Archivo de la categoría: Testimonios

Entrevista a Antonio Velázquez

Actor

Antonio Velázquez
Antonio Velázquez

A sus 34 años, el actor Antonio Velázquez (Granada, 1981) es un grande de la pequeña pantalla. A través de las muchas series en las que ha participado, se ha convertido en un rostro familiar para el gran público, que le ha seguido en los capítulos de ficciones televisivas de gran éxito como Sin tetas no hay paraíso,
Tierra de lobos o, la más reciente, Buscando el norte. El año pasado interpretó en Los nuestros al teniente de Operaciones Especiales Iván Martín, lo que le ofreció la posibilidad de hacer realidad un sueño de su adolescencia: vestir el uniforme.

Asistió usted a la gala de Premios Ejército y allí confesó que, de más jovencito, pensó en ser suboficial. ¿Puede contarnos de dónde le venía esa inclinación?
Creo que todos los adolescentes, en su innato afán de aventuras, tienen cierta inclinación por el Ejército, asociamos rápidamente militar a héroe. Y yo tenía una clara tendencia a la acción.

Antonio Velázquez y Alejandra Navas en la ceremonia de Premios Ejército 2016
Antonio Velázquez y Alejandra Navas en la ceremonia de Premios Ejército 2016

¿Qué sabía del Ejército?
Como cualquier muchacho de mi edad, tenía las referencias que nos ofrecía el cine. Creo que el cine, en su potencial de comunicar, es determinante para que los ciudadanos entiendan el papel que desempeña su Ejército en la Historia.

También dijo que su participación en la serie Los nuestros había sido para usted como un regalo. ¿Se sentía cómodo con el uniforme?
Para los actores es muy importante la piel en la que se enfunda el personaje y, en este caso, el uniforme fue determinante para poder crear y definir al teniente Martín.

¿Cómo fueron esas semanas de aprendizaje y convivencia con los militares para preparar el  personaje?
Nuestro productor, Tedy Villalba, junto con el teniente coronel Ginés, tenían claro desde el principio que, para el resultado final, era necesario que los actores aprendiéramos y  adquiriéramos, en primera persona, esa disciplina militar. Este primer acercamiento fue con el  Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71, al que agradezco toda esa fase de endurecimiento” y
aprendizaje castrense; seguidamente, entramos en contacto con el Mando de Operaciones Especiales, donde pudimos conocer a nuestro homólogo y pulir nuestros
personajes, basándonos en los profesionales que realmente son estos héroes, los boinas verdes.

El actor encarnó al teniente Martín en la primera temporada de Los Nuestros
El actor encarnó al teniente Martín en la primera temporada de Los Nuestros

¿Tiene ahora una idea más clara de lo que podía haber sido su vida de haber sido suboficial?
Al conocer el mundo militar, tengo una idea mucho más realista.

¿Qué impresión ha sacado de lo que es el Ejército actual?
He podido confirmar la que siempre ha sido mi idea: que se trata de una Institución al servicio  del Estado y, por lo tanto, de la ciudadanía, de la que nos tenemos que sentir orgullosos, dada
su profesionalidad y preparación.

Una pregunta obligada que tengo que hacerle es por qué el teniente en la serie llevaba  cresta. No sé si sabe que ese elemento y algún otro de la serie dieron lugar a muchos  comentarios… ¿Le han llegado? ¿Qué opinión tiene al respecto?
El teniente Martín es un personaje de ficción y era necesario dotarle de unas características
y particularidades concretas para poder definir toda su psicología. La ficción necesita de ciertas  licencias para poder expresarse mejor. Por supuesto que me llegó cierta polémica, pero yo  tenía que ser fiel al personaje y no a las polémicas; hacemos ficción, no documentales.

¿Puede contarnos algo sobre la segunda temporada? ¿El teniente Iván Martín estará allí?
Esto es un secreto de Estado Mayor (risas).

Usted ha sido conocido por el gran público, sobre todo, a través de las series televisivas en  las que ha participado. ¿Qué es lo que más le gusta de este medio? Como actor, ¿también
vive preocupado por las audiencias? Porque de ellas depende que una serie siga en la  parrilla o no… ¿Suele acertar con sus predicciones al respecto?
Nuestras series cada vez están alcanzando mayor calidad y diversidad, prueba de ello es la  repercusión internacional que están teniendo. Por ejemplo, Los nuestros se emitió en Francia.
Cuando trabajas, no debes estar preocupado por la audiencia, pero cuando se emite,  lógicamente, deseas tener la mayor audiencia posible. Sobre la audiencia prefiero no hacer  quinielas, como decía Sabina, «cuando me hablan del destino, cambio de conversación».”

No obstante, también ha hecho cine y teatro. ¿Qué le gusta más? ¿Cree que para ser un  buen actor es imprescindible tocar todos los palos?
Da igual el medio, lo importante es contar una buena historia; lo ideal es ir alternándolos.

De los personajes que ha interpretado, ¿cuáles han sido los que más poso le han dejado o  más le ha costado preparar?
Son muchas las sombras de los personajes que persiguen al actor a lo largo de su carrera, y me sería prácticamente imposible poder decidirme por una de ellas, todas han sido la más importante en cada momento.

Usted es de los actores que han ido a academia y se ha preparado. ¿Considera que la formación es imprescindible para ser un buen actor o que es cuestión de talento, que ser actor es algo innato?
Seguramente el talento puede ser innato pero, de lo que no cabe duda, es de que la formación adecuada mejora a cualquier profesional. Sería necesario que entendiéramos
que tiene que ser algo constante, y así lo entiende la mayoría de los actores de este país.

Antonio Velázquez en el papel del teniente Martín
Antonio Velázquez en el papel del teniente Martín

Los actores son un poco nómadas y pasan mucho tiempo fuera de casa. ¿Lleva bien ese tipo de vida? ¿Qué es lo que más añora cuando está lejos de casa y lo primero que hace al volver a ella?
Una de las cosas más bonitas que tiene esta profesión es que conoces muchos lugares, y a muchas y distintas personas, lo que sin duda enriquece. Claro que, al final, siempre acabas echando de menos a lo que más quieres, tu familia, y estás deseando volver a verlos.

Texto: Beatriz Gonzalo
Fotos: Bernardo Doral, Boomerang TV e Iván Jiménez (DECET)

ALBERT BOADELLA

DRAMATURGO Y DIRECTOR ARTÍSTICO

El actor, director, escenógrafo y dramaturgo Albert Boadella (Barcelona, 1943) no necesita presentación. Siempre crítico, polémico e inconformista desde que estuviera al frentede la compañía catalana Els Joglars; siempre coherente con sus ideas, clarividente y certero en sus consideraciones, sin temer las consecuencias. Así es este controvertido y famoso intelectual catalán que, a finales de junio, ha dejadode estar al frente de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid.

TIERRA_digital_13_Página_59
Albert Boadella

 Termina etapa tras casi ocho años como director artístico de los teatrospúblicos madrileños, ¿qué sentimiento le suscita?, ¿qué va a hacer después?

Es el fin de una etapa en la que he trabajado muy a gusto. Sin embargo, ahora voy a hacer cosas más parecidas a las de antes. Por ejemplo, voy a escribir un libreto para una obra sobre Picasso, en la que Juanjo Colomer pondrá la música, en una coproducción entre los Teatros del Canal y el Teatro Real. También voy a representaruna obra de Molière con la orquesta barroca Les Arts Florissants o voy a hacer cuatro representaciones de El sermón del bufón (sobre el juego del arte y la vida), como proyectos más inmediatos. Los Teatros ya funcionan a velocidad de crucero, así que voy a saltar de un transatlántico a una barca de remos que me permita recuperar libertad personal. Estos últimos ocho años me he dedicado, sobre todo, a prestar un servicio público.

¿Un servicio ejercido con libertad?

Absolutamente, y eso que he trabajado con tres presidentes de la Comunidad diferentes. Ninguno de ellos me ha dicho nunca lo que tenía que hacer. Los Teatros del Canal son un teatro público pagado con el dinero de todos los contribuyentes, que tienen gustos muy diversos. Es un servicio, además, que pagan dos veces: una, con sus impuestos; otra, cuando compran la entrada. Ambas razones obligan a ser extremadamente respetuoso. Por eso no he coaccionado ninguna libertad, no he priorizado mis gustos; mi único filtro para decidir qué se representaba o no ha sido la calidad. De hecho, soy de la opinión de que, con calidad, se puede tocar cualquier tema. Un claro ejemplo es La naranja mecánica de Stanley Kubrick, una obra maestra que, sin embargo, hace apología de la violencia. El problema sur ge cuando una obra aborda un tema polémico sin delicadeza, de una forma burda, grosera, entonces es cuando se hieren sensibilidades.

Dramaturgo y director artístico
Dramaturgo y director artístico

Entonces, a su entender, ¿la calidad lo justifica todo? 

Hasta lo más arriesgado. Luego están las leyes, a las que los artistas también están sujetos. Es el juego del ratón y el gato, que además es un continuo en la historia de la civilización. Ya lo hizo, por ejemplo, una compañía de teatro italiana en la Francia de Luis XIV, que representaba una obra sobre la amante de turno del monarca… El artista cumple una función esencial, que es mostrar la realidad profunda de las cosas y no la epidérmica, ir a contracorriente de la sociedad, desmontar los tabúes. El artista es, socialmente, un anticuerpo.

¿Y nunca se ha autocensurado durante este tiempo como director de los Teatros?

No soy partidario de vetar. Por ejemplo, hoy en día, cualquier obra que tenga unelemento satírico sobre el Islam, se puede considerar de alto riesgo. Cuando seha dado el caso, lo que hemos hecho ha sido tomar las precauciones necesarias. A veces hemos requerido la presencia de policía para el control de los accesos al teatro. Pero no por ello hemos dejado de representar.

Supongo que a toda esta libertad de actuación también ayuda la evoluciónde los tiempos. Estoy pensando en La torna, la obra de Els Joglars que le llevóa enfrentarse a un consejo de guerra en 1977. Espero que su opinión sobre el Ejército haya cambiado desde entonces…

Desde luego. Estamos hablando de un Ejército preconstitucional, que hizo, de una obra de teatro, un conflicto de Estado. El propio Rey don Juan Carlos solicitó mi libertad a petición de la Princesa (luego Reina) Beatriz de Holanda. A partir de ahí, mi relación con el Ejército entró en otra fase. Soy un ciudadano responsable, partidario de la Constitución y las libertades, y entiendo que el Ejército es un estamento esencial en un país moderno. Por eso, soy respetuoso con el Ejército constitucional y tengo una relación que puedo adjetivar, incluso, de cariñosa. No he jurado la Bandera porque creo sobradamente demostrada mi fidelidad pública y notoria a España, sobre todo frente a lo intentos que existen de fraccionarla.

¿Y qué consideración hace de su actual participación en escenarios en el exterior como Irak, República Centroafricana, Mali, Somalia, etc.?

Creo que en el exterior, el Ejército está jugando un papel trascendental. Se trata de la defensa de una civilización, no de intereses puramente económicos o territoriales, como ha ocurrido en otros conflictos o momentos de la historia. Estamos ante el choque de unas formas medievales de vida y organización contra las formas de unas sociedades evolucionadas. En mi opinión, es un escenario enormemente peligroso para nuestro futuro y los países más avanzados deberían mantenerse unidos y hacer un frente común. El papel del Ejército español me parece crucial.

He demostrado sobradamente mi fidelidad pública y notoria a España
He demostrado sobradamente mi fidelidad pública y notoria a España

Sigue siendo una persona que expresa claramente lo que piensa, aunque le acarree consecuencias no muy agradables. ¿Es difícil vivir así o a todo se acostumbra uno?

Decir lo que uno piensa, sea verdad o sea mentira, tiene unas contrapartidas: laborales, familiares, públicas… Empecé a decir lo que pensaba del problema catalán con Els Joglars y, posteriormente, la creación de Ciudadanos me costó carísimo porque acabó con el público de la compañía. Sin embargo, no voy a ceder. Mi domicilio sigue estando en Cataluña, donde nací, y, aunque mucha gente me odie allí, estoy decidido a convivir con ello. Hay cuestiones sobre las que se puede mirar a otro lado, pero hay otras que no, porque son esenciales.