EN TIERRA: POR MAR Y AIRE

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: COMGEMEL y FAMET

525º ANIVERSARIO DE LA COMPAÑÍA DE MAR DE MELILLA

La Compañía de Mar de Melilla está de aniver­sario, ya que en 2023 se cumplen 525 años de su creación, lo que además supone una oca­sión perfecta para ahondar en sus orígenes.

Más de cinco siglos al servicio de España, desde que, con el Real Asiento firmado el 13 de abril de 1498 por los Reyes Católicos en Alcalá de Henares (Madrid), se dotó a Melilla de una fuerza permanente conocida como «los 40 Hombres de la Mar» y compuesta por cuatro fustas —embarcaciones antiguas, de remos y velas latinas, similares a las galeras, muy apre­ciadas en la época—. Estos navíos estaban destinados a recorrer y vigilar las costas en prevención de posibles incursiones enemigas o de piratería. Aquella unidad dependía direc­tamente de la Corona y se considera la génesis de la actual Compañía de Mar de Melilla.

Estas tropas se denominaron Pelotones de Mar de África en 1745, cuando se independi­zaron del resto de la guarnición de Melilla y pasaron a depender del por aquel entonces conocido como Ministerio de Marina. No obstante, a pesar del cambio de nombre y de­pendencia, su misión principal seguía siendo la misma: la vigilancia del litoral.

Algo más de un siglo después, en 1885, se refundieron los pelotones, dando origen a la Compañía Marítima de África, que pasa a depender del Ministerio de la Guerra. La de­ nominación de Compañía de Mar de Melilla se otorga en 1889, manteniéndose en la ac­tualidad.

Tan señalada efeméride no podía pasarse por alto. Por ello, desde la Unidad Logística nº 24 de la Comandancia General de Melilla (COMGEMEL), donde se encuentra encua­drada la Compañía de Mar, han organizado una serie de actividades conmemorativas que se han sucedido a lo largo de todo el mes de abril.

«El origen de la Compañía de Mar de Melilla
se remonta a la época de los Reyes Católicos
»

Conferencias sobre la historia de esta Compañía y una exposición museística y fo­tográfica han sido parte del programa, que ha gozado de un gran éxito de público. No obs­tante, cabe destacar la parada militar celebra­ da el 15 de abril en la plaza de las Culturas de Melilla: un solemne acto castrense presidido por el jefe del Mando de Canarias, teniente ge­neral Julio Salom Herrera, donde se recordó a todos aquellos que han pasado por la unidad y en el que los asistentes pudieron transmitir su cariño a esta centenaria Compañía.

50 ANIVERSARIO DEL BATALLÓN DE HELICÓPTEROS DE TRANSPORTE V

El Batallón de Helicópteros de Transporte (BHELTRA) V también se encuentra de ani­versario. Concretamente, han sido ya 50 años los que ha cumplido esta unidad, la cual forma parte de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET).

Desde la creación de las FAMET en 1973, se contempló la necesidad de disponer de una unidad de helicópteros capaz de realizar mi­siones de transporte pesado y que satisficiese los requisitos operativos del Ejército de Tierra.

Así, el 1 de abril de 1973 se creó la Unidad de Helicópteros V, ubicada en la base «Coronel Maté» de Colmenar Viejo (Madrid). En la actualidad, el Batallón dispone de una plantilla de personal que aúna expe­riencia y cualificación, equipada con heli­cópteros CH­47 Chinook modernizados con nuevos sistemas, que han aumentado excep­cionalmente sus prestaciones y seguridad. Asimismo, este Batallón es una unidad expedicionaria y proyectable, preparada para cumplir misiones dentro y fuera de España, teniendo por misión el apoyo logístico para el sostenimiento de la organización operati­va que se constituya.

El amplio abanico de capacidades y pres­taciones de esta aeronave se puede observar en la gran variedad de misiones en las que el Batallón ha participado. Entre otras, esta uni­dad colaboró en las labores llevadas a cabo tras el desastre del camping de Los Alfaques (Tarragona), acaecido en 1978 —cuando un camión cisterna explotó en sus inmediaciones y provocó el fallecimiento de más de 200 per­sonas— o en las labores de recogida y limpie­ za de vertidos del buque Prestige en las costas gallegas, ya en la década de 2000. Asimismo, participó en el traslado de los restos morta­les del Rey Alfonso XIII al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Además, ha sido desplegado en varias zonas de opera­ciones, entre las que destacan el Kurdistán, Afganistán o Irak.

UNA SEMANA DE CELEBRACIONES

El BHELTRA V ha conmemorado su 50º ani­versario en la base «Coronel Maté» con di­versas actividades, como conferencias, competiciones deportivas o visitas al Museo de Aeronáutica y Astronáutica, y que han te­nido como acto central una parada militar, celebrada el 31 de marzo. Durante la misma, se aprovechó para llevar a cabo la imposición de diversas condecoraciones, como las conme­morativas de la operación «Balmis», las de la operación «Apoyo a Irak» y la Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco, así como las placas de reconocimiento a miembros y antiguos componentes de la unidad. Entre ellas, la entregada a la familia del suboficial mayor Ledesma, fallecido en acto de servicio el 15 de julio de 1999, cuando formaba parte de la unidad de helicópteros desplegada en la operación «Alfa­Romeo» de ayuda humanita­ria al pueblo albanokosovar.

Entrevista a… Javier Losán / Actor

Texto: Miguel Renuncio

Fotografía: Stte. José Hontiyuelo / DECET

Casi nadie lo conoce por su nombre real, Francisco Javier López Sánchez; a muchos, sin embargo, les sonará su nombre artístico, Javier Losán; y la inmensa mayoría seguro que lo identifican con su personaje estrella, el Ovejas, de la serie El pueblo. Nacido en El Bonillo (Albacete), en 1970, Javier Losán descubrió muy pronto que lo suyo era la interpretación y, desde entonces, lleva actuando y haciendo reír a millones de personas. ¿Quién no lo ha visto en algún sketch de José Mota o en alguna película de Santiago Segura? Desde hace cuatro años, da vida a un entrañable pastor en una de las series de mayor éxito de los últimos tiempos.

¿Por qué decidió ser actor? Yo nací de una forma muy cómica. Mi madre estaba a punto de dar a luz y, cuando fue a orinar, salí yo. Creo que el porrazo que me di contra el orinal me afectó de tal forma que hizo que me decantara por la comedia (risas). Iker Jiménez dice que es el único caso en el mundo de este tipo de nacimiento. A los seis años ya empecé a hacer teatro en el colegio. Recuerdo que interpretaba a un leñador en una obra de Molière que se llama El médico a palos. Yo tengo mucho de payaso —en el buen sentido de la palabra— y también de niño —tengo un niño grande dentro—. Todos esos factores fueron sumándose para que, al final, acabara dedicándome al mundo de la interpretación.

«Hacer reír a la gente es lo más difícil que hay»

¿Se necesita estudiar mucho para ser actor? Por supuesto. Hay gente que piensa que basta con ir a determinados programas de televisión, pero no. Eso es ser famoso. Para ser actor tienes que prepararte, igual que un cirujano se prepara para operar, porque subirse a un escenario implica tener un respeto hacia el público, que paga por ver la función. Aparte de eso, yo creo mucho en la vis cómica, que es algo que no se enseña en las escuelas, ya que tienes que nacer con ella. Yo tengo vis cómica y, por eso, hago comedia sin querer.

Entonces, ¿No es fácil hacer reír a la gente? Todo lo contrario. Yo creo que es lo más difícil que hay en el campo de la interpretación, y más en los tiempos que corren. Cuantas más desgracias vemos a nuestro alrededor, más complicado es conseguir que la gente se ría.

Después de tantos años de experiencia, ¿sigue aprendiendo? Por supuesto, todos los días aprendo cosas nuevas. Yo he estado interpretando en el teatro al mismo personaje durante cuatro años y medio y, a falta de 15 días para la última función, me he dado cuenta de nuevos matices. Hay muchas técnicas de interpretación, pero yo me inclino por la de Uta Hagen, que escribió un libro de teoría teatral que, para mí, es como la Biblia. De hecho, lo tengo en la mesilla para repasarlo de vez en cuando.

Ha trabajado en teatro, cine y televisión. Si tuviera que elegir, ¿con cuál se quedaría? Son lenguajes distintos, pero, si fuera una elección a vida o muerte, me quedaría con el teatro. Al ser en directo, tiene la dificultad de que, aunque te quedes en blanco, hay que seguir adelante. Aquí no vale decir: «Corten, vamos a repetir la secuencia». Sin embargo, la ventaja del teatro es que te permite desarrollar a un personaje desde el principio hasta el final de la obra y ver su evolución.

La serie El pueblo va por la cuarta temporada. ¿A qué se debe su éxito? En primer lugar, es una serie muy familiar que ha conseguido juntar delante de la televisión a tres generaciones y, en segundo lugar, los autóctonos del pueblo no somos famosos. Si el alcalde fuera Antonio Resines, por ejemplo, ya no sería lo mismo, porque sabes que es un actor. De este modo, resulta totalmente creíble. A mí me ha pasado que, estando un día en un pueblo, un pastor me preguntó: «Oye, ¿tú qué pienso echas a las ovejas?». ¡Creía que yo era pastor de verdad!

¿Qué es lo que más le gusta de su personaje? Una de las cosas que más me llama la atención es su credulidad. Sabemos que el Ovejas es tierno y entrañable, que parece un osito…, pero a mí sobre todo me atrae lo crédulo que es. Al ser tan inocente y tan simple —que no tonto—, se lo cree todo. Claro, no ha salido nunca de su pueblo, salvo para ir a Soria a hacer la mili con 18 años.

«La labor de los militares durante la pandemia de COVID-19 ha sido admirable»

¿Cómo comenzó a dar charlas sobre acoso escolar? El 31 de diciembre de 2021, recibí un mensaje por Instagram de una madre cuya hija sufría bullying y había intentado suicidarse, razón por la cual se había visto obligada a cambiarla de colegio. A esta niña lo único que la motivaba era escuchar la canción de la Lebrijana [interpretada por Javier Losán en la serie El pueblo]. Se me puso un nudo en la garganta y esa misma noche le hice una videollamada. No es justo… [se emociona] que haya niños que tengan que pasar por eso. Yo también sufrí bullying cuando tenía 13 años. El primer colegio al que fuimos a dar la charla, otras dos personas y yo, fue aquel del que esta niña había tenido que irse, y después dimos la charla en su nuevo colegio. De este modo, intentamos poner nuestro granito de arena para la erradicación del acoso escolar.

El pasado 25 de marzo juró Bandera en el Cuartel General del Ejército de Tierra. ¿Qué supuso para usted? Fue una manera de afirmar mi sentimiento de ser español. Para mí, es un honor y un orgullo besar la Bandera de mi país. Yo admiro la labor humanitaria del Ejército y todo lo que hace por los españoles. Cuando empezó la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los militares fueron los primeros en dar un paso al frente y salir a la calle, acudir a los hospitales, etc.

Blog oficial del Ejército de Tierra