A veces la vida presenta batallas muy difíciles de combatir. Tanto que, en ocasiones, ni siquiera está en nuestra mano poder vencerlas. Eso le ocurrió al comandante (R) Sánchez, cuando en 2013 entró a formar parte de una lista de espera para recibir un hígado compatible que le permitiese seguir viviendo. «Comencé a sentirme muy mal, me diagnosticaron una hepatitis C muy avanzada y me dieron un año de vida. Creí que me moría», asegura el comandante. Pero no fue así. El 1 de enero de 2014 recibió la ansiada noticia de que iba a ser trasplantado. Tan solo un día después, entró en quirófano y volvió a nacer gracias a la generosidad de un donante.
Tras la operación y después del reposo oportuno, este gallego encontró en el deporte un gran aliado para mejorar tanto física como psicológicamente. «Al principio comencé simplemente caminando, para después dar el salto a hacer carrera y, por último, me decanté por las distintas disciplinas de lanzamiento que tiene el atletismo —jabalina, disco, peso y martillo—, de la mano de mi amigo y entrenador Santi Ferrer».
Desde entonces, no ha desperdiciado el tiempo. En 2017 participó por primera vez en una competición de este deporte, en el Campeonato Mundial de Trasplantados, y ya logró quedar en tercera posición. A este le siguieron otros muchos pódiums, como es el caso del Campeonato Europeo de Trasplantados de 2018, donde ganó medallas de oro, plata y bronce en diferentes categorías, o el Campeonato de Galicia de Atletas Máster —mayores de 35 años—, en el que se alzó con el primer puesto de su categoría —sin olvidar que esta competición no es exclusiva para trasplantados, sino para toda la población general—.
Obviamente, para conseguir un palmarés así es necesario dedicar mucho tiempo al entrenamiento, pero también a un descanso reparador: «La carga de ejercitación se programa casi a diario, según me encuentre, ya que tomo una medicación muy fuerte y es importante saber parar para poder recuperarse. Suelo dedicar un par de días al descanso y los otros a hacer ejercicios de fuerza y técnica, que son fundamentales», explica el comandante.
Este militar, actual subcampeón de España de lanzamiento de jabalina en su categoría, dedica cada uno de sus triunfos a ese donante anónimo, cuyo altruismo le ha permitido seguir viviendo y convertirse en un claro ejemplo de superación: «Cuando te dan una noticia así cuesta mucho asimilarlo, es muy difícil de gestionar», mantiene el comandante Sánchez, quien añade que en su caso «no presentó síntomas hasta que ya tenía el hígado destrozado». De hecho, a pesar de que fue en el año 2000 cuando contrajo la enfermedad —debido a un corte que sufrió desplegado en zona de operaciones en Kosovo—, no se la diagnosticaron hasta más de una década después. Mientras tanto, él —militar convencido y vocacional— siguió trabajando normalmente, hasta que se vio obligado a pasar a retiro en acto de servicio, dejando su puesto en la Brigada “Galicia” VII. Incluso participó en otras misiones, como Pakistán o Afganistán, sin saber que ya tenía esa dolencia.
«No todos saben que España lleva décadas siendo líder en materia de donación y trasplantes»
El comandante Sánchez ha experimentado por sí mismo lo difícil que puede llegar a resultar enfrentarse a una situación en la que la salud está tan deteriorada, pero, también, lo muy beneficioso que puede ser el deporte para salir adelante. Por todo ello, y junto a otros siete compañeros, ha fundado la Asociación Gallega de Deportistas Trasplantados y en Diálisis. «Las mejoras que se experimentan van más allá del aspecto físico, ya que también proporciona un gran bienestar emocional y la integración social de personas que se pueden llegar a sentir muy solas o vulnerables, y ayuda a paliar los efectos secundarios de la medicación», asegura el comandante.
Con esta asociación ha recorrido colegios, institutos y universidades dando charlas informativas en defensa de la donación de órganos y tejidos: «Yo estoy aquí gracias a la generosidad de alguien que ni siquiera sé quién es y solo puedo sentir agradecimiento hacia los donantes, sus familias y todo el personal sanitario y no sanitario que forma parte de esta cadena de vida, que quizá no tenga la repercusión que merece, porque no todos saben que España lleva décadas siendo líder en materia de donación y trasplantes. A mí eso me llena de orgullo y lo único que puedo decir es gracias por la vida», concluye el comandante Sánchez.
Silvia Gamo (Madrid, 1978) es la actual directora general de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha dedicado gran parte de su carrera a la información de Defensa, siendo enviada especial a zonas de conflicto como Irak o Líbano. Justo cuando cumple dos años al frente de la Fundación, habla para Tierra sobre la necesidad de este tipo de organizaciones, así como de la importancia de la tecnología en el panorama actual y su relación con las Fuerzas Armadas.
La Fundación lleva ya 40 años uniendo tecnología y Defensa a muchos niveles. ¿Cuáles son sus principales áreas de trabajo?
Desde nuestra creación, hemos impulsado y organizado más de mil actos, jornadas, presentaciones, publicaciones, debates y eventos, donde el sector tecnológico y científico de la Defensa y la Seguridad se ha dado cita con espíritu crítico y constructivo, constituyéndose en un catalizador de sinergias y un foro de intercambio de conocimientos, información, iniciativas y comunicación. Entre nuestros fines estatutarios se encuentra fomentar iniciativas que tiendan a la creación y desarrollo de la tecnología nacional de aplicación a la Defensa y la Seguridad, impulsar la interacción y la cooperación entre todos los beneficiarios de la Fundación, especialmente en el aspecto de innovación e I+D, estimular las relaciones entre las personas, organismos, instituciones y empresas, y realizar actividades dentro del sector. En definitiva, constituir un lugar de encuentro, reflexión y debate para el intercambio de información y experiencias entre todas las personas, entidades y organismos relacionados con el sector de las tecnologías para la Defensa y la Seguridad. Constituimos, en definitiva, un círculo virtuoso entre la Administración, la Universidad, los organismos públicos de investigación y la industria, forjado sobre los pilares de la colaboración y la confianza. A día de hoy, impulsamos más de 15 iniciativas a lo largo del año, como foros, encuentros, jornadas, reuniones de grupos de trabajo, iniciativas de comunicación, participación en los principales foros de interés del sector, etc. Una actividad en la que participan los principales prescriptores del sector, entre los que se encuentran las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, investigadores, científicos, altos funcionarios del Estado, ingenieros, académicos y profesionales de las principales empresas del ámbito tecnológico. Respecto al personal, somos una organización extremadamente eficiente. Tenemos una mínima estructura de presidencia, tesorería y secretaría técnica, además de personal de secretaría que apoya a la dirección de la Fundación, pero contamos con un comité ejecutivo de más de 20 miembros participado por altos representantes ministeriales, académicos, de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de la Universidad y del sector empresarial, que impulsan, coordinan y llevan a cabo las actividades de la Fundación. Son el alma del Círculo.
La tecnología de cada país es la que cambiará su rumbo
¿Qué relación tiene la Fundación con las Fuerzas Armadas?
Siempre hemos estado muy ligados a las Fuerzas Armadas y al Ministerio de Defensa, y más concretamente con las áreas de mayor contenido científico-tecnológico. Tratamos de impulsar y visibilizar su labor en todo aquello que realizamos y de ser su punto de apoyo en todo aquello que precisen. Entre destacados miembros de otros ministerios y sectores, el comité ejecutivo de la Fundación cuenta con representantes de la Subdirección General de Planificación, Tecnología e Innovación, un alto representante por cada uno de los Ejércitos y la Armada, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y el Centro Nacional de Inteligencia, y, además, nuestro secretario técnico es siempre un miembro de las Fuerzas Armadas. Ellos son los que, conjuntamente con el resto de miembros, deciden las actividades del Círculo y constituyen el órgano de asesoramiento y apoyo a la dirección general y a la presidencia. Además, cada vez somos más conscientes de que la tecnología de Defensa está al servicio de la paz y la seguridad tenemos grupos de trabajo sectoriales y específicos para cada área de actividad que se realice, que se crean según las necesidades.
¿Cómo podría fortalecerse la industria de Defensa española?
Precisamente, aprovechando las sinergias que hay en cada eslabón de la cadena: el mundo académico, la Administración Pública y el sector industrial de la Seguridad y la Defensa. En verdad, España tiene una buena industria en este ámbito, lo que hay que hacer es conocer y compartir lo que hace cada uno, para coordinarse y sumar esfuerzos. Nosotros promovemos el contacto entre los distintos actores para impulsar la transferencia de conocimiento, aprovechar las sinergias que puedan establecerse o abrir nuevas vías en el caso de que se precise. Ese es el empeño de la Fundación desde que nació hace 40 años y de ahí nuestro lema: «Juntos, llegamos más lejos». Por ejemplo, en los dos años que llevo como directora general, son ya varias las pymes que se han acercado para decirme que, gracias a nuestra actividad, han logrado crecer, darse a conocer y sumarse a proyectos conjuntos.
En su opinión, ¿cuál ha sido la evolución más importante en la tecnología de Defensa?
La tecnología es la protagonista indiscutible de nuestro tiempo y, por supuesto, el sector militar no podía ser ajeno. La innovación y la tecnología han sido uno de los principales ejes de transformación de nuestras Fuerzas Armadas, posibilitando que se adapten a nuevos tiempos y escenarios para dar respuestas a los desafíos actuales. El director del Departamento de Seguridad Nacional de la Presidencia del Gobierno, general Miguel Ángel Ballesteros, dice que la seguridad la conquistará quien tenga más y mejor tecnología —y una capacidad de producción industrial para mantenerla—. Caminamos hacia una seguridad cooperativa y una disuasión táctica, donde ya no es el número, sino la tecnología que tenga cada país, lo que cambiará el rumbo de los acontecimientos, la responsable de una disuasión estratégica. No puedo encontrar una mejor definición para el momento que vivimos.
Entonces, ¿cuál es el sector tecnológico más relevante para las Fuerzas Armadas?
En los últimos años, la digitalización de los equipos y sistemas militares ha sido uno de los elementos clave en la modernización de las Fuerzas Armadas. En los próximos años, la inteligencia artificial será esencial para el desarrollo y despliegue de las futuras capacidades requeridas en el ámbito de la Defensa y la Seguridad. No será la única, pero sí la más transversal y extendida, lo que va a permitir mantener la superioridad de la información y responder con éxito a ataques hostiles —físicos o cíber— mediante operaciones autónomas con escasa o ninguna supervisión humana. De hecho, ya existen iniciativas de todo tipo para introducir la inteligencia artificial en numerosos sistemas de armas, de mando y control, de guerra o defensa electrónica, ciberseguridad, transporte, logística, etc. Así lo vimos en las jornadas sobre inteligencia artificial que organizó la Fundación a comienzo de año. No es una tecnología nueva, pero es ahora cuando la potencia de cálculo de los dispositivos y las cantidades masivas de datos disponibles permiten su aplicación en casi todos los campos de actividad. Este avance tecnológico tiene, además, un componente que es fundamental en nuestro ámbito: la dualidad. Si entendemos como prospectiva tecnológica el observar a medio y largo plazo el futuro de la ciencia y la tecnología, con el propósito de identificar las tecnologías emergentes y su impacto, eso es exactamente lo que hacemos a través de nuestras actividades. Y muy especialmente a través de nuestras jornadas bienales, donde debatimos y analizamos con las principales voces y autoridades sobre los temas de interés común. Además, posteriormente, recogemos las principales conferencias y conclusiones en un manual que se publica y que está en formato online. Es muy interesante ver la evolución tecnológica recogida en esas páginas. Este año, nos daremos cita el 7 y 8 de noviembre para debatir sobre «Nuevo paradigma en Defensa y Seguridad: claves tecnológicas».
¿Las experiencias y lecciones aprendidas en conflictos recientes han cambiado el en foque que se le da a la tecnología militar?
Vivimos en un mundo interrelacionado, hiperconectado, autónomo e inteligente, y la paradoja es que, a pesar de todo ello, vivimos muy de cerca —y lamentablemente para todos— conflictos que eran poco probables hace 5 o 10 años. Poco a poco, vamos siendo más conscientes de que la tecnología de Seguridad y Defensa está al servicio de la paz de las naciones y la seguridad de sus ciudadanos. Sin duda, nos encontramos ante un nuevo escenario, en todos los sentidos —geopolítico, estratégico y también presupuestario—, que va a transformar a nuestras Fuerzas Armadas y a la industria de la Defensa. En la actualidad, existen importantes programas tecnológicos y estratégicos como el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) o el vehículo de combate sobre ruedas 8×8 Dragón, y grandes proyectos como el Arsenal Inteligente de la Armada, la Base Logística del Ejército de Tierra, el Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación, la Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente del Ejército del Aire y del Espacio, o la Unidad de Drones de la Unidad Militar de Emergencias —que se convertirá en centro de referencia de drones de alta capacidad para emergencias—, por citar solo algunos, cuya realidad veremos en los próximos años.
¿Considera necesaria una mayor concienciación de la sociedad y sus líderes en cuanto a la necesidad de inversiones en esta materia?
Uno de nuestros principales ejes es trabajar por la confluencia de intereses y voluntades e, íntimamente relacionado con este objetivo, estaría también el fin de trabajar por visibilizar y dar a conocer todo lo que realiza el sector tecnológico y científico de la Defensa y la Seguridad. Además, impulsamos y damos a conocer todas las actividades que son de interés para el sector, colaborando con organizaciones hermanas. Así, nos hemos unido a la iniciativa «Mujer, Ingeniería y Defensa», impulsada por la Secretaría de Estado de Defensa para visibilizar y dar a conocer el trabajo que realizan las ingenieras de las Fuerzas Armadas, así como del sector civil, académico e industrial. Para reconocer su labor, pero también para inspirar a futuras generaciones y fomentar las vocaciones en este sector. En definitiva, creo que se ha avanzado mucho en los últimos años, pero hay que seguir trabajando.
Cada vez somos más conscientes de que la tecnología de Defensa está al servicio de la paz y la seguridad
Usted es periodista especializada en Defensa. ¿Qué le atrajo, en primer lugar, del mundo castrense?
Tuve mi primera oportunidad laboral estable en la revista Tiempo, donde la información de Defensa estaba sin cubrir. Fue una época muy interesante que me brindó grandes oportunidades, como la de realizar las II Jornadas de Corresponsables de Guerra, una gran iniciativa del Ejército de Tierra en la que aprendí mucho y, por ello, siempre estaré agradecida. También el Curso Monográfico de Defensa Nacional, en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional. He viajado con las tropas españolas a Irak, Líbano, Bosnia-Herzegovina y Turquía, y he podido conocer su labor de primera mano. He aprendido mucho de sus valores, su profesionalidad, su alta preparación y su respeto.
Como directora general de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, ¿cuáles son sus principales retos?
He recibido un gran legado basado en 40 años de trabajo y esfuerzo por unir voluntades para consolidar una base científico-tecnológica de la Defensa y la Seguridad. Es un reto que he asumido con la máxima responsabilidad. En este sentido, quiero agradecer la gran labor desinteresada que han prestado a la Fundación catedráticos, profesores, investigadores, oficiales de los Ejércitos y la Armada, y profesionales de las empresas que durante estas cuatro décadas han trabajado por el buen fin que representa el Círculo. Entre los principales retos que nos hemos marcado, figuran seguir impulsando la base tecnológica industrial, continuar trabajando por la soberanía tecnológica, fomentar las vocaciones científico-tecnológicas y contribuir a la difusión del conocimiento de este ámbito, en particular visibilizando el papel de la mujer. En este sentido, además de sumarnos al proyecto «Mujer, Ingeniería y Defensa», hemos puesto en marcha la serie de podcast titulada Tecnología contada por mujeres, en la que ingenieras del sector nos hablan del FCAS, de inteligencia artificial o de tecnología satelital, y se puede escuchar en abierto en las principales plataformas.
¿Qué pueden hacer las Fuerzas Armadas para reforzar sus lazos con el mundo de la comunicación?
Considero que la apertura y la apuesta por comunicar que han realizado en los últimos años han sido muy importantes. El camino recorrido ha sido muy bueno y se han creado actores muy relevantes que son fundamentales, como la Asociación de Periodistas de Defensa. En la actualidad, existe un gran interés por el sector, tenemos embajadores y diferentes actores que pueden ayudar a reforzar los lazos con nuestras Fuerzas Armadas y con la comunicación. Sin duda, es un buen momento para seguir avanzando en este camino.
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