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FORJANDO LIDERES

Hablar de la Escuela de Guerra y Liderazgo del Ejército de Tierra es hacerlo de un lugar singular, donde el conocimiento, la investigación y el análisis se dan la mano en busca de la excelencia académica en diversas áreas.
Para conocer sus orígenes hay que remontarse a mediados del siglo XIX, en concreto a 1842, cuando se fundó la Escuela Especial de Estado Mayor, la cuarta más antigua del mundo, cuya responsabilidad era formar a los oficiales del Cuerpo de Estado Mayor —creado a principios de ese mismo siglo—. A partir de ahí, su denominación ha ido cambiando, hasta que en 1940 pasó a llamarse Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, nombre que ha sido ampliado en 2023 dando como resultado final el de Escuela de Guerra y Liderazgo del Ejército de Tierra (EGLET).
Esta escuela, cuya sede central está ubicada en Madrid, es uno de los trece centros docentes militares que el Ejército de Tierra posee, dependiendo orgánicamente de la Dirección de Enseñanza del Mando de Adiestramiento y Doctrina. Se encuentra estructurada en siete departamentos: Inteligencia y Seguridad; Información Geoespacial; Organización y Relaciones Internacionales; Idiomas; Operaciones; Logística y Liderazgo. Asimismo, también se encuadran en ella la Escuela Central de Educación Física de Toledo y la Escuela Militar de Defensa Nuclear, Biológica y Química (NBQ) de Hoyo de Manzanares (Madrid).

«La Escuela de Guerra y Liderazgo del Ejército de Tierra es un centro de perfeccionamiento y especialización«

Por sus diferentes instalaciones pasan cada año más de 2 500 alumnos, para realizar algunas de sus, aproximadamente, cincuenta actividades formativas —entre las que se incluyen cursos, jornadas o seminarios de distintas temáticas—. «Aquí nunca se para: contamos con un profesorado excelente, que conoce a fondo las materias que se imparten y que conforma el núcleo de la plantilla docente —apoyada en conferenciantes y colaboradores externos—. Eso hace que seamos centro de referencia y que acudan no solo miembros del Ejército de Tierra, sino también de otros organismos como Guardia Civil, Policía Nacional, Unidad Militar de Emergencias o militares de países amigos, entre otros», explica el director de la Escuela, general Carlos J. Frías.
Y es que la EGLET difiere respecto a otros centros de enseñanza militares en que se trata de un lugar de perfeccionamiento y especialización, al que llega un alumnado que ya cuenta con una trayectoria profesional dilatada. «Nuestra enseñanza pone el acento en lo que se conoce como segundo tramo de la carrera militar, desarrollando una serie de cursos que capacitan a los participantes para determinados ascensos y para las nuevas responsabilidades que van a asumir», mantiene el subdirector de la Escuela y jefe de estudios, coronel P. Aguado, quien añade que tan solo la gestión de un alumnado tan amplio y con tantas opciones para formarse «ya supone todo un reto en materia de organización y logística».

PENSAMIENTO E INVESTIGACIÓN

De igual modo, y en esa búsqueda de la excelencia, en la EGLET no solo se trabaja en el aspecto académico, sino también en que sea un espacio de pensamiento e investigación en las distintas áreas de trabajo. «Por ello, tenemos mucha relación con la Universidad y con otros centros nacionales e internacionales, con los que hay una simbiosis muy interesante y un intercambio de ideas y profesionales», asegura el coronel P. Aguado, quien pone como ejemplo la Escuela Militar de Defensa NBQ, encargada de liderar una colaboración pionera entre el Ejército de Tierra y científicos especializados de hospitales y universidades como las de Valencia y Barcelona.
Uno de los cursos más conocidos de los que aquí se imparten —debido a que es el que incluye un mayor número de participantes— es el Curso de Ascenso al Empleo de Comandante (CAPACET), al que le siguen el de Planeamiento Operativo y los de Especialidad —Operaciones; Inteligencia; Logística y Recursos Materiales; Logística y Recursos Humanos; y Sistemas de Información y Comunicaciones (CIS)—.
«El objetivo es dotar a los alumnos de una serie de conocimientos más amplios sobre el funcionamiento y la organización del Ejército, así como de las operaciones. Se trata de dar una visión de conjunto, donde se trabaja el aspecto conceptual, cognitivo y de combate multidominio necesario para la mayoría de puestos que van a desarrollar en sus unidades», explica el comandante Cuadrado, profesor de varios de estos cursos y quien añade que «no existe otro centro que se encargue de la táctica terrestre a este nivel».

Sobre esa visualización integrada de todos los recursos se pronuncia el comandante Goñi, también profesor de la Escuela, al puntualizar que es algo similar a una partida de ajedrez: «Los militares que vienen aquí ya saben cómo se mueven las piezas a las que pertenecen, pero aquí se les pretende enseñar a jugar teniendo en cuenta todo el tablero, todas las opciones, ya que en el campo de batalla hay que trabajar de manera conjunta».
Hoy día, la gran mayoría de los cursos cuentan con una parte presencial y otra a distancia. Es, precisamente, esta segunda parte la que se está potenciando para que sea lo más útil posible. «Se está buscando aumentar la interactividad, se revisan continuamente los contenidos, hay una mayor carga de material audiovisual, interacción profesor-alumno, foros, etc.», asegura el comandante Cuadrado. En cuanto a la fase presencial, «el acento se pone en lo práctico, en generar diversos escenarios donde se obligue a los alumnos a dar soluciones adaptándose a la situación, y donde se genere un espacio de debate y pensamiento», finaliza el comandante Goñi.

CON LA MIRADA EN EL CIELO

Texto: Ana Vercher / Colmenar Viejo (Madrid)

Fotos: Stte. José Hontiyuelo (DECET)

Para conocer los orígenes del actual Parque y Centro de Mantenimiento de Helicópteros (PCMHEL) hay que remontarse al 10 de julio de 1965, cuando se creó la Compañía de Aviación Ligera del Ejército de Tierra y su Unidad de Mantenimiento de Helicópteros, como parte de la División Acorazada «Brunete» nº 1. El 20 de marzo de 1973, queda encuadrado dentro de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) como Unidad de Mantenimiento y Apoyo. Posteriormente, en 1979, se transforma en Servicio de Helicópteros, aunque no fue hasta 1999 cuando tomó entidad propia como Parque y Centro de Mantenimiento, cambiando su dependencia al Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE). Ubicado principalmente en la base «Coronel Maté» de Colmenar Viejo (Madrid), el PCMHEL es el órgano logístico central que, encuadrado en la Jefatura de Centros Logísticos del MALE, es responsable de llevar a cabo las funciones logísticas de abastecimiento y de mantenimiento de tercer y cuarto escalón de los medios aéreos del Ejército de Tierra, desde los helicópteros hasta los sistemas aéreos pilotados remotamente (RPAS). «Ese es uno de los grandes retos de este Parque, ya que el hecho de no contar con una Agrupación de Apoyo Logístico hace que cualquier asunto que una unidad no pueda resolver por sí misma acabe aquí. Eso provoca una carga de trabajo extra y una casuística muy compleja», explica el jefe del PCMHEL, coronel De Mena. Por otro lado, y en aras de una mayor coordinación con el resto de elementos, el Parque presenta dependencias funcionales del general jefe de las FAMET —en lo relativo a seguridad de vuelo y normas, y procedimientos operativos—, del jefe de la base «Coronel Maté» —respecto al régimen de vida y servicios—, y del director de la Academia de Aviación del Ejército de Tierra —en lo relacionado con las necesidades de formación del personal—.

Entre las labores del Parque están las revisiones de helicópteros, como los conocidos Chinook, Superpuma, Cougar o Sarrio.

REVISIONES DE HELICÓPTEROS

Entre las muy variadas tareas que el PCMHEL realiza en el ámbito de sus responsabilidades, se encuentra efectuar las revisiones de helicópteros modelo HU-18 AB, HU-21 Superpuma, HT-27 Cougar, HT-29 Sarrio, HT17 Chinook, HE-26/HU-26 EC-135 y HA-28 Tigre, así como de varios RPAS asignados. En caso necesario, se efectúan reparaciones y equilibrado de palas, reparación y carenado de estructuras, reparación de instrumental y equipos radio, revisión de turbinas, rotulación de elementos o pintado de componentes o aeronaves completas. «Trabajar con helicópteros es difícil, especialmente porque todo debe ir certificado y siguiendo el procedimiento legal adecuado. Técnicamente también es complicado y se requiere de mucho personal, muy cualificado y con experiencia, para que no se escape el conocimiento», asegura el coronel. Además, otro de sus cometidos es la preparación y carga de aeronaves para su despliegue en zona de operaciones. No en vano, a lo largo de sus 50 años de existencia, el PCMHEL ha aportado personal a distintas operaciones multinacionales para el mantenimiento de la paz, entre las que pueden destacarse Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Kirguistán, Irak, Indonesia, Afganistán, Líbano o Mali. «Se va a zona, generalmente, para hacer certificaciones, pero también hay veces que un equipo concreto se desplaza para hacer reparaciones o, directamente, reemplazar la aeronave si se ve necesario», explica el suboficial mayor Alcalde.

El PCMHEL también se encarga del abastecimiento y mantenimiento de determinados RPAS

ORGANIZACIÓN

El PCMHEL se articula en torno a una Unidad Técnica de Mantenimiento y una Unidad de Abastecimiento, coordinadas y dirigidas por la Jefatura del Parque y su Plana Mayor de Mando, que incluye una Unidad de Ingeniería, un Centro de Control de Apoyo Logístico, un Departamento de Calidad, una Unidad de Seguridad en Vuelo y una Sección de Asuntos Económicos. Por último, una Sección de Apoyo al Centro permite dirigir las actividades de instrucción del personal de tropa y otras actividades de coordinación del día a día de la unidad. Junto a su base madrileña, cuenta además con tres destacamentos adicionales, emplazados a su vez en Bétera (Valencia), Agoncillo (La Rioja) y Almagro (Ciudad Real), dedicados al mantenimiento especializado de los helicópteros HU-21/HT-27, HT-29 Sarrio y HA28, respectivamente. Asimismo, y desde 2013, integra el Centro de Soporte Software Tigre (CSST), en Getafe (Madrid), con capacidad de evaluar e implementar modificaciones a distintos niveles en el software contenido en los sistemas de los helicópteros HA-28 Tigre, en respuesta a un entorno de operación y tecnología cambiantes a lo largo de su ciclo de vida. Actualmente, uno de los principales retos del PCMHEL es su transformación en el Centro de Mantenimiento de Aeronaves (CEMAET), que junto con la Base Logística del Ejército de Tierra constituirán el Centro Tecnológico Logístico del Ejército. Este ambicioso proyecto, orientado a materializar el concepto de Logística 4.0, implica la adopción de nuevas tecnologías y su integración en los sistemas y procesos tradicionales para maximizar su eficiencia. A lo largo del presente 2023, el PCMHEL ha adquirido material tan variado como gafas de realidad aumentada para asistencia remota, armarios inteligentes y lectores RFID, tablets para personal de taller, impresoras Datamatrix —códigos de barras bidimensionales con información de trazabilidad de los materiales— y sistemas de información específicos, todo ello hiperconectado gracias a un sistema de comunicaciones 5G. Se espera que el CEMAET esté disponible, en fase experimental, entre 2024 y 2025.