Cincuenta años forjando talento

Texto: Elvira Valbuena Calatayud (Zaragoza)

Fotos: Bgda. L. Núñez (DECET)

La Academia de Logística celebra su 50º aniversario en 2024, un año en el que, por primera vez, los alumnos especialistas de Tropa se incorporan directamente a sus aulas desde el Centro de Formación de Tropa.

La Academia de Logística del Ejército de Tierra (ACLOG) se vistió de gala, el 4 de octubre pasado, en Calatayud (Zaragoza), para celebrar el acto central de las celebraciones por el 50.º aniversario de su creación. La parada militar, presidida por el Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), general de ejército Amador Enseñat, reunió a autoridades militares y civiles, así como a numerosos invitados, en el acuartelamiento «Barón de Warsage» —sede del centro académico militar—. En su patio de armas, la ACLOG puso la guinda a un programa de actividades que, desde el 28 de septiembre y hasta el 3 de noviembre, incluyó también una jornada de puertas abiertas, la presentación de un libro conmemorativo del 50.º aniversario, dos exposiciones, un concierto y una Jura de Bandera para personal civil y Rejura de antiguos alumnos de los Institutos Politécnicos del Ejército (IPE) en su 25 aniversario.

La conmemoración de la creación de la ACLOG constituye la efeméride complementaria del Ejército en 2024, un año en el que, por primera vez, los alumnos especialistas de tropa se incorporan directamente a sus aulas desde el Centro de Formación de Tropa (CEFOT). La Jefatura del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), a través de la Dirección de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación, ha sido la autoridad encargada de coordinar la celebración de esta efeméride.

En la apertura del acto militar del 4 de octubre, el JEME transmitió a los presentes el orgullo de todo el Ejército de Tierra por su Academia de Logística, no sin antes recordar a su antecesora, la antigua Escuela de Formación Profesional n.º 2, creada el 4 de octubre de 1974, en las mismas instalaciones militares.
Posteriormente, en 1976, las Escuelas de Formación Profesional nº 1 y 2 cambian su denominación por la de Institutos Politécnicos del Ejército. De tal forma que la actual Academia de Logística (2001) es fruto de la integración en un solo centro de enseñanza de los IPE n.º 1 (Carabanchel, Madrid) y n.º 2 (Calatayud) y de la Escuela de Logística del Ejército (Madrid).

UN PROGRAMA REPLETO DE ACTIVIDADES

Los principales actos por el 50.º aniversario de la ACLOG comenzaron, el 28 de septiembre, con la celebración de una jornada de puertas abiertas en las instalaciones de la Academia de Logística, donde tuvo lugar una exposición estática de materiales, que contó con el apoyo de unidades de la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía y el Ejército del Aire y del Espacio, que también participó en las actividades dinámicas que se llevaron a cabo.

Los días previos al acto central en la Academia, se celebraron distintas actividades conmemorativas, en los principales escenarios de Calatayud. Así, el 2 de octubre, tuvo lugar, en el salón de actos del edificio de Claretianos, la presentación del libro «Academia de Logística 50 años formando el futuro», editado por el Ministerio de Defensa. Ese mismo día, en el Aula Cultural «San Benito», quedó inaugurada una exposición, para la que se habían utilizado como base los fondos de la Sala Museo de la ACLOG. Esta muestra, posteriormente, fue trasladada al Palacio de la antigua Capitanía de Zaragoza, donde permaneció abierta entre el 29 de octubre y el 3 de noviembre.
Asimismo, el 3 de octubre, se celebró un concierto homenaje en el salón de actos de la Academia, a cargo de la Unidad de Música de la Academia General Militar, la Agrupación musical «Pascual Marquina», la Coral Bilbilitana y la jotera María Soledad Moreno, quien también es trabajadora del centro.
Los actos conmemorativos en Calatayud continuaron el 6 de octubre con una Jura de Bandera para personal civil y una Rejura para las XXIII y LV promociones de la ACLOG, en la plaza del Fuerte de la ciudad. Con este intenso programa de celebraciones, se ha querido poner en valor y dar a conocer tanto en el ámbito militar como en el civil —y no solo en el entorno de la ciudad de Calatayud, estrechamente ligada a la existencia de la ACLOG— sus 50 años de dedicación a la formación del personal de las especialidades técnicas del Ejército y del ámbito de la logística.

50 AÑOS FORMANDO ESPECIALISTAS Y LOGISTAS

Actualmente, la ACLOG cuenta con más de 1200 alumnos, 30 cursos y 40 planes de estudio completamente diferenciados, además de otra serie de actividades formativas adicionales, lo que la convierte en uno de los centros de enseñanza con mayor volumen y complejidad del Ejército de Tierra.
En la Academia de Logística, se imparten enseñanzas tanto de formación como de perfeccionamiento, en un variado y amplio conjunto de actividades educativas. Además de la formación para alumnos de la Enseñanza Militar para la Incorporación a la Escala de Suboficiales (EMIES), en la Academia se imparten el curso de perfeccionamiento para Cuadros de Mando y Militares de Tropa de la Agrupación de Especialidades Técnicas, y el curso de perfeccionamiento para Militares de Tropa de la Agrupación de Especialidades Operativas para el cambio a una Especialidad Técnica.

Además, en la ACLOG se imparte la enseñanza de perfeccionamiento para los integrantes del Cuerpo General en los ámbitos de la Logística, en el de las Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas a la enseñanza, así como en los de Policía Militar, Protección de Autoridades, y Conducción y Seguridad Vial, siendo el centro académico de referencia en estas materias dentro del Ejército de Tierra. Por su parte, el director de la Academia de Logística—actualmente el general Ignacio Aldama— es el responsable institucional del personal de la Agrupación de Especialidades Técnicas, así como de los componentes del extinto Cuerpo de Especialistas y de la Especialidad de Logística de la Escala de Tropa, en lo concerniente a la conservación de sus valores y tradiciones. En su orgánica, también se incluye la Subdirección de Entornos Virtuales de Aprendizaje, líder en la transformación digital de la enseñanza en el ámbito del Ejército.
En palabras de su general director, «la ACLOG es uno de los centros docentes más potentes dentro del Ejército de Tierra» y «una parte importante del Ejército y de la sociedad española» los más de 90 000 alumnos que, a lo largo de cinco décadas, han pasado por ella.

Conocer a… Alfonso Borrego, historiador y bisnieto del apache Gerónimo

«La gente tiene que saber la verdad»

Texto: Juan Diego Tobajas (Madrid)

Fotos: Bg. J. M. Dueñas

Alfonso Borrego (El Paso, 1956) es un historiador y activista cultural estadounidense de ascendencia apache chiricahua, bisnieto de Gerónimo. Preside la «Cultural Heritage Society of the Camino Real de Tierra Adentro» y es director de Turismo y Asuntos Culturales en San Elizario (Texas), la ciudad donde reside. Nacido en una familia mestiza y castellanoparlante, creció en un contexto de discriminación racial. Aunque sus padres ocultaron su ascendencia indígena, sufrió prejuicios tanto por sus raíces como por ser hispanohablante. Durante su infancia, Borrego fue educado con una visión negativa de los españoles, influida por la leyenda negra. Sin embargo, descubrir que su bisabuelo Gerónimo hablaba castellano y que muchas reservas indias están en territorios con nombre español, le hizo replantearse aquella percepción. Este cambio impulsó su labor de defensa de la herencia española en América.

Cuando era niño, le enseñaron en la escuela que los españoles habían cometido atrocidades contra los nativos. ¿Cuándo cambió de opinión?

La cosa es que no te lo dicen así, directamente. Te lo van inculcando. En esa época, la palabra «racismo» ni siquiera existía. Es difícil hablar de historia con los ojos de hoy, porque tienes que tener en cuenta cómo funcionaban las cosas antes. Yo me di cuenta de todo esto revisitando mi pasado. Es algo muy personal.

¿Cómo afectó a su identidad y luego a su trabajo como historiador descubrir que su bisabuelo, Gerónimo, hablaba español y que las reservas indias están en Estados con nombres de origen español?

Es algo que se va descubriendo poco a poco, desde la infancia. Recuerdo ir con mi familia a un restaurante cuando era pequeño. Mi abuela se había casado con un alemán, y ellos entraban por la puerta principal, mientras que nosotros estacionábamos detrás y entrábamos por una puerta trasera, a un comedor separado. En ese momento no pensaba mucho en eso, era algo normal. La vida era así, y uno la iba viviendo sin cuestionar. Recuerdo que, más tarde, cuando comencé a reflexionar sobre lo que viví, me di cuenta de que esa separación existía porque, en la puerta de entrada, había un letrero que decía: «No perros, no negros, no mexicanos». Yo no me consideraba mexicano, porque mi familia decía que no teníamos parientes en México. Me encontraba en una especie de limbo. Con el tiempo, uno empieza a cuestionarse esas cosas. En la escuela, si te escuchaban hablar español, te pegaban con una varilla o te regañaban. No solo te castigaban por hablar español, sino también si fumabas o te portabas mal en clase. Era algo normal en ese tiempo, y uno lo aceptaba sin más. Crecí con esas ideas en la mente, sin saber muy bien cómo encajar. Ahora que lo veo con perspectiva, comprendo mejor lo que viví.
Usted menciona que gran parte de la narrativa sobre la conquista española proviene de la tradición oral, sin documentación sólida.

La gente tiene que saber la verdad. A mí no me gusta usar la palabra «conquista». En España y México, es perfectamente correcta, pero en Estados Unidos no lo es. La palabra «conquista» tiene un solo significado, el de alguien que llegó para matar a los indígenas. Sin embargo, cuando uno analiza la historia de manera más detallada, las cosas no fueron como se cuentan. Por ejemplo, hay una estatua enorme de Juan de Oñate —expedicionario y conquistador de lo que hoy es Nuevo México— en la que aparece con casco y lanza, como si hubiera llegado con una gran armadura. Pero, según los registros históricos, solo llevaba dos armaduras completas en su expedición, y él no era un guerrero, sino un gobernador de 48 años.

En medio del debate actual sobre el legado hispánico en América, ¿qué cree que se está perdiendo en la interpretación de la historia española?

La narrativa es simple: los españoles llegaron, mataron a los indígenas y robaron todo. Esa es la historia que se cuenta. En los últimos años, hemos comenzado a celebrar el Mes de la Hispanidad en Estados Unidos, porque hay una gran población hispana. Pero hay un esfuerzo por borrar todo lo relacionado con los españoles. Se ha llegado al punto de cambiar el nombre del Día de la Hispanidad por el del Día de los Pueblos Indígenas, como si todo lo español fuera malo. Lo que no quieren decir es la verdad. Cuando uno investiga más, ve que la narrativa es mucho más compleja de lo que se cuenta.

Usted es presidente de la Asociación Cultural «Cultural Heritage Society of the Camino Real de Tierra Adentro». ¿Cuáles son los objetivos de la Asociación?

El Camino Real de Tierra Adentro abarca 2500 km, y es una parte importante de la historia de América. Mucho de lo que se ha dicho sobre este camino y la presencia española en el suroeste de los Estados Unidos ha sido tergiversado. Parte de nuestro trabajo es corregir esas imprecisiones históricas. Por ejemplo, logré que se reconociera que la ruta original del Camino no pasaba por donde inicialmente se pensaba. La asociación también trabaja para que este camino sea reconocido en su totalidad como Patrimonio de la Humanidad. Ya hemos logrado avances significativos con las autoridades de Parques Nacionales en Estados Unidos, y ambién hemos colaborado con instituciones en México, como el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia). Llevamos varios años trabajando en este proyecto, y nuestra meta es preservar la verdadera historia del Camino Real y su legado.

¿Cómo cree que la presencia de los españoles influyó en la convivencia y el mestizaje en las Américas?

Es importante entender que los conflictos no eran tan extensos como a veces se dice. Las sociedades indígenas no vivían en constantes guerras entre sí ni tampoco con los españoles. Había intercambios comerciales, aunque limitados, y fue solo tras la llegada de los españoles cuando se introdujeron los animales domésticos y otras innovaciones muy importantes relacionadas con la agricultura y la arquitectura. Muchos de los malentendidos modernos provienen de una tendencia a aplicar ideas actuales a contextos históricos diferentes. Por ejemplo, hay quienes piensan que los indígenas vivían en paz entre sí antes de la llegada de los españoles, pero no fue así. No digo que los españoles fueran santos, pero los conflictos entre las tribus existían mucho antes de que ellos llegaran. Un caso muy interesante es el de Juan de Oñate, quien llevó a cabo una expedición hacia el norte de la Nueva España, hoy Estados Unidos, con apenas 120 soldados. Se dice que hubo matanzas de miles de indígenas, pero si lo analizamos con detalle, esas cifras no cuadran. Las armas que llevaban los españoles no eran tan avanzadas como para hacer frente a números tan grandes. Si de verdad hubieran estado en desventaja de miles contra unos pocos cientos, simplemente no habrían sobrevivido. La expedición de Juan de Oñate llegó para poblar, y no para exterminar.

¿Qué cambios considera urgentes para corregir esa narrativa y enseñar una historia más equilibrada de la presencia española en América?

Creo que el principal problema radica en cómo se enseña la historia aquí en España. Mucho de lo que se dice en América sobre el pasado español proviene de una narrativa de culpabilidad que ustedes mismos han asumido. Se sienten responsables por lo que ocurrió. Muchos mexicanos son conscientes de la herencia española y no niegan lo que se hizo, ya sea en infraestructuras, cultura o religión. Tras la independencia de México, los descendientes de españoles no desaparecieron ni se fueron en barcos; simplemente se quedaron y pasaron a ser mexicanos. Hoy en día, el mestizaje es parte fundamental de la identidad nacional, y no se rechaza lo que España dejó en términos de cultura, arquitectura y demás. Las generaciones futuras deben aprender de los errores del pasado, no ocultarlos ni distorsionarlos. La historia debe presentarse como lo que es: una serie de eventos complejos, con luces y sombras, pero que forman la base de lo que somos hoy.

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