX Curso de Operaciones Especiales, junto con dos Special Operation Task Units del Mando de Operaciones Especiales —Grupo de Operaciones Especiales III y IV— saltaron en la zona de lanzamiento de Aguas Tuertas, para, posteriormente, ser extraídos mediante sistema «SPIE Rig» convencional sobre el refugio de La Mina en el Valle de Hecho (Huesca)».

PENTATLÓN MILITAR MODERNO

CINCO DESAFÍOS SIN TREGUA

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: EAE

La localidad zaragozana de Calatayud se convirtió, del 20 al 22 de febrero pasado, en el epicentro del pentatlón moderno. Delegaciones militares de toda España se dieron cita para disputar el V Campeonato Nacional Militar de Pentatlón Moderno, integrado a su vez en el Campeonato de España Absoluto-Junior 2026. Organizado por la Federación Española de Pentatlón Moderno, junto a la Junta Central de Educación Física y Deportes del Ejército del Aire y del Espacio (EAE), el campeonato reunió a la élite nacional de este deporte en categorías junior y senior, tanto masculina como femenina. Tras dos intensas jornadas de clasificación, los mejores atletas se disputaron las medallas en la jornada final. En la categoría femenina, la capitán Cristina Requena, jefe del Área de Educación Física y de Habilitación de la Academia de Aviación del Ejército de Tierra (ACAVIET), se hizo con el oro, mientras que el sargento primero del EAE Enrique Morales se alzó con el primer puesto en la masculina.

El pentatlón moderno es una disciplina olímpica, que consiste en la combinación de cinco pruebas. Su práctica requiere un alto nivel de preparación. Para la capitán Requena, «es un deporte muy exigente porque te obliga a entrenar muchas cualidades: resistencia, fuerza, agilidad, paciencia, concentración, reacción ante estímulos, y eso, aparte de asustar, es difícil de aprender si nadie te enseña. La falta de material, instalaciones y entrenadores hace que en el Ejército este deporte aún no sea muy conocido».

Creado en 1909 por iniciativa de Pierre de Coubertin e incorporado a los Juegos Olímpicos en Estocolmo 1912, este deporte simboliza la figura del atleta completo. No en vano, los cinco anillos olímpicos se inspiraron en las cinco disciplinas que lo componen. En su formato actual, el pentatlón moderno consta de cuatro bloques competitivos: esgrima, natación, carrera de obstáculos y la prueba combinada de tiro y carrera, conocida como Laser Run. Este sistema se introdujo en 2009 y transformó la dinámica de la competición al concentrar el desenlace en una última prueba decisiva.

Sostener el rendimiento

La esgrima, que constituye una de las pruebas más técnicas, abrió el programa. En una pista de 14 metros, los combates se resuelven a un solo toque en apenas un minuto. Todos los participantes se enfrentan entre sí, lo que exige rapidez mental y capacidad de adaptación, además de habilidad con la espada. Cada toque cuenta y cada error penaliza. «Competimos todas contra todas. Esto implica que, dependiendo del nivel de los participantes, una persona obtendrá mejores resultados o no. En el Campeonato de Calatayud había un nivel medio», afirma la capitán Requena.

A continuación, se desarrolla la prueba de natación, en la que los atletas demuestran su potencia y resistencia en el agua. Aunque son 100 metros de estilo libre, la exigencia es máxima: velocidad sostenida, técnica depurada y una preparación física capaz de mantener el rendimiento tras el desgaste de la esgrima. Para la capitán, junto a la carrera, la natación sería una de las dos pruebas objetivas en las que los tiempos no suelen variar. «Antes de llegar a la competición, las atletas ya sabemos aproximadamente nuestras marcas», explica.

El tercer bloque es una carrera de obstáculos (100 metros). Los deportistas deben superar una serie de estructuras que ponen a prueba su agilidad, fuerza y coordinación: muros, anillas, barras, ruedas o pasos de diferente complejidad. Cada recorrido incluye una selección de obstáculos que obliga a los competidores a adaptarse rápidamente, manteniendo siempre la velocidad. Para la responsable del Área de Educación Física y de Habilitación de la ACAVIET, esta es la prueba más dura de las cinco. «Tres o cuatro días previos a la competición, se sortean los obstáculos de la pista de OCR (Obstacle Course Racing). Estos obstáculos tienen varios niveles de dificultad: pueden ser asequibles o difíciles. En Calatayud, tocaron los de mayor dificultad. Como es mi mejor prueba, en el momento del sorteo supe que tendría ventaja sobre el resto, lo que me llevó a realizar esa prueba con tranquilidad para evitar cualquier fallo. Tuve suerte», recuerda.

El Laser Run

Con las tres primeras pruebas completadas, los atletas acumulan puntos que se transforman en tiempo de salida para la prueba final: el Laser Run, el momento decisivo del pentatlón moderno. En esta prueba, los participantes parten escalonados en función de su clasificación previa: el líder sale primero y el resto lo hace con una desventaja de un segundo por cada punto de diferencia. La prueba consiste en cinco rondas de tiro con pistola láser, cada una seguida de un tramo de carrera de 600 metros, hasta completar los 3000 metros totales. Antes de cada segmento de carrera, el atleta debe acertar cinco disparos en un tiempo máximo de 50 segundos para poder continuar. La presión de la prueba es enorme hasta el último metro. Quien cruza primero la línea de meta es el ganador.

Para la capitán Requena, esta prueba «tiene su pequeña incertidumbre. Yo suelo entrenar el tiro en zona exterior. La luz y el tiempo meteorológico hacen que el tiro varíe. En mi caso, además, uso gafas de ver. Si ese día hace mucho frío, con la fatiga de la carrera, provoco un vaho que hace que las gafas se empañen y no vea bien el blanco, como me pasó en el Mundial de Polonia. En cambio, en esta ocasión, hizo una temperatura idónea, por lo que por mucho que corriésemos y llegásemos en fatiga al tiro, no generamos vaho y el tiro iba donde habíamos entrenado».

El V Campeonato Nacional Militar de Pentatlón Moderno ha puesto de manifiesto valores esenciales en el ámbito castrense, como la disciplina, el espíritu de superación o la resistencia. Sin embargo, para la capitán Requena, uno de los valores que más destaca en las competiciones militares es la empatía y el espíritu de equipo. «Cuando son civiles, cada participante se centra en su propia competición, sin hacer mucho caso a las marcas del resto de competidores. En cambio, los militares tenemos un espíritu diferente, unos valores de compañerismo que hacen que nos alegremos de los progresos y éxitos de nuestros propios contrincantes. Estamos casi tan pendientes de la competición del de al lado como de la nuestra».

Blog oficial del Ejército de Tierra