Archivo de la categoría: Entrevistas

Entrevista a… Bernat Armangué / Premio Pulitzer 2023

En todos los conflictos hay dramas personales

Texto: Felipe Pulido / Madrid

Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Bernat Armangué (Barcelona, 1978) ha visto por el objetivo de su cámara el funeral de Nelson Mandela, algunos de los conflictos más importantes de las últimas décadas y desastres naturales como el terremoto de Nepal. Más recientemente, ha cubierto en primera persona la guerra en Ucrania, donde su labor le ha llevado a alcanzar el Premio Pulitzer junto a otros compañeros de Associated Press. Su arma: la cámara fotográfica. Su objetivo: ayudar a cambiar la vida de las personas.

El fotógrafo Bernat Armagué ha sido galardonado con el prestigioso Premio Pulitzer

¿Qué se siente al lograr el Pulitzer? Son sentimientos encontrados. Por un lado, estás contento por el reconocimiento al trabajo bien hecho, y a muchos años de profesión; pero, por otro, no dejas de estar premiado por una cobertura donde el motivo principal es el drama humano. En cualquier caso, siempre es positivo denunciar este tipo de situaciones y, de hecho, hay que hacerlo.

¿En el momento en que se dispara una fotografía se piensa que se puede estar ante un Pulitzer? La fotografía premiada está tomada en Jersón en noviembre de 2022, justo cuando las fuerzas ucranianas recuperaron el control de la zona. Estuvimos unos días, coincidiendo con los bombardeos. Era de noche, nos encontrábamos a oscuras, y hubo una ráfaga de explosiones en un vecindario muy cerca del lugar. Al llegar vimos que empezaban a salir todos los heridos. La imagen representa a una mujer en una ambulancia en el momento en el que estaba siendo trasladada al hospital. Cada persona puede hacer una lectura distinta, pero cuando estás haciéndola ya sabes que es una imagen potente por lo que en ella se transmite.

Ha estado cerca de cinco meses cubriendo el conflicto ucraniano, de forma interrumpida. Ha influido, lógicamente, la calidad de la fotografía, pero también el que se quedara en la zona cuando otros no lo hicieron… Tenemos la suerte de contar con medios en la agencia, y de que se apueste por el periodismo de calidad. Eso quiere decir que es un trabajo colectivo. Todos juntos hemos armado esa cobertura. Hay otros compañeros que, por cuestiones económicas, no han podido cubrir el conflicto con tanto detalle como nosotros.

Associated Press ha conseguido la distinción de servicio público por el «reporterismo valiente»… En total, hemos sido reconocidos seis fotógrafos de la agencia, entre los que nos encontramos dos españoles, Emilio Morenatti y yo.

¿Cómo es cubrir un conflicto desde dentro? A lo largo de los años he trabajado con compañeros locales, de diversos países, cubriendo sus conflictos. Obviamente, la implicación es diferente. No es lo mismo estar a miles de kilómetros de distancia, cuando sabes que tu familia se encuentra a salvo, que cuando eres un fotógrafo local y estás a unos ritmos de trabajo muy intensos y sin saber si tu familia se encuentra bien. A nivel logístico y de riesgos, no todos los conflictos son iguales. Cada vez entran en juego más elementos como la geolocalización, hackers informáticos, uso de drones… Son factores con los que antes no se contaba en otros conflictos.

Ha estado en el conflicto israelí-palestino, la transición en Egipto, la guerra de Libia o la violencia postelectoral en Kenia… Todos te marcan, porque en todos hay dramas personales. Para mí hubo un gran cambio cuando fui padre. Ahí la ecuación se multiplica. Entiendes un poco más todo y te afecta mucho más. No puedes evitar ver en esos niños a tu descendencia.

Soy una persona que busca conocer para desmontar las ideas propias

¿Puede más la vocación que el miedo en un escenario bélico? Está atada una cosa a la otra. Uno debe tener miedo en esos momentos. Son instantes de mucha tensión, donde todo puede cambiar en cualquier momento, y eso influye en tu estado anímico.

También ha cubierto otros muchos temas de actualidad… Uno de los motivos de este trabajo es vivir la historia, en momentos dramáticos, pero también en otros más festivos. El funeral de Nelson Mandela fue algo increíble, por la figura que fue y por tener la oportunidad de seguir el duelo nacional en Sudáfrica. Hace poco estuve también en el funeral de la Reina Isabel II del Reino Unido, algo totalmente diferente. En cuanto a los desastres naturales, se viven con intensidad por el componente humano que conllevan.

¿Hace falta algo más que técnica para dedicarse a esto? La técnica es imprescindible, pero la debes tener tan interiorizada que no puedes dedicar ni un segundo a pensar en ella. Pasan tantas cosas alrededor, que debes emplear todos los sentidos. Lo que tienes que entrenar es saber por qué estar ahí, cuál es la historia mientras estás fotografiando y cuál estás dejando de contar.

¿Cuándo nace esta pasión por el fotoperiodismo? Cuando estaba en Bachillerato. Recuerdo leer a Benito Pérez Galdós y descubrir esos personajes, esa vida en la calle, muy diferente a la de tu vida personal. Hay una llamada para salir de la zona de confort y conocer otras historias, otra forma de vivir. Esa fue la excusa inicial y después se convirtió en pasión.

¿Cómo es Bernat Armangué tras el objetivo? Una persona que busca conocer para poder desmontar las ideas propias. Solemos nacer en un ámbito donde nos educan con unos valores, pero hay que ampliarlo, y esto hace que te puedas cuestionar ciertas cosas. Que tengas la capacidad, aunque no estés de acuerdo, de ponerte en la piel del que es diferente a ti.

¿Qué cobertura le gustaría hacer y no ha hecho? Hay muchas historias de las que eres consciente y otras que no te las has planteado nunca. Esto es un camino que no se termina. Hay demasiadas listas pendientes, por suerte. En el pasado me hubiera gustado estar en el funeral del ayatolá Jomeini, para el futuro estaría bien ir a la Antártida o explotar más otros continentes como África.

¿Ha tenido oportunidad de estar con militares españoles? He coincidido con algunos de ellos en aeropuertos, cuando íbamos a cubrir algo. En Nepal me crucé en las calles con militares que estaban prestando su ayuda tras el terremoto. Y por supuesto, durante la pandemia por COVID-19, en la que las Fuerzas Armadas tuvieron un papel muy destacado.

¿Qué opina de la labor que realizan en misiones de paz? A nivel logístico y de preparación, hay un conocimiento que hay que compartir. No he podido conocer directamente el trabajo que se realiza en Líbano, pero soy consciente por otros compañeros de prensa, que han estado allí, de la labor que hacen los militares.

¿Cuál sería la foto que más le gustaría hacer? Una que sirviera para mejorar la vida de alguien.

Entrevista a… Manuel Bretón / Presidente de Cáritas Española

La labor de Cáritas es estar cerca de quienes más lo necesitan

Texto: Miguel Renuncio / Madrid

La vida del teniente general Manuel Bretón (Madrid, 1946) ha estado siempre marcada por el espíritu de servicio, desde sus primeros años como piloto de helicópteros en el Sáhara hasta su pase a la reserva como jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina. Y esa misma vocación de servir a los demás fue lo que le hizo embarcarse en 2017 en un nuevo y apasionante proyecto: la presidencia de Cáritas Española.

¿Por qué quiso ingresar en la Academia General Militar, antes incluso de haber cumplido los 18 años? La verdad es que nunca se me pasó por la cabeza otra cosa que seguir la carrera de mi padre, que fue general de Artillería. Él ha sido siempre un gran ejemplo para mí y para toda mi familia.

Usted fue ayudante de campo y secretario personal de Su Majestad el Rey Juan Carlos I. ¿Qué recuerdos guarda de aquella etapa? Fue una época muy especial, de una riqueza personal y profesional difícil de obtener en cualquier otro destino. Yo acababa de hacer el Curso de Estado Mayor en Alemania y volvía de Hamburgo con mi familia cuando, de repente, recibí una llamada de Zarzuela que cambió totalmente mi carrera. Fueron años de un aprendizaje constante junto a la persona que más me podía enseñar en aquel momento. Tuve una relación personal magnífica con el Rey y estuve a su lado en todo tipo de circunstancias.

Manuel Bretón es, desde hace seis años, el máximo responsable de Cáritas a nivel nacional

¿Cómo ve hoy en día al Ejército de Tierra español? Yo creo que, año tras año, el Ejército ha ido dando un salto hacia adelante en cuanto a capacidades, formación, etc., además de que nuestras misiones internacionales nos han permitido acumular una gran experiencia. Todo ello, sin olvidar que el Ejército sigue atesorando unos valores que son difíciles de encontrar en otros ámbitos de la sociedad. En definitiva, tengo una visión muy optimista sobre su futuro.

En 2013 fue nombrado director de la recién creada Cáritas Castrense. ¿Qué le llevó a involucrarse en este proyecto? Fue un reto más en mi vida, fruto de las circunstancias del momento. Yo tenía la idea de seguir haciendo algo por los demás, de realizar algún tipo de voluntariado, y coincidió que el entonces arzobispo castrense, Juan del Río —fallecido lamentablemente a causa del coronavirus—, quería constituir una nueva Cáritas para complementar la acción de las demás. Entonces, nos pusimos a trabajar junto a Rafael del Río, que era en ese momento el presidente de Cáritas Española, y gracias a Dios hoy podemos decir que es una maravillosa realidad.

¿Le ha ayudado su experiencia militar a la hora de gestionar una organización como Cáritas Española? Por supuesto, pero, si yo he podido aportar algo a Cáritas, lo cierto es que he recibido —y sigo recibiendo— mucho más. Todos los días aprendo de las personas que están a mi alrededor. Es un aprendizaje continuo.

¿Cuál es la principal seña de identidad de Cáritas? Cáritas no es una ONG más, no es un partido político, no es una entidad al uso… Es una parte de la Iglesia que se dedica al servicio de las personas que más sufren la desigualdad y la pobreza. Por eso, nuestra actividad diaria consiste en estar cerca de quienes más lo necesitan. Cáritas Española es una confederación que engloba a 70 Cáritas diocesanas, y estas, a su vez, a 5.400 Cáritas parroquiales repartidas por toda España. Según nuestra última memoria, apoyamos a 2,6 millones de personas, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. En la mayoría de los casos, estas personas reciben ayuda para poder cubrir sus necesidades básicas, pero también ofrecemos programas de empleo, de vivienda, etc. Todo ello, con el objetivo de mejorar la autonomía de las personas más afectadas por la pobreza y la exclusión, que es lo que nos pide el Papa Francisco. El año pasado, con motivo del 75º aniversario de Cáritas Española, tuvimos una audiencia con él en la que pudimos contarle nuestra actividad, y él también nos dio algunas ideas. ¡Sentir la cercanía del Papa es la mejor forma de comenzar cada mañana!

¿Cómo colabora Cáritas Española con las necesidades de otros países? Nosotros formamos parte de Cáritas Internationalis, que es la organización que agrupa a las Cáritas de más de 160 países, y eso nos permite prestar ayuda en situaciones de emergencia casi en cualquier lugar del mundo. Por ejemplo, con motivo del terremoto en Turquía y Siria, hemos canalizado nuestro apoyo a través de las Cáritas de ambos países. Y cuando comenzó la invasión de Ucrania, pusimos en marcha una campaña —que fue un rotundo éxito— para poder contribuir económicamente a la labor que estaban realizando las Cáritas de Ucrania y de los países limítrofes. Además, hasta diciembre del año pasado, en España habíamos atendido a cerca de 6.000 refugiados ucranianos, y más de 10.000 habían recibido ayuda de manera indirecta.

«Nuestros voluntarios son personas que quieren dedicar un tiempo de su vida a ayudar a los demás, y eso es maravilloso»

¿Cuántas personas en situación de exclusión social hay en España? Según datos de la Fundación FOESSA, tras la pandemia y antes del aumento desbocado de la inflación, la exclusión afectaba a 11 millones de personas, un 29% más que en 2018. Asimismo, un informe que hemos presentado recientemente revela que 3 de cada 10 familias en España no cuentan con ingresos suficientes para llevar una vida digna.

¿Qué importancia tienen los voluntarios para Cáritas? La gran riqueza de Cáritas Española es contar con sus más de 73.600 voluntarios, que son el corazón de nuestra organización. Sin ellos, Cáritas no sería posible. Nuestros voluntarios son personas que quieren dedicar un tiempo de su vida a ayudar a los demás, y eso es maravilloso. Su cercanía y su capacidad de escucha hacen que Cáritas sea, como dice el Papa, «la caricia de la Iglesia a su pueblo».

¿De qué otras formas se puede colaborar con Cáritas? Existen muchas posibilidades: donaciones, herencias, etc. La solidaridad de la sociedad española ha estado siempre a la altura de las grandes dificultades que hemos vivido, y nosotros somos testigos privilegiados de esa enorme generosidad