Nuevos Materiales, Siempre Avanzando.

Texto: Ana Vercher y Elvira Valbuena/ Madrid

Foto: BNBQ I/1 y E.T.


La reposición y el sostenimiento de los materiales al servicio del Ejército nunca se detiene en el Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE). Con el objetivo de ir incorporando nuevos materiales o de mejorar los activos ya existentes, desde el MALE se trabaja para lograr un Ejército a la vanguardia. Ejemplo de ellos son dos de las últimas novedades en equipamiento e infraestructuras puestas a disposición de las unidades, que vamos a conocer más en detalle, y que permite incrementar su operatividad y sus capacidades para el cumplimiento de la misión.


PUENTE MODULAR DE PONTONES ANFIBIOS AUTOPROPULSADOS

Identificada por el Mando de Ingenieros desde hace varios años como una de las necesidades de material más urgentes, y tras un extenso proceso de análisis y definición de requisitos por parte de un grupo de trabajo creado específicamente para ello, el Ejército de Tierra finalmente ha lanzado el proceso de adquisición del puente modular de pontones anfibios autopropulsados M3, fabricado por General Dynamics European Land Systems (GDELS). El acuerdo se ha suscrito a través de FMS (Foreign Military Sales) —el mecanismo de exportación de material militar del gobierno norteamericano—, con un calendario tentativo de entregas en tres años a partir de 2026.

Con esta adquisición, el Ejército aspira a dotarse con una capacidad de medios de paso sin precedentes en cuanto a tiempos de montaje, interconectividad y adaptabilidad táctica, además de ser especialmente apto para las características de las aguas interiores españolas, como calado o velocidad de la corriente.

Se trata de un puente compuesto por pontones anfibios autopropulsados con unos tiempos de montaje y operación realmente óptimos, dado que, con algo menos de una sección y poco más de 20 minutos, se puede disponer de un paso continuo de 150 metros, capacidad más que suficiente si tenemos en consideración las anchuras de los cauces de los principales ríos y vías fluviales del territorio nacional. Su uso como medio continuo no es exclusivo dado que su composición modular permite, además, su uso en modo ferry con solamente dos pontones unidos.

El diseño de sus pontones le proporciona capacidad todoterreno y permite su circulación ordinaria por viales y carreteras a una velocidad máxima recomendada de 70 kilómetros/hora. De este modo, con un mínimo acondicionamiento de las orillas mediante fajinas u otros elementos que aumenten la portabilidad del terreno, se pueda disponer de este medio de paso en ambientes tácticos demandantes y en el mínimo tiempo posible. 

Este puente formará parte de la dotación del Batallón de pontoneros del Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros n.º 12 con objeto de poder sustituir las capacidades del veterano Puente Tablero MAN de flotantes, en  dotación desde hace ya más de cinco décadas.


ESTACIÓN DE DESCONTAMINACIÓN GENERAL NBQ MULTIPROPÓSITO.

La Dirección de Adquisiciones del MALE ha iniciado la reposición y modernización de los equipos de descontaminación de dotación del Regimiento de Defensa NBQ «Valencia» n.º 1, entregando los cuatro primeros sistemas previstos en el acuerdo marco vigente y adjudicado a la empresa italiana Cristanini. Este sistema de descontaminación está basado en los probados y robustos motores de descontaminación «SaniJet» C.921 y está equipada con un brazo y una plataforma aérea que puede girar hasta 217º y elevarse hasta una altura de ocho metros.

Diseñado en base a un contenedor ISO estándar de 20´ con la plataforma integrada para su transporte en Vehículo Especial Multiplataforma de Abastecimiento y Recuperación (VEMPAR), dispone de todos los complementos necesarios para realizar la descontaminación completa de vehículos, personal, equipo y terreno, necesitando únicamente tres operadores para su funcionamiento.

Está previsto que a lo largo de este año 2025 se adquieran más sistemas adicionales, con los que completará la plantilla del Regimiento NBQ «Valencia» n.º 1.


NUEVO VAMTAC ST5 NBQ PITON.

El Centro de Adiestramiento (CENAD) «Chinchilla», en Albacete, ha sido el escenario donde el Batallón de Defensa Nuclear, Biológica y Química (BNBQ) I/1, del Regimiento de Defensa NBQ «Valencia» n.º 1, ha puesto a prueba, de forma satisfactoria, el rendimiento del nuevo Vehículo de reconocimiento NBQ PITON —Plataforma de Integración Tecnológica NBQ— con la que el Ejército de Tierra ha dado un salto muy importante en las capacidades de reconocimiento de este tipo de agentes tóxicos.

El nuevo vehículo blindado, diseñado para operar en entornos contaminados, ha sido montado a partir del VAMTAC ST5, de UROVESA —fabricante también del PITON— y es fruto de un proyecto de I+D+i impulsado por la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa junto a esta empresa española.

Durante los dos últimos días del ejercicio «Bernardo de Gálvez 25», el más importante del BNBQ I/1, realizado en Chinchilla, entre el 17 y el 23 de febrero, el personal de la Unidad se ha adiestrado en el planeamiento, conducción y ejecución de operaciones en ambiente nuclear, biológico y químico, enfrentándose a escenarios químicos y radiológicos simulados, que han servido para probar el NBQ PITON. 

Aprovechando las instalaciones del Centro de Adiestramiento, los componentes del Batallón también han realizado maniobras de tiro con ametralladora pesada sobre el Vehículo de Reconocimiento de Áreas Contaminadas (VRAC) y el vehículo PITON, con el que también han realizado misiones de reconocimiento y toma de muestras nucleares, biológicas y químicas. Para la señalización y toma de muestras sobre el terreno, el NBQ PITON dispone de un brazo robótico que permite realizar estas acciones sin que la tripulación tenga que salir al exterior, evitando su exposición a este tipo de agentes. Además, el nuevo vehículo táctico está equipado con todo tipo de sensores tecnológicamente muy avanzados, capaces de detectar cualquier agente químico, biológico o nuclear. Uno de estos sistemas es el FALCON 4G, con capacidad para detectar agentes químicos a varios kilómetros de distancia. El blindado también cuenta con un detector e identificador químico, un detector biológico con capacidad de muestreo, una estación meteorológica y un filtro de sobrepresión. 

Primeras pruebas

El Batallón de Defensa Nuclear, Biológica y Química I/1 se ha adiestrado, por primera vez, con todas las nuevas capacidades, en el ejercicio «Bernardo de Gálvez 25», durante el cual se ha puesto en práctica la organización operativa multifuncional del Batallón, combinando en sus dos compañías tanto las capacidades de reconocimiento como las de descontaminación NBQ.

Se trata de la primera ocasión en la que se han puesto a prueba, de forma conjunta, el PITON NBQ y la Estación de Descontaminación General Multipropósito (EDGM), fabricado por la empresa italiana Cristanini, y adquirido también recientemente por el Mando de Apoyo Logístico del Ejército. La EDGM —específica para descontaminación nuclear, biológica y química— se emplea sobre un camión, y está dotado con duchas para descontaminación de personal y material,  un arco de descontaminación de vehículos y una grúa que puede alcanzar hasta 20 metros de altura, con la que es posible descontaminar la parte superior de vehículos terrestres e, incluso, aeronaves. Este Sistema de Descontaminación General Multipropósito ha sido empleado durante el ejercicio en cometidos de descontaminación de personal, material y vehículos. 


Ambos sistemas suponen un gran desafío para cualquier unidad, ya que requieren de personal altamente cualificado y de un exigente programa de preparación. Por este motivo, el personal del Regimiento de Defensa NBQ n.º 1 recibió previamente los conocimientos y experiencia necesarios para el empleo, tanto del nuevo Sistema de Descontaminación, como del PITON NBQ, en dos jornadas de formación desarrolladas, entre el 4 y el 14 de febrero, en el Acuartelamiento «Daoiz y Velarde», sede de la Unidad, situado en Paterna (Valencia).

El éxito se construye con esfuerzo.

Texto: Juan Diego Tobajas/ Madrid

Foto: Sdo. Álvaro Expósito

María Pérez García (Orce, 1996) es una de las figuras más emblemáticas de la marcha atlética en España. Con la triple corona en su palmarés —olímpica en París 2024, mundial en 2023 y europea en 2018— se ha consolidado como ejemplo de esfuerzo, disciplina y resiliencia. Desde que inició su carrera a los 11 años en el Valencia Club de Atletismo, bajo la dirección de Jacinto Garzón, entrenador al que se ha mantenido fiel durante todo este tiempo, ha batido records nacionales gracias a su pasión y constancia. Condecorada recientemente con la Medalla al Mérito Militar con Distintivo Blanco, María encarna valores propios de la vida militar, reflejando el compromiso, el sacrificio y el trabajo en equipo.

¿Qué significa para usted haber recibido la Medalla al Mérito Militar con Distintivo Blanco?

Es un honor inmenso. La llevo con profundo respeto y humildad, porque simboliza los valores que representa la Cruz Militar con Distintivo Blanco. Para mí, es una muestra de que, al igual que en la vida militar, en el deporte se premia el esfuerzo, la disciplina y el compromiso en cada momento. Es como una invitación a seguir llevando esos valores en cada paso que doy.

Usted es la primera atleta española que ha logrado la triple corona (olímpica, mundial y europea) en la modalidad de marcha.

Para mí es un sueño hecho realidad. De pequeña, cuando apenas tenía metas, jamás imaginé alcanzar algo tan grande. Lograr la triple corona no se mide en números, horas o en el trabajo que uno realiza, sino en el sacrificio, esfuerzo, trabajo, humildad, respeto y compañerismo. Me siento muy orgullosa de haberlo conseguido, especialmente compartiendo este logro con mi compañero Álvaro Martín. Con él, no solo gané medallas, sino que demostramos que, con constancia, todo es posible y que el esfuerzo colectivo es fundamental para alcanzar metas que parecen inalcanzables.

¿Cómo influyeron sus inicios en el Valencia Club de Atletismo y la dirección de Jacinto Garzón en su desarrollo como marchista?

Si miro hacia atrás, recuerdo aquella niña que comenzó a entrenar a los 11 años en el Valencia Club de Atletismo. La dirección de Jacinto Garzón, mi entrenador desde entonces, fue decisiva para que aprendiera la importancia de la constancia y la disciplina. Además, siempre he sido consciente de que soy quien soy gracias al apoyo incondicional de mis padres y de todas las personas que han formado parte de mi camino. Esa base sólida en mis inicios me ha permitido desarrollarme y crecer tanto como atleta como en la vida, dotándome de la ilusión y la responsabilidad necesarias para enfrentar cada desafío.

¿Cuáles han sido los principales desafíos físicos y mentales que ha enfrentado a lo largo de su carrera?

En mi trayectoria he enfrentado desafíos de dos vertientes. Físicamente, las lesiones son inevitables en cualquier deporte y han sido una constante que me ha obligado a poner a prueba mi fortaleza. Mentalmente, la presión de competir al más alto nivel, sumada a las expectativas de todos los que siguen mi carrera, han supuesto desafíos, en ocasiones, muy duros. La mente, como bien sabemos, es un músculo que también necesita entrenarse y cuidarse. En los momentos difíciles, pienso en el sacrificio de mis padres y en todas las personas que me han apoyado, lo que me da fuerzas para seguir adelante. Esta combinación me ha enseñado la importancia de contar con herramientas psicológicas y de trabajar en mi resiliencia para superar cada obstáculo.

¿De qué manera la disciplina y la constancia han contribuido a batir records nacionales y alcanzar medallas internacionales?

La disciplina y la constancia son la base de todo logro. No existe meta que se consiga sin esfuerzo diario. Cada entrenamiento, cada sacrificio, cada instante en que uno decide seguir adelante se traduce en resultados palpables. Estos valores me han permitido superar obstáculos y mantenerme enfocada en mis objetivos, llevando a batir records nacionales y a ganar medallas internacionales. Esos pilares —esfuerzo, sacrificio, determinación y compañerismo— son exactamente los mismos que se valoran en la vida militar, donde se exige excelencia en cada tarea y cada misión. Así, tanto en el deporte como en el ámbito militar, la constancia se convierte en el factor clave para alcanzar sus metas.

¿Qué hábitos y rutinas considera esenciales para mantener un alto rendimiento en una disciplina tan exigente como la marcha?

El deporte debe ser un hábito en la sociedad. Mantener una rutina rigurosa de entrenamiento, cuidar la alimentación y trabajar continuamente en la salud mental son esenciales para rendir al máximo. La marcha es una disciplina que no solo exige resistencia física, sino también fortaleza emocional. Por ello, considero vital entrenar de manera sistemática y constante, establecer una rutina que me permita optimizar mi rendimiento y enfrentar cada competición con energía y enfoque. Estos hábitos, junto con el compromiso diario, son los que me han llevado a conseguir resultados extraordinarios.

¿Qué papel juega la resiliencia en su trayectoria, especialmente al superar momentos de crisis personal o deportiva?

Es fundamental. Todos enfrentamos momentos difíciles, y para mí ha significado aprender a transformar cada obstáculo en una oportunidad de crecimiento. Cuando he tenido momentos de debilidad, he pensado en el esfuerzo y sacrificio de mis padres, y en todas aquellas personas que han estado a mi lado, incluso en las situaciones más adversas. La resiliencia es la capacidad de levantarse, de aprender del dolor y seguir adelante, y es esa actitud la que me ha permitido continuar compitiendo y alcanzar metas que en otros momentos parecían imposibles. Es un valor que, al igual que en el Ejército, te enseña a superar la adversidad con dignidad y determinación.

¿Qué mensaje le daría a los jóvenes como usted que aspiran a triunfar en el deporte a pesar de las dificultades y frustraciones?

Que no se den por vencidos y que, si tienen un sueño, deben salir y luchar por él. No se queden sentados esperando que las oportunidades lleguen. El éxito no se regala; se construye con esfuerzo, sacrificio y constancia. Es fundamental que aprendan a ver cada obstáculo como una lección y a mantener la ilusión, incluso cuando las cosas no salgan como esperaban. La perseverancia es la clave para transformar cada desafío en un escalón hacia el éxito.

El Ejército se caracteriza por sus valores de disciplina, esfuerzo y trabajo en equipo. ¿Cómo relaciona estos principios con los que se requieren en la marcha?

Existen paralelismos muy claros entre el mundo militar y la marcha. En ambos ámbitos, la disciplina, el esfuerzo y el trabajo en equipo son esenciales. En la marcha, estos valores se manifiestan en la necesidad de entrenar diariamente, de cumplir horarios y requisitos estrictos, y de trabajar en conjunto para lograr objetivos comunes. Al igual que en el Ejército, donde la cohesión y el compañerismo son fundamentales para el éxito en el campo de batalla, en el deporte esos mismos principios te impulsan a superar tus límites y a mantenerte enfocado. La constancia y el compromiso, base de la vida militar, son también la esencia que me ha permitido alcanzar la excelencia en la marcha.

Además de su carrera deportiva, estudia Educación Infantil. ¿De qué forma cree que su experiencia en el alto rendimiento puede inspirar y formar a las futuras generaciones?

Estudiar Educación Infantil me brinda la oportunidad de conectar mi experiencia en el alto rendimiento con la formación de los más jóvenes. Quiero inspirar a los niños para que aprendan a luchar por sus sueños sin ceder a la presión ni al conformismo. Mi carrera en la marcha, repleta de sacrificio, esfuerzo y superación, es un ejemplo de que el éxito se forja día a día. Mi objetivo es transmitir a las futuras generaciones que, con disciplina y dedicación, es posible alcanzar metas ambiciosas. Además, mi experiencia me enseña la importancia de ser resiliente y de aprender de cada caída. Espero que los niños y jóvenes comprendan que el deporte y la educación deben ir de la mano para formar ciudadanos comprometidos, capaces de enfrentar el futuro con determinación, sin perder nunca la esencia de lo que significa luchar y soñar.