«EN LAS AGUAS ABIERTAS COMPITES CONTRA CONTRA TÍ Y LOS ELEMENTOS»
Texto: Ana Vercher (Madrid)
Fotos: Sdo. Rozas
Pareciera que mar y verano fuesen un binomio inseparable, que no pudiesen vivir el uno sin el otro. Sin embargo, el soldado Rozas, destinado en el Regimiento de Ingenieros n.º 8, de la Comandancia General de Melilla, disfruta del espacio marítimo durante todo el año y se mueve en él como pez en el agua, desde que de niño sintiera una gran atracción por el medio acuático. Pero aquello que podía parecer una simple diversión infantil fue ganando terreno en su vida, incorporando la natación a su día a día, hasta la actualidad. En ella, el soldado Rozas ha encontrado una afición que le aporta numerosos beneficios: trabaja el sistema cardiovascular, a la par que los principales grupos musculares, ganando fuerza, resistencia y flexibilidad. Asimismo mejora la capacidad pulmonar y la circulación, ayudando a bajar la presión arterial y reduciendo notablemente los niveles de estrés. Estas son algunas de las bondades de la natación que le engancharon a este deporte, y que si bien, inicialmente, empezase a practicar sin mayores pretensiones, pronto probó con la competición: «Creo que a todo niño la competitividad le sale sola, y cuando mis padres me inscribieron en un club natación empecé a competir», explica el soldado Rozas, quien añade que el hecho de competir le da un plus de exigencia a un deporte que, ya de por sí, te obliga «a ser muy disciplinado y a darlo todo».
Y si del entrenamiento dio el salto a la competición, de la piscina lo hizo a las aguas abiertas, una disciplina que se practica en espacios naturales como ríos, lagos o el mar. La imprevisibilidad de nadar en aguas abiertas es uno de los aspectos que más atrae a Rozas por esta modalidad, en la que los deportistas deben enfrentarse a factores ambientales como corrientes, mareas, viento, oleaje o diferentes temperaturas del agua: «La piscina es un entorno muy controlado y claro, compitiendo en un espacio casi idéntico al que has estado entrenando. En cambio, las aguas abiertas son mucho más hostiles, donde no sólo compites contra los demás y tú mismo, sino que también compites y luchas contra los elementos ese día», mantiene el soldado Rozas.
Este melillense descubrió las aguas abiertas hace algo más de 10 años, en concreto en 2013, cuando no consiguió clasificarse para el Mundial de Barcelona de ese año. Fue entonces cuando su entrenador le animó a probar en aguas abiertas, viendo en él unas aptitudes que le podrían llevar a conseguir grandes logros. «Me hablaba, incluso, del Mundial de Aguas Abiertas y yo no tenía ni idea de lo que me estaba diciendo, sin embargó participé en el Campeonato Nacional de Aguas Abiertas, gané y logré clasificarme para mis primeros mundiales absolutos», señala Rozas, a quien no le ha ido nada mal en esta disciplina.

Uno de sus grandes logros ha sido en mayo de este año, cuando consiguió cruzar el Estrecho de Gibraltar, desde Tarifa a Punta Cires. Un recorrido de algo más de 15 km, con un tiempo oficial de 2 horas, 59 minutos y 53 segundos, convirtiéndose en uno de los nadadores que logra bajar de la barrera de las tres horas en esta emblemático recorrido. «Fue una travesía preciosa y, sin duda, un reto que se me ha quedado grabado en el corazón. Para mí fue un sueño hecho realidad», asegura Rozas, quien añade que la preparación fue muy exigente, ya que en este deporte «cada día y sesión de entrenamientos importan y mucho, con sesiones dobles de piscina y trabajo de gimnasio de lunes a sábados».
Sin duda, uno de sus logros deportivos a los que más cariño tiene, pero no el único: «Me siento orgulloso de todas y cada una de las medallas que he recibido a lo largo de mi vida, porque son la prueba de mi esfuerzo diario. Pero si tuviera que decir cuál es mi trofeo más especial diría, sin duda, el trofeo que me regaló mi madre: en el año 2004, siendo aún muy pequeño, no me llevé el trofeo en una competición local y mi madre me regalo uno que decía: “Para el mejor nadador de Melilla”», explica el soldado Rozas.
Clasificado para los Juegos Olímpicos Militares de 2027, Rozas tiene la mente puesta en esta competición, para la que se prepara a conciencia y para la que le deseamos mucha suerte.

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