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INSTRUCCIÓN BAJO EL FRÍO BÁLTICO

MISIÓN FLF LETONIA

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: PAO F/E LVA XVIII

Bajo el cielo plomizo, con el terreno cubierto de nieve y temperaturas muy por debajo de cero, se desarrolla el programa de adiestramiento de la Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia (MNB-LVA), desplegada en el marco de la misión Forward Land Forces (FLF), evolución de la anterior —enhanced Forward Presence (eFP)— en el Flanco Este de la Alianza. 

El principal escenario de toda la actividad de entrenamiento de la MNB-LVA es el campo de maniobras de Adazi, donde las temperaturas han llegado a desplomarse hasta los -30 ºC en los primeros meses del año. Desde la base de Adazi, la Brigada Multinacional mantiene una presencia avanzada aliada permanentemente preparada, con el objetivo de contribuir a la disuasión y a la defensa frente a potenciales amenazas en el territorio más oriental de la OTAN. Esta presencia exige completar un programa progresivo de adiestramiento orientado a garantizar la integración y la preparación de las fuerzas que componen la Brigada, en un entorno donde el tiempo adverso no es, precisamente, un aliado.

El ciclo de instrucción de la MNB-LVA ha alcanzado su punto álgido en febrero con el ejercicio «Strike» de integración del Grupo Táctico Multinacional (MNBG, Multinational Battlegroup) en el planeamiento y ejecución de operaciones ofensivas. Este ejercicio ha tenido lugar del 2 al 7 de febrero en el campo de maniobras de Adazi, donde las temperaturas no subieron de los -15 ºC. El «Strike» ha estado precedido por los ejercicios «Forging Thunder» y «Forge», desarrollados en enero, con los que la Brigada Multinacional ha ido completando un programa progresivo orientado a garantizar la integración y la preparación de las fuerzas que la componen.

En la estructura de la MNB-LVA, además del MNBG —desplegado de forma continuada desde 2017—, se integra el Multinational Artillery Battalion (MN ARTY BN), la batería de artillería aliada. Ambas unidades han sido protagonistas de la intensa secuencia de ejercicios desarrollados durante uno de los inviernos más duros de las últimas décadas en la región báltica, donde el frío extremo se ha convertido en un elemento más del adiestramiento.

El poder de la artillería

La instrucción comenzó con el ejercicio «Forging Thunder», desarrollado entre el 5 y el 9 de enero por el MN ARTY BN. Concebido para el adiestramiento y la coordinación de los apoyos de fuego dentro del marco operativo de la Brigada Multinacional, el ejercicio se ejecutó con temperaturas comprendidas entre los −5 y los −15 ºC. En estas condiciones, las unidades españolas y canadienses que componen el batallón multinacional pusieron a prueba su capacidad para coordinar procedimientos, validar el planeamiento y la conducción de los fuegos y comprobar la eficacia de los Sistemas de Mando y Control.

Durante el «Forging Thunder», se llevaron a cabo misiones de fuego, se integraron observadores avanzados y se ejecutaron procedimientos de adquisición y designación de objetivos, siempre en coordinación con las unidades a las que se prestaba apoyo. Las condiciones meteorológicas adversas añadieron un factor adicional a las exigencias propias del ejercicio, tanto en la ejecución de los apoyos como en el sostenimiento de los sistemas de armas, permitiendo validar procedimientos específicos en un ambiente de frío extremo.

Cohesión y toma de decisiones

Superada esta fase, el MNBG dio un paso más en su preparación con el ejercicio «Forge«, desarrollado entre el 12 y el 16 de enero, que contó con la participación de más de 1000 militares procedentes de las distintas unidades multinacionales que componen el Grupo Táctico Multinacional. Este ejercicio estuvo orientado a la cohesión de las unidades y a la unificación de normas operativas y de Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTP), así como a la activación del Sistema de Mando y Control del MNBG, mediante el establecimiento de Puestos de Mando.

El MNBG está formado, principalmente, por unidades de maniobra mecanizadas y acorazadas canadienses, españolas, italianas y polacas, además de elementos de apoyo al combate, zapadores, ingenieros y unidades de reconocimiento canadienses e italianas. El MNBG dispone de medios como los vehículos de combate de Infantería LAV-6, «Pizarro» y «Dardo»; los carros de combate «Leopard» 2E, «Leopard» 2A4, polacos y canadienses, y los «Ariete» italianos. Asimismo, el Grupo Táctico Multinacional dispone de vehículos «Centauro» y «Lince». La participación española incluye, entre otros, un Subgrupo Táctico de Infantería con unidades mecanizadas, carros de combate y morteros pesados, una unidad de zapadores y apoyo de ingenieros, así como personal destinado en puestos clave del Cuartel General del Grupo Táctico Multinacional.

Las actividades operativas durante el ejercicio «Forge» incluyeron pasos de escalón a vanguardia y retaguardia, apertura de brechas y paso de obstáculos, ocupación y relevo de posiciones defensivas, ocupación de zonas de reunión, activación de Puestos de Mando, patrullas y actividades tácticas nocturnas a nivel subunidad.

Cada compañía se establecía diariamente en una zona de reunión, a la que regresaba tras completar las actividades programadas. Allí, se organizaban defensas perimétricas y se pasaba la noche en vivac en condiciones invernales severas, lo que permitió comprobar la adaptación de los procedimientos de vida y movimiento en frío extremo y reforzar la cohesión entre unidades de distinta procedencia. Este esquema de trabajo, que combinaba actividad táctica continuada con la adaptación a la vida operativa bajo temperaturas muy bajas, también se puso a prueba durante el ejercicio «Strike».

Combate de alta intensidad

El principal objetivo del ejercicio «Strike» fue el planeamiento y ejecución de acciones ofensivas a nivel Grupo Táctico, integrando elementos de maniobra y apoyos al combate. Además de las unidades del MNBG, participaron elementos del batallón sueco de la Brigada Multinacional como fuerza de oposición, la policía militar canadiense de la MNB-LVA y observadores avanzados de artillería. El ejercicio se desarrolló como un ejercicio de doble acción, de forma continuada durante más de cuatro días, las 24 horas, en un escenario de combate de alta intensidad frente a un enemigo tecnológicamente avanzado.

Las principales actividades incluyeron avances para el contacto, ataques inmediatos y premeditados, coordinación de apoyos de fuego en apoyo a la maniobra, planeamiento en situaciones de estrés y frío extremo y procedimientos de gestión de bajas y personal capturado. 

Estas fases sucesivas del adiestramiento permiten a las fuerzas desplegadas evolucionar desde la unificación de procedimientos básicos hasta la ejecución de operaciones ofensivas complejas, constituyendo un paso previo imprescindible para ejercicios de mayor entidad y para la certificación operativa final del Grupo Táctico dentro de la Brigada Multinacional. En el exigente entorno del Báltico, la instrucción es un elemento decisivo que no solo prepara para el combate: también refuerza la cohesión, valida procedimientos y consolida la capacidad de actuar de manera conjunta y eficaz en cualquier escenario.

OBJETIVO: SALVAR AL COMPAÑERO

Texto: Elvira Valbuena (Madrid)

Fotos: BRI VII

Las operaciones militares suelen obligar al personal a desenvolverse lejos de cualquier apoyo sanitario inmediato. Bajo fuego enemigo, en la oscuridad o con equipos limitados, atender a una baja en pleno combate exige más que buena voluntad; requiere procedimientos precisos, técnicas entrenadas y decisiones rápidas. Muchas veces, disponer de los conocimientos necesarios puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por este motivo, entre el 16 y 23 de noviembre pasados, la Brigada (BRI) «Galicia» VII, como unidad de referencia en la preparación de tratamiento de heridos en combate dentro de la Fuerza Terrestre (FUTER), organizó en Pontevedra las jornadas de actualización previstas en 2025, dentro de los programas anuales de formación en este ámbito.

El ejercicio, clasificado como Live Exercise (LIVEX), de tipo Field Training Exercise (FTX), se desarrolló en formato Train the Trainers (formación de formadores), y estuvo dirigido a personal perteneciente a FUTER — División «Castillejos» (Brigadas I, II, VII, X, XI XII), División «San Marcial» y Mando de Apoyo a la Maniobra—, así como al Mando de Canarias. También participaron miembros de la Guardia Civil y de ejércitos extranjeros, como Reino Unido, Italia, Francia y Turquía. Además, se contó con la presencia de observadores de países pertenecientes a la iniciativa 5+5 Defensa para ambas riberas del Mediterráneo occidental, como Argelia, Libia y Marruecos. Los participantes no actuaron únicamente como alumnos, sino como futuros instructores capaces de integrar el tratamiento de heridos en combate dentro de los programas de instrucción y adiestramiento de sus propias unidades. El principal escenario para las jornadas de actualización, además del Campo de Maniobras y Tiro «Porto Cuaces», fue la Base «General Morillo», donde se encuentra el Centro de Simulación Clínica «Cabo Idoia Rodríguez Buján». Este espacio, dotado de los medios materiales necesarios, permitió un aprendizaje eminentemente práctico y se convirtió en el centro de referencia de un intenso adiestramiento con un objetivo claro: unificar, desarrollar y ejecutar las tácticas, técnicas y procedimientos de actuación del personal en el tratamiento de un herido en combate.

ASISTENCIA Y EVACUACIÓN

La formación se centró en la aplicación del protocolo TCCC —Tactical Combat Casualty Care— (cuidado de víctimas de combate táctico), considerado el estándar internacional en la atención sanitaria en entornos hostiles. Este sistema establece procedimientos claros para la asistencia inmediata a combatientes heridos, priorizando la reducción de hemorragias masivas, el manejo de la vía aérea y la evacuación segura hacia escalones superiores de atención médica. A partir de esta base, los asistentes abordaron las distintas fases del TCCC: los cuidados bajo el fuego, los cuidados en el terreno táctico y los cuidados durante la evacuación. La formación se centró en la aplicación del protocolo TCCC —Tactical Combat Casualty Care— (cuidado de víctimas de combate táctico), considerado el estándar internacional en la atención sanitaria en entornos hostiles. Este sistema establece procedimientos claros para la asistencia inmediata a combatientes heridos, priorizando la reducción de hemorragias masivas, el manejo de la vía aérea y la evacuación segura hacia escalones superiores de atención médica. A partir de esta base, los asistentes abordaron las distintas fases del TCCC: los cuidados bajo el fuego, los cuidados en el terreno táctico y los cuidados durante la evacuación.

Entre los objetivos generales de adiestramiento destacó la identificación de las características de la asistencia prehospitalaria en combate, así como el conocimiento exhaustivo del material sanitario disponible en el Botiquín Individual de Combate. También, se trabajó el planeamiento y la ejecución de evacuaciones sanitarias, un proceso complejo que exigió coordinación, previsión y una lectura precisa del entorno táctico. A ello, se sumaron el empleo de sistemas aéreos no tripulados (UAS) o la adaptación de los procedimientos TCCC ante amenazas emergentes. Durante las maniobras, los participantes recibieron instrucción teórica y práctica, con ejercicios realistas que simularon escenarios de combate. La metodología incluyó el uso de material específico, con el empleo de medios de simulación 3D, maniobras de control de daños y técnicas de estabilización que permiten aumentar las posibilidades de supervivencia en el campo de batalla. La celebración de estas jornadas de actualización consolida a la BRI VII como referente en la formación sanitaria militar, contribuyendo a la mejora continua de la capacidad operativa del Ejército de Tierra en este terreno, y reafirma su compromiso con la preparación y seguridad del personal de las unidades de FUTER, asegurando que sus efectivos dispongan de los conocimientos y habilidades necesarios para actuar con eficacia en escenarios de combate. En el trasfondo de cada ejercicio, simulación y decisión durante las jornadas, subyacía un artículo fundamental recogido en el decálogo de la Brigada VII: «Jamás abandonaré a un compañero que precise ayuda».