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Mujer de tiros largos

La actual récord nacional militar en 50 metros tendido sueña con representar a España en los Mundiales Militares de Corea del Sur

La cabo Susana Fontán, actualmente destinada en la Agrupación de Transporte nº 1 en Canillejas (Madrid), es tiradora de arma larga. No solo le apasiona, sino que además lo hace muy bien.

La cabo Fontán pasó de sufrir en los ejercicios de tiro a ser una de las mejores tiradoras militares
La cabo Fontán pasó de sufrir en los ejercicios de tiro a ser una de las mejores tiradoras militares

Lo curioso es que no siempre fue así. Ella misma lo reconoce:

«Hace 15 años se me daba muy mal. Cada vez que la compañía en la que estaba destinada tenía ejercicios de tiro, para mí era un sufrimiento. Por eso, un buen día que me dijeron que había salido un curso de tiro, me apunté. Y, mira por dónde, que al final resultó ser una captación para el Equipo Nacional Militar de damas ya que, en esos años, la participación femenina en este deporte no era muy numerosa. Ese fue mi comienzo en el tiro, una disciplina que me enganchó totalmente».

En cuanto a las distintas modalidades asegura que sus preferencias «van por épocas», pero actualmente se inclina por la de 50 metros tendido, en la que se tira con carabina de 22 mm: «Será porque tengo el récord Nacional Militar», afirma la cabo.

La pauta de entrenamiento para estar a punto depende, en gran medida, de su trabajo en la Agrupación de Transporte: «Aunque tengo la enorme suerte de estar destinada en una unidad en la que tenemos una galería de tiro con simuladores, que me lo facilitan mucho». Además, los fines de semana, la cabo Fontán acude a competiciones y entrenamientos civiles.

Cabo Fontán
Cabo Fontán

En su preparación cuenta con la inestimable ayuda del subteniente Diego P. Redondo, ya en la reserva, destinado en la Escuela Central de Educación Física durante muchos años, «que me guía y me va esta- bleciendo entrenamientos según objetivos». Además, el doctor López de la Llave, profesor de Psicología Deportiva de la UNED; y el doctor Castejón, profesor del
Departamento de Educación Física y Deporte y Motricidad Humana de la Universidad Autónoma de Madrid, se han ofrecido a asesorarla en sus respectivas especialidades.

«Los tres me ayudan técnica, psicológica y físicamente de forma altruista, por lo que les estoy muy agradecida. Y a la capitán psicóloga Eva Pérez Iglesia, que también me apoyó durante año y medio», cuenta la tiradora.

Sin duda, lo que más le atrae a la cabo de este deporte es que no se compite contra nadie: «Solamente debes luchar contra ti misma; te ayuda a conocerte, a superarte; debes ser ordenada, metódica y constante; y este incentivo te llena de satisfacción».

Sin embargo, en el ámbito militar no son muchas las mujeres que lo practican, no así en el ámbito civil. Según la experiencia de esta plusmarquista, «al principio sí sorprendía en mi entorno que practicara el tiro con arma larga, pero a estas alturas ya se han acostumbrado». De hecho, cuenta con el apoyo de su marido, «quien me anima cuando flaqueo». También cuenta con el importante apoyo de sus jefes y compañeros, y, entre todos, la sostienen y le hacen más llevadero compaginar trabajo, entrenamiento, competición y familia —tiene dos hijos—.

Aunque ostenta varios récords, el que más le llena de orgullo es el que logró la primera vez que fue a una competición internacional: los Juegos Mundiales Militares en Hyderabad (India), en 2007, donde logró 588 puntos de los 600 posibles. Este resultado le supuso el récord nacional militar en la modalidad de 50 metros tendido (60 disparos). Ahora, su sueño es representar a España en los Juegos Mundiales Militares, que se disputarán, en octubre, en Corea del Sur.

Conocer a… Sargento 1º Sergio Pérez ‘De piedra en piedra por el mundo’

Este suboficial de Artillería afronta en abril, junto a Pol Tarrés, la primera prueba del Mundial de Trial

Sergio Pérez guía a Pol Tarrés en uno de los saltos del Campeonato de España en Cal Rosal (Barcelona)
Sergio Pérez guía a Pol Tarrés en uno de los saltos del Campeonato de España en Cal Rosal (Barcelona)

 

Para quien no esté metido en el mundo del Trial, decir que el sargento 1º Sergio Pérez es un mochilero puede dar lugar a un malentendido —parecería que viaja con su mochila a pie de un lado a otro—. Sin embargo, si añadimos que es mecánico de Pol Tarrés, que guía al piloto, asegura la situación de la rueda trasera en los distintos saltos de la moto y está pendiente del tiempo en la competición, la cosa cambia. De hecho, según nos explica el suboficial «estudiamos las zonas y obstáculos con los pilotos, preparamos su alimentación y necesidades, pero, sobre todo, al pasar tanto tiempo con ellos, los conocemos, y somos un poco el “psicólogo” en carrera cuando las cosas no van bien».

Aunque más de una vez han ido al suelo el piloto y él, por intentar agarrarlo —Pol Tarrés mide 190 centímetros y a eso se suma el peso de la moto—, nunca han tenido «un percance grave». De hecho, afrontan con optimismo el Mundial de Trial de este año, que comienza en abril con la primera prueba en Japón; el año pasado, su primer año juntos, consiguieron un meritorio 9º puesto.

Pasar de tener como ídolo a Jordi Tarrés —heptacampeón del mundo de Trial— a formar parte del Equipo Tarrés, así como ser seleccionado por el Equipo Nacional de Trial para estar en el área técnica ha sido un sueño difícil de creer; «todavía en alguna carrera me veo y creo estar soñando. Hace un año, estaba casi como un aficionado más, admirando este mundo —añade— ¡y ahora formo parte de él!».

Todo empezó cuando a los 16 años cayó en sus manos la primera moto de Trial averiada, de la marca Merlín; fue entonces cuando se despertó la pasión por esta especialidad del motociclismo (por la mecánica ya le venía de antes) y se convirtió en parte de su vida. El paso del tiempo no ha cambiado nada, reconoce tener la misma «sensación de satisfacción » cuando repara una moto actualmente que cuando lo hizo con aquella primera de su juventud.

A pesar del fuerte lazo que le une a este hobby, no entendería su vida sin la milicia. «Practicar Trial es mi afición, pero ser militar es un orgullo y es mi vocación; las dos son formas de vida totalmente compatibles».

No solo compatibles, sino que parecían predestinadas a encontrarse. Por ejemplo, en 2003 conoció a Jordi Tarrés —que era director deportivo de Gas Gas— durante una prueba del Campeonato de España en Puebla del Segur (Lérida); por aquel entonces él estaba en la Academia General Básica de Suboficiales, también en esa provincia española, y por eso acudió a presenciar el Campeonato. Su primer destino como sargento en el Grupo de Artillería de Campaña (GACA) V, en Vitoria, fue el que más le acercó al Trial, pues en la zona había mucha afición; ir destinado (2010) al GACA I/63, en León, le sirvió para estar cerca de casa e involucrarse más en el mundillo —es presidente y fundador del Motoclub Trialeón, que fomenta esta disciplina con cursillos y ha conseguido que en la localidad leonesa de Boñar cuenten con un espacio de terreno amplio donde se puede practicar el Trial sin restricciones—.

El hecho de que fuera un deporte minoritario hizo que, al principio, tuviera que explicar a jefes y compañeros lo que hacía. Sin embargo, ahora incluso consigue aficionados, como sucedió cuando llevó a la base “Conde de Gazola” de León a Jaime Busto, campeón del Mundo de Trial Junior 2014, para una exhibición durante la celebración de Santa Bárbara.