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EL CROSS TE APORTA DISCIPLINA Y CONCENTRACIÓN


Texto: Ana Vercher / Madrid     

Fotos: Cap. Fraile (REI11)

Con tan solo 10 años, el capitán Fraile —destinado en el Regimiento de Especialidades de Ingenieros n.º 11— ya disfrutaba calzándose las zapatillas y saliendo a correr con su padre y su hermano gemelo por las calles de su Salamanca natal. Un gusto por el atletismo que se ha ido fortaleciendo con los años, y que se ha convertido casi más en un estilo de vida que en una afición: «Comencé a correr en el año 2000, siendo apenas un niño. Me gustó y pronto empecé con un entrenador, probando con varias disciplinas dentro del atletismo, aunque me atrajo especialmente el cross —modalidad que consiste en hacer carrera campo a través—», explica el capitán. 

A partir de ahí, su faceta como deportista le ha dado muchas satisfacciones, logrando tener en la actualidad un destacado palmarés, tanto a nivel civil como militar. Oro en el Campeonato Nacional Militar de Atletismo —modalidad 5000 m— en 2019, 2021 y 2022; oro en el Campeonato de Cross del Ejército de Tierra —en distintas modalidades— en 2019, 2020 y 2021; campeón absoluto de Castilla y León —5000 m— en 2020, y subcampeón de España universitario —5000 m— en 2022 son solo algunos ejemplos de los títulos que ha conseguido. Junto a ellos, también cuenta con otros premios y distinciones, que destacan su buen hacer como corredor, como son su nombramiento como Mejor Atleta del Ejército de Tierra en 2019, su inclusión como Deportista de Alto Rendimiento en Castilla y León en 2021 o la felicitación del rector de la Universidad de Salamanca por su plata en el Campeonato de España Universitario en 2022.

Alcanzar un currículum deportivo así no es fácil, como muestra el riguroso entrenamiento que el capitán Fraile sigue: «A correr le dedico seis días a la semana, exceptuando los viernes, que hago pilates. Realizo, en total, 120 km de carrera a la semana, divididos por jornadas, y voy intercalando otro tipo de ejercicios fundamentales para mejorar la técnica y la resistencia. Después, los domingos me centro en hacer lo que se llaman “tiradas largas”, que son carreras de 25 km», asegura el capitán, quien añade que, en estos tiempos en los que se ha puesto de moda correr, es fundamental contar con un buen entrenador. «La organización del trabajo es básica, porque si se quiere progresar hay que ejercitarse de una manera controlada y bien dirigida. Salir a hacer carrera sin ningún orden y ponerte cada día a 170/180 pulsaciones, solo desgasta el cuerpo y no sirve para mejorar. Focalizar y entrenar con alguien que sepa lo que hace es primordial, no solo para profesionales sino, también, en el atletismo popular», destaca el capitán Fraile.

No obstante, él entiende perfectamente que este deporte haya ido ganando cada vez más adeptos, pues asegura que aporta disciplina, ya que «no importa que llueva o nieve, hay que salir a correr todos los días, puesto que no siempre se dispone de una cinta en casa para hacerlo». Asimismo, ayuda a concentrarse y marcarse metas, estableciéndose dos o tres objetivos principales por temporada, que requieren de una organización muy meditada. Sin duda, «son habilidades de gran utilidad para el resto de la vida, en general, y, también, para el desempeño de un trabajo como el de militar», sostiene el capitán. 

Militar convencido, entró en la Academia General Militar de Zaragoza en 2010, dos años después de que su hermano lo hiciese en las Fuerzas Armadas, quién le ayudó a conocer más de cerca el ámbito castrense y a encontrar su verdadera vocación. Una profesión que casa a la perfección con su afición por el deporte, ya que en el ámbito militar se da mucha importancia a la preparación física, «disponiendo de un tiempo específico para ello, que se complementa muy bien con el entrenamiento fuera de las horas laborales».

Ahora, y como cada verano, el capitán acaba de comenzar la temporada, y lo hace con la mente puesta en su próxima gran competición: el Mundial Militar de Campo a Través de Suiza, en 2025: «Todos los entrenamientos y competiciones a las que me presente en los próximos meses estarán orientados a hacer un buen papel allí», concluye el capitán Fraile, a quien le auguramos y deseamos grandes éxitos.

DE PADRES A HIJOS

Texto: Luis Villaverde /Tremp (Lérida)

Fotos: Bgda. J.M. Dueñas

En estos 50 años de historia de la AGBS, más de 30.000 sargentos han tomado sus RRDD. Promociones de hombres y mujeres que constituyen el eslabón fundamental en la estructura orgánica y operativa de las Fuerzas Armadas. Generaciones que, en ocasiones, transfieren de padres a hijos su espíritu de sacrificio y amor a España. 

Para los subtenientes Carabias y Alcaide, el 5 de julio será una fecha que jamás olvidarán. Sus hijos, Pereira —por el apellido materno— y Alcaide, han egresado como sargentos coincidiendo con el 50 aniversario de la creación de la AGBS, en el acto principal de la efeméride, presidido por Su Majestad el Rey. Ambos, suboficiales de la XVI promoción, han visto cumplir el sueño de sus hijos y el suyo propio. 

En todo este tiempo, han variado los currículos de la enseñanza de formación, los métodos, las tácticas, los procedimientos e incluso las formas de acceso a la Escala. La mayor parte de los egresados proviene de promoción interna, como es el caso de los sargentos Pereira y Alcaide. Ambos se hicieron soldados para lograr su ingreso en la Escala de Suboficiales. «Al terminar la selectividad intenté ingresar por acceso directo y al no conseguirlo me hice soldado. Tras dos años y medio en la Escala de Tropa, probé de nuevo y conseguí entrar en la Básica» explica el sargento Alcaide.

Por el contrario, sus padres accedieron directamente. El subteniente Carabias recuerda que eran otros tiempos y aún no eran profesionales. «Yo quería ser militar. 

Un día cayó en mis manos un anuncio de la AGBS y, claramente, aquello me llamaba. Los soldados de reemplazo en aquella época no teníamos plazas reservadas, así que estudié, me preparé y entré». El subteniente Alcaide fue alumno del Instituto Politécnico del Ejército de Tierra en el año 1981. «Fui cabo 1º especialista y, como antes teníamos cuatro reenganches, me metí en la Academia y salí como sargento de Infantería». 

Ambos coinciden en lo mucho que ha cambiado la Academia desde su tiempo de alumnado. «Sigue manteniendo sus valores intrínsecos, pero es obvio que con el paso de los años ha evolucionado paralelamente a los cambios sociales. Nuestro régimen de internado era mucho más estricto. El de ellos, mucho más abierto», compara el subteniente Carabias. «Nosotros somos del arcabuz y la lanza, y ellos, de la tablet y los drones», bromea. 

Padres y consejeros, los subtenientes Alcaide y Carabias asesoraron a sus hijos para que afrontaran, de manera exitosa, su paso por la AGBS, como señala el sargento Pereira. «Mi padre siempre me ha inculcado la idea de estudiar todos los días y entrar en la Escala siendo joven, hacer carrera y aprovecharla al máximo. Me dice que haga todos los cursos posibles y que no pierda el tiempo». 

El Regimiento de Ingenieros n.º 8, de Melilla, y el Regimiento Acorazado «Alcázar de Toledo» n.º 61, en Madrid, son los destinos elegidos por los sargentos Alcaide y Pereira respectivamente, como punto de partida a esta nueva etapa de mando militar. Tienen distintas aspiraciones, pero la misma ilusión por comenzarla. Sus padres, con la sabiduría que otorga el tiempo, coinciden en el consejo. «Que sean buenas personas, buenos compañeros y muy leales, tanto con sus subordinados como con sus jefes. Que nunca se olviden de dónde proceden», finaliza el subteniente Alcaide.