100 Años de la gesta del Alcántara

Texto: Norberto Ruiz Lima / Madrid

Fotos: Pilar Serra del Castillo y COMGEMEL

Ilustraciones: Esteban

¡Adelante, Regimiento!

Adelante, Regimiento! Las noticias que llegan de Annual a Melilla viajan con la velocidad de la luz del sol. Primero, vuelan las señales heliográficas; y luego, esas mismas noticias viajan en los coches de mensajería.

José del Castillo Ochoa ha sido destinado hace unos días al Tabor de Regulares de Larache, pero todavía siente que su corazón sigue en su Regimiento de “Cazadores de Alcántara”, 14º de Caballería. Todavía le llegan a la memoria las imágenes de las infinitas cargas que se repiten en su mente. ¡Adelante, Regimiento!, órdenes al paso, desenvainando sables, al galope, a la carga. Ellos son poco más de seiscientos.

Ahora el capitán José del Castillo se encuentra en Melilla, y ya no está destinado en el “Alcántara”, pero con las noticias que le llegan se imagina cómo ha debido de combatir su Regimiento, su tercer escuadrón. Y él todavía no está allí. Es día 21 de julio de 1921 y el capitán piensa en sus hijas, en su esposa; y con un gesto casi solemne se dirige a su casa a recoger su armamento y equipo. Se ajusta el sable y toma una decisión que lo convierte en un ser diferente. Ha resuelto por propia voluntad incorporarse a su antiguo Regimiento, el “Alcántara”. Piensa que no es momento para razonar, sino para combatir. ¡Adelante, Regimiento!

Él sabe dónde tiene que estar. En el valle de la muerte, donde todavía no es consciente de que tendrán lugar las cargas en el cauce seco del río Igan contra un numerosísimo enemigo para cubrir las columnas que desde las diferentes posiciones se dirigen a Batel y Tistutin.

Lleva pistola y su sable de Caballería. Rápido llega a la Comandancia General y consigue subir a un coche de mensajería, que llaman “rápidos”, que traía heridos de la batalla. Les explica que lleva orden de partir para el frente en busca de su Regimiento. Nada cuenta de que ahora está destinado en otra unidad. Nada cuenta de que está pendiente de incorporación lejos de su veterano Regimiento. Porque a un antiguo soldado del “Alcántara” no le hace falta demostrar nada.

Es día 22 de julio de 1921 y el capitán Del Castillo desea que el vehículo vuele, pero va despacio, muy despacio en comparación con lo que él necesita. Piensa en su caballo, y cree que nada hay ni habrá más rápido y decidido que ese animal. Ya sabe que se han sucedido varias cargas de Caballería, veloces, precisas, con los sables desenvainados, mientras cubren la salida de las tropas que se dirigen a Ben Tieb, constantemente atacadas en el desfiladero de Izumar. ¡Adelante, Regimiento!, como una revolución se oye el bufar de los caballos, su latir herido cuando son alcanzados por las balas, las cornetas, los disparos, las órdenes de galope, la polvareda levantada por los cascos de los animales furiosos, azotados por las embestidas y los frenos demandados por dura mano suave de caballero. Al llegar a Batel, un grupo de soldados les para y les advierte que es muy peligroso llegar hasta Drius, pues las unidades españolas han perdido la seguridad del control de las carreteras. Pero ellos siguen, buscando el sonido de los galopes y las balas. ¡Adelante, Regimiento!

«Por fin», dice José del Castillo mientras divisa las casas bajas y los muros de Dar Drius. «Ahí está mi Regimiento». Rápido, acude a presentarse al teniente coronel Primo de Rivera, jefe accidental del “Alcántara”. Cuando lo ve llegar, el teniente coronel le pregunta, sabiendo que había sido destinado días antes a otra unidad: «Pero José, ¿qué haces aquí?». Y sonriendo, el capitán Del Castillo le contesta: «Vengo a incorporarme al “Alcántara”, mi teniente coronel. ¿No creerían que me iba a perder esto y los iba a dejar solos?».

El teniente coronel lo mira, sonríe; sabe cómo está la situación y lo que les espera, y le dice: «Todos los escuadrones tienen su capitán, así que coge un caballo y vente conmigo; desde ahora eres mi ayudante».

La mañana del día 23, el Regimiento apoya —con infinitas cargas, latir de cascos y batir de sables al aire y al alma— las posiciones dependientes de Dar Drius: Chaif, Bufacut, Ain-kert Amuda o Carra. En ellas, el “Alcántara” consigue salvar cientos de vidas. En esas cargas cabalgan los seiscientos, azotados por las balas y la metralla. Sobre la una de la tarde se decide la evacuación de Dar Drius, saliendo primero un convoy protegido por escuadrones del “Alcántara”. Ante los ataques recibidos, vuelven para encontrarse con la columna del general Navarro, para proteger sus flancos de las zonas ocupadas por el enemigo.

El ahora ayudante del teniente coronel Primo de Rivera cabalga a su lado. José del Castillo sabe que está donde debe estar, que está donde quiere estar. «¿Estamos? ¡Estoy!», se contesta a sí mismo cuando se acercan a defender el paso del río Igan. No va a ser fácil, pero eso ya lo saben.

En un primer momento, los escuadrones envuelven al enemigo al otro lado del río, mientras el tercero lo fija. Se forma la línea, los caballos van al paso, luego al trote y pronto se ponen al galope, rajando los jinetes con sus sables las nubes de polvo y gloria. No es el valle de la muerte, pero es el valle del río Igan. No están allí para replicar, no están allí para razonar. Y cabalgan con el valor en la mano, que sirve de fiador de sus sables, abriéndose paso al galope, reagrupándose a la voz del freno de los caballos, mientras el polvo se arremolina en dos ciclones a la vera de los animales y los jinetes. Rompen las líneas y se dan la vuelta para continuar con el combate. Una vez y otra vez. Desde el aire, cuando todo es desorden, se ve a los jinetes del “Alcántara” formando unidad, moviéndose velozmente. Los que son desmontados, o heridos sus animales, combaten a pie o buscan rápido otra montura. También los caballos van hacia la muerte. También los jinetes. ¡Adelante, Regimiento!

En la tercera carga, el capitán José del Castillo es herido de bala en la femoral; su herida es muy grave y su jefe ordena que lo evacúen. Ni aun así quiere dejar el campo de batalla… Finalmente, muere el día 25.

Su lápida, en Melilla, dice así: D. José del Castillo Ochoa, capitán del Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14º de Caballería. Muerto gloriosamente a consecuencia de las cargas dadas contra el enemigo en los llanos de M’Talza. 25 de julio de 1921. Sus compañeros.

Tal vez, el “Alcántara” siga esperando que un Tennyson español recite con otra voz las famosas cargas del río Igan. ¡Adelante, Regimiento!

QUIÉN ES QUIÉN EN LA PROMOCIÓN DE LA MARCA EJÉRCITO

Texto: Felipe Pulido / Madrid

Son representantes del mundo de la cultura, la universidad, las empresas, el deporte o el periodismo, entre otros ámbitos. Pero todos ellos tienen el mismo cometido en común: ser embajadores de la Marca Ejército. El acto institucional de su nombramiento se realizó el 16 de diciembre en el Casino de Madrid, con la presencia del Jefe de Estado Mayor del Ejército, general de ejército Francisco J. Varela. Como consecuencia de la COVID-19, solo 34 de los 123 embajadores pudieron asistir al evento. El resto recogerá la cédula de nombramiento en diferentes actos descentralizados.

Descubre a algunos de los embajadores…

VICENTE DEL BOSQUE

Ex seleccionador nacional de fútbol

Solamente soy un entrenador que ha tenido la suerte de defender el fútbol español y representar de la mejor manera posible a mi país. Es orgullo, un honor, como tantos reconocimientos que hemos tenido estos años, el ser embajador de la Marca Ejército. Intentaré cumplir de la mejor manera posible esta responsabilidad. Trasladaré mi mejor opinión sobre nuestro Ejército siempre que tenga la oportunidad de hacerlo. Soy un convencido de los cambios que se han producido en la institución y de la mayor formación que tienen cada día sus componentes.

EVA GARCÍA

Presidenta de The Legacy

Ser embajadora de la Marca Ejército me compromete a dar a conocer, en la medida de mis posibilidades, la extraordinaria labor que hace el Ejército, ampliando su conocimiento y compartiéndolo más allá de su territorio de comunicación habitual. El Ejército ha puesto su confianza en mí como embajadora para representarlo y, además de ser un gran honor, es un motivo de orgullo. Trataré de crear puentes, ya que mi mundo civil, profesional y cultural necesitan saber más sobre los hombres y mujeres de nuestro Ejército.

VICENTE MORET

Letrado de las Cortes Generales

Durante mi vida profesional al servicio del Estado, he podido comprobar lo mucho que el Ejército tiene que dar a conocer a la sociedad española; sus capacidades, el talento humano que atesora y sus valores. Todo ello es un patrimonio que debe ser ensalzado porque está al servicio de España. En ese sentido, me siento totalmente identificado con los valores que hoy representa la institución para el país, que coinciden con los mismos que a mí me llevaron a dedicar mi vida profesional a la función pública: servicio y lealtad a la sociedad española.

ÍÑIGO SUSAETA

Director general de Arcano Family Office

Mi vinculación con el Ejército comenzó en los años 80, cuando descubrí una profunda vocación. Con 16 años abandoné mi casa para prepararme para ingresar en la Academia General Militar, pero el destino quiso que mis esfuerzos no cristalizaran y no conseguí el ingreso. Eso no fue óbice para que mis compañeros no se olvidaran de mí, y desde entonces me han hecho sentir como uno de los suyos. Ese espíritu me ha permitido, durante todos estos años, estar cerca del Ejército y tratar de aportar mi granito de arena en beneficio de la milicia.

AUGUSTO FERRER-DALMAU

Pintor

Para mí es un gran honor y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad ser embajador de la Marca Ejército. Trataré de dar a conocer la labor que realizan nuestros militares pintando a nuestros ejércitos del pasado y del presente, y con ello trasmitir admiración y orgullo hacia nuestros soldados.

HINNERK FAUTECK

Presidente de Minas de Alquife

Mi labor profesional como consultor jurídico implica muchos ámbitos de actuación y el trato con una tipología muy extensa de clientes y actividades. En el caso concreto de la gestión de las Minas de Alquife (Granada), es incontable la cantidad de empresas nacionales e internacionales con las que hemos de tratar y relacionarnos en el día a día. En este marco, siempre damos a conocer a todas ellas que Minas de Alquife se siente muy orgullosa de ceder parte de sus terrenos para maniobras desde hace ya varios años. Esta cesión se ha terminado convirtiendo para nosotros en una especie de marca o sello de las Minas Alquife, algo inherente y paralelo a su propia actividad. Desde el primer día, estamos muy satisfechos de colaborar con el Ejército y es algo que hacemos saber de inmediato y a la menor oportunidad a todo el mundo, incluso más allá de nuestras fronteras.

JUAN FERNÁNDEZ-ACEYTUNO

Consejero delegado de la Sociedad de Tasación

Lo que más valoro del Ejército es la empatía y el ejemplo. El JEME señalaba, el pasado 16 de diciembre, que la empatía del soldado español era el arma secreta del Ejército y creo que eso ejemplifica y condensa muchos de los valores de la Marca Ejército. Respecto al ejemplo, en la base de Adazi, en Letonia, dicen: «Si ves un grupo de soldados correr a las seis de la mañana en camiseta y pantalón corto, son los españoles». Allí donde vas, un militar español es un ejemplo a seguir: hagámoslo aquí también.

AMALIO DE MARICHALAR

Conde de Ripalda

El trabajo del Ejército y del conjunto de las Fuerzas Armadas se aprecia en la lucha contra la trágica pandemia que vivimos, en la nevada extraordinaria en Madrid y otras zonas de España, así como su actuación en riadas o incendios. Pero hay una labor esencial del Ejército que es proteger nuestra seguridad diaria, proteger los intereses legítimos de España y la importancia trascendental de poder vivir en paz y en libertad todos los días, disuadiendo cualquier amenaza y protegiendo nuestra democracia.

LUIS EUGENIO TOGORES

Escritor

Soy la oveja negra de una familia de soldados. No fui militar como lo fueron mi padre, mis abuelos y tíos. Ha sido una enorme alegría que el Ejército me conceda un reconocimiento como este, ya que he dedicado una gran parte de mi labor como profesor universitario e investigador a la historia militar, y este nombramiento es el reconocimiento a tres décadas de estudio y trabajo sobre la historia del Ejército español. Valoro su callada eficacia, su compromiso y la capacidad de nuestros soldados de arriesgar y entregar la vida, si la Patria lo demanda.

JAVIER SADA

Managing partner de Sango Solutions

Una magnífica oportunidad que aparece en mi vida profesional de trabajar para, probablemente, la organización más eficaz de este país y que se nos ofrece para que nuestra sociedad entienda, sintonice, valore y se sienta más orgullosa de nuestro Ejército. Como consultor en temas de liderazgo, conferenciante y mentor, participo en múltiples foros nacionales e internacionales donde podría aportar valor al Ejército dando a conocer los valores que configuran su liderazgo, aquellos que mueven a sus mandos, y a sus hombres y mujeres.

FÁTIMA BÁÑEZ

Presidenta de la Fundación CEOE

La labor y los valores del Ejército deben transmitirse con naturalidad y con alegría, desde la convicción de que su trabajo es defender nuestra libertad dentro y fuera de España, y de que sus valores son aquellos en los que nos reconocemos la amplia mayoría de los españoles (la responsabilidad, el trabajo en equipo, la honestidad, la valentía…), que nos hacen afrontar el futuro con esperanza. Como presidenta de la Fundación CEOE, afronto el reto de poner toda la experiencia y el talento de las empresas españolas al servicio de España y de aquellos que más nos necesiten, con la vista en el avance social, el crecimiento y la solidaridad. En mejorar, uniendo esfuerzos y voluntades. Y en ello, tened por seguro que el Ejército estará siempre, como siempre ha estado.

GABRIEL DEL TORO

Presidente de Eurodefense

Creo que mi aportación puede contribuir a divulgar la labor de nuestros militares y poner en valor su dedicación y entrega. De hecho, eso es lo que más valoro de nuestro Ejército junto con la constancia y su abnegado servicio a la Patria.

FRANCISCO JAVIER MARTÍN

Director de la ETSI de Caminos, Canales y Puertos

Tengo la fortuna de dirigir una institución universitaria bicentenaria, en la que ingresan más de 500 estudiantes cada año, con el propósito de ser ingenieros de Caminos, Canales y Puertos tras seis duros años de estudio. El espíritu de servicio público de los ingenieros es muy similar al del Ejército, pues ambos comparten como objetivo último la seguridad y el bienestar de la sociedad. De hecho, nuestro fundador, Agustín de Betancourt, fue un ingeniero militar. Admiro el compromiso con la propia institución de todos sus miembros, y la extraordinaria formación y profesionalidad de los mandos. Siento orgullo cuando el Ejército participa en una misión extranjera, y siento seguridad y confianza cuando colabora con las autoridades civiles en situaciones de emergencia.

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