Jornadas de Corresponsales de Guerra (2)

Jornadas de Corresponsales de Guerra (2)

Continuación de la entrada anterior,  Jornadas de Corresponsales de Guerra (I)

 No hay tiempo que perder. Lo primero, asignar a cada miembro de la tribu a su pequeña unidad tipo sección o pelotón. Unos irán solos, otros irán con algún compañero, pues una compañía de infantería ligera da para lo que da. A continuación, recogen el equipo que se les va a prestar para esa noche: una tienda de campaña, una esterilla, un casco y un chaleco antifragmentos. El saco de dormir lo traían ellos, pues además de ser equipo de uso personal, antes de incorporarse a las Jornadas recibieron un correo electrónico de la EGE en el que se les recomendaba el material para el ejercicio.

En la Academia de Infantería
En la Academia de Infantería

De nuevo, toca lección práctica. Un par de miembros de la compañía les explica brevemente el modelo de tienda de campaña iglú militar (hay quien cree que es como la de la famosa macrotienda de deportes, que se arma sola, pero no) y la forma de montaje. Tras alguna que otra ayuda, de repente una pequeña explanada del vivac se convierte en un poblado inuit.

Montaje de tiendas Iglú
Montaje de tiendas Iglú

El capitán de la compañía vuelve a reunirse con ellos y durante unos minutos les explica lo importante que es que se conciencien de su empotramiento en una unidad militar. Y que, aunque siguen siendo personal no combatiente, su actitud durante el movimiento y los altos debe ser la misma que la de cualquier soldado. Una negligencia podría suponer una amenaza para la seguridad y no poder cumplir la misión. No poder cumplir la misión son palabras mayores. Además, se les hace un pequeño recordatorio sobre cómo deberían llevar el vestuario y el equipo: manga larga, mejor botas, colores oscuros, nada de brillos, y todo bien recogido en la mochila, que se no oigan más que los propios pasos y la respiración.

Nueva fila, bandeja, cubrebandeja y suerte con la cena de esa noche: hamburguesa completa con patatas y de postre, natillas. Vendrá bien, pues la noche se presenta larga a juzgar por lo que emite ‘radio macuto’.

Aparte de las reuniones previas con los jefes de sección y pelotón, después de la cena el capitán se reúne con toda su unidad, corresponsales incluidos, para explicar en el cajón de arena con maquetas y su tableta –no siempre lo clásico deja de servir al llegar la tecnología– el tema de esta noche: aproximación, aislamiento del objetivo, detención de un líder insurgente, registro de su domicilio y repliegue. Todo ello con un añadido que complica la ya de por sí difícil misión: Inteligencia informa de que se trabajará bajo ambiente IED. La última indicación es clara, a las H-10 min todas las unidades en su puesto dispuestas para iniciar el movimiento. La hora H serán las 00:00 h.

Poco después de comenzar la marcha llega el primer imprevisto. De repente, una unidad se encuentra detenida: dos personas pisan un gran charco y deciden parar motu proprio para cambiarse de calcetines, pues no quieren estar toda la noche con los pies mojados. Tras algún ¡no me lo puedo creer, j…! a través de la malla de radio y una vez solventado el incidente, se continúa la aproximación.

El resto transcurre según lo planeado, aunque durante la fase de aislamiento el tiempo se hace largo. Al estar el objetivo en una zona urbana hay que sortear grupos de población local masculina que increpan al personal desplegado (hay una pequeña unidad de simulación que va planteando incidencias de diverso tipo) y retrasan considerablemente los tiempos previstos. Más tarde comentarán los corresponsales que en esas situaciones, detenidos en mitad de la noche sin saber a ciencia cierta qué está ocurriendo, el sueño y el frío pasan factura.

Por fin se alcanza el objetivo, se captura al insurgente tras resolver alguna incidencia simulada más y se realiza el registro. En ese momento se han superado las H+5 y el jefe de la unidad decide dar por finalizado el ejercicio, ya que los corresponsales continúan al día siguiente con la agenda de las Jornadas y tienen que descansar un mínimo. Se llega al vivac a paso de maniobra y tras el rutinario control de personal, armamento y equipo, todo el mundo se va a descansar un rato.

 

Jueves. Pasillo de fuego, exposición estática de material y tarde libre.

Hora y media después tocaban diana. Caras de mucho sueño, recogida de tiendas y entrega de equipos. Después del desayuno el autobús ya esperaba para el traslado al pasillo de fuego.

Recogiendo el equipo
Recogiendo el equipo

Éste consiste en el avance de una pequeña unidad, reptando, bajo el fuego controlado de fusilería y ametralladora junto a pequeñas explosiones a uno y otro lado del itinerario. La finalidad de esta actividad es doble. Para la unidad que se instruye, que progresen en un ambiente lo más parecido a una situación real; para los corresponsales –que lo ven desde una distancia prudencial– que se familiaricen con el sonido de las armas ligeras, ya que hay gente que nunca antes ha tenido contacto con ellas.

La siguiente estación fue la Academia de Infantería. Su coronel director les saludó y se hizo una foto de familia con el grupo. Les explicó que les habían preparado una exposición estática para que conocieran diverso tipo de armamento, material y vehículos de dotación en las unidades del ET. Desde una pistola y un fusil HK, armas básicas del combatiente, hasta un lanzagranadas LAG-40 o un mortero de 81 mm, pasando por diversos modelos de ametralladora o fusiles de precisión. En el apartado vehículos pudieron conocer de primera mano el carro de combate Leopard (antecesor del español Leopardo y muy parecido a él), el vehículo mecanizado Pizarro, los clásicos TOA M-113 o el de alta movilidad VAMTAC.

Una comida en la residencia de Los Alijares y un silencioso viaje de vuelta en autobús hasta la Escuela de Guerra, puso fin a la jornada. Por la tarde, ya en sus domicilios u hoteles, Morfeo volvió a dar señales de vida. Tocaba descansar para afrontar el último día.

 

Viernes. Ponencia, panel con corresponsales de guerra y despedida.

Comenzó la jornada con una importante ponencia sobre información pública en operaciones. El jefe de la Oficina de Prensa del ET les informó, entre otros aspectos, del procedimiento a seguir si quieren contactar con un contingente desplegado en zona de operaciones ante una eventualidad, o simplemente para realizar un reportaje.También cómo deben solicitar plaza en alguno de los viajes de prensa que organiza el Ministerio de Defensa a los distintos países donde hay tropas españolas desplegadas.

Después llegó el plato fuerte del día, el panel con conocidos periodistas que han sido corresponsales de guerra. En esta ocasión los invitados fueron José Antonio Guardiola, director del programa de TVE En Portada; Rosa Meneses, enviada especial del diario El Mundo a Oriente Medio y el Magreb y Pilar Bernal, jefa de Internacional de informativos de Tele 5.

Abrió el turno de intervenciones, Guardiola. Apuntó que uno de los mayores tesoros que puede tener un periodista es su credibilidad, y que una guerra es más devastadora de lo que imaginan. También, que la presencia de los medios ha transformado los conflictos radicalmente. Hace unos años el periodista estaba relativamente a salvo, pues a cada bando le interesaba que contara ‘su’ guerra. En cambio, ahora hay zonas en las que imposible entrar por que no se puede garantizar la seguridad, y lo que se sabe es gracias a los informadores locales, o los freelance. Luego, explicó un par herramientas de internet para seguir el desarrollo de los conflictos casi en tiempo real.

Siguió con las intervenciones Rosa Meneses. Les dijo que lo primero que debían saber es si se está realmente preparado para viajar a una de estas zonas, y que, si la respuesta es que no se está, se puede decir que no. Añadió que tras una buena preparación hay que seguir el instinto y el sentido común, y que la seguridad depende, sobre todo, de ellos mismos. También les dio una serie de recomendaciones para la vuelta después de haber permanecido destacados en zona, y señaló que es normal que se tarde un tiempo en adaptarse a la rutina diaria.

Conferencia en las XIII Jornadas de Corresponsales de Guerra
Conferencia en las XIII Jornadas de Corresponsales de Guerra

Pilar Bernal les habló sobre la misión del periodista, que consiste en contar lo que ocurre y hablar del sufrimiento de las víctimas, y que no hay que dejarse llevar por la ‘marca personal’. También trató la relación entre militares y periodistas en las zonas de guerra, y concluyó que, aunque a veces los objetivos no coinciden, si se cultiva la lealtad la empatía mutua, la relación suele llegar a buen puerto.

Al final del panel, se abrió un extenso turno de preguntas que hubo que cortar muy a pesar de los asistentes para poder cumplir con la agenda prevista. En un breve acto, el general 2º JEME agradeció el enorme interés que le constaba habían puesto los alumnos y les manifestó su deseo de que las Jornadas les fueran útiles en su vida profesional y personal.

Entrega de diplomas
Entrega de diplomas

Tras la entrega de los certificados de aprovechamiento, se dieron por finalizadas las XIII Jornadas para Corresponsales de Guerra.

 

 

La Escuela de Guerra ha conseguido con este curso profesionalizar una formación que hasta ahora solo podía conseguirse a golpes y sobre el terreno. Gracias a ellos, la aventura que supone dedicarse a esto es un poco más segura para todos nosotros”.

                                                                                                   Nacho

 

“Un curso intensivo que debiera de darse en todas las facultades de Periodismo de España. Es un primer acercamiento a cuestiones básicas sobre nuestra propia seguridad. Mi impresión puede resumirse en una palabra: gratitud”.

                                                                                                   Gonzalo

 

“Han sido unas jornadas maravillosas, que a pesar de su brevedad, nos han servido para enfrentarnos con seguridad a nuestro trabajo como corresponsales de guerra y para conocer el trabajo real de nuestro Ejército”.

Beatriz

 

“Jornadas imprescindibles para todo aquel que quiera contar historias en zonas de conflicto. El Ejército enseña de una manera ágil, amena y práctica aspectos muy útiles para prevenir todo lo posible el riesgo”.

Diego L.

 

“El curso me ha encantado. Ha sido un placer compartir estos días con militares y ver cómo trabajan y cómo se preparan para realizar misiones en el exterior. Creo que he adquirido muchos conocimientos que me pueden ser útiles en el futuro. Las Jornadas son una oportunidad para relacionarnos con otros profesionales del periodismo y aprender unos de otros sobre la cobertura de conflictos”.

                                                                                                   Patricia

 

“El Curso de Corresponsales es una gran oportunidad para adquirir conocimientos útiles, tanto prácticos como teóricos, sobre cómo trabajar en una zona de conflicto. Además, es una oportunidad para estar en contacto con el Ejército de Tierra y para conocer su trabajo”.

                                                                                                   Susana

 

“El vasto mundo que rodea al Ejército es habitualmente desconocido por la mayoría de la población, incluidos nosotros, los periodistas. Gracias a las Jornadas para Corresponsales los periodistas tenemos la oportunidad de conocer a las personas que forman el Ejército y entender su forma de trabajar, así como también ellos entran en contacto con quienes formamos la prensa. Estas relaciones se estrechan para que cuando nos encontremos en zonas de conflicto los conocimientos adquiridos mutuamente sirvan como un gran punto a favor en nuestros respectivos trabajos”.

                                                                                                   Diego R.

 

 

XIII Jornadas de Corresponsales de Guerra (I)

Prácticas de transporte de heridos
Prácticas de transporte de heridos

Hoy queremos hablar de una tribu. No una tribu al uso, como –suponemos–  es la primera imagen que se viene a la cabeza al pronunciar mentalmente la palabra. Hablamos en el argot que los propios corresponsales de guerra utilizan para referirse a sí mismos: la tribu.

Son los testigos de excepción –necesarios testigos de excepción– que sin más armas que un cuaderno de notas, una cámara de fotos o videocámara y una dosis extra de valor, hacen posible que el resto del mundo se entere de lo que está ocurriendo en un lugar que bien podría ser ‘a la vuelta de la esquina’.

El Ejército de Tierra no es ajeno a estos profesionales del periodismo. Desde hace ya trece años está poniendo algo más que un grano de arena para que quienes decidan poner en riesgo su integridad física y mental en pos de la información, vayan a estas zonas de guerra con más confianza y conocimientos en su mochila de reportero.

En las líneas que siguen queremos contar cómo se han desarrollado las recién finalizadas Jornadas para Corresponsales de Guerra que organizan, en estrecha colaboración, el Departamento de Comunicación y la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra . Pasen y lean…

 “Sirven. Y sirven mucho”. Así de clarificadora se mostró, al inicio de su intervención, la conocida periodista y corresponsal de guerra, Pilar Bernal, el día de la clausura de las Jornadas. Ella es una de los 292 profesionales de la Comunicación que las han finalizado con éxito en alguna de las doce ediciones anteriores. Pero, comencemos por el principio.

De la gran cantidad de solicitudes que se reciben para las 25 plazas que se ofertan, la difícil selección se realiza atendiendo a criterios meramente profesionales: desarrollar su labor en un medio informativo –exceptuando los freelance, por definición– y una detallada valoración del currículum del aspirante. El abanico laboral de los candidatos es amplio: desde periodistas que ejercen como tal hasta los ya nombrados freelance –es la 6ª edición en la que participan– pasando por reporteros, productores, camarógrafos o fotorreporteros, además de alguna otra actividad relacionada con la comunicación y su posible actuación en un ambiente de guerra o de crisis.

La duración de las Jornadas, cuya primera edición data del año 2003, es de una semana laboral. En la presente XIII edición, que finalizó el 30 de septiembre, el programa ha sido tan intenso como el de años anteriores. Al principio les sorprende el ritmo, pero enseguida celebran que sea tan ambicioso por la cantidad de aspectos que trata.

Inauguración de las XIII Jornadas Corresponsales de Guerra
Inauguración de las XIII Jornadas Corresponsales de Guerra

Lunes. Presentación, concienciación cultural y trabajo con Pepe ‘el del Rayo’.

Poco antes de las ocho de la mañana franqueaban la puerta de la Escuela de Guerra (EGE) los 25 alumnos seleccionados. Más tarde, ya con cierta confianza, algunos confesarían que era su primer contacto directo con el Ejército. Y que les daba respeto, pues no sabían muy bien “qué se iban a encontrar y cómo serían los militares en el trato directo”.

Para romper el hielo y establecer lazos, en la primera toma de contacto con el oficial responsable de la organización del curso, realizaron una presentación individual pública. A continuación, el general director de la Escuela les dio la bienvenida y les mostró las Jornadas como una serie de referencias fundamentales y procedimientos que incrementarían su seguridad en un ambiente hostil.

Poco después, ya en la primera ponencia, el coronel director del Departamento de Comunicación les presentó la semana que aún tenían por delante como un encuentro entre dos mundos. Por un lado el de los militares, que aportan un extra de seguridad al corresponsal; por otro el de los periodistas, que a cambio muestran a los ciudadanos qué es lo que hacen y cómo trabajan sus Fuerzas Armadas.

Más tarde llegó el turno de la concienciación cultural –cultural awareness– de la mano de un analista del departamento de Estrategia de la EGE. Recordó durante su ponencia que en zona de conflicto toma especial significación aquella máxima de ‘adáptate lo más rápido y lo mejor posible al nuevo entorno y aumentarán tus posibilidades’. Además, los alumnos destacaron de manera especial por su enorme interés la parte dedicada a la amenaza global del yihadismo: qué es, cómo se ha generado, su expansión y las posibles consecuencias en el futuro. En conversaciones de pasillo, que es donde verdaderamente ‘se toma la temperatura’ al alumno, comentaban lo útil que les había parecido esta ponencia en concreto para su conocimiento personal y profesional.

Prácticas de RCP con desfibrilador
Prácticas de RCP con desfibrilador

Durante el resto de la jornada y hasta bien entrada la tarde, los facultativos de la Escuela de Sanidad les instruyeron en este centro en prevención sanitaria en zona de operaciones. Teoría y práctica sobre geografía médica, primeros auxilios, transporte de heridos y soporte vital básico les procuró unos prácticos conocimientos que, sin apenas ocupar espacio en sus mochilas de reporteros, les será de indudable utilidad, incluso en su vida diaria.

No olvidamos contar quién es Pepe, ’el del Rayo’. Desvelaremos la incógnita. Es uno de los muñecos con los que hacen las prácticas sanitarias. Es del color piel, pero lleva una banda metálica transversal para colocar electrodos y parece que viste una camiseta de este equipo. Por este nombre se le conoce popularmente en la Escuela.

Martes. Seguridad en zona, control de estrés, desminado y vuelo en Chinook.

La mañana comenzó de nuevo en la EGE con otro analista del Departamento de Inteligencia hablando de seguridad y autoprotección en zonas de conflicto. Si tuviéramos que resumir la ponencia de más de una hora de duración en una sentencia breve sería algo así: “aunque no podemos controlar todas las variables, si observamos el entorno, rompemos las rutinas establecidas y automatizamos ciertos comportamientos, las posibilidades de supervivencia en zona aumentan”.

Y si a pesar de todo la situación se complica, es fundamental conocer técnicas de control de estrés. Son útiles antes, durante y después de la presencia en una zona de combate o de crisis. Sobre este particular versó la segunda ponencia, esta vez de la mano de un psicólogo militar. Conceptos como resiliencia, afrontamiento, automatización o privación del sueño tomaron protagonismo. Los alumnos incluso tuvieron la oportunidad de comprobar la utilidad de alguna de las técnicas de control de la respiración durante la exposición en el aula.

Un breve descanso durante el traslado al Centro Internacional de Desminado (CID) de la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares y se encontraron de frente –y de repente– con dos peligrosos enemigos: las minas y los IED (artefacto explosivo improvisado, en sus siglas en inglés).

Después de una doble presentación sobre generalidades, tipos de minas, IED y mecanismos de activación, y dos visitas por las instalaciones, los asistentes quedaron preparados para las actividades de la jornada de tarde: un pasillo de indicios, un recorrido con artefactos explosivos improvisados simulados y una práctica de sondeo de minas de emergencia con un utensilio cotidiano (destornillador o cuchillo, por ejemplo). Tras caer en alguna de las ‘trampas’ preparadas por los instructores, tomaron conciencia de que no hay que tocar absolutamente nada de lo que nos encontremos en áreas con sospecha de presencia de minas o IED y de que cualquier dispositivo de uso habitual puede contener una carga explosiva.

Foto de grupo delante de un Chinook
Foto de grupo delante de un Chinook

El día no había acabado, pues a media tarde, mirando al cielo, llegó uno de los momentos más esperados del día: el vuelo en helicóptero CH-47 ‘Chinook’. Pero antes, durante el briefing bajo las alas, uno de los pilotos les instruyó sobre las características de la aeronave y las peculiaridades de su utilización por una unidad transportada. Durante el vuelo hasta la base de helicópteros de Colmenar Viejo se realizó un aterrizaje y un despegue para practicar el procedimiento de embarque y desembarque con aproximación que se había explicado con anterioridad.

Para finalizar el día, el coronel segundo jefe de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) realizó una presentación de la unidad. A su término, los asistentes pudieron tocar y probar parte del material con que están dotados los helicópteros y sus pilotos: desde los chalecos de supervivencia hasta los cascos de vuelo con gafas de visión nocturna.

Prueba de gafas de visión nocturna
Prueba de gafas de visión nocturna

Minutos antes de las doce de la noche regresaban a la Escuela de Guerra y luego a sus domicilios u hoteles. Unas pocas horas de sueño y de nuevo preparados para afrontar el día más largo…

Miércoles. Vuelta la autoescuela y noche toledana.

Si el martes fue un día intenso, el que comenzaban hoy no le iba a la zaga.

A primera hora se trasladaban desde la EGE hasta el Centro de Formación en Conducción de Seguridad ‘Ilunion’, donde realizarían un curso de conducción de vehículos 4×4.

En la charla introductoria inicial se les explicó, entre otros aspectos, las principales diferencias entre el comportamiento y la conducción de un vehículo todoterreno y un turismo, qué es una reductora o qué tipo de vehículo es el más adecuado para el 4×4.

En una zona de fuertes pendientes y descensos llegó la primera lección. Una periodista a bordo de un vehículo todoterreno con la reductora puesta, sin conductor, y manejando la dirección con el brazo izquierdo desde el asiento del copiloto fue capaz de conducir el vehículo sin el más mínimo problema. ¡Había que ver la cara del resto del grupo!

Pendientes laterales, pequeños cursos de agua –nunca hay que adelantar a la ola–, zonas pedregosas y el caracol (tramo de curvas cerradas y seguidas con terreno irregular) fueron sólo algunos de los obstáculos que sortearon todos los asistentes. Pero no habían acabado las sorpresas.

Simulador de vuelco de vehículo
Simulador de vuelco de vehículo

Realizar una simulación controlada de vuelco en el interior de un vehículo y quedarte cabeza abajo sujeto solamente por el cinturón de seguridad es una experiencia que te marca como conductor; tratar de salir después del vehículo en esa postura lo hace de por vida. Y aquellos que quisieron probar el impacto frontal a baja velocidad a modo de dummy, quedaron más que concienciados del grosor de la línea que separa la vida de la muerte: la anchura de un cinturón de seguridad.

Una última e interesante charla de reparaciones de circunstancias en un vehículo en situaciones de emergencia y la entrega de diplomas de aprovechamiento del curso de conducción puso fin a la jornada en el Centro Ilunion.

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Nadie vio a Morfeo conduciendo un 4×4, pero es seguro que no viajó a Toledo con los asistentes a las Jornadas a pesar de tener preparado también casco y chaleco para él. Cuando una hora después el autobús llegó al campo de maniobras de los Alijares, en la Academia de Infantería de Toledo y el capitán de la compañía del Regimiento ‘Príncipe’ nº 3 de la BRILAT les dio la bienvenida, empezaron los preparativos del tema nocturno para capturar a un líder insurgente.

Pero esta historia será desvelada en la próxima entrada del blog.

Autor: J. Julio Vicente

 

Blog oficial del Ejército de Tierra