ENTREVISTA A… IGNACIO CEMBRERO, PERIODISTA

Si hubiera una amenaza exterior real, se dispararía la Cultura de Defensa

Texto: Selene Pisabarro

Foto: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Ignacio Cembrero (Madrid, 1954) es uno de los periodistas más reconocidos de España, especializado en el Magreb y Oriente Medio. Ha trabajado durante tres décadas en El País y, actualmente, escribe en El Confidencial y colabora con La Sexta, el Grupo Joly, Orient XXI (en Francia) y otros medios internacionales. Reconoce que le hubiera gustado aprender árabe cuando fue corresponsal en el Líbano o Marruecos; aun así, no tuvo problemas en sus destinos —incluso en Bruselas—, ya que habla inglés, francés e italiano. Aunque no hizo la “mili” porque vivía en el extranjero, tiene una gran Cultura de Defensa y participa habitualmente en foros sobre Fuerzas Armadas (FAS), por las que siente mucho aprecio..

¿Por qué eligió el Magreb?
En la vida hay casualidades, pero de todas formas pensaba —y sigo pensando— que es la zona más conflictiva del planeta. Prueba de ello es que siempre hay guerras de forma crónica y cuando era joven quería ver el conflicto de cerca. No exactamente la guerra, pero sí la zona que yo consideraba más convulsa, y creo que en buena medida lo sigue siendo. Los países del norte de África son, por otra parte, nuestros vecinos desconocidos.

Cambiaría su percepción cuando vio los conflictos de cerca…
No había una gran diferencia entre mis lecturas y la calle. Lo principal era que no sabías qué podía pasar mañana ni dentro de una hora. En el Líbano, en los años 80, me ha pasado que he quedado con alguien y, en vez de tomar un café, he tenido que ir a su entierro porque le había caído una bomba encima. Eso explica el grado de incertidumbre. Aquí, más o menos puedes prever el mañana, aunque a veces surgen cosas inesperadas. Allí, todo era inesperado.

Y, ¿cómo se sobrevive a ese día a día?
Para el que está de paso, como yo, es relativamente fácil, para los que viven allí es muy diferente. Por eso, muchos quieren huir —Turquía tiene millones de refugiados y cada año hay más—. Como periodista, es una experiencia profesional apasionante y mucho más llevadera porque sabes que tienes otro mundo en el que te puedes refugiar, al que puedes volver. Ellos no.

«Los países del norte de África son nuestros vecinos desconocidos»

¿Qué situación está viviendo el Líbano actualmente?
Han iniciado un proceso de reformas tras la explosión de Beirut, en agosto, aunque dudo mucho de que llegue a buen puerto. El problema del Líbano es que, pese a todo, era un país donde se podía vivir relativamente bien y había una clase media. Hoy en día, desde hace un par de años, es un país sumido en una gravísima crisis económica que ha empezado mucho antes que la pandemia. Y no olvidemos que es un país generoso, ya que acoge a más de un millón de refugiados.

Mientras, Libia es uno de los Estados fallidos.
Hay unos cuantos y, probablemente, dentro de unos años habrá alguno más. ¿Tienen solución? Por agotamiento de los contrincantes. No lo sé, no me atrevería a hacer un pronóstico. Veo que, desde la mal llamada primavera árabe —que en muchos casos ha acabado en un invierno gélido o en un infierno—, han surgido Estados fallidos como Libia o Yemen. En Siria hubiese sucedido probablemente lo mismo de no haber sido por la intervención de Rusia, Irán y la milicia libanesa Hezbolá.

¿Terminará la guerra en Siria?
No. Lo que sí ha quedado claro es que un presidente, como Bachar Al Assad —por el que nadie daba dos duros al principio de la contienda—, hoy día se va a mantener en el poder, gracias a Rusia, Irán y Hezbolá.

Dicen que todo depende de la perspectiva: ¿cómo veía España cuando era corresponsal?
En aquellos años, en Líbano, lo veía como un país inexistente, con buena fama y reputación, porque se consideraba el país de Al Ándalus, donde había existido una civilización musulmana, que era la luz de una Europa sumida en las tinieblas. A finales de los 80, en Bruselas, era otra España: se insertaba en Europa, en el mundo, e iba adquiriendo poco a poco más peso y cuya transformación suscitaba cierto respeto y a veces admiración.

¿Cuáles cree que son los puntos fuertes de nuestras FAS?
Su labor en el extranjero, su grado de aceptación por la población local allí donde trabajan en el extranjero, la cooperación, colaboración con las autoridades locales… Logran tener, en general, una relación más estrecha y más cordial que otras fuerzas europeas que trabajan en el mismo territorio bajo el mando de la ONU, la Unión Europea… Aunque a veces no funciona, casi siempre hay un intento por parte de los mandos de tener esa cercanía. Como punto débil, la escasa Cultura de Seguridad en España.

¿Qué opina de la Cultura de Defensa?
No solo los militares deben impulsar la Cultura de Defensa, es una labor de otras administraciones, de los centros educativos, las universidades… Si hubiera una amenaza exterior real, se dispararía la Cultura de Defensa. Creo que, hasta cierto punto —habrá que verlo—, la pandemia ha ayudado a entender la labor del Ejército, pero eso es solo una pequeña faceta. Hay otras muchas, por supuesto, en el exterior y en la defensa del territorio, que son ignoradas o no lo suficientemente valoradas.

conocer a… soldado serrano

«EN EL BARRO DESCUBRÍ MI VOCACIÓN»

soldado serrano

El deporte le ha enseñado a no detenerse nunca, sin importar los obstáculos que se le pongan por delante. Una lección de vida que el soldado Serrano practica desde hace cinco años. Fue entonces cuando descubrió que había encontrado su verdadera afición: las carreras de obstáculos (conocidas por sus siglas en inglés OCR, Obstacle Course Racing). Su tío le introdujo en este “mundillo” al regalarle por su cumpleaños la inscripción de la que sería la primera de muchas. Y tanto le gustó, que decidió centrarse en este deporte y dejar el fútbol —el cual llegó a practicar en las escuelas del Atlético de Madrid—.

Consciente de su potencial, este madrileño de 24 años —destinado en el Regimiento “Asturias” nº 31— siempre tuvo claro que prefería «ser cola de león antes que cabeza de ratón». Por eso, decidió pronto dar el salto a la clase más alta de las OCR: la “Élite”. «Cuando corres con los mejores aprendes mucho y ellos tiran de ti», asegura Serrano, quien a pesar de su juventud cuenta con un gran palmarés: más de 40 podios en los últimos tres años.

Para este soldado, actual campeón de la Comunidad de Madrid, 2018 fue un año especialmente bueno: ganador de la Liga Española sub-24, también se alzó con el primer puesto en las carreras de relevos Hard Running —en la categoría de “Duelos”— y Hard Running World Cup 100 km. Pero si cabe destacar una actuación, fue la que realizó en el Campeonato de Europa de 2018, celebrado en Dinamarca, en el que la dureza de la prueba Short Course 3 km hizo que solo el 2,5% de los corredores pudiesen concluirla. Serrano lo hizo, a pesar de finalizar con un esguince de segundo grado. Consiguió el 12º puesto de un total de 2.300 participantes.

Fue también en aquel año cuando, entre barro y alambradas, se dio cuenta de que quería ser militar: «En muchos casos las pruebas se desarrollan bajo la lluvia y hay que vadear ríos o reptar, y el hecho de disfrutarlo tanto me llevó a pensar en el Ejército. Ahora estoy encantado e, incluso, me planteo el acceso a la Escala de Suboficiales», apunta Serrano, quien ingresaría en el Centro de Formación de Tropa nº 1 (Cáceres) tan solo un día después de quedar tercero en el Campeonato Nacional de España 2018, celebrado en Allariz (Orense).

El último de sus premios alcanzados es el conseguido en la carrera Spartan Race, celebrada el 5 de septiembre de 2020 en Encamp (Andorra), donde compitió en la categoría Age Group de la modalidad Beast. Se trata de una dura carrera de obstáculos de 24 kilómetros, con un desnivel positivo de casi 2.000 metros, que en esta ocasión presentaba una dificultad extra: realizar la prueba con mascarilla. «Llevarla puesta constantemente lo hizo más difícil, tan solo en momentos muy puntuales de montaña, en los que no estabas junto a ningún otro corredor, podías quitártela», señala. Pero esto no le impidió situarse en lo más alto del podio y, con esta victoria, colocarse en el primer lugar de la Spain National Series 2020.

A pesar de que el deporte es parte fundamental de su profesión, su afición trasciende lo que es el entrenamiento propio de un militar y es eso lo que le ha llevado a su reciente participación en el XX Campeonato Nacional Militar de Concurso de Patrullas. Celebrado en octubre en Ronda, se trata de una modalidad de deporte militar que combina pruebas de velocidad, trazado con mapa y brújula, tiro o lanzamiento de granada, entre otros ejercicios; allí ha formado parte por primera vez del equipo representante de la Brigada “Guadarrama” XII.

Serrano tiene claro desde el día que conoció las carreras de obstáculos que estas habían llegado a su vida para quedarse, y anima a todo el mundo a participar. «Lo importante es ir a pasarlo bien, estar con los amigos y la familia, porque en grupo se disfruta más. Yo siempre que puedo participo con mi padre y mi hermana. Al menos una vez en la vida, hay que probarlo», asegura.

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