Este viernes 28 de octubre se celebra en la Base “El Empecinado” de Santovenia de Pisuerga (Valladolid) el Acto de Constitución del Grupo de Caballería Acorazado “Villaviciosa” XII, el nuevo Grupo de Caballería de la Brigada de Infantería Acorazada “Guadarrama” XII. En el marco de la nueva reestructuración del Ejército de Tierra, adaptando las viejas Brigadas emanadas de la Orden Ministerial de 1965 a las nuevas Brigadas Operativas Polivalentes, los Escuadrones del hasta ahora Regimiento de Caballería de Reconocimiento “Farnesio 12” han ido conformando, en los últimos meses, el germen de los Grupos de Caballería Acorazados de las tres Brigadas de Infantería de la División “San Marcial”. Así pues, al igual que los Grupos de Caballería Acorazados Almansa y Calatrava, pertenecientes a las Brigadas de Infantería Mecanizada X y XI respectivamente fueron los primeros en integrarse, ahora es el turno de ese último Escuadrón del Farnesio, que a partir del pasado 15 de octubre se ha convertido en el Grupo de Caballería Villaviciosa XII, desgajándose asimismo del Regimiento, que, a su vez, ha acogido al Grupo de Caballería Ligero –acorazado Santiago VII y se ha integrado en la Brigada de Infantería Ligera “Galicia” VII.
El nuevo Grupo hereda el nombre, que no el historial, ya que no es un Regimiento, del antiguo Regimiento de Caballería Ligero Acorazado Villaviciosa 14, cuya última sede fue el Acuartelamiento “General Cavalcanti” en Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde estuvo asentado desde 1965 hasta el año 2002.
Batalla de Villaviciosa de Tajuña
El origen del Regimiento Villaviciosa 14 se remonta a 1689, año en el que, por orden del conde de Monterrey, maestre de campo y gobernador general de los Países Bajos, y con autorización de S.M. el rey Carlos II de España, se ordenó al príncipe de Steenhuysen que levantase un Tercio de Dragones. Según la costumbre de la época, el Príncipe se convirtió en su primer maestre de campo y dio su nombre a las tropas formadas. No se sabe exactamente donde fue formado, pero posiblemente su origen esté en tierras de Frisia, la actual provincia de Flandes Oriental en Bélgica, dado que Steenhuysen es un municipio de dicha provincia.
Este nuevo cuerpo recibió el nombre de Tercio de Dragones de Steenhuysen, y fue admitido a sueldo del rey (lo que equivalía a formar parte efectiva y permanente de nuestro Ejército) el día 7 de febrero del año 1689 en la ciudad de Bruselas, según se confirmó con certificado que presentó en 1738 ante el Consejo Supremo de la Guerra.
A lo largo de sus casi 315 años de historia, el Regimiento fue cambiando de denominación y de lugar de asentamiento, y tomó parte en numerosas batallas, siendo la de Villaviciosa de Tajuña, en 1710, la que da origen al nombre que adoptaría el entonces Regimiento de Dragones de Frisia, el cual derrotó al Ejército confederado (portugueses, austriacos e ingleses) durante la Guerra de Sucesión española, en la que los Dragones de Frisia junto con los de la Reina, Marimón y Scheldon, constituyen el ala derecha de la primera línea del ejército borbónico bajo el mando del marqués de Valdecañas.
Ostenta en su Estandarte una Corbata de San Fernando (concedida el 19 de noviembre 1856), por la acción de Vicálvaro (30 de junio de 1854), en la que se distinguieron dos de sus Escuadrones.
Por su patriótica y valerosa conducta y peligros sufridos para incorporarse desde Dinamarca, en donde se encontraba al desencadenarse la Guerra de la Independencia, a España, concedió (Real Orden de 23 de marzo de 1809) al Regimiento y a todo su personal la Cruz de Distinción del Norte, con el siguiente lema: “La Patria es mi Norte y la fidelidad mi divisa”.
Posee también, heredada del Regimiento de Cazadores de Taxdirt, la Corbata de la Medalla Militar, recibida por dicha unidad por su brillante comportamiento en las acciones de Marruecos desde el 21 de abril de 1920 al 11 de septiembre de 1922.
Además, posee las siguientes recompensas y distinciones:
– Cruz de Distinción de Talavera (8 de febrero de 1811
– Real Orden de 28 de diciembre de 1810). – Cruz de Distinción de Albuhera (1 de marzo de 1815).
– Cruz de Distinción de Pamplona (11 de junio de 1815).
– Medalla del Asalto a Brihuega y batalla de Villaviciosa.
Entrada al Regimiento `Villaviciosa´ (Madrid)
Entre 2001 y 2002 el Regimiento se trasladó a Santovenia de Pisuerga, donde se integró con varias unidades del Regimiento Santiago 1 en el Regimiento de Caballería “Farnesio” 12, que es el que custodia su Historial y Estandartes.
Aunque el Grupo de Caballería “Villaviciosa” XII no herede el historial del Regimiento, sus jinetes estarán siempre dispuestos a seguir teniendo, en lo más alto, el nombre del Villaviciosa, el del León Victorioso y Vengador.
Le deseamos al teniente coronel Fernández Guillén, Jefe del nuevo Grupo, la mejor de las suertes en su singladura. Los jinetes del Farnesio y de la Academia de Caballería, los primeros vecinos de Base y los segundos de Plaza, les acogerán con los brazos abiertos, al igual que su Unidad Superior, la Brigada de Infantería Acorazada “Guadarrama” XII, que adquiere, con la integración de este Grupo de Caballería, una dosis adicional a la audacia, abnegación y acometividad que ya posee, proveniente, esta vez, del huracán de la Caballería.
Continuación de la entrada anterior, Jornadas de Corresponsales de Guerra (I)
No hay tiempo que perder. Lo primero, asignar a cada miembro de la tribu a su pequeña unidad tipo sección o pelotón. Unos irán solos, otros irán con algún compañero, pues una compañía de infantería ligera da para lo que da. A continuación, recogen el equipo que se les va a prestar para esa noche: una tienda de campaña, una esterilla, un casco y un chaleco antifragmentos. El saco de dormir lo traían ellos, pues además de ser equipo de uso personal, antes de incorporarse a las Jornadas recibieron un correo electrónico de la EGE en el que se les recomendaba el material para el ejercicio.
En la Academia de Infantería
De nuevo, toca lección práctica. Un par de miembros de la compañía les explica brevemente el modelo de tienda de campaña iglú militar (hay quien cree que es como la de la famosa macrotienda de deportes, que se arma sola, pero no) y la forma de montaje. Tras alguna que otra ayuda, de repente una pequeña explanada del vivac se convierte en un poblado inuit.
Montaje de tiendas Iglú
El capitán de la compañía vuelve a reunirse con ellos y durante unos minutos les explica lo importante que es que se conciencien de su empotramiento en una unidad militar. Y que, aunque siguen siendo personal no combatiente, su actitud durante el movimiento y los altos debe ser la misma que la de cualquier soldado. Una negligencia podría suponer una amenaza para la seguridad y no poder cumplir la misión. No poder cumplir la misión son palabras mayores. Además, se les hace un pequeño recordatorio sobre cómo deberían llevar el vestuario y el equipo: manga larga, mejor botas, colores oscuros, nada de brillos, y todo bien recogido en la mochila, que se no oigan más que los propios pasos y la respiración.
Nueva fila, bandeja, cubrebandeja y suerte con la cena de esa noche: hamburguesa completa con patatas y de postre, natillas. Vendrá bien, pues la noche se presenta larga a juzgar por lo que emite ‘radio macuto’.
Aparte de las reuniones previas con los jefes de sección y pelotón, después de la cena el capitán se reúne con toda su unidad, corresponsales incluidos, para explicar en el cajón de arena con maquetas y su tableta –no siempre lo clásico deja de servir al llegar la tecnología– el tema de esta noche: aproximación, aislamiento del objetivo, detención de un líder insurgente, registro de su domicilio y repliegue. Todo ello con un añadido que complica la ya de por sí difícil misión: Inteligencia informa de que se trabajará bajo ambiente IED. La última indicación es clara, a las H-10 min todas las unidades en su puesto dispuestas para iniciar el movimiento. La hora H serán las 00:00 h.
Poco después de comenzar la marcha llega el primer imprevisto. De repente, una unidad se encuentra detenida: dos personas pisan un gran charco y deciden parar motu proprio para cambiarse de calcetines, pues no quieren estar toda la noche con los pies mojados. Tras algún ¡no me lo puedo creer, j…! a través de la malla de radio y una vez solventado el incidente, se continúa la aproximación.
El resto transcurre según lo planeado, aunque durante la fase de aislamiento el tiempo se hace largo. Al estar el objetivo en una zona urbana hay que sortear grupos de población local masculina que increpan al personal desplegado (hay una pequeña unidad de simulación que va planteando incidencias de diverso tipo) y retrasan considerablemente los tiempos previstos. Más tarde comentarán los corresponsales que en esas situaciones, detenidos en mitad de la noche sin saber a ciencia cierta qué está ocurriendo, el sueño y el frío pasan factura.
Por fin se alcanza el objetivo, se captura al insurgente tras resolver alguna incidencia simulada más y se realiza el registro. En ese momento se han superado las H+5 y el jefe de la unidad decide dar por finalizado el ejercicio, ya que los corresponsales continúan al día siguiente con la agenda de las Jornadas y tienen que descansar un mínimo. Se llega al vivac a paso de maniobra y tras el rutinario control de personal, armamento y equipo, todo el mundo se va a descansar un rato.
Jueves. Pasillo de fuego, exposición estática de material y tarde libre.
Hora y media después tocaban diana. Caras de mucho sueño, recogida de tiendas y entrega de equipos. Después del desayuno el autobús ya esperaba para el traslado al pasillo de fuego.
Recogiendo el equipo
Éste consiste en el avance de una pequeña unidad, reptando, bajo el fuego controlado de fusilería y ametralladora junto a pequeñas explosiones a uno y otro lado del itinerario. La finalidad de esta actividad es doble. Para la unidad que se instruye, que progresen en un ambiente lo más parecido a una situación real; para los corresponsales –que lo ven desde una distancia prudencial– que se familiaricen con el sonido de las armas ligeras, ya que hay gente que nunca antes ha tenido contacto con ellas.
La siguiente estación fue la Academia de Infantería. Su coronel director les saludó y se hizo una foto de familia con el grupo. Les explicó que les habían preparado una exposición estática para que conocieran diverso tipo de armamento, material y vehículos de dotación en las unidades del ET. Desde una pistola y un fusil HK, armas básicas del combatiente, hasta un lanzagranadas LAG-40 o un mortero de 81 mm, pasando por diversos modelos de ametralladora o fusiles de precisión. En el apartado vehículos pudieron conocer de primera mano el carro de combate Leopard (antecesor del español Leopardo y muy parecido a él), el vehículo mecanizado Pizarro, los clásicos TOA M-113 o el de alta movilidad VAMTAC.
Una comida en la residencia de Los Alijares y un silencioso viaje de vuelta en autobús hasta la Escuela de Guerra, puso fin a la jornada. Por la tarde, ya en sus domicilios u hoteles, Morfeo volvió a dar señales de vida. Tocaba descansar para afrontar el último día.
Viernes. Ponencia, panel con corresponsales de guerra y despedida.
Comenzó la jornada con una importante ponencia sobre información pública en operaciones. El jefe de la Oficina de Prensa del ET les informó, entre otros aspectos, del procedimiento a seguir si quieren contactar con un contingente desplegado en zona de operaciones ante una eventualidad, o simplemente para realizar un reportaje.También cómo deben solicitar plaza en alguno de los viajes de prensa que organiza el Ministerio de Defensa a los distintos países donde hay tropas españolas desplegadas.
Después llegó el plato fuerte del día, el panel con conocidos periodistas que han sido corresponsales de guerra. En esta ocasión los invitados fueron José Antonio Guardiola, director del programa de TVE En Portada; Rosa Meneses, enviada especial del diario El Mundo a Oriente Medio y el Magreb y Pilar Bernal, jefa de Internacional de informativos de Tele 5.
Abrió el turno de intervenciones, Guardiola. Apuntó que uno de los mayores tesoros que puede tener un periodista es su credibilidad, y que una guerra es más devastadora de lo que imaginan. También, que la presencia de los medios ha transformado los conflictos radicalmente. Hace unos años el periodista estaba relativamente a salvo, pues a cada bando le interesaba que contara ‘su’ guerra. En cambio, ahora hay zonas en las que imposible entrar por que no se puede garantizar la seguridad, y lo que se sabe es gracias a los informadores locales, o los freelance. Luego, explicó un par herramientas de internet para seguir el desarrollo de los conflictos casi en tiempo real.
Siguió con las intervenciones Rosa Meneses. Les dijo que lo primero que debían saber es si se está realmente preparado para viajar a una de estas zonas, y que, si la respuesta es que no se está, se puede decir que no. Añadió que tras una buena preparación hay que seguir el instinto y el sentido común, y que la seguridad depende, sobre todo, de ellos mismos. También les dio una serie de recomendaciones para la vuelta después de haber permanecido destacados en zona, y señaló que es normal que se tarde un tiempo en adaptarse a la rutina diaria.
Conferencia en las XIII Jornadas de Corresponsales de Guerra
Pilar Bernal les habló sobre la misión del periodista, que consiste en contar lo que ocurre y hablar del sufrimiento de las víctimas, y que no hay que dejarse llevar por la ‘marca personal’. También trató la relación entre militares y periodistas en las zonas de guerra, y concluyó que, aunque a veces los objetivos no coinciden, si se cultiva la lealtad la empatía mutua, la relación suele llegar a buen puerto.
Al final del panel, se abrió un extenso turno de preguntas que hubo que cortar muy a pesar de los asistentes para poder cumplir con la agenda prevista. En un breve acto, el general 2º JEME agradeció el enorme interés que le constaba habían puesto los alumnos y les manifestó su deseo de que las Jornadas les fueran útiles en su vida profesional y personal.
Entrega de diplomas
Tras la entrega de los certificados de aprovechamiento, se dieron por finalizadas las XIII Jornadas para Corresponsales de Guerra.
“La Escuela de Guerra ha conseguido con este curso profesionalizar una formación que hasta ahora solo podía conseguirse a golpes y sobre el terreno. Gracias a ellos, la aventura que supone dedicarse a esto es un poco más segura para todos nosotros”.
Nacho
“Un curso intensivo que debiera de darse en todas las facultades de Periodismo de España. Es un primer acercamiento a cuestiones básicas sobre nuestra propia seguridad. Mi impresión puede resumirse en una palabra: gratitud”.
Gonzalo
“Han sido unas jornadas maravillosas, que a pesar de su brevedad, nos han servido para enfrentarnos con seguridad a nuestro trabajo como corresponsales de guerra y para conocer el trabajo real de nuestro Ejército”.
Beatriz
“Jornadas imprescindibles para todo aquel que quiera contar historias en zonas de conflicto. El Ejército enseña de una manera ágil, amena y práctica aspectos muy útiles para prevenir todo lo posible el riesgo”.
Diego L.
“El curso me ha encantado. Ha sido un placer compartir estos días con militares y ver cómo trabajan y cómo se preparan para realizar misiones en el exterior. Creo que he adquirido muchos conocimientos que me pueden ser útiles en el futuro. Las Jornadas son una oportunidad para relacionarnos con otros profesionales del periodismo y aprender unos de otros sobre la cobertura de conflictos”.
Patricia
“El Curso de Corresponsales es una gran oportunidad para adquirir conocimientos útiles, tanto prácticos como teóricos, sobre cómo trabajar en una zona de conflicto. Además, es una oportunidad para estar en contacto con el Ejército de Tierra y para conocer su trabajo”.
Susana
“El vasto mundo que rodea al Ejército es habitualmente desconocido por la mayoría de la población, incluidos nosotros, los periodistas. Gracias a las Jornadas para Corresponsales los periodistas tenemos la oportunidad de conocer a las personas que forman el Ejército y entender su forma de trabajar, así como también ellos entran en contacto con quienes formamos la prensa. Estas relaciones se estrechan para que cuando nos encontremos en zonas de conflicto los conocimientos adquiridos mutuamente sirvan como un gran punto a favor en nuestros respectivos trabajos”.
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