Archivo de la categoría: Sin categoría

SAÚL CRAVIOTTO, PIRAGÜISTA Y POLICÍA NACIONAL

«Siento admiración,
respeto y cariño
por el Ejército»

Saúl Craviotto
Saúl Craviotto

Saúl Craviotto (Lérida, 1984) sería un hombre normal y corriente si no fuera porque mide 1,92 m, tiene una musculatura perfectamente trabajada y practica a diario un deporte como el piragüismo, en el que ha conseguido 11 medallas en Europeos y Mundiales (cuatro de ellas, de oro); en los Juegos Olímpicos había obtenido hasta ahora dos medallas (oro en Pekín 2008 y plata en Londres 2012), pero este verano ha vuelto de Río de Janeiro con otras dos: oro en K2 200 m (junto a Cristian Toro) y bronce en K1 200 m. Por si fuera poco, compagina la alta competición con su trabajo como agente del Cuerpo Nacional de Policía en Gijón (Asturias), está casado y tiene una niña.

Apenas tenía usted un año cuando su padre lo subió por primera vez a una piragua. ¿No era un poco pronto para comenzar?  

(Risas.) Mi padre practicaba el piragüismo y quiso hacerse así una foto conmigo. Luego, por supuesto, supongo que me dejaría en la orilla. En Lérida hay mucha afición por este deporte y, de hecho, mi padre sigue practicándolo. Para mí, esa es una foto muy bonita, porque refleja que llevo toda la vida subido a una piragua.

A los 15 años, usted tuvo que dejar su ciudad, su familia y sus amigos para poder dedicarse de lleno al piragüismo…

Sí, fue un momento bastante complicado en mi vida, pero mis padres fueron quienes lo pasaron peor, sobre todo mi madre. Yo, al fin y al cabo, iba a Madrid a vivir una experiencia nueva, a conocer a la Selección Española, y fue algo fantástico. En estos casos, al principio siempre puede que lo pases mal, pero luego te acostumbras y, sobre todo, ahora veo que aquello valió la pena. Mis padres también están muy contentos.

En 2008 acudió a los Juegos Olímpicos de Pekín y logró su primera medalla de oro (en K2 500 m, con Carlos Pérez). ¿Qué recuerdos tiene de aquel primer gran éxito deportivo?

Era la primera vez que iba a unos Juegos Olímpicos, así que para mí todo resultaba nuevo y sorprendente, recuerdo que la Villa Olímpica era muy bonita… Y encima fue llegar y conseguir un oro, que es lo máximo a lo que puede aspirar un deportista. Yo no me lo creía, tenía la sensación de estar como en una nube y no fui realmente consciente hasta que llegué a España y vi todo el interés que había despertado en los medios de comunicación. Cuando estábamos en Pekín, Carlos y yo todavía no éramos conscientes de lo que habíamos hecho.

Oro olímpico en K2 200 m (junto a Cristian Toro) y bronce en K1 200 m.
Oro olímpico en K2 200 m (junto a Cristian Toro) y bronce en K1 200 m.

Después vendrían los Juegos Olímpicos de Londres y, sobre todo, los de Río de Janeiro. ¿Esperaba volver de Brasil con dos nuevas medallas?

La verdad es que no. Yo contaba con la de K2, aunque no sabía si conseguiríamos el oro. Este deporte no es como la gimnasia rítmica o la natación sincronizada, en que hay unos jueces que dan una puntuación y puede ser una decisión subjetiva. Aquí se pone en marcha un cronómetro y tú sales y tienes que llegar a la meta en el menor tiempo posible. Es algo totalmente objetivo. Yo sabía que, para conseguir medalla, teníamos que estar entre 31,6 y 31,3, aproximadamente, y cuando entrenábamos hacíamos esos tiempos. Siempre pueden pasar cosas como que haya viento, que ese día te levantes mal o que no hayas dormido bien… pero estábamos fuertes como tiros. Sin embargo, en K1 el crono era más irregular y había días que me salía todo muy bien y otros que no tanto, así que no tenía muchas esperanzas de ganar esa segunda medalla.

Para alcanzar el éxito deportivo, son necesarias muchas horas de entrenamiento, un sacrificio constante para estar siempre al máximo nivel… ¿Esa es la cara oculta de la alta competición?

Lo cierto es que son días duros y, a lo largo del año, afrontas muchas circunstancias: pasas frío en invierno y calor en verano, sufres lesiones… Es muy sacrificado para luego jugártelo todo en medio minuto. Al final, la sensación que tienes es que estás cuatro años preparándote para una prueba muy corta, y además con mucha presión en todos los sentidos. Menos en el familiar, en todos: en el aspecto económico, porque nos jugamos las becas que recibimos; en el aspecto de los patrocinadores, porque queremos responder a la confianza que ellos depositan en nosotros, etc. Si consigues una medalla, sabes que vas a salir en todas las portadas, pero si quedas cuarto no te llama nadie. Es una presión increíble saber que tienes que hacerlo bien o que, de lo contrario, se acabó todo.

¿Cuáles son sus próximos objetivos? ¿Piensa ya en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020?

Tengo claro que mi objetivo es ir a Tokio, porque, si no, no seguiría. Hay que saber cuándo retirarse, decir “hasta aquí he llegado”, cerrar una etapa en tu vida y abrir otra. Yo quiero retirarme bien y, si sigo adelante, es porque creo que en Tokio puedo obtener unos buenos resultados. Pero claro, antes tienes que tener otros objetivos. No puedes pensar solo en lo que harás dentro de cuatro años, porque entonces la motivación decae. Tienes que pensar en los Europeos y los Mundiales. Como no te lo plantees año a año, es muy complicado.

Pasando al aspecto profesional, ¿por qué ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía?

Tengo familiares policías y siempre quise ser o policía o bombero, así que en cuanto pude me preparé la oposición, y la aprobé a la primera (con 19 años). Quise hacerlo rápido también porque veía compañeros piragüistas que se retiraban sin estudios ni trabajo, y no quería que me sucediera lo mismo después de estar entrenado toda mi vida y representando a España de aquí para allá.

Piragüista y Policía Nacional
Piragüista y Policía Nacional

¿Ha tenido algún contacto con el Ejército de Tierra? ¿Qué opinión le merece su labor?

Conozco a muchos militares y tengo compañeros de equipo que han entrado en la Academia General Básica de Suboficiales o que quieren entrar en ella. Las Fuerzas Armadas, como la Guardia Civil o el Cuerpo Nacional de Policía, están para servir al Estado y a los ciudadanos. Mi opinión sobre el Ejército de Tierra es la mejor del mundo: siento admiración, respeto y cariño por la inmensa labor que los militares hacen por nosotros. Y yo, como ciudadano, les doy las gracias.

UN VETERANO DE RÉCORD GUINNESS

El pacense Francisco Núñez cumple 112 años recordando su paso por las filas del Ejército de Tierra y la estancia en África, tras el desembarco de Alhucemas

Francisco Núñez cumple 112 años recordando su paso por las filas del Ejército
Francisco Núñez cumple 112 años recordando su paso por las filas del Ejército

Es curioso cómo la memoria a veces nos juega malas pasadas y no conserva todo lo que nos gustaría retener en ella, mientras que otras conseguimos detallar hasta lo más irrelevante, aunque hayan pasado decenios… Es lo que le pasa a Francisco Núñez Olivera, de Bienvenida (Badajoz), que el 13 de diciembre cumple 112 años —es el hombre más viejo de España y el tercero más viejo del mundo—. Tras 90 años de su paso por el Ejército de Tierra aún puede revivir aquellos días en el Rif…

Francisco entra en la caja de reclutas de Zafra el 10 de agosto de 1925 (días más tarde le entregarían su cartilla de filiación, que aún conserva). Unos meses después (el 29 de marzo de 1926) se incorpora al Regimiento de Infantería “Serrallo” nº 69, de guarnición en Ceuta, donde jura Bandera en mayo y comparte experiencias de todo tipo en una región exótica, desconocida y peligrosa para tantos quintos que cumplían allí su servicio militar obligatorio.

Francisco Núñez recibió su cartilla militar en Bienvenida el 31 de agosto de 1925
Francisco Núñez recibió su cartilla militar en Bienvenida el 31 de agosto de 1925
Cartilla militar nº1212794
Cartilla militar nº1212794

La situación en la zona, tras el desembarco de Alhucemas y la detención de Abd-el- Krim, era más favorable para los españoles, pero distaba mucho de ser tranquila, pues el desarme de las cabilas en unos casos era más complicado que en otros y se exigía una actuación firme y enérgica de las tropas españolas y francesas (cada una en su área de influencia). Las incursiones eran frecuentes y se fue ganando terreno poco a poco. Allí llegó Francisco y pudo vivir, con la inocencia de sus 21 años (como tantos otros jóvenes españoles), la incertidumbre de la espera de un ataque, la crueldad de los enfrentamientos y la manera en que combatían los oriundos de la zona… «Allí había mucha tela», comenta al rememorarlo.

Su compañía estuvo destacada en Tasarines, donde sufrieron un ataque enemigo en la defensa de la posición de Ocbada.

No obstante, la sensación que más impregna aquellos recuerdos es la del compañerismo, la lealtad, las enseñanzas de su mando de unidad, que fue como un segundo padre para él… Y tal fue su cariño por esta vida, que ha comentado a quienes le conocen que le hubiera gustado quedarse de militar. Sin embargo, en esa época era normal que el futuro laboral lo marcara la tradición familiar.

Así pues, tres años después de empezar —la mili solía tener esa duración— se licenció y comenzó a trabajar de jornalero en el campo familiar, donde tenían sembrados cereales, viñas y olivos; al acabar la jornada, parada “obligatoria” en el casino, que es donde se fraguaban las amistades. En su juventud se ganó el apodo de El Marchena, pues él, bastante coqueto, en una ocasión se compró un abrigo del estilo de los que llevaba el famoso cantaor sevillano Pepe Marchena y, ya se sabe, en los pueblos no hace falta más para que te pongan un mote…

Hubo un paréntesis en su vida de agricultor: cuando el 8 de agosto de 1936 cayó Bienvenida, lo movilizaron hasta el final de la Guerra Civil, y se ocupó de vigilar la línea férrea Mérida-Los Rosales, para evitar la colocación de cargas explosivas que la inutilizaran.

En la actualidad, sus hijas María Antonia y Milagros, de 80 y 77 años respectivamente, le cuidan; especialmente la primera, que es soltera y vive con él. Otros dos hijos y su mujer fallecieron hace años. Es el precio de vivir tanto tiempo, ver a tus seres queridos marcharse para siempre…; la parte positiva, tener multitud de anécdotas que contar a tus descendientes, así como poder comparar, con la madurez que dan los años, cómo eran las cosas antes y cómo son ahora. Y es que, aunque nosotros ya estemos acostumbrados, para muchas personas que superan los 100 años saber si mañana lloverá no deja de ser algo casi mágico.

El truco para vivir tanto no lo sabemos, pero en el caso de Francisco parece que tiene algo que ver el trabajo en el campo, la tranquilidad de las zonas rurales o una alimentación basada en verduras y legumbres. De momento, está a punto de cumplir 112 años, así que: ¡Muchas Felicidades!

 

CHARLES RAGSDALE

Esta y otras historias no están pasando desapercibidas gracias a Charles Ragsdale, un fotógrafo estadounidense y autor del proyecto Generaciones, un ensayo fotográfico que consiste en hacer retratos de españoles mayores de 105 años junto a su descendiente más joven. De este modo quiere dejar el recuerdo de 26 personas, de diferentes comunidades autónomas, que superan los 105 años de edad —hay un total de 232 en España—. F. Javier Rodríguez (historiador y cronista oficial de Bienvenida) escribirá los textos de un libro que complementa la exposición.