Texto: Elvira Valbuena (Madrid)
Fotos: Sdo. A. Expósito (DECET)
El Programa del Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8×8 «Dragón» sigue avanzando con la llegada de nuevas unidades, el pasado 26 de mayo. El Ejército de Tierra ha recibido 14 nuevos vehículos correspondientes a distintas versiones, entre ellas los primeros modelos de Puesto de Mando. En este nuevo lote figuran un Vehículo de Combate de Infantería de Puesto de Mando de Compañía (VCI PCCIA), dos de Puesto de Mando de Sección (VCI PCSC), tres Vehículos de Combate de Zapadores PCSC (VCZ PCSC), un VCZ y siete VCI. Con esta última entrega, el número de vehículos 8×8 «Dragón» asciende ya a 70, de los cuales 60 se encuentran desplegados en la Brigada «Rey Alfonso XIII» II de la legión (BRILEG), en Viator, Almería; dos, en la Academia Logística (ACLOG), en Calatayud (Zaragoza); y ocho, en el Regimiento de Ingenieros n.º 1 (RING 1), en Castrillo del Val (Burgos), para su Evaluación Operativa (EVAO).
La BRILEG desempeña un papel esencial en este proceso. Designada como Unidad de Pruebas para la Evaluación Operativa, es la enarmas y se comprueba el comportamiento del vehículo en diversos escenarios tácticos. La familia «Dragón» se articula en distintas configuraciones adaptadas a las necesidades de cada especialidad. La versión de Combate de Infantería incorpora, además, un cañón de 30 milímetros y puede transportar una tripulación de tres militares —conductor, jefe de vehículo y tirador— junto a un equipo embarcado de seis efectivos. Las versiones destinadas a zapadores incorporan una torre capaz de integrar diferentes sistemas de armas, desde ametralladoras de distintos calibres hasta lanzagranadas de 40 milímetros, además de implementos específicos como palas empujadoras o rodillos para apoyar las misiones propias de Ingenieros.
Sin embargo, antes de que estas capacidades puedan desplegarse plenamente, el vehículo debe superar una exigente evaluación estructurada en cuatro fases: Preparación, Evaluación Funcional Común, Evaluación Funcional Específica y, finalmente, la Evaluación Operativa por unidades tácticas.

Desde la recepción de los primeros vehículos en octubre, los equipos de evaluación trabajan mediante fichas específicas destinadas a verificar que el sistema cumple los requisitos definidos para la industria. «Estamos realizando una serie de pruebas para comprobar que el vehículo satisface las condiciones exigidas en movilidad, autonomía, protección y comunicaciones», señala el capitán Ramard. «El vehículo tiene una alta movilidad táctica, una capacidad todoterreno y una movilidad superior a la que teníamos anteriormente», ñade. El objetivo es confirmar, en condiciones reales de empleo, que el «Dragón» responde a las necesidades operativas para las que fue concebido.
Paralelamente, la formación ocupa un lugar fundamental en este proceso. La llegada de una plataforma de estas características exige preparar a las futuras tripulaciones y especialistas. Los conductores, por ejemplo, deben obtener el permiso militar específico de clase F para operar este vehículo. «Empezamos esa formación desde el verano pasado y hemos realizado varios cursos para disponer del máximo número posible de conductores cualificados cuando recibamos el grupo táctico completo», señala el jefe de la 2.ª Compañía de la VII Bandera.

La preparación técnica es una parte del desafío. La introducción del 8×8 «Dragón» supone también un cambio de mentalidad para las unidades que no proceden de un entorno mecanizado o ruedas tradicional y esta es una de las claves del proceso. «Para nosotros es un cambio de paradigma», reconoce el capitán Ramard. «No es un vehículo al que estuviésemos acostumbrados, pero la Legión siempre busca estar en la vanguardia y en esto también lo será». Este espíritu de adaptación y aprendizaje está presente entre las tripulaciones que ya trabajan con el nuevo sistema. «El personal está ilusionado y motivado. Tenemos mucho que aprender y muchas ganas de hacerlo», afirma el oficial. La experiencia acumulada durante años de colaboración con la industria está facilitando esta transición. La VII Bandera de la Legión lleva tiempo participando en pruebas de calificación, aportando conductores y realizando actividades de seguimiento vinculadas al Programa 8×8 «Dragón». Una trayectoria que actualmente le permite afrontar con mayor conocimiento la fase decisiva de evaluación práctica.
