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CONOCER A… TENIENTE MARCOS CANOSA: ‘MUAY THAI’ LUCHA PARA ‘MUY DUROS’

Aunque solo cuenta con nueve peleas amateur y una neoprofesional, el militar es el actual campeón de España y competirá en el Europeo
Los combates son muy duros por la potencia de los golpes
Los combates son muy duros por la potencia de los golpes

El Muay Thai es un arte marcial y un deporte de contacto de golpeo y derribo originario de Tailandia en el que se emplean puños, codos, rodillas y piernas; además, técnicas de agarres, derribo y barrido para el cuerpo a cuerpo. Se caracteriza por el énfasis en la potencia de los golpes y la dureza de los combates en competición… Un deporte solo apto para “muy duros”. Es el caso del teniente Marcos Canosa, del Regimiento de Infantería Ligera “Príncipe” 3, quien se inició a los 18 años con el Taekwondo, probó el Kickboxing y desembarcó, posteriormente, en el Muay Thai.

Este deporte le atrajo porque, dentro de los deportes de contacto enfocados al golpeo, «es el menos restrictivo en cuanto a reglas de competición y de los más duros en la forma de pelear. Se puede decir que es el más completo de los de golpeo. Además permite pelear en otros estilos parecidos como el K1 o el Kickboxing por su similitud, así que ofrece bastantes posibilidades a la hora de competir», asegura el militar.

Los riesgos del Muay Thai son «obvios», tales como contusiones, fracturas de hueso, roturas de fibras y, en casos más extremos, lesiones cerebrales, «pero, por lo general, aunque parezca mentira, es mucho menos lesivo que el fútbol o el baloncesto», matiza el teniente Canosa. Él solo ha sufrido una lesión importante de rodilla en todo este tiempo: «Aparte de eso, únicamente un par de fisuras en las costillas y una rotura de fibras», añade.

El teniente Canosa entrena todos los días de una a dos horas entre Muay Thai y K1. «El entrenamiento físico es el que hago con la Sección a primera hora de la mañana, que, pese a no ser específico para luchadores, es suficiente», explica. En cambio, cuando prepara una competición, en el periodo de un mes, trabaja una fase de volumen, otra de intensidad, una de competición y, finalmente, otra de descanso antes del combate.

El teniente Marcos está destinado en el Regimiento “Príncipe” 3
El teniente Marcos está destinado en el Regimiento “Príncipe” 3

El teniente Canosa nunca soñó con convertirse en campeón de España en la categoría amateur clase C de este deporte, ya que «había empezado a combatir hace menos de medio año cuando se celebraron los campeonatos. Este año he subido ya de categoría y espero obtener los mismos resultados», explica.

Ganar este título le abrió las puertas al Campeonato de Europa, en el que espera «hacer unas buenas peleas, ya que me voy a encontrar rivales con mucho nivel. Es preferible centrarse en mejorar y coger experiencia antes que obsesionarse con campeonatos y victorias». En cualquier caso, será una experiencia única, seguro.

Los combates para el teniente Canosa son una afición que no interfiere en su vida militar, «que es prioritaria». Si bien, por un lado, pelear a veces a la vuelta de maniobras, le supone una desventaja por el desgaste físico, «la disciplina y la dureza de la vida militar juega a mi favor», reconoce.

Militares que ‘exploran posibilidades’ en el mercado laboral: Narciso Michavila y Juan Gómez

Narciso Michavila (Presidente de la consultoría GAD3)

Puedes colgar el uniforme, 
pero nunca dejas de ser militar
Narciso Michavila es doctor en Sociología y magíster en Estadística Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid
Narciso Michavila es doctor en Sociología y magíster en Estadística Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid; especialista en Diseño de Investigación Social del Centro de Investigaciones Sociológicas y docente en varios másteres de postgrado de diversas universidades españolas. Ha sido profesor del Instituto Universitario “General Gutiérrez Mellado” (UNED) y profesor visitante de la Universidad de Tromsø (Noruega). Cuando estaba en activo en las FAS, fue analista principal del Instituto de Estudios Estratégicos y responsable de proyectos en la Unidad de Estadística del ET.

   Hace nueve años que el comandante de Artillería Narciso Michavila optó por dar un salto al vacío.  Lejos de estrellarse contra el suelo,  se puede decir que su valiente decisión ha sido todo un éxito. Él solo creó de la nada GAD3, una consultora de investigación sociológica y de comunicación que se ha labrado un reconocido prestigio en el sector de la predicción electoral. Un prestigio recientemente refrendado por la precisión de sus pronósticos con respecto a los resultados de las pasadas elecciones al Parlamento andaluz.

   Superadas con mucho las incertidumbres y noches de insomnio de los primeros tiempos, Narciso Michavila reconoce que el momento más difícil de su aventura empresarial fue, al volver de las vacaciones, tras pedir la excedencia en el Ejército: «Ese día, cuando suena el despertador, te das cuenta de que no te espera nadie en ningún sitio.  Tienes una empresa por montar y todo depende de ti mismo. Entonces es cuando echas mano de lo aprendido en la milicia; aplicarte autodisciplina y método de trabajo es lo único que te puede ayudar».

   De hecho, el presidente de GAD3 asegura que uno «puede colgar el uniforme, pero nunca deja de ser militar». Para él, los conocimientos más útiles los adquirió en la Academia General Militar y en la Academia de Artillería: «Lo más difícil de ser empresario es saber seleccionar gente, crear equipos y motivar a todo el personal de tu empresa, y eso lo traje aprendido del Ejército».

   La filosofía que el artillero aplica a su empresa es sencilla y altamente eficaz: «Hay que tener claro que el trabajo fundamental es el del soldado. Sin el suyo, el del mando no vale para nada. En las encuestas, la labor clave no es la de los analistas, sino la de los entrevistadores. No puedes organizar la unidad de seguridad si antes no has hecho muchas garitas… Eso no lo enseña la universidad. Por eso, aquí todo el mundo hace encuestas y pone cafés si hace falta».

   Sin embargo, el presidente de GAD3 también es consciente de que es necesario asumir la decisión de despedir a alguien si, tras haberle dado la oportunidad de probar varios puestos, no encaja en el equipo: «Los ciclos en una empresa cambian y, por ende, sus necesidades; también cambia la motivación de las personas. Unas veces la pierden y, en otros casos, hay quien, pareciendo no estar en su sitio, de repente, despega».

   Entre tanto, entre investigaciones, encuestas, dinámicas de grupos…, Narciso Michavila reconoce en algunos momentos echar de menos sus años en el Ejército y, sobre todo, las misiones internacionales: «Son sentimientos de nostalgia, que no de arrepentimiento », matiza. También añade que, a nivel personal, el trabajo en el sector privado le roba más tiempo a su familia: «No te vas de misión, pero le echas muchas horas».

   Pese a todo, ahora, este empresario de corazón militar camina, con paso firme, hacia la cumbre de su carrera profesional.

Juan Gómez (Programa Eures de la Unión Europea)

Me llamaron loco por dejar 
el Ejército e irme a Alemania.
El soldado Juan Gómez está destinado en el Batallón de Helicópteros de Ataque I, en Almagro (Ciudad Real). En la actualidad, su situación administrativa es de licencia por asuntos propios
El soldado Juan Gómez está destinado en el Batallón de Helicópteros de Ataque I, en Almagro (Ciudad Real). En la actualidad, su situación administrativa es de licencia por asuntos propios, ya que, por llevar menos de diez años en el Ejército, no puede solicitar la excedencia. En los últimos años obtuvo el título de Bachillerato y ahora está matriculado en asignaturas de segundo curso de Ingeniería Informática en la Universitat Oberta de Catalunya. Ha estudiado francés e inglés en la Escuela Oficial de Idiomas; habla catalán y, actualmente, está perfeccionando el alemán.

   Un hombre con inquietudes; quizá esta sea la frase que mejor defina al soldado Juan Gómez, de 27 años. De hecho, desde que ingresó en el Ejército, en 2008, no ha parado de mejorar su currículum vítae. Eso ahora lo ha colocado en una situación inmejorable para ser seleccionado y beneficiarse del Programa EURES de movilidad europea, en colaboración con la Agencia de Empleo del Gobierno alemán. En septiembre —tras haber realizado un curso intensivo de alemán totalmente pagado—, cogerá un avión hasta Hannover y comenzará una aventura de tres años que, posiblemente, cambie su vida para siempre.

   Allí, en la capital de la Baja Sajonia, el soldado Gómez cursará el programa de la Formación Profesional Dual alemana, que supone el estudio de un Grado Superior (dos días de clase semanales), mientras se realizan prácticas remuneradas (tres días a la semana) en una empresa; 820 euros al mes libres de impuestos. «La propia empresa te busca alojamiento y también puedes comer del catering de la empresa (unos dos euros al día), así que no tienes problema para vivir allí. Luego tienes alrededor de un 90% de posibilidades de ser contratado por la propia empresa», explica el joven ciudadrealeño, que hará las prácticas en el Área de Informática del grupo turístico Tuigroup.

   El soldado Gómez asegura que, al principio en su familia, «me llamaron loco por dejar el Ejército, donde podía continuar hasta los 45 años, para irme a la aventura a Alemania». Sin embargo, él siempre tuvo claro que tenía que ir buscando una solución profesional para el futuro: «El JEME visitó mi unidad y nos comentó las dificultades que existen para convertirse en militar de tropa profesional permanente después de los 45 años. Nos dijo que teníamos que tener un oficio, porque nadie nos podía asegurar la permanencia. Eso me terminó por decidir». Acudió al jefe del Batallón, le expuso su idea y este le apoyó desde el primer momento.

   Así fue como el joven militar se lanzó a hacer entrevistas de selección previa (www.thejobofmylife.de). Los requisitos son tener menos de 27 años y haber superado la Enseñanza Secundaria Obligatoria; no es necesario tener nivel de alemán, aunque se valoran los idiomas. «También es importante estar muy motivado y que al candidato no le importe quedarse a vivir en Alemania; que le guste el país, la cultura… Yo no tenía problema; he tenido una novia alemana, he estado ya varias veces allí y sé que me gusta», asegura.

   Pero su ambición no se frena aquí. Una vez terminados los tres años, el militar sueña con acogerse al Estudio Dual —el mismo plan pero cursando un Grado universitario—también en Alemania. Con este ímpetu y afán de superación, no hace falta tener una bola de cristal para saber que al soldado Gómez le irá muy bien.