CABO MAYOR CARDELLE

UNA VIDA VINCULADA A LA MONTAÑA

Texto: Luis Villaverde / Madrid

Fotos: CBMY. Cardelle


Nacido en Baracaldo, se crió en el barrio bilbaíno de Masustegui, donde conoció la felicidad de vivir cerca de la montaña. El cabo mayor Cardelle, destinado en el Grupo de Operaciones Especiales «Valencia» III, del Mando de Operaciones Especiales (MOE), ha vinculado su vida al alpinismo desde muy joven. Con 19 años se incorporó al servicio militar voluntariamente, lo que le dio la oportunidad de elegir destino en una unidad de montaña, en la Sección de Esquiadores y Escaladores del Regimiento de Cazadores de Montaña «Tercio Viejo de Sicilia» n.º 67, en San Sebastián. Desde entonces, Cardelle conoció la dureza de la montaña, pero también valores como el honor, la amistad, el sacrificio, el deber y la responsabilidad. En el MOE, donde ha pasado la mayor parte de su vida militar, aprendió que el ser humano no tiene límites cuando se trata de superar obstáculos.

Alcanzar la cima de las montañas más altas del mundo es uno de los mayores desafíos del alpinismo, y el cabo mayor Cardelle se encuentra inmerso en el ambicioso «Proyecto 7 cumbres». El reto trata de ascender a las montañas más altas de cada continente, añadiendo además la de Norteamérica. Estos gigantes de la Tierra son: el monte Elbrus (5642 m), en Europa; el Kilimanjaro (5895 m), en África; el Aconcagua (6961 m), en Suramérica; el Vinson (4897 m), en la Antártida; el Everest (8848 m), en Asia; el monte Denali (6194 m), en Norteamérica y la Pirámide Carstenz (5029 m),  en Oceanía. «Se trata de un proyecto muy interesante por lo que engloba a nivel de experiencias. Cada expedición es diferente y conocer otras culturas y personas a través de esta diversidad lo hace más atractivo. Hay que ser muy polivalente en la montaña para enfrentarse a este gran reto», aclara. Su próximo desafío es la subida al Everest, la cumbre más alta del mundo. Será su cuarta montaña de este proyecto, pues ya cuenta con tres ascendidas, el Aconcagua (Argentina) y los montes Denali (Alaska) y Kilimanjaro (Tanzania).

En el ascenso a este último, en 2019, el cabo mayor contó con la compañía de su esposa, Sabina, y de su hijo, Carlos. «Fue de las expediciones más bonitas que he hecho, aunque también de las más estresantes por la responsabilidad que conlleva subir al Kilimanjaro con un niño de 11 años, ya que con esa edad los niños son más sensibles al frío o a la altitud, y entonces tienes que ir con mucha más precaución», explica. Durante los últimos 20 años no siempre ha sido fácil encontrar compañeros que le siguieran en este tipo de actividades. El comandante (R) Blas, del MOE, ha sido su fiel binomio de montaña en muchas de sus hazañas. «Disfruto mucho más acompañado porque compartes experiencias, aunque hacerlo solo también tiene su parte bonita. Al final, eres tú y la montaña, y afloran más los sentimientos contigo mismo», afirma.

Las expediciones del cabo mayor Cardelle también tienen matiz solidario, ya que colabora con pequeñas organizaciones benéficas. «Lo que hacemos, el comandante y yo, es darles visibilidad. Cuanto más conocidas son,  más ayudas pueden obtener a la hora de buscar apoyo económico», explica. 

La montaña no siempre muestra su lado amable, y es entonces cuando hay que afrontar esas inclemencias que la naturaleza aporta al alpinismo. En 2014, el cabo mayor y el comandante Blas afrontaron un nuevo proyecto en el pico Alpamayo (5947 m), en Perú. La que comenzó como una expedición, por la que dicen que es una de las montañas más bonitas del planeta, se tornó en una amarga experiencia. «La montaña del Alpamayo cuenta en su parte de abajo con una rimaya —grieta larga y profunda—, y en la parte final, una pared de hielo de 500 m de altitud. Al bajar estaba nevando mucho, el comandante Blas y yo íbamos encordados, y él se cayó en la grieta, pero yo lo aseguré bien, clavé piolets para sujetarnos y pudo salir. Fue un susto tremendo», relata.

En 2022, durante una expedición al Broad Peak (8047 m), en Pakistán, tuvieron que rescatar al cabo mayor, al que el COVID le sorprendió en plena subida causándole un episodio de hipoxemia moderada —se manejan valores de entre 40 % y 59 % de oxígeno en sangre—. «Tuve serios problemas, me marcaba un 45 % de óxigeno en sangre, una barbaridad si tenemos en cuenta que los marcadores normales están en 95-97 %. Bajé al campo base sin fuerzas, allí llamamos a un helicóptero y me rescató».

El cabo mayor a lo largo de estos años ha ido aprendiendo de cada expedición, nunca deja de instruirse en algo nuevo. Su relación con la montaña es un continuo proceso de formación y siempre intenta adaptar las lecciones aprendidas a sus siguientes proyectos. 

LA GUERRA INVISIBLE

EL EJÉRCITO Y LAS OPERACIONES EN EL CIBERESPACIO

Texto: Ana Vercher (Jaén)

Fotos: Bgda. J. M. Dueñas (DECET)

La primera vez que se utilizó el término ciberespacio fue en el año 1984, en la novela Neuromancer, de William Gibson. El sector de la informática acogió esta denominación, dado el parecido de la obra con las tecnologías de redes de comunicaciones actuales. Se trata de un concepto que ha trascendido a la literatura para convertirse en realidad.

Hoy día, el ámbito del ciberespacio permea todos los aspectos de nuestra vida, cada vez con una mayor dependencia de los dispositivos digitales, y las operaciones militares no son una excepción. Por ello, integrarlo como un elemento propio y transversal dentro del Ejército de Tierra se ha vuelto imprescindible, constituyendo un factor de ventaja. Conceptos como combate multidominio, kill web o guerra de navegación ya están marcando el camino hacia el «Ejército 2035».

Para profundizar en estos aspectos tecnológicos clave, el Ejército ha dedicado sus jornadas «El Ejército de Tierra y los retos futuros» de 2024 al conflicto en este entorno virtual y sus implicaciones para las fuerzas terrestres. Bajo el título «El Ejército y las operaciones en el ciberespacio», este ciclo de conferencias tuvo lugar los días 6 y 7 de mayo, en el aula magna de la Universidad de Jaén.

Inauguradas por el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de ejército Amador Enseñat, se contó además con la presencia de numerosas autoridades civiles y militares, entre las que destacan el rector de la citada universidad, Nicolás Ruiz, y el jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), teniente general José Manuel de la Esperanza.

Estructuradas en distintas mesas de trabajo, las jornadas trataron el impacto del ciberespacio en las operaciones militares a todos los niveles, con énfasis en el nivel táctico y las operaciones multidominio, concluyendo que la obtención de la superioridad en el citado ciberespacio y en la guerra de la información está asociada a la transformación digital en curso, uno de los cuatro pilares del «Ejército 2035».

EL CIBERESPACIO COMO NUEVO ENTORNO DE OPERACIONES

Se realizó un repaso del papel que ha tenido el ciberespacio en los últimos conflictos, desde la guerra electrónica tradicional hasta la «guerra de navegación», y los mecanismos de defensa frente a la misma. El concepto CEMA (Actividades Ciberespaciales y Electromagnéticas) une de manera indisoluble el ciberespacio y el espectro electromagnético como su principal capa física. La superioridad en operaciones multidominio constituye un multiplicador para la fuerza, ya que acelera la toma de decisiones, obstruye la capacidad de mando del enemigo y permite compensar una inferioridad de efectivos con superioridad tecnológica. Por su parte, la inteligencia artificial, con un carácter completamente transversal, afecta a todas las funciones del combate. No obstante, también se pusieron de manifiesto los riesgos del uso no regulado de la misma, en una ponencia sobre el marco jurídico aplicable.

CONVERGENCIA DE ACTIVIDADES ELECTROMAGNÉTICAS Y CIBERESPACIO

La seguridad de la información se fundamenta en su confidencialidad, disponibilidad e integridad. Las técnicas criptológicas actuales se están viendo comprometidas por los avances en computación cuántica, al tiempo que continuamente se crea información falsa, generada por IA, que hace cada vez menos confiable la información disponible. Para la protección de dicha información, negarla al adversario y mantener la libertad de acción, se requiere actuar coordinadamente sobre la capa física (el espectro electromagnético), la capa lógica (ciberespacio), y sobre las «ciberentidades» que pueden ser personas, organizaciones o incluso sistemas autónomos. Por último, desde el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad, se manifestó que el concepto CEMA se encuentra en rápido desarrollo en el entorno de la OTAN, repasando algunas iniciativas que actualmente están tomando forma.

TECNOLOGÍAS DISRUPTIVAS Y EMERGENTES EN
EL CIBERESPACIO

Se puso sobre la mesa la amenaza de la computación cuántica a la criptología actual, y la urgencia de incorporar algoritmos de cifrado post cuántico. Asimismo, se llevó a cabo un repaso de los riesgos sobre los navegadores por satélite y los mecanismos de protección contra los mismos. De igual modo, se presentaron los retos que supone la convergencia del «internet de las cosas», en las tecnologías de la información y las operacionales, destacando que la Inteligencia Artificial es una gran amenaza, a la vez que una gran aliada. Por último, se hizo una introducción de la implementación de la tecnología de comunicaciones 5G y edge computing en infraestructuras militares, y su aplicación en la nube táctica de combate.

Blog oficial del Ejército de Tierra