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Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

«Deberíamos aprender del liderazgo de Escipión»

Santiago Posteguillo (valencia, 1967) es profesor de literatura y lengua inglesa en la universidad jaume I de Castellón y, al mismo tiempo, el exitoso autor de libros como Africanus: el hijo del cónsul, Las legiones malditas o Los asesinos del emperador. Sus trilogías sobre personajes del mundo clásico (Escipión, Trajano…) se leen y se venden, con gran éxito, en España y América Latina.

¿Cómo se lanza a la aventura de escribir novela histórica?
Siempre me gustó tanto la literatura como la historia. Siendo así es bastante lógico terminar en un género híbrido, el de la novela histórica, que me permite disfrutar al mismo tiempo de estas dos grandes pasiones.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.
Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

¿Pensó en algún momento que tendría tanto éxito? ¿Cómo le afecta en su vida diaria?
Albergaba la esperanza de poder publicar y vender algunos miles de ejemplares para que la editorial quisiera otra novela mía. Lo que nunca imaginé es que novelas como las de la trilogía de Escipión o las de la trilogía de Trajano llegaran a vender centenares de miles de ejemplares, y que además sería un autor leído tanto en España como en toda América Latina. Esto ha afectado, sin duda, a mi vida diaria: he de buscar formas para compaginar mi actividad como profesor con las promociones de las novelas, que implican muchos viajes. Además he de encontrar tiempo para los viajes de documentación, ya sea a Italia, Turquía o Rumanía. Y, en medio de toda esta vorágine, he de poder sentarme y escribir; y, lo más importante, reservar tiempo para la familia.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.
Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

¿Qué le aportan las civilizaciones clásicas como escenarios donde desarrollar sus tramas? ¿qué es totalmente histórico y qué no?
Somos descendientes de Grecia y Roma. Entender bien estas civilizaciones implica comprender mejor de dónde venimos y eso nos equipa para poder afrontar con más experiencia e inteligencia nuestro presente y nuestro futuro. En mis novelas, todos los grandes acontecimientos y personajes históricos son reales. Sin embargo, nadie tenía grabadoras en aquella época y los diálogos privados entre un emperador y su esposa, o entre dos legionarios antes de entrar en combate, o entre un gladiador y una gladiadora antes de que uno de los dos salga a la arena, no están recogidos en ningún sitio. Pero esos diálogos, esas escenas, existieron. El novelista histórico puede aquí añadirlos con su imaginación dotando de mucha más intensidad al relato histórico, humanizando a estos personajes, haciendo que los lectores se reconozcan en ellos, en sus crisis, en sus momentos de felicidad, en sus victorias y en sus fracasos.

«Nunca imaginé que vendería centenares de miles de ejemplares»

¿Con sus libros pretende algo más que el mero entretenimiento del lector?
Hay un debate entre los propios novelistas históricos sobre si una novela de este tipo ha de ser o no didáctica. En mi caso, el entretenimiento va por delante de todo, pero creo que divertir a la gente no está reñido con el rigor histórico.

¿Qué deberíamos aprender o extrapolar del mundo clásico a nuestra época?
La oratoria clásica, por ejemplo. La gente habla muy mal hoy día, ya sea en programas de televisión de dudosa calidad o en tertulias políticas. Incluso el nivel de los parlamentarios deja mucho que desear en general, aunque siempre hay excepciones. También podríamos recuperar el pensamiento crítico de filósofos y escritores del mundo clásico, de sabias y escritoras del mundo antiguo también —pues también las hubo, aunque sean menos conocidas, como Hipatia o Safo— y, desde luego, modelos de gobierno ejemplar como el de Trajano, o la inteligencia en el liderazgo de Escipión o Aníbal.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.
Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

¿Qué trabajo de documentación realiza para cada novela?
Primero acudo a las fuentes primarias, es decir, los textos de los autores de la época que recreo. Luego, leo los estudios modernos, de los siglos XX y XXI, sobre los personajes que tendrá el nuevo relato. Como complemento, visito museos, yacimientos arqueológicos, acudo a festivales de recreación histórica y, por supuesto, visito parte de los emplazamientos donde se desarrollará la acción.

Actualmente, el mundo editorial es un negocio más. ¿Cómo cree que afecta esto a la calidad literaria y en qué forma determina al autor?
Yo escribo con total libertad. Selecciono al personaje o la historia que me interesa. Escribo la novela y luego la presento a la editorial. No acepto imposiciones sobre asuntos sobre los que escribir, pero, por supuesto, escucho lo que me dicen los editores o mi agente, porque tienen, con frecuencia, buenas ideas y mucha experiencia. Lo que hay que desterrar es la idea de que una obra muy comercial, un superventas, tiene que ser, por definición, mala literatura.

¿Tiene alguna relación con la institución militar?
Tengo amigos que están o han estado en el Ejército y que han participado en algunas de las misiones más complejas en las que ha participado España. Todos gente de principios, recta, seria.

¿Cómo valora la labor del Ejército?
Siento un profundo respeto y admiración por la intensa labor de defensa y humanitaria que el Ejército hace dentro y fuera de nuestras fronteras. Creo que cada vez son más los que comparten esta visión. Además, mi reciente visita a la Academia General Militar de Zaragoza me permitió confirmar su enorme grado de profesionalidad.

Entrevista a Antonio Velázquez

Actor

Antonio Velázquez
Antonio Velázquez

A sus 34 años, el actor Antonio Velázquez (Granada, 1981) es un grande de la pequeña pantalla. A través de las muchas series en las que ha participado, se ha convertido en un rostro familiar para el gran público, que le ha seguido en los capítulos de ficciones televisivas de gran éxito como Sin tetas no hay paraíso,
Tierra de lobos o, la más reciente, Buscando el norte. El año pasado interpretó en Los nuestros al teniente de Operaciones Especiales Iván Martín, lo que le ofreció la posibilidad de hacer realidad un sueño de su adolescencia: vestir el uniforme.

Asistió usted a la gala de Premios Ejército y allí confesó que, de más jovencito, pensó en ser suboficial. ¿Puede contarnos de dónde le venía esa inclinación?
Creo que todos los adolescentes, en su innato afán de aventuras, tienen cierta inclinación por el Ejército, asociamos rápidamente militar a héroe. Y yo tenía una clara tendencia a la acción.

Antonio Velázquez y Alejandra Navas en la ceremonia de Premios Ejército 2016
Antonio Velázquez y Alejandra Navas en la ceremonia de Premios Ejército 2016

¿Qué sabía del Ejército?
Como cualquier muchacho de mi edad, tenía las referencias que nos ofrecía el cine. Creo que el cine, en su potencial de comunicar, es determinante para que los ciudadanos entiendan el papel que desempeña su Ejército en la Historia.

También dijo que su participación en la serie Los nuestros había sido para usted como un regalo. ¿Se sentía cómodo con el uniforme?
Para los actores es muy importante la piel en la que se enfunda el personaje y, en este caso, el uniforme fue determinante para poder crear y definir al teniente Martín.

¿Cómo fueron esas semanas de aprendizaje y convivencia con los militares para preparar el  personaje?
Nuestro productor, Tedy Villalba, junto con el teniente coronel Ginés, tenían claro desde el principio que, para el resultado final, era necesario que los actores aprendiéramos y  adquiriéramos, en primera persona, esa disciplina militar. Este primer acercamiento fue con el  Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71, al que agradezco toda esa fase de endurecimiento” y
aprendizaje castrense; seguidamente, entramos en contacto con el Mando de Operaciones Especiales, donde pudimos conocer a nuestro homólogo y pulir nuestros
personajes, basándonos en los profesionales que realmente son estos héroes, los boinas verdes.

El actor encarnó al teniente Martín en la primera temporada de Los Nuestros
El actor encarnó al teniente Martín en la primera temporada de Los Nuestros

¿Tiene ahora una idea más clara de lo que podía haber sido su vida de haber sido suboficial?
Al conocer el mundo militar, tengo una idea mucho más realista.

¿Qué impresión ha sacado de lo que es el Ejército actual?
He podido confirmar la que siempre ha sido mi idea: que se trata de una Institución al servicio  del Estado y, por lo tanto, de la ciudadanía, de la que nos tenemos que sentir orgullosos, dada
su profesionalidad y preparación.

Una pregunta obligada que tengo que hacerle es por qué el teniente en la serie llevaba  cresta. No sé si sabe que ese elemento y algún otro de la serie dieron lugar a muchos  comentarios… ¿Le han llegado? ¿Qué opinión tiene al respecto?
El teniente Martín es un personaje de ficción y era necesario dotarle de unas características
y particularidades concretas para poder definir toda su psicología. La ficción necesita de ciertas  licencias para poder expresarse mejor. Por supuesto que me llegó cierta polémica, pero yo  tenía que ser fiel al personaje y no a las polémicas; hacemos ficción, no documentales.

¿Puede contarnos algo sobre la segunda temporada? ¿El teniente Iván Martín estará allí?
Esto es un secreto de Estado Mayor (risas).

Usted ha sido conocido por el gran público, sobre todo, a través de las series televisivas en  las que ha participado. ¿Qué es lo que más le gusta de este medio? Como actor, ¿también
vive preocupado por las audiencias? Porque de ellas depende que una serie siga en la  parrilla o no… ¿Suele acertar con sus predicciones al respecto?
Nuestras series cada vez están alcanzando mayor calidad y diversidad, prueba de ello es la  repercusión internacional que están teniendo. Por ejemplo, Los nuestros se emitió en Francia.
Cuando trabajas, no debes estar preocupado por la audiencia, pero cuando se emite,  lógicamente, deseas tener la mayor audiencia posible. Sobre la audiencia prefiero no hacer  quinielas, como decía Sabina, «cuando me hablan del destino, cambio de conversación».”

No obstante, también ha hecho cine y teatro. ¿Qué le gusta más? ¿Cree que para ser un  buen actor es imprescindible tocar todos los palos?
Da igual el medio, lo importante es contar una buena historia; lo ideal es ir alternándolos.

De los personajes que ha interpretado, ¿cuáles han sido los que más poso le han dejado o  más le ha costado preparar?
Son muchas las sombras de los personajes que persiguen al actor a lo largo de su carrera, y me sería prácticamente imposible poder decidirme por una de ellas, todas han sido la más importante en cada momento.

Usted es de los actores que han ido a academia y se ha preparado. ¿Considera que la formación es imprescindible para ser un buen actor o que es cuestión de talento, que ser actor es algo innato?
Seguramente el talento puede ser innato pero, de lo que no cabe duda, es de que la formación adecuada mejora a cualquier profesional. Sería necesario que entendiéramos
que tiene que ser algo constante, y así lo entiende la mayoría de los actores de este país.

Antonio Velázquez en el papel del teniente Martín
Antonio Velázquez en el papel del teniente Martín

Los actores son un poco nómadas y pasan mucho tiempo fuera de casa. ¿Lleva bien ese tipo de vida? ¿Qué es lo que más añora cuando está lejos de casa y lo primero que hace al volver a ella?
Una de las cosas más bonitas que tiene esta profesión es que conoces muchos lugares, y a muchas y distintas personas, lo que sin duda enriquece. Claro que, al final, siempre acabas echando de menos a lo que más quieres, tu familia, y estás deseando volver a verlos.

Texto: Beatriz Gonzalo
Fotos: Bernardo Doral, Boomerang TV e Iván Jiménez (DECET)