UN BLANCO DESPERTAR

Los cazadores de montaña del Regimiento “Galicia” nº 64 mantienen su preparación para el combate tras su reciente incorporación al Mando de Tropas de Montaña

Texto: Felipe Pulido / Cerler (Huesca)

Fotografía: Stte. Jesús de los Reyes (DECET)

Un nuevo día amanece para las unidades del Regimiento de Infantería “Galicia” nº 64 de Cazadores de Montaña que han desplegado, entre el 19 de febrero y el 5 de marzo, en las montañas pirenaicas de Cerler, en la
provincia de Huesca. La 1ª Compañía y la de Mando y Apoyo afrontan esta jornada aprovechando las posibilidades del entorno para alcanzar los niveles de Instrucción Técnica en Montaña que les aportan las capacidades necesarias para la supervivencia y el combate en este complejo escenario.

El reto es doble, ya que, además de las exigencias propias del ejercicio, es el primero que realizan desde la incorporación del Regimiento —el 15 de febrero— al recién constituido Mando de Tropas de Montaña, en el que comparten espacio con el Regimiento “América” nº 66. «Dejamos de pertenecer a la Brigada “Aragón” I y por consiguiente a la División “Castillejos”, para encuadrarnos en la “San Marcial» », señala el subteniente Tena. Todo ello responde al proceso de adaptación del Ejército de Tierra al nuevo entorno operacional, que tiene como piedra angular la Fuerza 35.

La instrucción elemental de las unidades de montaña es la base para el combate

El capitán Pelegrín, al mando de la 1ª Compañía del Regimiento “Galicia” nº 64, aprovecha las posibilidades de los Pirineos para poner a punto a su personal, tanto en la instrucción técnica como física. «Todos poseen ya un nivel elemental, por lo que orientamos las maniobras hacia la consecución del básico», destaca.

Conocer estas técnicas es fundamental para desenvolverse adecuadamente en este entorno y afrontar el fin último, que es el combate. Sin embargo, conseguir el nivel avanzado requiere de un importante esfuerzo y de haber sido evaluados previamente.

Para ello, realizan durante estos días movimientos en la nieve y otras prácticas que son muy eficaces en la montaña: «Hemos comenzado utilizando los esquís, pero a medida que avanzábamos y se complicaba la pendiente los hemos sustituido por piolet y crampones», explica el soldado Alía.

La situación puede cambiar en cuestión de minutos, por lo que conocer alternativas puede ser fundamental para sortear obstáculos y preservar la seguridad. A ello se suman otras destrezas, como realizar un refugio en el que poder resguardarse, portar los equipos, evitar dejar rastro a su paso o descensos en alpinismo, entre otros.

La agilidad en este tipo de ambientes puede dar ventaja con respecto al enemigo. «Si soy capaz de hacer rápel en un barranco puedo llegar a un punto al que el adversario, si no está lo suficientemente instruido, quizás no pueda acceder», explica el capitán Pelegrín.

Una buena movilidad nos servirá de ventaja táctica frente al enemigo

Capitán Pelegrín Jefe de la 1ª Compañía

«La base es tener una instrucción elemental y saber moverse en este escenario, ya que cuando uno se pone el equipo la cosa cambia. Después ya se va completando para ser capaz de hacer frente al enemigo de una forma eficaz», señala el capitán Uriarte, jefe de la Compañía de Mando y Apoyo.

En montaña, el funcionamiento se establece por patrullas, generalmente de tres componentes. La cohesión de estas es fundamental, así como la de la Compañía: «Debemos lograr que el equipo esté integrado», apunta el capitán.

Y es que, debido a la dureza del entorno, las unidades de montaña se enfrentan a cambios continuos de personal, por lo que uno de los retos principales es lograr la instrucción de los cazadores que acaban de llegar a la unidad.

Tenemos el reto de lograr la cohesión entre todo el personal de la Compañía

Capitán Uriarte Jefe de la Compañía de Mando y Apoyo

«Tenemos que ser capaces de tener una autonomía mayor que otras unidades», matiza el capitán Uriarte. Porque aquí el escenario puede convertirse en un enemigo más al que hay que combatir, y la instrucción constante ayuda al personal a lograr sus cometidos. Por eso, cada blanco despertar les hace más fuertes.

NIVELES DE INSTRUCCIÓN TÉCNICA EN MONTAÑA

NIVEL ELEMENTAL

Es la fase inicial en la que la vida, el movimiento y el combate de los cazadores se realiza sobre raquetas. No obstante, también se hace una instrucción básica con esquís. Consta de dos partes: una invernal y otra estival, y ambas deberán ser superadas para alcanzar la denominación de cazador completo.

NIVEL BÁSICO

Comienza una vez completada la etapa elemental. Al igual que esta, consta de una parte invernal y otra estival. En la primera, la vida, el movimiento y el combate se realizan con esquís y, en la segunda, se practica la escalada y el montaje de pasos para el franqueamiento de obstáculos. Superada, el militar logra ser esquiador-escalador.

NIVEL AVANZADO

Sirve para el mayor perfeccionamiento de las técnicas. En esta fase, las exigencias son mayores, tanto para la escalada como para el manejo de esquís. Una vez completada, los cazadores tendrán una capacitación óptima. En el mejor de los casos, para que un soldado consiga una instrucción avanzada necesitaría tres años.

SIN DEJAR HUELLA

Uno de los grandes problemas que tienen las unidades de montaña es el rastro que van dejando y que podría delatar su posición. «Es muy difícil camuflar la huella y, además, hace que si alguien te está siguiendo pueda avanzar más rápido que tú, ya que abrir paso es muy complicado, sobre todo en nieves profundas», señala el capitán Pelegrín. Por ello, utilizan técnicas de decepción de huella, como el jump off, que consiste en hacer creer al enemigo que han tomado otro itinerario diferente.

Jump off es una técnica que permite hacer creer al enemigo que se ha tomado otro itinerario

En este caso, los cazadores de la 1ª Compañía eligieron un curso de agua, elemento en el que es muy difícil seguir el rastro; mientras el grupo principal continuaba por el arroyo, algunos de sus componentes se desviaron a una vía de asfalto. Más tarde, utilizaron el itinerario inicial para unirse a sus compañeros. De este modo, harían creer a alguien que les estuviera siguiendo que habían optado por una vía distinta.

UN REFUGIO CONTRA EL FRÍO

Resguardarse de las bajas temperaturas es fundamental cuando oscurece y hay que pasar la noche en la montaña. Las alternativas pueden ser muchas, aunque depende, entre otros factores, de la cantidad de nieve acumulada.

Un pelotón de la 1ª Compañía ha sondeado una zona próxima al lugar en el que realizan su instrucción y ha comprobado que la nieve acumulada tiene un espesor de 1,30 metros. «Podemos realizar refugios de emergencia en menos de media hora; la fosa de frío, por ejemplo, sería una manera sencilla y rápida con la que cobijarse en poco tiempo», explica el capitán Pelegrín. En ella, podría albergarse una patrulla, compuesta por tres personas, y pasar la noche a una temperatura que no bajaría de los 0 ºC.

La misma capacidad tendría un iglú, aunque en este caso se tendrían que dedicar dos o tres horas para su construcción. «El iglú militar pasa desapercibido desde el exterior, porque se realiza bajo la nieve», añade el capitán. Además, consigue aislar totalmente del viento al personal que está refugiado en él y sus posibilidades de derrumbe, si está bien construido, son escasas. «En cualquier caso, siempre tiene que haber alguien controlando la seguridad, por si hubiera una nevada importante o cualquier otro contratiempo», razona la cabo Durán, con más de 15 años de experiencia en unidades de montaña.

UNA TÉCNICA DE ARRASTRE

El Transporte Oruga de Montaña (TOM) es el gran aliado para las unidades que operan en la nieve, ya que facilitan la movilidad del personal gracias a la tracción de sus cuatro cadenas: «Solemos hacer marchas con él, aproximadamente una vez al mes, aunque no siempre tenemos la posibilidad de utilizar un escenario invernal », manifiesta el capitán Uriarte. Por ello, aprovechan, cada vez que tienen la oportunidad, para practicar con el TOM.

Además de poder desplazar al personal en su interior, es capaz de arrastrar a un pelotón de hasta ocho esquiadores. «Evita el desgaste, ya que sirve de gran ayuda para subir pendientes a mayor velocidad », asevera el cabo 1º Mesquida, destinado en la Compañía de Mando y Apoyo.

Esta técnica se puede ejecutar en poco tiempo y permite utilizarla para recorrer medias distancias, siempre y cuando el terreno lo permita. En el vehículo se embarca un observador que controla que ninguno de los esquiadores se desprendade la cuerda. «En caso de caída, se detendría el TOM hasta que se vuelva a incorporar. Normalmente, se colocan cerrando la fila los esquiadores con más experiencia», añade el cabo 1º.

EN COMBATE

«El objetivo último de todos los conocimientos y técnicas adquiridas es su empleo para el combate», afirma el capitán Uriarte. Sin embargo, este no siempre se presenta de la misma forma, por lo que la capacidad de ser ágiles en la toma de decisiones es fundamental para adelantarse al enemigo.

El brigada Collado está al mando de las secciones de Morteros Medios y de Defensa Contra Carro de la Compañía de Mando y Apoyo y cuenta con una amplia experiencia sobre el terreno. Reconoce que en montaña las maniobras se complican, ya que al tener mayor lentitud en los movimientos el consumo de munición es mucho mayor.

El misil contra carro Spike puede ser útil para vetar las vías de comunicación a los medios enemigos

En el combate de encuentro pueden entrar en juego fusiles de asalto, ametralladoras ligeras, ametralladoras medias, lanzagranadas o misiles, entre otros. En el caso del misil contra carro Spike, este puede ser muy útil para vetar las vías de comunicación a los medios enemigos. «En montaña, todos los medios mecanizados o acorazados se tienen que mover por los lugares de acceso y, en el momento que transitan por una zona de destrucción contra carro, su avance puede quedar paralizado», señala el brigada Collado.

No obstante, el Spike necesita ser transportado en vehículo y depositado en las inmediaciones del asentamiento: «Lo idóneo sería helitransportarlo para evitar las vías de comunicación», indica.

En caso de que se produjera una baja en combate, primeramente se eliminaría la amenaza para poner al herido a salvo y practicarle los primeros auxilios. Después, se avanzaría con él hasta un lugar más protegido y se le realizarían las atenciones necesarias antes de proceder a la evacuación. «Se complica mucho el traslado de una baja, ya que los movimientos son mucho más lentos de lo habitual», reconoce el brigada Collado.

CONOCER A… COMANDANTE MAYORAL

Las distancias se hacen cortas

Felipe Pulido / Madrid

El comandante Mayoral, destinado en la Academia de Logística del Ejército, en Calatayud (Zaragoza), comenzó su carrera como atleta con tan solo 11 años. «El profesor de Educación Física nos propuso realizar una prueba para formar parte del equipo del colegio», recuerda. Aunque no consiguió inicialmente estar entre los seleccionados, el propio profesor quiso contar con él. Aquel día se abrió una etapa apasionante en lo deportivo, en la que ha conseguido acortar distancias hasta lograr en 2020 la primera marca en el ranking nacional de 400 metros, dentro de la categoría Máster 55.

«Lo normal con la edad es conseguir mejores resultados en distancias más largas y perder velocidad», expone. En su caso, tanto él como su actual entrenador, Luis Javier Alonso, vieron que, a medida que se iban reduciendo las distancias, las marcas eran más relevantes, y el año pasado decidieron regresar al medio fondo, tras haber dedicado los esfuerzos de los últimos años a la competición de fondo. El resultado les fue favorable, ya que además del éxito en 400 metros también logró la mejor marca en 800 metros y la tercera en el ranking nacional de ese año en 1.500 metros en su categoría. Además, en octubre se proclamó campeón de España en Máster 55 en las distancias de 800 y 1.500 metros.

Una de las claves para progresar en este deporte es disponer de un plan de entrenamiento que se adapte a las condiciones y exigencias del atleta. «No consiste en entrenar mucho, ni rápido; lo importante es hacerlo bien», asevera. Además, cuenta con el apoyo de su mujer y sus dos hijos, de 24 y 21 años. Concretamente, la mayor, su hija Raquel, es dietista-nutricionista y se está especializando en lo relacionado con el mundo deportivo. «Sus consejos y dietas son muy importantes para mí», afirma

También es fundamental el apoyo de sus compañeros de la Academia de Logística, quienes le aportan las facilidades necesarias para mantener el ritmo de entrenamiento y para las competiciones. «El aspecto emocional siempre es muy importante antes de cada prueba», matiza.

Para el protagonista de esta historia, el Ejército es una parte muy importante de su vida, ya que con solo 15 años ingresó en el Instituto Politécnico nº 2 y tres años después lo hizo en la Academia General Básica de Suboficiales. Todo este tiempo ha participado en competiciones civiles y militares, incluso después del ingreso en la antigua Escala Media, con la que accedió a los empleos de oficial del Ejército. Sentir los colores de su país, ya sea con el uniforme o con una camiseta de la selección nacional le emociona. De hecho, ha tenido la oportunidad de representar a España en dos Campeonatos de Europa en 2018. «Recuerdo estas carreras con cariño y todavía me estremece ver las fotografías con la camiseta española».

Durante todos estos años ha mantenido muchos valores que son comunes entre el Ejército y el ámbito deportivo: disciplina, capacidad de esfuerzo o sacrificio. Algunos de ellos los aprendió de Arturo Cutillas, aquel profesor del Colegio “Santo Domingo de Silos” (Zaragoza) que puso su confianza en él y le dio su primera oportunidad como atleta. «Con el tiempo se convirtió en mucho más que un entrenador, fue nuestro padre deportivo», señala echando la vista atrás. Aunque desde aquellos inicios han pasado ya 45 años, lo recuerda como si fuera ayer, ya que no solo en lo deportivo las distancias se hacen cortas.



Blog oficial del Ejército de Tierra