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UNA MARCA CARGADA DE VALORES

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Los valores que vertebran al Ejército de Tierra, así como los cometidos que tiene asignados, no son siempre conocidos por toda la sociedad. Ayudar a difundirlos es una de las razones por las que hace tres años nació el proyecto Marca Ejército. Para ayudar en esta tarea, se cuenta ya con 180 embajadores que se han sumado a esta iniciativa. Profesionales del ámbito empresarial, docente o del mundo de la comunicación, entre otros, que colaboran en dar a conocer en sus ámbitos de influencia, tanto laboral como personal, el trabajo del Ejército.

Una buena representación de ellos se ha reunido el 14 de diciembre, en el Cuartel General del Ejército en Madrid, para llevar a cabo una jornada de cohesión y confraternización, presidida por el 2º Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), teniente general Alejandro Escámez, quien les ha agradecido su presencia, especialmente «a aquellos que han hecho el esfuerzo de acudir desde la España extrapeninsular».

Figuras tan populares como el periodista Vicente Vallés o el coreógrafo Poty son algunos de los que han acudido a esta cita. El objetivo de la jornada no ha sido solo proporcionar un espacio para que los embajadores tuvieran una nueva oportunidad de conocerse mejor y conversar, sino que también se ha querido profundizar en aspectos relativos al trabajo desempeñado por los miembros del Ejército. En esta ocasión, se ha hecho un resumen de su labor en las misiones internacionales. Así, los embajadores han podido conocer mejor el peso que el Ejército tiene en el exterior y el esfuerzo que supone tener aproximadamente 2.000 militares actuando fuera de nuestras fronteras.

De igual modo, el sector de la comunicación ha estado muy presente, ya que se ha explicado la intensa labor que se está realizando con el fin de dar mayor cobertura informativa al ámbito de la Defensa, siempre teniendo en mente que «lo que no se conoce, no se quiere; y lo que no se quiere, no se necesita», en palabras del propio 2º JEME. De esta manera, se han repasado los distintos canales que el Ejército pone a disposición de la sociedad para poder hacer un seguimiento de su actividad, como es el caso de la página web del Ejército de Tierra, así como diversas redes sociales —Twitter, Instagram o LinkedIn, entre otras—. A través de ellas, los ciudadanos pueden conocer mejor el día a día de las unidades, acciones meritorias o las efemérides.

Por otra parte, la labor desempeñada por los embajadores de la Marca Ejército, así como las propuestas de mejora para hacer llegar el mensaje principal al mayor número de personas, han sido otros de los temas a los que se ha dedicado buena parte de la jornada. En este sentido, se ha querido destacar la importante mejora que se ha hecho en cuanto a la presencia de representantes de la Marca a nivel provincial, pues son ya muy pocas las provincias que no cuentan con algún embajador. No obstante, ampliar las zonas geográficas con embajadores, incorporar más mujeres o ampliar los sectores profesionales en los que se encuentran son algunos de los aspectos en los que seguir incidiendo. Igualmente, se ha dado a conocer el hecho de que ya se trabaja activamente en un Plan Estratégico de la Marca Ejército, que se pretende que comience a lo largo de este 2023, buscando vertebrar un plan de acción para seguir dando a conocer, desarrollar, impulsar y consolidar la imagen del Ejército.

Asimismo, se ha aprovechado la ocasión para mostrar a los embajadores diversos vídeos corporativos, como el realizado por el centenario de la creación de las unidades acorazadas o la tradicional felicitación navideña del Ejército de Tierra.

Por último, la jornada ha concluido con un espacio dedicado al análisis de las propuestas que los propios embajadores han ido haciendo llegar para cumplir mejor su misión, así como una lluvia de ideas con nuevas opciones en las que seguir trabajando.

Entrevista a jesús Alonso / Fiscal jefe de la audiencia nacional

“Los militares tienen una altísima preparación en todos los ámbitos”

Texto: Selene Pisabarro / Madrid     Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Desde 2017, Jesús Alonso Cristóbal (Madrid, 1962) es el fiscal jefe de la Audiencia Nacional (AN), un tribunal en el que lleva más de 20 años. Aunque su vocación era la Arqueología, su padre le aconsejó estudiar Derecho y, posteriormente, decidió opositar para entrar en la carrera fiscal. Quizás es por eso que uno de sus libros de cabecera sea Meditaciones, de Marco Aurelio, y que diferentes fotografías de escultura griega decoren su despacho..

Se habla de la soledad del juez, ¿sucede lo mismo con el fiscal?

Frente a la soledad del juez, el fiscal tiene una ventaja: siempre actúa en grupo, independientemente de la responsabilidad que tenga para conocer un asunto o una materia. Muchas veces se dice: «Los fiscales actúan con dependencia jerárquica». Ésta es un principio instrumental, que va dirigido a conseguir la satisfacción del interés social y tenemos que solicitar lo mismo, ya sea en La Coruña, en Cádiz o en Barcelona. Evidentemente, la dependencia jerárquica y la unidad de actuación hacen que todo el Ministerio Fiscal solicite lo mismo o tenga la misma postura ante determinados problemas, para lo que la Fiscalía General del Estado (FGE) unifica los criterios. Es verdad que luego los tribunales pueden resolver de forma distinta porque son independiente unos de otros, pero para eso están los recursos. Los fiscales podemos abocarlos al Tribunal Supremo para que, efectivamente, se unifique la doctrina y la interpretación de los delitos en todo el territorio nacional.

Aun así, hay veces que la ciudadanía no entiende bien determinadas posturas.

Yo diría lo mismo que el poeta León Felipe: «Para enterrar, valen todos menos el enterrador». Nosotros tenemos la objetividad, porque no es lo mismo ver el problema desde fuera, sin conocer los entresijos del asunto. Es decir, para hacer determinados trabajos, la objetividad —que a veces se confunde con frialdad—, es buena y necesaria para hacer las cosas con ecuanimidad. El fiscal estudia el caso con mucha seriedad, y tiene que poner todo su conocimiento porque no se está representando a él, sino que actúa como un representante de la sociedad ante los tribunales. No es lo mismo conocer lo que tienes entre manos -porque tienes toda la documentación-, que simplemente conocer lo que sale en la prensa.

Jesús Alonso Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional

Una de las competencias de la AN es el terrorismo. Trabaja en esta Fiscalía desde 1998, ¿cómo ha visto la evolución?

En la AN se han vivido momentos muy, muy difíciles. La muerte de una compañera por un asesinato terrorista, atentados contra magistrados y fiscales… Se ha visto una evolución desde lo álgido y más duro: venías por las mañanas y te podías encontrar con la noticia del asesinato de un policía, un militar o un civil, con todo el drama que suponía. Afortunadamente, ese terrorismo nacional, gracias a la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE), ha ido desapareciendo hasta la derrota total de ETA, que no puede ser de otra manera que gracias a la actuación del Estado de Derecho y de sus policías, tribunales y con toda la sociedad detrás.

Y después surgió el terrorismo transnacional, la amenaza yihadista.

Sí, entonces se empezó a ver el nacimiento de otros fenómenos criminógenos, como el terrorismo yihadista. Es cierto que el nacional o transnacional siempre han existido, sobre todo de carácter político; actualmente, los países occidentales se encuentran en una situación buena porque lo han vencido, aunque pueden quedar residuos. Pero está el problema surgido con el yihadismo, el que más nos preocupa y el que consume gran parte de las funciones de prevención y seguridad por parte de los Estados.

Durante abril se han juzgado varios casos de yihadismo en la AN. Es el día a día.

Sí. Las FCSE estaban entrenadas cuando surgió esta amenaza, conocían cómo era actuar frente al terrorismo, no era nuevo. El bagaje de 30 años de lucha contra el terrorismo de ETA, los GRAPO o el FRAP ha dado un plus de conocimiento y de actuación contra el terrorismo que no tenían otras policías europeas occidentales.  Por eso, la respuesta de la policía española frente al fenómeno yihadista ha sido muy importante; aunque es verdad que hemos sufrido dos atentados muy graves, en 2004 y 2017. El Estado se ha preocupado de dotar a las FCSE y a los tribunales de las baterías jurídicas suficientes para luchar contra este fenómeno. Esto ha permitido que esa gran preparación técnica nos permita vivir en una sociedad con tranquilidad, dentro de la preocupación de que ellos intentan constantemente revertir el orden constitucional y el Estado está permanentemente en vigilancia y control para que eso no se produzca.

¿Cómo es esa cooperación judicial y policial?

La relación que tenemos la Fiscalía y la Judicatura con las FCSE es muy buena. Es una cooperación constante, permanente y que ha permitido luchar desde todas las vertientes. No solo desde el ámbito policial, sino también desde el judicial. El Estado de Derecho no puede desaparecer frente a la barbarie, y la diferencia es que nosotros creemos en el Estado de Derecho y aplicamos la ley, y ellos evidentemente no.

¿Cuál es el papel de la Fiscalía Europea?

Es un embrión de lo que será una justicia europea. La UE se mueve muy lentamente y a largo plazo, ya que hay que poner en común a muchos países con sistemas jurídicos distintos, con realidades culturales diferentes… Un elemento fundamental para la UE es la justicia, por eso se creó Eurojust, donde están representados los 27 países. Ha servido para agilizar y resolver todos los problemas que se podían producir entre diferentes países en el ámbito judicial. Esto permite que nos consideremos como parte del poder judicial europeo: si haces una petición a otro Estado miembro es como si lo solicitases al juez de Barcelona o Cádiz. Ese es el gran avance. La Fiscalía Europea tiene un carácter económico y surge como un embrión para luchar contra el fraude y contra la Hacienda comunitaria. No cabe ninguna duda de que es el origen de una Fiscalía europea a nivel más general que tendrá su sentido cuando su capacidad sea total para crear cuerpos únicos trasnacionales.

Jesús Alonso Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional

Una de las propuestas de la Fiscalía es modificar la Ley de Protección de Testigos, de 1994. ¿Por qué?

En el mundo en el que estamos viviendo, se requiere otra nueva ley, donde otorgar una mayor protección no solo a los testigos sino a todos aquellos que quieren participar para investigar o evitar la comisión de hechos delictivos. Tenemos que ofrecer derechos y garantías para que esas personas no tengan miedo a luego ser objeto de amenazas o acciones —o incluso contra familiares directos— por haber ayudado a la Administración de Justicia. Tengo en alta consideración el programa de protección de testigos de EE.UU. Tienen instrumentos que les permiten supeditarse a las necesidades de cualquier testigo: una nueva identidad, un trabajo, transportarle a cualquier parte del país o fuera… Son instrumentos con los que actualmente no contamos. Durante la instrucción de un procedimiento o la declaración en el juicio, podemos proteger la identidad del sujeto que ha declarado o colaborado con la justicia, pero a veces esas personas tienen miedo de que la protección visual o del nombre no sea suficiente. Saben que están muy cerca del grupo del que han obtenido la información y pueden averiguar que son quienes han dado la información. Es importante y es un paso más.

Con la pandemia, se usa más Internet, un espacio donde también se cometen delitos.

El cibercrimen y la ciberdelincuencia ya se tienen en cuenta desde hace tiempo. La Fiscalía General del Estado ya previó esta circunstancia y creó la Fiscalía de Sala del Ciberdelincuencia, que coordina y estudia todo este fenómeno criminal, en unión con los departamentos especializados de las FCSE. Nos enfrentamos a un crimen complicado porque tiene una escala global y el efecto puede producirse en España, pero el autor del delito puede estar ubicado en EE.UU., Rusia, África… La localización geográfica ya no es el elemento determinante, sino el uso de las armas del ciberespacio como lugar donde cometer delitos, e incluso emplearlo como instrumento.

Participó en el Curso de Defensa Nacional, ¿lo ha aplicado en su trabajo?

Para mí, ha sido un redescubrimiento del Ejército y me ha permitido conocer que los militares tienen una altísima preparación en todos los ámbitos —técnico, humanista, científico…—. He conocido facetas de las Fuerzas Armadas que he transmitido a mis compañeros porque he considerado muy interesantes, como la forma de trabajar, de organizarse y de ver los fenómenos, como la piratería o la lucha contra el crimen más allá de nuestras fronteras. ¢