«Escribo siempre que algo me atrae»
La cabo Gallardo aún conserva el primer libro que tuvo: un ejemplar con cuentos de los hermanos Grimm. Con él se introdujo en el mundo de la literatura, del que ya nunca ha querido salir. Amante de las letras desde muy pequeña, Patricia Gallardo es «madrileña de cuna y andaluza de corazón», ya que, aunque nació en la capital de España, con tan solo cinco años se mudó a Cádiz. Allí encontró su otra vocación: el Ejército de Tierra, al cual pertenece desde 2006 y al que actualmente sirve desde el Centro de Formación de Tropa nº 2, en la localidad gaditana de San Fernando.
Esa afición a la lectura, que la ha acompañado desde una edad muy temprana, le ha hecho «devorar libros» y llegar a licenciarse en Filología Inglesa en la Universidad de Cádiz. Aunque su opción profesional se ha dirigido al ámbito castrense, nunca ha abandonado su pasión por escribir. Sin embargo, no se considera «la típica escritora que desde niña escribía sin parar». Patricia necesita tener un objetivo para hacerlo: escribir porque algo le atrae. Y en este sentido, la motivación le vino a modo de reto: «En 2014 estuve destinada en Córdoba y allí participé en varios grupos culturales en redes sociales. Una de las cosas que hacíamos era retarnos a escribir textos y algunos gustaron tanto que la gente me animó a plasmarlos en una novela», señala la cabo.
Hasta ese momento, sus escritos habían consistido en relatos cortos, muchos de ellos parte de algún trabajo académico, pero entonces decidió probar suerte con algo más extenso y complejo. Así, en 2019, veía la luz El legado de Sybill, su primera novela. Una obra publicada por la editorial Círculo Rojo que le está dando muchas satisfacciones y que este año la ha llevado a firmar ejemplares en ferias del libro como las de Sevilla, Granada o Madrid. De esta última guarda un recuerdo especialmente bonito: «Viví una experiencia fantástica. Poder coincidir con autores como Fernando Aramburu fue un lujo, y el ambiente era espectacular», asegura Patricia.
El legado de Sybill es una novela ecléctica, que bebe de las propias influencias de su autora, gran seguidora de la literatura inglesa. Orgullo y prejuicio, El retrato de Dorian Grey o La letra escarlata son algunos de los títulos que adornan sus estanterías y a los que también se les unen otras obras españolas como El tiempo entre costuras, Sira o Palmeras en la nieve. Patricia clasifica su novela como «romántica, no “moñas”», y asegura que tiene toques de muchos géneros diferentes como «humorístico, romántico o histórico».
Con tres mujeres de distintas generaciones como protagonistas y a las que persigue una maldición que cambiará sus vidas, El legado de Sybill nos permite viajar a grandes acontecimientos del siglo XX, como la Segunda Guerra Mundial o la Guerra de Vietnam. El éxito de este trabajo la ha llevado a escribir una segunda parte que ve ahora la luz, El vínculo de Sybill, que profundiza en la historia de la bruja causante de la citada maldición.
De igual manera, Patricia Gallardo ya tiene en mente algunos temas a los que le gustaría dar forma como novela, aunque su proyecto más inmediato consiste en escribir un cuento infantil. Junto a esto, continúa muy activa en las redes sociales a través de su canal de YouTube “La escalera de Patricia”: «Se trata de un cajón de sastre en el que hablo de muchas ramas de la cultura, desde viajes hasta los carnavales de Cádiz, y, por supuesto, de literatura», señala la cabo.
Así comienza…
El legado de Sybill
Mary Potts era una chica simple como su nombre, criada en un orfanato de Londres. Su madre fue una prostituta de Whitechapel asesinada por Jack, o al menos, por un imitador. Obviamente, nadie sabía quién era su padre, pero las malas lenguas decían que era…
El vínculo de Sybill
La joven Sybill Preacher se encontraba en el pequeño bosque aledaño a su aldea, no era un bosque especialmente frondoso, ni tétrico, de hecho; tenía varios claros que hacían llegar bien la luz a través de los árboles. No obstante, a pesar de que el bosque no representaba ninguna amenaza, no le gustaba demasiado ir sola. Sin embargo, aquel día no tuvo más remedio que hacerlo…





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