Conocer a… sargento 1º amat

Pionera con el paracaídas

Hasta 425 saltos de apertura manual ha contabilizado la sargento 1º Amat, destinada en el Grupo Logístico de la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas. Esto la sitúa como la militar con mayor número de lanzamientos de todo el Ejército. Además, actualmente, es una de las dos mujeres que disponen del correspondiente curso y la única que se mantiene activa en esta modalidad.

Su pasión por el paracaídas la llevó, en 2019, a consagrarse como subcampeona de España junto al equipo de la Brigada en la disciplina RW4, que consiste en establecer secuencias de figuras en el aire, con la participación de cuatro personas. Pero este no fue el único éxito que consiguió el pasado año, ya que también logró, junto a su equipo civil, la segunda posición del campeonato de España en la modalidad indoor —en túnel de viento—. Además, ha alcanzado el récord de España de una gran formación en el aire

—con la participación de 13 mujeres— y otro más de una secuencia de dos figuras con 12 participantes. Todo ello, en categoría femenina.

La militar accedió al Ejército hace 20 años y llegó a su primer destino como dama legionaria en la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de la Legión. Pero su inquietud le hizo muy pronto buscar nuevas posibilidades y accedió, en 2005, a la Academia General Básica de Suboficiales, siguiendo el ejemplo de su padre, también suboficial. Para entonces, ya había participado en dos misiones en el exterior: Kosovo e Irak. «Siempre he querido hacer un trabajo que muchas mujeres no hicieran», asegura. Y, de este modo, demostrar que todo es posible.

Como alumna de la Academia, participó en los campeonatos regionales y nacionales de orientación y pentatlón. Más tarde, a su llegada a la Brigada “Almogávares”, en 2007, fue convocada para formar parte de la selección nacional del equipo de pentatlón militar. En 2014, logró, junto a su equipo, ser subcampeona del Ejército de Tierra; y, un año después, se proclamaron ya campeones.

Durante ese tiempo, y de forma paralela, el paracaídas la arrastró a nuevas metas, que no tardaron en dar un giro a su vida. En 2011 fue convocada para formar parte del equipo de paracaidismo de la Brigada, y marcó un nuevo hito al convertirse en la primera mujer en entrar en él. Entonces, comenzó a participar en diferentes competiciones civiles y militares, en las disciplinas de “relativo” y “precisión”, así como en diversas exhibiciones.

Su afán por demostrar que ser mujer no tiene freno la llevó a ser la primera en realizar el curso HALO-HAHO, enfocado en la inserción de paracaidistas en alta cota con empleo de oxígeno. Ya como sargento 1º, en 2016, vuelve a hacer historia al convertirse en la primera y única mujer del Ejército en disponer del Curso de Jefe de Salto de Alta Cota y Técnico de Oxígeno.

En las dos décadas que lleva vistiendo el uniforme, ha priorizado su formación como militar y paracaidista, con numerosos cursos. Desde 2018, pertenece a la Compañía de Lanzamiento del Grupo Logístico de la Brigada. Casualmente, comparte destino con su marido, el cabo 1º Patón, quien también forma parte del equipo de la unidad y compite junto a ella, tanto en el ámbito civil como en el militar. «Él fue quien me creó la inquietud por la competición y el paracaidismo», asegura la protagonista de esta historia. Fruto de ese amor nació Alba, su pequeña de tres años, quien ha cambiado sus vidas. «Me gustaría que fuese militar, pero porque ella lo decidiera», aclara.

Tras los éxitos cosechados en 2019, el parón producido por la COVID-19 ha impedido que se desarrollen con normalidad sus previsiones para este año. De hecho, en junio iba a participar en el Mundial de Paracaidismo en Austria, pero finalmente fue suspendido como consecuencia de la pandemia.

Pese a ello, su principal preocupación es el aprendizaje en su trabajo diario y seguir forjándose como suboficial, una lección que heredó de su padre y que a ella la ha consagrado como una mujer pionera con el paracaídas.

Sanidad de Vanguardia

El Ejército de Tierra quiere dotarse de materiales y sistemas de Sanidad adaptados a los requisitos  de la Fuerza 35, en colaboración con las empresas del sector y los centros de investigación

Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos. Estas palabras de José Ortega y Gasset resumen a la perfección el afán del Ejército de Tierra respecto a la Sanidad Militar, con la mirada puesta en la futura Fuerza 35. Así se puso de manifiesto en el décimo taller del Foro 2E+I, dedicado a los materiales y sistemas de Sanidad, que se celebró de forma telemática durante los días 14 y 15 de octubre.

Este taller estuvo presidido por el jefe del Mando de Apoyo Logístico, teniente general Ramón Pardo de Santayana, quien destaca el carácter transversal y dual de la Sanidad Militar: «Es transversal porque nos afecta a todos y dual porque implica casar de manera realista las necesidades del Ejército con las posibilidades que nos ofrecen las empresas y universidades».

Pero, ¿cuáles son esas necesidades que tiene el Ejército de Tierra? La coronel Frutos, destinada en la Brigada de Sanidad, explica: «Necesitamos materiales más ligeros, más pequeños y más automatizados, que cuenten con una protección específica ante posibles golpes, temperaturas extremas, humedad, polvo, agentes contaminantes, etc. Además, tenemos que buscar un equilibrio entre materiales resistentes y duraderos y materiales desechables».

La coronel Frutos hace especial hincapié en que los fungibles de los aparatos de Sanidad «deben estar garantizados de por vida», porque, en caso contrario, los aparatos podrían resultar inservibles al cabo de un tiempo. «Todos los materiales —continúa— deben estar adaptados al entorno militar en el que van a ser utilizados». Por ejemplo, tienen que poder montarse y desmontarse múltiples veces. «Y deben estar adaptados a las nuevas tecnologías y procedimientos».

Por último, la coronel hace un llamamiento a las universidades y a los centros de Formación Profesional de grado superior para ofrecerles la posibilidad de realizar trabajos sobre materiales y sistemas de Sanidad relacionados con Ingeniería, Informática, Telecomunicaciones, Arquitectura y otras muchas disciplinas, como Interpretación, Imagen o Caracterización, que podrían tener aplicación, por ejemplo, en el campo de las emergencias. «En la actualidad, estamos diseñando un escenario de entrenamiento específico para Sanidad Militar: la Pista de Instrucción de Sanidad de Combate. Y estamos actualizando la Estación de Descontaminación de Bajas NBQ. En todos estos temas, necesitamos interactuar con los centros docentes y de investigación», concluye.

Proyectos civiles

Existen numerosos proyectos civiles que podrían ser aplicables al ámbito militar. Por ejemplo, la Universidad de Sevilla ha desarrollado un quirófano inteligente portátil o un casco con microscopio quirúrgico, entre otros, y en la actualidad está trabajando en unos sensores ópticos para la detección de zonas contaminadas por el coronavirus SARS-CoV-2, que podrán instalarse sobre plataformas móviles, tanto guiadas como autónomas.

Del mismo modo, la Universidad de Málaga ha probado con el Tercio “Alejandro Farnesio”, 4° de la Legión, un sistema robótico para la evacuación de heridos, unido a unos sensores biométricos —que pueden ser transportados mediante un dron— que permiten la monitorización del paciente. Por su parte, la Universidad Complutense de Madrid está estudiando el uso de la melatonina como tratamiento frente a agentes químicos como la iperita o el gas mostaza.

Pero si hay una tecnología de máxima actualidad hoy en día, es la impresión 3D. En este sentido, el jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”, coronel Areta, viene apostando desde hace años por la fabricación aditiva de biorréplicas, es decir, de modelos personalizados de una determinada parte del cuerpo (un hueso roto, por ejemplo) que permiten planificar mejor las operaciones que se van a llevar a cabo.

Asimismo, el coronel Areta ha puesto en marcha la impresión 3D de material quirúrgico, algo especialmente útil dado el carácter expedicionario de la Sanidad Militar. De este modo, en lugar de tener que transportar todo el material a zona de operaciones, bastaría con llevar la impresora 3D e ir imprimiendo el material que fuera necesario. «Sin duda, este es el futuro», concluye.

Blog oficial del Ejército de Tierra