Conocer al… general Ortiz-Repiso, Force Commander EUTM Mali

Texto: Norberto Ruiz Lima (Madrid)

Fotos: DECET

Después de más 11 años, los militares europeos se han encargado de formar más de 20.000 soldados malienses en un contexto de alta volatilidad en el Sahel. ¿Qué ha significado para usted poner fin a una misión de la envergadura de EUTM MALI que comenzó su andadura en el año 2013?

  • Yo lo resumo en dos palabras: misión cumplida. Los 8500 soldados españoles que hemos pasado por Mali hemos cumplido con nuestro deber. La misión ha dejado un recuerdo personal y profesional en nosotros que acrecienta nuestra vocación de servicio. Y nuestra relación con los malienses ha sido cercana y nos ha permitido compartir su alegría de vivir y vitalidad.

Ha sido, con diferencia, el Force Commander que más tiempo ha ejercido el mando de la misión EUTM Mali. ¿Cuánto tiempo ha estado y cómo ha visto el desarrollo de esta misión bajo su mando?

  • Pisé por primera vez Mali en octubre de 2022, para realizar el reconocimiento previo al relevo con el general Hasala. La toma de posesión tuvo lugar el 16 de diciembre de 2022; he permanecido allí hasta el fin del 5.º mandato, el 18 de mayo de 2024. El desarrollo de la misión ha tenido dos hitos principales: el primero fue en junio de 2023, con el redespliegue desde Koulikoro, donde convivíamos con las Fuerzas Armadas malienses en el Centro de Instrucción «Boubacar Sada Sy» (el Koulikoro Training Center para los soldados europeos), para permanecer en Bamako. El segundo con la decisión europea de no renovar el mandato, lo que significó afrontar el repliegue de todo el personal y material a territorio europeo.

¿Qué se trae de positivo en su mochila y qué de negativo después de tanto tiempo viviendo la misión desde el Cuartel General de Bamako?

  • Ha sido una labor de gran exigencia profesional, pero también personal y familiar. Este tiempo ha supuesto una experiencia vital que me ha hecho aprender en muy distintos campos. He tenido ocasión de trabajar con tres contingentes diferentes de unidades del Ejército de Tierra: paracaidistas, legionarios y montañeros. También tener subordinados de 17 países miembros de la Unión Europea; ser considerado como uno más entre los embajadores y jefes de misión acreditados ante las autoridades malienses; trabajar de forma muy cercana con el Jefe de Estado Mayor de la Defensa de las Fuerzas Armadas malienses y con su personal; aprender a gestionar el complejo armazón institucional de la Unión Europea en Bruselas y a depender de un teniente general que es también director del Estado Mayor internacional de toda la Unión; así como asumir los cometidos de jefe de los españoles desplegados y las consiguientes dependencias de mando y control del Mando de Operaciones en Madrid. El idioma de trabajo diario en la misión ha sido el inglés; con las autoridades, militares y población malienses el francés, lo que ha supuesto un intercambio fluido constante entre tres lenguas. Lo más gratificante ha sido participar en los proyectos de la colaboración cívico-militar española, lo que me ha permitido conocer a los más necesitados en una sociedad muy diferente a la europea. También tratar a las religiosas de habla española, así como a las africanas, que dejan su vida dando ejemplo de servicio en esa tierra.

Háblenos del repliegue. Los repliegues entrañan dificultades añadidas. ¿Cómo ha sido el repliegue del contingente español desde que la misión comenzó a reducirse hasta que embarcó el último soldado, que por cierto fue usted?

  • España ha sido la nación líder para el repliegue. EUTM Mali ha sido la primera misión de entrenamiento europea de envergadura que se ha replegado por completo. Y, gracias al compromiso español, considero que ha sido un ejemplo del que podemos estar orgullosos. Hay que destacar el magnífico trabajo del personal del Centro de Apoyo Logístico a las Operaciones (CALOG-OP) del Ejército de Tierra; su experiencia y liderazgo han permitido concluir en tiempo y forma el traslado del material español y europeo. Gracias a todos los que hemos trabajado en estas frenéticas semanas (todo se planeó y ejecutó entre el 26 de abril, día en el que se tomó la decisión en el Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea de no renovar el mandato, y el 18 de mayo), las autoridades militares malienses han visto cumplidas sus expectativas. Hay que destacar que esto favorecerá la posibilidad de continuar colaborando con los malienses de forma bilateral y en el seno de la Unión Europea. Por último, querría repetir el deseo que transmití a los soldados europeos el día que llegamos a España: ojalá las Fuerzas de Seguridad y Defensa malienses puedan proporcionar un entorno donde prime el imperio de la ley; se respeten los derechos humanos y regresen los servicios del Estado para todos los malienses. De esta forma, podrán desarrollarse en libertad y prosperidad; quiera Dios que podamos volver pronto allí, con nuestras familias, para disfrutar como turistas de su magnífico patrimonio cultural, desde el recorrido legendario del río Níger hasta Tombuctú, pasando por el país Dogon, pernoctando en el desierto en Tessalit y disfrutando de su acogedora hospitalidad. Allah ka Malindew lakana! ¡Que Dios bendiga al pueblo maliense!

MISIÓN MALI: SON LEYENDA

Texto: Norberto Ruiz Lima

Madrid Fotos: DECET

La historia, a veces, se reduce al recitado de fechas y a fríos datos asociadas a ellas; pero, la memoria abarca otro tipo de momentos que, recogidos por la tradición oral o escrita, forjan la trama muchas veces escondida de las naciones. Esa África que guarda a Mali, como un mosaico, ha estado llena de momentos que fueron forjando, durante más de 11 años, los soldados españoles que sirvieron en la misión EUTM (European Union Training Mission).

A petición del gobierno de Mali y sobre la base de las Resoluciones de Naciones Unidas, en particular la Resolución 2085 de su Consejo de Seguridad, un 18 de febrero del año 2013, comienza la misión de entrenamiento de la Unión Europea con el mandato de ayudar a las Fuerzas Armadas Malienses (FAMa) a restablecer su capacidad de defensa, mediante la provisión de adiestramiento, asesoramiento y asistencia militar. La misión se basaba en preparar a las fuerzas malienses para que fueran capaces de llevar a cabo operaciones militares con el objetivo de restablecer la integridad territorial y reducir la amenaza que planteaban los grupos terroristas. Sin olvidar el apoyo prestado a los cinco países del Sahel Fuerza Conjunta (Burkina-Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger) en relación con el asesoramiento y formación a sus respectivos sectores de defensa.

El paso del tiempo convenció de la necesidad de ampliar el mandato inicial. Hasta cinco mandatos ha tenido la misión. Los estados miembros de la Unión Europea decidieron no prolongar el 5.º mandato de la misión EUTM Mali más allá del 18 de mayo de este año tras la revisión estratégica de la situación y las consultas realizadas a las autoridades malienses. De esta forma llega a su fin una misión que fue capaz de conseguir aunar los esfuerzos de hasta 23 países europeos, toda una apuesta contra el mito babélico que los componentes de la EUTM Mali desmontaban día a día, probando que aquellos que quieren entenderse, con voluntad, siempre lo consiguen.

En estos últimos tiempos la misión ha estado liderada por España, una Bandera que los ciudadanos malienses conocen bien porque han visto sus vehículos recorrer el río Níger, de norte a sur a diario, apoyando su estabilidad y seguridad; ya fuera en Bamako, Koulikoro o Sevaré. La misión requirió muchos sacrificios y quien lo vivió lo sabe; dos de sus soldados pagaron el precio más alto que se puede pagar por la paz y la estabilidad de Mali y por sus ciudadanos; el brigada del Ejército de Portugal Fernando Paiva Benido y el cabo de Infantería de Marina de la Armada Antonio Carrero Jiménez, cuyo recuerdo imborrable permanecerá escrito sobre mármol en la memoria de las Fuerzas Armadas españolas, murieron en aquellas lejanas tierras. Ahora son leyenda junto a los 8500 soldados españoles que sirvieron en la misión de Mali con un vínculo común que sigue vivo.

Este vínculo viene desde mucho tiempo atrás, anudándose entre historia y leyenda, realidad y mito. España lleva más de siete siglos entrelazando su historia con la de Mali. Siete siglos de leyenda maliense; no obstante, la biblioteca de Kati en Tombuctú es la del jurista Alí ben Ziyad al Quti, descendiente de Witiza, antes ubicada en Toledo (1468); tampoco olvidan que el almeriense Diego de Guevara, Yuder Pachá, al mando de 6000 soldados, muchos de ellos moriscos españoles e incluso veteranos de los Tercios, conquista la curva del Níger en 1591, donde muchos se afincaron casándose con mujeres Songhai, creando una nueva etnia denominada Arma (palabra muy castellana) descendientes de todos aquellos soldados que llegaron de la península ibérica. Y ahí siguen latiendo su sangre y su vida.
Ahora todos ellos son leyenda, como lo son los más de 8500 soldados españoles que sirvieron en la misión europea de EUTM en Mali.

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