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Conocer a… TENIENTE CORONEL CÁMARA

«Si hay un libro que puede salvarte la vida, es este»

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: Tcol. Cámara y José Ángel Cortés

La situación geopolítica actual, las catástrofes naturales —como la borrasca Filomena o la erupción del volcán Cumbre Vieja—, las pandemias —como la de COVID-19— o el hipotético apagón energético que aseguran se producirá en menos de cinco años han hecho que la gente esté más concienciada sobre los riesgos reales que podríamos llegar a vivir. En este contexto, el teniente coronel Cámara ha publicado el libro Prepárate, en el que nos enseña cómo actuar para que nosotros y nuestra familia podamos sobrevivir a desastres y emergencias.

Diplomado en Operaciones Especiales y en Gestión de Catástrofes en la Escuela Militar de Emergencias y destinado actualmente en el área de Reclutamiento de la Subdelegación de Defensa en Las Palmas de Gran Canaria, el teniente coronel lleva más de 25 años dedicado a estas cuestiones. No solo en el ámbito castrense, sino también en el civil, pues dirige la Escuela de Supervivencia «Canarias» y preside la Asociación Española de Supervivencia y Preparacionismo en Desastres y Emergencias. Además, es codirector y profesor de los cursos de extensión universitaria de supervivencia y preparacionismo en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y dirige cursos de preparación ante desastres en la Dirección de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias. En este sentido, ha utilizado tanto su formación como su dilatada experiencia profesional para escribir un libro ameno y funcional. Un libro que ha venido a cubrir un vacío, ya que, como él mismo señala, sobre este tipo de supervivencia «no hay casi nada escrito en español».

Los numerosos cursos en los que ha participado, no solo como instructor, sino también como alumno, le han llevado a otras partes del mundo, como Centroamérica, donde la cultura del preparacionismo está más que establecida. Sin embargo, el teniente coronel Cámara quería dar un paso más y hacer un libro «que fuera lo más claro posible, sencillo de leer y que plantee posibilidades lógicas, con materiales de los que usualmente puede disponer una familia. No es fácil tener comida para 100 días como se plantea en algunas publicaciones».

Así, capítulo a capítulo, el teniente coronel da pautas de todo tipo, desde alimentación hasta primeros auxilios, pasando por refugios, comunicaciones, higiene o defensa. Todo ello sin descuidar la parte psicológica, que incluye desde la preparación mental necesaria para afrontar determinado tipo de situaciones, hasta la necesidad de ocio a pesar de las circunstancias. «Este aspecto se vio especialmente en el caso del confinamiento por la COVID-19, ya que, a pesar de tener la suerte de estar en España y que la mayoría de las personas disponen de móviles o televisión, hubo un momento en el que también hubo que recurrir a juegos tradicionales», apunta.

The volcano of cumbre vieja, in La Palma, exploding and illuminating the sky

Su experiencia le ha hecho observar que hay quien no tienen nada preparado en el caso de tener que «salir corriendo». Por ejemplo, «disponer de una copia de los documentos en un pendrive es muy recomendable, o llevar velas, agua y una manta en el vehículo», aspectos que raramente se piensan en momentos de tranquilidad, pero que no se pueden improvisar cuando la situación lo requiere. En este sentido, detalla en su libro cómo preparar una mochila con lo básico para 72 horas, así como algunas nociones de topografía y orientación, aunque «lo más importante es preparar un plan y que toda la familia lo conozca, que cada uno sepa cómo debe actuar y cuál es su papel».

Otros aspectos relevantes, relativos a la evacuación de los más vulnerables —como niños, ancianos o discapacitados—, también son tratados en el libro, que incluye una parte dedicada a mascotas: «En un país donde hay 29 millones de mascotas, hay que tener esto en cuenta».

Casi un año de trabajo le ha costado a este militar por vocación escribir un libro que ha bebido de sus experiencias personales y de las contadas por compañeros, y al que le seguirá un segundo ejemplar menos generalista, en el que pretende detallar, de manera concreta, cómo enfrentarse a cada desastre.

El propio teniente coronel plantea la pregunta: «Si mañana llegara un desastre, ¿sabrías cómo actuar? ¿Estáis preparados tú y tu familia ante una catástrofe?». Si la respuesta es, como mínimo, dubitativa, quizá sea interesante hacerse con un ejemplar de Prepárate, porque, «si hay un libro que puede salvarte la vida, es este».

Bertín Osborne / Presentador, compositor y cantante

«El Ejército ha sido el mejor colegio para muchos»

Texto: Felipe Pulido / Madrid

Fotos: Bg. Ángel G. Tejedor (DECET)

Presentador, compositor y cantante. Aunque, de todas estas facetas, Bertín Osborne (Madrid, 1954) se queda, sin duda, con la última. Cuarenta años son pocos, o tal vez muchos, pues afirma haber tenido el tiempo suficiente para cumplir todos los retos que se ha propuesto en la vida. A pocos se les escapa que se trata de una de las figuras de más talla, y no solo por su altura, de la televisión. Su personalidad no deja indiferente a nadie. Acostumbrado a abrir sus puertas a los personajes más mediáticos y reconocidos del panorama español en el programa Mi casa es la tuya, visita por primera vez el Palacio de Buenavista. La casa del Ejército se convierte en la suya para recibir al Bertín más humano, al amante de los caballos, al que se conmueve con la palabra «madre», al fiel admirador de las Fuerzas Armadas.

¿Qué impresión le trae este lugar?

No he tenido la posibilidad de visitar antes el Palacio de Buenavista. Es un pedazo de historia maravillosa, como tantas otras que tenemos en España y que debemos conocer.

Admirador del Ejército…

Hice el servicio militar aquí, en Madrid, en la Subinspección de Caballería. Durante mi paso por el Centro de Instrucción de Reclutas, el sargento Carpio, que era estupendo, vio que tenía cierta facilidad para comunicar y me dijo que a partir de ese momento iba a dar las clases de armamento. Yo, además, tiro bastante bien. Me pareció formidable. Luego estuve a las órdenes del general Caruana, una persona fantástica. Era una época complicada, de atentados, y yo iba con él de chófer.

¿Qué opinión tiene sobre el Ejército?

Yo tengo mi opinión sobre el Ejército, independientemente de lo que piensen otros. Lo forma gente educada, abnegada, sacrificada, de orden y de bien.

¿Alguna unidad de referencia? Se entiende que la cosa va por la Caballería…

La Caballería de caballos, que es donde yo estuve. Soy sagitario, medio caballo y medio hombre… (Risas)

Si tuviera que entrevistar a uno de nuestros soldados, ¿lo haría en su casa o en la del militar?

Esta casa está muy bien. He conocido a algunos militares ilustres de este país a los que me hubiera gustado hacerles una entrevista.

De todos los personajes que han pasado por su programa, ¿cuál le ha sorprendido más?

La opinión que he tenido de los invitados ha sido mayoritariamente buena, muchos son amigos. Ha habido tres o cuatro que me han sorprendido, especialmente uno, el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. Esperaba una entrevista más aburrida y ha sido quien más me ha sorprendido sin lugar a dudas; por su sentido del humor, por su saber estar, por su señoría… También ha habido algunos artistas, que yo no conocía y que me han sorprendido favorablemente.

¿Cuál es el secreto para llegar hasta el fondo de la personalidad del entrevistado?

No soy nada cotilla ni curioso, con lo cual, yo simplemente les dejo que hablen y charlamos de mil cosas. Y, entre esas, siempre aparecen treinta o cuarenta interesantes. No es un formato pregunta-respuesta, sino una charla como estamos haciendo ahora mismo.

¿Hay alguien que se le resista?

Su Majestad el Rey don Juan Carlos, al que le tengo un aprecio personal enorme, se resiste; Julio Iglesias también, aunque por otros motivos. Algunos no quieren airear su vida en televisión. Tampoco he podido entrevistar aún a una persona a la que tengo mucho cariño, como es Felipe González. Son cinco o seis horas de grabación y hay gente que te dice: «Macho, cuando hagas un programa más corto voy».

Le hemos visto como compositor, cantante, presentador… ¿Con qué se quedaría?

Cantante, sin lugar a dudas; es con lo que más me divierto y creo que es lo que mejor hago. Presentar ha sido un accidente en mi vida, que se viene repitiendo muchos años, pero que al fin y al cabo fue una casualidad. Me lo paso bien también; si no, no lo haría. El tema de presentar televisión es más pesado que un concierto. Me siento cantante cien por cien.

Su hijo Carlos ha participado en su último disco Cuarenta años son pocos, que vio la luz el pasado mes de octubre… 

Carlitos me da mucho miedo; toca el piano de narices. También le gusta cantar, pero yo espero que eso se le olvide cuanto antes…

¿Qué se siente al cantar junto a él?

Hemos hecho una canción juntos en este último disco y me asombró. Me sorprendió mucho el oído que tiene, supongo que lo habrá heredado. Pero que le guste tanto no creas que me tiene muy tranquilo.

Cuarenta años son pocos…

Son un huevo… Digo yo que son pocos para quedar bien. (Risas)

¿Ha cambiado mucho el Bertín de entonces respecto al de ahora?

Una barbaridad, como todo. No soy el de los 23 cuando empecé. Era un venado peligrosísimo con esa edad, y ahora sigo siéndolo, pero menos peligroso. Pienso las cosas un poquito más antes de decirlas. Realmente soy el mismo, pero con algunos matices.

¿Pensó en algún momento que llegaría a lo que es hoy?

Siempre pensé que iba a funcionar, aunque nunca que serían cuarenta años. Pensé que me iban a dar la patada antes, pero aquí sigo, cuarenta y un años después.

Desde la Fundación Bertín Osborne están impulsando gran cantidad de proyectos para ayudar a personas con discapacidad y sus familias…

Las fundaciones existen porque no se ayuda como se debería a las personas con lesión cerebral. Mi exmujer, con la que tengo una relación muy cercana, lleva la nuestra y lo hace divinamente. En este momento estamos ayudando a más de 2.000 familias, con niños y niñas como mi hijo, con unas carencias y unas necesidades tremendas. Una familia normal, con un niño como el mío, no tiene dinero para las terapias y ayudas que necesita. ¿Cuántas familias se pueden gastar 6.000 euros en una silla de ruedas para un hijo o una hija?

¿Hasta qué punto son importantes los valores en la vida de una persona?

Los valores profesionales no me preocupan nada, pero sí los personales. Estos te los tienen que enseñar primero en tu casa, no en el colegio. Una de las cosas que más me gustaba del Ejército es cómo sale la gente de educada. Cuando estaba en el cuartel, llegaban algunos que parecían becerros y salían hechos tíos. También había mucha gente del campo, que aprendió cosas que en su vida normal cotidiana no lo habrían hecho nunca. El Ejército era el mejor colegio que había con esa edad.