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“Competir es algo innato si se entrena”

Ana Vercher/Madrid

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El brigada Gutiérrez, destinado en la Unidad Logística nº 24, asegura que “llegó tarde al triatlón” pero, sin duda, en su caso se aplica a la perfección aquello de “más vale tarde que nunca”.

Fue en 2012 -con 40 años- cuando comenzó a practicarlo, pero este tiempo le ha dado para mucho: campeón de España de las Fuerzas Armadas -en la categoría de “Veteranos”-; cuarto puesto en los Campeonatos de Europa Multideporte, celebrados en Ibiza en 2018; y tercero en el Campeonato de España de Duatlón de Larga Distancia, llevado a cabo en Híjar (Teruel) en 2023.

Aunque es integrante del equipo nacional del Ejército de Tierra de triatlón desde 2014, en realidad lleva toda la vida dedicándose al deporte, una de sus grandes pasiones: “Cuando era niño y de joven jugaba mucho al fútbol, incluso llegué a estar en equipos de 2ª División”, explica el brigada Gutiérrez. Ya en los 90, entró en la Academia de Suboficiales del Ejército de Tierra, después de descubrir haciendo la “mili” que el estilo de vida castrense le gustaba, y allí es donde conoció más a fondo el mundo del cross. Precisamente, en este ámbito también ha logrado un destacado palmarés: subcampeón del Ejército de Tierra en la categoría “Veteranos” en carrera campo a través en los años 2017, 2018, 2022 y 2023, y en 2018 subcampeón de las Fuerzas Armadas – en la misma categoría-.

“Es algo innato, al final existe esa rivalidad sana que supone medirte con los demás e, incluso, luchar contra uno mismo»

“El llegar a practicar triatlón vino motivado porque pensaba bajar el ritmo en el cross, ya que es un deporte que genera mucho impacto y puede llegar a provocar bastantes lesiones. Me hablaron de él y la verdad es que me gustó mucho, porque al tener varias disciplinas puedes centrarte en una o en otra según te apetezca más en cada momento”, asegura el brigada, quien añade que uno de los aspectos que más le gusta de este deporte es la vertiente social que tiene: “Tienes un grupo con el que salir a correr, otro con el que ir en bicicleta, etc. El triatlón te da unas posibilidades enormes de tener contacto social mientras te ejercitas y eso te motiva aún más”.

No obstante, el brigada reconoce que se trata de un ejercicio duro, que requiere de un gran entrenamiento, algo en lo que ayuda el hecho de ser militar: “A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos de disponer de un tiempo diario para hacer deporte, ya no solo porque es parte de nuestro trabajo estar en forma, sino también por salud”, sostiene Gutiérrez.

“Tienes un grupo con el que salir a correr, otro con el que ir en bicicleta, etc. El triatlón te da unas posibilidades enormes de tener contacto social mientras te ejercitas y eso te motiva aún más”.

Él realiza dos sesiones diarias de entrenamiento: por las mañanas, carrera, y por las tardes, gimnasio o bicicleta. Los fines de semana aprovecha para dedicarse más a la natación o poder hacer rutas de bicicleta más largas, de cuatro o cinco horas. Igualmente, en algunos periodos los entrenamientos se intensifican, de cara a una competición. “En mayo de este año participé en el Campeonato de Fuerzas Armadas Ironman en Lanzarote y, al ser una de las competiciones más exigentes -180 km en bicicleta, más de 40 km de carrera y casi 4 km a nado- requiere de una preparación exclusiva”, explica.

Y es que para Gutiérrez deporte y competición van de la mano: “Es algo innato, y aunque prefiero entrenar a competir, porque no tienes tanta presión, al final existe esa rivalidad sana que supone medirte con los demás e, incluso, luchar contra uno mismo. Es algo que creo que está escrito en el genoma humano. Sin duda, prepararse para ir a un campeonato es una gran motivación”, concluye el brigada, quien ya tiene en mente su próxima cita deportiva, que será el Campeonato de España de Campo a Través Militar que se celebrará en Cartagena (Murcia), el 14 de octubre.

El cabo 1º Pozueco salva a varias personas en Villamanta durante las inundaciones.

Redacción / Madrid

El cabo 1º Pozueco, del Regimiento de Guerra Electrónica nº 31, ha puesto a salvo a varios de sus vecinos de urbanización, en Villamanta (Madrid), una localidad que ha resultado muy afectada por las inundaciones que tuvieron lugar la madrugada del 4 de septiembre en la zona suroeste de la Comunidad de Madrid. 

El militar se encontraba en su domicilio, acompañado por su madre y por su hija cuando, al observar la intensidad de la lluvia que caía en ese momento, decidió salir al exterior para comprobar cómo se encontraban sus vecinos, ya que la urbanización está situada junto al cauce de un río seco y temía que este se desbordara. 

Después de poner a su familia a salvo en la segunda planta de la vivienda y arrancar los sumideros del patio, el militar se dirigió a la zona del pozo, por donde pasa el río, donde comprobó que el agua ya había inundado el aparcamiento y estaba a punto de alcanzar la zona habitada y los cuadros eléctricos de la urbanización. 

Sin perder un instante, el cabo 1º dio la alarma a sus vecinos para que se pusieran a salvo y, cuando el agua le llegaba a la cintura, decidió regresar a su casa y aparcar su coche en una zona seca que aún no se había inundado. De nuevo en su chalet, el militar observó por la ventana cómo una ola se llevaba por delante todos los vehículos, incluido el suyo, y decidió volver a la calle para ayudar a sus vecinos, que gritaban pidiendo auxilio. 

Sin luz, porque la ola había arrancado los postes eléctricos de la urbanización, y venciendo la resistencia de la fuerte corriente de agua que lo arrastraba, el cabo 1º Pozueco fue saltando las vallas de cada chalet y comprobando, uno a uno, cómo se encontraban sus habitantes. 

En su recorrido por la urbanización, decidió escalar un terraplén hasta tres veces, para alcanzar una valla y permitir la entrada a tres bomberos, con los que formó una cadena humana y logró atravesar la calle principal de la urbanización, por donde discurría la corriente, para intentar llegar a los chalets del fondo, que se encontraban en peligro por su proximidad al río. 

Los tres bomberos y el militar realizaron un triaje rápido de las personas que encontraron en cada vivienda, una de las cuales, un hombre mayor de 83 años, desapareció en la parte externa de su casa durante la inundación, al soltarse de la mano de su esposa, que había logrado aferrarse a la verja de una ventana y que pudo ser rescatada por el cabo 1º, que la puso a salvo en la vivienda de enfrente. 

Entre las personas que estaban en peligro, además de varias familias con hijos, algunas de los cuales se habían subido al tejado, también se encontraba un bombero que resultó herido con cortes en la mano, y un hombre mayor de 90 años, que se había refugiado en la planta superior de su casa y al que también lograron poner a salvo. El cabo 1º también resultó herido leve con cortes y golpes de diversa consideración en piernas y manos durante las tareas de salvamento. 

El cabo 1º Pozueco estuvo trabajando sin descanso durante horas, toda la madrugada y hasta el mediodía, sin perder un segundo, volviendo repetidas veces a las viviendas, para comprobar cómo se encontraban sus vecinos y hacer un recuento, sobre todo a la primera vivienda para tratar de hallar a su vecino desaparecido, y venciendo todos los obstáculos que encontraba a su paso. Además, estuvo ayudando los efectivos de Protección Civil y de la Guardia Civil que se personaron en la urbanización para apoyar en las tareas de rescate. 

Después de su actuación, que se ha ganado el agradecimiento de sus vecinos y la felicitación de las instituciones y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el militar se encuentra muy orgulloso y satisfecho por haber cumplido con su deber y, a pesar del riesgo corrido por la situación extremadamente peligrosa, asegura que volvería a repetirla.