NO NOS DESPEDIMOS NUNCA DE LO QUE AMAMOS

Dicen que los encuentros y las despedidas definen a las personas; y esta es la historia de una despedida; y de un hecho que la hizo diferente.

Cuando el subteniente Vicente Valencia pasó a la situación de reserva decidió que ese último día iría, durante el izado, a despedirse de su bandera; de la bandera que cada día veía ondear en el Cuartel General del Ejército desde que llegó destinado a él. Y allá que se fue a primera hora para informarle a su bandera, antes que a nadie, que ése era su último día en activo después de cuarenta años de servicio. 

Eran las 7:50 de la mañana y se encaminó con su uniforme de especial relevancia hacia el cuerpo de guardia de la calle Alcalá con la intención de despedirse de su bandera después de tantos años. Lo sentía como un momento especial. Quería estar presente cuando la guardia comenzase a izar la bandera.

Como para una despedida hacen falta al menos dos personas, esa mañana el subteniente Valencia se encontró con el cabo 1º Ángel Luis Lozano mandando el piquete que iba a rendir honores a la bandera durante su izado. El cabo 1º miró a su espalda y vio, separado de ellos en una esquina, al subteniente con su uniforme de especial relevancia. Percatándose de que ese día pudiera ser especial se acercó al subteniente y le preguntó el motivo de que estuviera ahí.

­ — Vengo a despedirme de la bandera. Hoy paso a la reserva.

A lo que el cabo 1º viendo la emoción que tenía; le ofreció mandar ese piquete, mandar el izado de bandera ese amanecer, protagonizar su particular despedida. El subteniente se lo agradeció con el alma, pasó a formación y mandó izar ese último día su bandera. Y mientras la veía volar, supo que nunca es posible despedirse de aquello que llevamos en el corazón; además, porque en toda despedida uno de los dos se queda atrás y ni en la reserva iba a dejar que ocurriera eso.

El cabo 1º Lozano, con un simple hecho: «¿Quiere mandar usted hoy el izado de bandera?», consiguió que no pocos Valores anduvieran esa mañana en tan importante acto, empezando por el compañerismo. Por ese motivo, y por cuanto representa lo que hizo fue felicitado en la Orden del Día del Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey nº 1.

Como estos hechos deben conocerse el Ejército también tiene la obligación de echarlos a volar para que sirvan de ejemplo, porque la ejemplaridad también es uno de nuestros valores.

ORDEN DEL REGIMIENTO Nº 021 del día 21 de Enero de 2022

ARTÍCULO ÚNICO: FELICITACIÓN.-

Me es grato felicitar al Cabo 1° D. Angel Luis Lozano Calero, por las acciones realizadas el pasado día 20 de diciembre de 2021, en el que con motivo del pase a la situación de reserva del Subteniente Valencia Pareja, le brindó la posibilidad de mandar su ultimo izado de bandera, esta acción contribuye a acrecentar los valores militares de Compañerismo, Honor y Espíritu de servicio que siempre han sido el objetivo del soldado del Inmemorial, sirva esta felicitación al Cabo 1° Lozano como ejemplo para todos los componentes de este Regimiento.

Afectuosamente.

Vuestro Teniente Coronel

«Anoche soñaba que estaba en el Área de Embarque»

En memoria del General Carvajal

No todas las despedidas son iguales. Hay quien ve una puerta, otros una escalera, alguno ve una luz y otros se imaginan un tren en un suspiro suspendido.

A veces, no hay mucho espacio ni tienes mucho tiempo para entrar en los caminos del silencio. Pero, ayer que se nos fue un caballero legionario paracaidista se llenaron los pasillos y la habitación del hospital con lo más íntimo que tenía, mientras divisaba allí, a pie de pista, un enorme y extraño avión y fijaba la mirada en una formación militar con sus guiones, ondeando al viento, que se mantenía firme a su lado.


Mientras, él se mira en el espejo de su vida y rescata las palabras que le salen del alma en ese momento y todo va preparándose para la partida sabiendo que los viejos soldados nunca mueren, tan sólo se desvanecen.

Y el viejo soldado escribe sus postreras letras en el aire y en el corazón:
«Anoche soñaba que estaba en el Área de Embarque, BA Torrejón. Pero era todo distinto Había a pie de pista en las plataformas un enorme y extraño avión. Una formación militar, con sus guiones y banderines ondeando al viento. LA BRIGADA PARACAIDISTA.
Un poco más allá, entremezclados, Veteranos Paracaidistas y Paracaidistas Veteranos. Y allá a lo lejos la imagen difusa de los Tercios de Flandes…» Por España y el que quiera defenderla…» Me ordenan embarcar. Me dicen de parte del Comandante del Avión, San Miguel, que el Señor Dios y Jefe nuestro ha tomado los mandos. ¡¡¡ El mejor PILOTO del mundo!!! Qué mientras no ponga luz verde ni se me ocurra saltar, como tantas veces has hecho.

El avión está llenos caras conocidas, que dicen que si hay lanzamiento me acompañaran pero que a tomar tierra, no, prefieren quedarse en los vientos de la Patria. Así que aquí estoy en la puerta del avión esperando órdenes (unas persona con bata blanca y aparatos me ordenan interrumpir. Deben mandar mucho.) Os dejo compañeros, amigos todos. Según vaya la Meteo, os informaré. Con todo mi compañerismo, afecto, lealtad, cariño y amor, el mejor y más grande abrazo Paracaidista, por tanto que os debo y que, generosamente, siempre me habéis dado. A ver qué decide el PILOTO.
Os quiere el Caballero Legionario Paracaidista Luis Carvajal Raggio.
«

Vuela como siempre, mi General, en este salto infinito.

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