La fabricación aditiva en el Ejército de Tierra

Texto: Ana Vercher (Córdoba)

Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)


La fabricación aditiva (FA) es uno de los pilares de la industria 4.0, una tecnología por la que se pueden convertir modelos digitales en objetos tridimensionales sólidos, sin necesidad de moldes ni utillajes de ningún tipo, mediante la impresión 3D. Se trata de un sector que ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, debido a la rapidez, precisión y ahorro que permite, convirtiéndose en una de las tecnologías  más prometedoras. Cada vez son más las empresas que deciden integrarla en sus líneas de producción y el Ejército de Tierra no ha querido quedarse al margen de las oportunidades que brinda.


Cabe destacar que el Ejército ya detectó, hace años, la necesidad de incorporar esta tecnología en polímeros, a la par que ha venido realizando otras labores de fabricación con medios propios, en los diferentes Órganos Logísticos Centrales del Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE). Si bien tradicionalmente se ha llevado a cabo mediante procesos convencionales de mecanización o fabricación sustractiva —como tornos, fresadoras, etc.—, la reciente incorporación de impresoras 3D ha acabado dando origen a la creación de una estructura de FA propia. Asimismo, el propio MALE publicó una normativa en 2019 con el fin de ordenar las iniciativas que se estaban desarrollando.


Precisamente, con el objetivo de dar a conocer los pasos que se han ido realizando en esta materia, y aprovechando el reciente convenio firmado entre el Ministerio de Defensa y la empresa SICNOVA para el desarrollo de procesos de FA —con la empresa NOVAINDEF como responsable de la prestación de los servicios que se derivan de tal convenio—, el Parque y Centro de Mantenimiento de Vehículos Ruedas (PCMVR) n.º 2, sito en El Higuerón (Córdoba), acogió, el 27 de mayo, el I Taller de Fabricación  Aditiva del Ejército de Tierra. Bajo el título «Una tecnología con capacidad de cambiar las reglas del juego», el taller fue inaugurado por el jefe del MALE, teniente general Fernando García y García de las Hijas. A él acudieron numerosos representantes del Ejército de Tierra, junto a personal de la Armada, del Ejército del Aire y el Espacio, la industria y la Universidad de Córdoba. «Se trata de una tecnología innovadora y con gran potencial, que tiene un reflejo operativo inmediato», destacó el teniente general García de las Hijas.

En este sentido, el jefe de la Jefatura de Ingeniería del MALE, general José Vicente Haro, fue uno de los responsables de introducir el taller, haciendo hincapié en las oportunidades que esta tecnología presenta, como la fabricación de piezas complejas, la libertad de diseño o la reducción de costes no recurrentes. Todo ello, sin olvidar los retos que también supone, como la necesidad de certificación, formación y el establecimiento de esta fabricación como un estándar en el MALE, entre otros. Asimismo, el jefe de la oficina de apoyo al proyecto de la Base Logística del Ejército de Tierra, general Enrique Ruiz, expuso la visión que, desde la fase de diseño de la estrategia tecnológica de la Base Logística del Ejército de Tierra, se ha previsto respecto a la FA y los procesos que la sustentan —donde se prevé que se incorpore un taller dedicado a esta materia, con elementos punteros, tales como escáneres, pantógrafos o secadoras de filamentos, entre otros—.

Posteriormente, y tras una revisión de ese camino recorrido por el Ejército y, en especial, del trabajo realizado desde el Centro de Fabricación de Piezas del MALE (CEFAPIMALE), se aprovechó la jornada para la presentación del Centro Especializado en Fabricación y Reparación (CESFARE) del Ejército de Tierra, que está ubicado en el PCMVR 2. Incluido en la red del CEFAPIMALE, se tiene intención de que el CESFARE del Ejército de Tierra esté plenamente operativo en los próximos meses, destacando que ya posee medios de escaneado, impresión de plástico, resina, metales y polímeros, sistemas híbridos CNC (Control Numérico por Computador), horno de tratamiento térmico, enfriadores, sierras o una cabina de pintura, entre otros elementos, que lo convierten en un espacio puntero en la materia. Respecto a esto, remarcar que uno de los principales valores de este centro es la nueva tecnología que utiliza para fabricar en metal.

Desde el CESFARE se trabaja ya en un plan de choque para apoyar a la familia BMR. Para ello se han identificado los elementos obsoletos o faltantes, ya que hay que tener en cuenta la antigüedad de este vehículo, y se está estudiando la obtención de repuestos mediante FA. De la misma manera, y con el fin de facilitar su posterior producción en serie, se están analizando las piezas que puedan fabricarse mediante esta técnica, depositándose los modelos en el Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados n.º 1. Igualmente, cabe destacar las actividades internacionales que ya se han llevado a cabo desde el CESFARE, en el marco de la Agencia Europea de Defensa (EDA, por sus siglas en inglés).

La aplicación de la FA en la mejora de la disponibilidad operativa de las unidades desplazadas en zona de operaciones también ocupó un lugar destacado del taller. Así, se llevó a cabo una exposición del programa PROMETEO —un contenedor desplegable que permite incorporar estas tecnologías en misisones internacionales—, incluyendo su origen, los lugares en los que está desplegado —Líbano y Letonia—, sus actualizaciones y el amplio bagaje ya adquirido a través de las colaboraciones con la citada EDA. 

Por último, la jornada incluyó una visita guiada para dar a conocer los dos proyectos más significativos presentados en los paneles: el contenedor PROMETEO 2 y las instalaciones del CESFARE, repasándose las capacidades de cada una de ellas. 

La buena música tiene un efecto sanador

Texto: Elvira Valbuena (Madrid)

Fotos: Bg. Jose Manuel Dueñas

Estíbaliz Uranga Amézaga (Bilbao, 1952) es una de las voces más importantes del panorama musical español. Desde que comenzó su carrera, siendo muy joven, junto a sus hermanas Amaya e Izaskun, en el trío “Las hermanas Uranga”, hasta la actualidad, con “El Consorcio” (1993), la cantante lleva subida a los escenarios nada menos que 56 años. En su extensa trayectoria, Estíbaliz no ha dejado de cosechar éxitos dentro y fuera de nuestras fronteras, junto a sus hermanos y amigos, en distintos grupos. La formación vocal por excelencia, “Mocedades”, fue la que les llevó a la fama. Mención aparte merece la relación con su marido, Sergio Blanco, con quien además de una familia, formó el dúo “Sergio y Estíbaliz”, y compartió toda una vida de sueños e inquietudes artísticas. Estíbaliz.

«Nuestra música estaba bien hecha y, por eso, ha permanecido a lo largo del tiempo«.

Nos encontramos en el Palacio de Buenavista y acabamos de ver una escultura de Sergio Blanco en uno de sus salones. ¿Cómo desarrolló su marido esta faceta?

Fue su temperamento artístico el que le llevó a ella. Sergio no se quedaba solo en la música. A él le encantaban los caballos y encontró el modo de realizar esculturas ecuestres. Tuvo un comisario de exposiciones militar y, a través del general de ejército Alejandre, el Ejército la adquirió. Tiene cuatro esculturas públicas de talla muy grande. Una de Juan II, en Ciudad Real; otra del Papa Luna, en Peñíscola (Castellón), y dos del Duque de Ahumada, una en Valdemoro y otra en Aranjuez, ambas en Madrid.

Sergio intentaba que sus esculturas fueran lo más fieles posible a la realidad. Le importaba mucho el movimiento. Los caballos los bordaba y, lo más importante de todo, es que era completamente autodidacta. Nadie le enseñó. De hecho, cuando al principio vivíamos en un apartamento en el centro de Madrid y pensábamos en una casa más grande porque esperábamos una hija, también sopesamos la posibilidad de que estudiara Bellas Artes, pero nunca lo hizo. Primero, empezó con los pequeños soldados de plomo y luego, poco a poco, con las esculturas. Era un momento en el que nos encontrábamos en un compás de espera con la compañía discográfica y ahí comenzó. Me pedía opinión sobre sus esculturas y yo se la daba. Teníamos una gran complicidad y éramos muy felices. He tenido una vida muy rica y muy importante al lado de Sergio, en el plano personal y también en el profesional. Como escultor, cuenta con mi admiración mayor, porque creo que era un gran escultor.

Se conocieron muy jóvenes y, en sus inicios, Sergio tuvo que hacer el servicio militar. ¿Cómo afectó a su carrera?

Sí. Le conocí con 16 años. Sergio tenía un teniente coronel que era bastante majo y si le cantaba una ranchera, “Volver, volver”, le dejaba ir a las galas (sonrisa). Aquel año, 1975, cuando hizo el servicio militar, también fuimos a Eurovisión y nos casamos. Fue un año redondo. Sergio hizo el campamento en Vitoria y luego el resto, en Bilbao. No hubo problemas y lo compaginó todo.

Hablaba de Eurovisión. ¿Cómo ve ahora el festival, con la perspectiva del tiempo?

Fuimos a Eurovisión siendo ya “Sergio y Estíbaliz”, con la canción “Tú volverás”. Había unos 20 concursantes y quedamos los décimos. Creo que no es comparable. Ahora, están haciendo el concurso que quiere la gente. En aquel momento, aquello funcionó, pero, como es lógico, los que vienen después van haciendo otras cosas.

Hay cantantes que se convierten en iconos, a veces muy rápidamente. Cuando uno es joven, ¿Cómo asume la fama?

Nosotros teníamos una fama muy normal. Nuestros seguidores no nos agobiaban. No, no. Era todo mucho más natural. Teníamos un aprecio que, a lo largo del tiempo, se ha demostrado que era muy firrme y muy de verdad. No era algo efímero, de ahora me quiere todo el mundo y luego no. El público nos apreciaba de verdad porque si no, no perduras 56 años en la música. Por mucho que los fenómenos se concretan en un espacio de tiempo, luego viene otro, y luego otro, que los sustituyen. Lo nuestro no era transitorio. Era algo que a la gente le calaba, que contaba historias. La música estaba muy bien construida, por eso ha permanecido. Todo esto es como un cuadro antiguo, que lo vas viendo a lo largo de las décadas y sigues pensando que es bueno, porque está bien hecho. Hay cosas que se van a mantener en el tiempo y nosotros hemos tenido la suerte de pertenecer a ese tipo de música.

Han pasado varias generaciones y su música sigue gustando. Hay niños que se saben las canciones.

Sí, sí, pero porque algo tiene el agua cuando la bendicen, no? Nosotros hemos tenido la suerte de pertenecer a una época en la que la música tenía otros mimbres. De hecho, cuando ahora hacemos conciertos, lo que percibimos es esa alegría del público de encontrarse con esa música que le ha hecho feliz y que le recuerda muchos momentos de su vida. Nos tienen unidos a esas canciones y a sus vivencias personales. Hay personas que se han enamorado con nuestras canciones o que una canción ha traducido lo que sentía por otra persona o por una situación.

Y siguen llenando espacios.

Nosotros éramos la música que escuchabas a diario. Hoy, la música hay que buscarla. Llenar los lugares y ver que las personas salen con una sonrisa es una gran satisfacción. Para mí, el mejor homenaje es que alguien oiga tu disco y se sienta feliz. Yo, muchas veces, le digo al público que no se preocupe de quién está al lado, que cante y lo pase bien. Hay algo tan importante en la música para nuestro cerebro que a las personas con Alzheimer, por ejemplo, es lo último que se les olvida. La música es la única manifestación artística que no requiere de la atención del receptor para causar su efecto. La buena música tiene un efecto sanador. Te ayuda, te evade, te relaja, te acompaña. Es algo increíble para el alma.

Blog oficial del Ejército de Tierra