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Ilustrando la historia

Sus dibujos hacen más amena y atractiva la comprensión de la Historia, especialmente la del Ejército. El subteniente Parrón, destinado en el Archivo General Militar de Ávila, es un apasionado de la ilustración y la utiliza para recrear diferentes épocas y hacer más didáctico el aprendizaje.

Esta faceta suya fue la que se cruzó en el camino de la asociación “Retógenes”, que promueve el conocimiento de la Historia y las tradiciones militares por medio de numerosas iniciativas. Fruto de ese acercamiento nació una intensa colaboración y comenzaron a publicar una serie de libros y folletos para promover el conocimiento histórico del Ejército y de España, tanto en el ámbito civil como en el militar.

Sus dibujos han recreado a las legiones romanas, al mismísimo Colón o a la infantería de los Tercios, entre muchos otros. Estas ilustraciones consiguen hacer más entretenida la lectura sin distinción de la edad.

Su afición refleja la gran vocación que tiene hacia el Ejército; por ello, su carrera militar ha ido ligada a su faceta artística y no se entiende una sin la otra. En 1982, ingresó en la Academia General Básica de Suboficiales y completó su formación en la Academia de Intendencia, hasta que obtuvo el despacho de sargento tres años más tarde. «Soy un forofo de la historia militar, de la uniformidad y de la Intendencia», manifiesta, aunque, con la reorganización de 1992, los suboficiales de Intendencia —como él— pasaron a ser considerados Especialistas en Administración.

Durante su paso por la Guardia Real contribuyó a la creación de su Sala Histórica, concluida en 1999. Fue precisamente esta experiencia la que le sirvió de aliciente para participar en la creación del Museo de Intendencia, ubicado en Ávila, que fue inaugurado por el entonces Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, en el año 2011.

Este espacio alberga una línea del tiempo en la que se cuenta el origen y la historia del Cuerpo. En ella es posible distinguir una vez más sus ilustraciones, con sus señas de identidad características.

Su carrera militar ha ido ligada a su faceta artística, y no se entiende una sin la otra.

«Al principio todos los dibujos los hacía a mano, pero ahora realizo el trazado y luego los completo con ayuda de programas de diseño gráfico», expone el subteniente, a la vez que incide en la necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías. Además, es un aficionado de las miniaturas y recalca su gusto por realizar caricaturas sobre cuadros como La rendición de Breda, de Velázquez.

Seguidor de Forges y del pintor Augusto Ferrer-Dalmau, que le han servido de referentes, ha contribuido a la ilustración del V Centenario de la creación del Cuerpo de Sanidad Militar o la exposición del IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, y ha realizado trabajos sobre la Administración Militar en Ávila, entre muchos otros temas.

Sabe que cada obra tiene un significado y que cada ilustración guarda un mensaje. También la que acaba de realizar para este reportaje y en la que menciona, dentro del periódico Tierra, al teniente coronel Larripa, fallecido como consecuencia de la COVID-19 el mismo día que él realizó esta entrevista. Con ese mensaje ha querido ilustrar esta historia, que en esta ocasión es la suya propia.

un militar con fuerza hacia el futuro

Felipe Pulido / Madrid

Han pasado más de cuatro años desde que el soldado Ponce dejó el Centro de Formación de Tropa nº 2, ubicado en “San Fernando” (Cádiz), para ocupar su primer destino como militar en Cerro Muriano (Córdoba), en el Grupo de Caballería Acorazado «Almansa» II/10. Durante este tiempo ha demostrado ser un referente de fuerza y de entereza; su máxima es la superación y ésta, precisamente, es la que le ha llevado a lograr su propósito de convertirse en Guardia Civil.

UN MILITAR CON FUERZA HACIA EL FUTURO

Cuando ultima sus días en el Ejército, antes de incorporarse a la Academia de Guardias y Suboficiales de Baeza (Jaén), repasa su trayectoria y se muestra satisfecho por todo lo vivido: “Aquellos días duros de maniobras en “San Gregorio”, dice mientras echa la vista atrás.

Sabe que el sacrificio forma parte de la vida del militar, pero también es conscientes de otros valores que se incluyen en esta importante mochila y que hacen mucho más fácil el camino: “el compañerismo siempre estuvo ahí y ayudó hasta en los peores momentos”.

Aprobar la convocatoria de la Guardia Civil es un aliciente en su vida, ya que ha requerido de un importante esfuerzo: “He tenido que intentarlo dos veces”, asevera. Pero para ello dispone de una receta fundamental: “No lo logra quien es mejor, sino quien es más constante”. Ponce cree que el método pasa por centrar un objetivo y perseguirlo hasta conseguirlo.

Con esa máxima se ha convertido hasta en cinco ocasiones en campeón de España en la Federación Internacional de Asociaciones de Muaythai. Además, en 2015 se consagró como campeón de España Profesional en este deporte, conocido popularmente como “Boxeo Tailandés”.

Por si fuera poco, en 2016 se alzó como campeón de Europa Profesional Muay Thai (Consejo Mundial de Muaythai, WMC); en 2017 como campeón del Mundo Profesional (En la Liga Mundial de Kickboxing, WKL) y, un año después, se proclamó campeón internacional en la misma modalidad.

Tiene claro que los valores militares son compatibles con el deporte profesional. Algunos como el esfuerzo o el espíritu de sacrificio le sirven para lograr nuevas metas. Además, desde 2018 es miembro de la Selección de Boxeo Militar.

Cuando descubrió este deporte era solo un adolescente y, tras ganar en una competición, decidió seguir esforzándose para lograr sus objetivos. “Dedico muchas horas al día a entrenar, pero el apoyo de mis padres y mis hermanos es fundamental en todo lo que realizo”, asevera el soldado.

Además, le gusta compartir sus conocimientos con los demás y, actualmente, compagina su vocación de servicio a España con la de entrenador en diferentes tipos de boxeo.

Precisamente con sus alumnos y compañeros del gimnasio acaba de promover una iniciativa de recogida de juguetes estas Navidades para que ningún menor se quedara sin recibir la visita de los Reyes Magos.

Desde que era un niño sintió que su vocación era la de servir a España y desde entonces no ha querido dejar de frenar sus sueños. Ahora, que está a punto de cumplir los 30 años, está dispuesto a abrir un camino nuevo en el que se lleva su etapa en el Ejército de Tierra en el corazón.