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ENTREVISTA A… GUILLERMO PÉREZ-TOMÉ

Con la ciencia ficción puedes crear un mundo nuevo desde cero

Miguel Renuncio / Madrid

Guillermo Pérez-Tomé (Madrid, 1986) aspira a convertirse en un referente de la literatura de ciencia ficción en español gracias a su cuarta novela, El paraíso de Travis. Este ingeniero informático, apasionado del cine y los videojuegos, ha creado una trepidante historia ambientada en un futuro lejano, con la que explora los límites de la libertad humana y el destino.

¿Por qué decidió escribir ciencia ficción? Siempre me ha llamado la atención la complejidad de este género literario, que te obliga a crear un mundo nuevo desde cero. No ocurre lo mismo con la fantasía épica o la novela histórica, donde gran parte del trabajo ya lo tienes hecho, porque es fácil acceder a recursos para saber cómo se vivía en la Edad Media o en cualquier otra época. He visto muchas películas, he jugado a muchos videojuegos, y siempre me han gustado las historias que proponen modelos de sociedad avanzados en el futuro, con nuevas tecnologías, nuevos tipos de armamento, etc.

¿Cuáles son sus autores de ciencia ficción favoritos? Yo suelo citar a Poul Anderson, creador de una saga llamada La patrulla del tiempo, que a mí me fascinó. Es un autor con una gran trayectoria, ganador de varios premios Nébula. Por supuesto, clásicos como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Frank Herbert también me han marcado mucho. Gracias a ellos descubrí que, más allá del entretenimiento, la ciencia ficción te permite plantear debates de todo tipo y establecer un diálogo sincero y honesto con el lector.

¿Qué diferencia a El paraíso de Travis de sus tres obras anteriores? Al principio de tu carrera como escritor, lo primero que haces es contar aquello que llevas dentro, aquello que siempre has querido contar. Eso es lo que me ocurrió con mis tres primeras novelas, que forman la trilogía Domus. Cuando ya te vacías de esa necesidad, es cuando verdaderamente empiezas a escribir. Con El paraíso de Travis he sentido la libertad de no tener nada atascado en la cabeza.

¿De qué trata esta novela? Ambientada en el siglo XXVIII, El paraíso de Travis muestra al último funcionario en conseguir una plaza en la última institución pública de la Pangea Federal. Se trata del archipiélago de Ifkamhar, una penitenciaría en el espacio compuesta por cinco gigantescas esferas huecas con un sol artificial en su interior, donde los seres humanos más peligrosos cumplen condena antes de pasar a vivir en la nueva sociedad que habita dichas colonias. Poco a poco, el protagonista, llamado Moerlin Eckard, se da cuenta de que su presencia en Ifkamhar trasciende su mera dedicación vocacional. Además, no viaja solo, ya que le acompaña un pasajero interno: una conciencia artificial individual implementada en su cabeza, una especie de voz interior con la que dialoga.

Usted mismo ha creado una aplicación móvil para esta novela. ¿Cuál es su función? A lo largo de los capítulos, el lector se va encontrando una serie de códigos QR, que, al escanearlos, le permiten acceder a un glosario con los términos específicos que van apareciendo en la novela. De este modo, he evitado recurrir a los habituales pies de página. Esta aplicación tiene otras funcionalidades, entre las que destaca la emulación de una red social descentralizada con la cual los lectores pueden ir comentando la novela. Nadie puede hacer spoiler, porque solo ves los comentarios de otros lectores que van por el mismo capítulo que tú.

La ilustración de portada es obra de Irene Martínez Loreiro. ¿Qué representa? Es un momento épico de la novela, que aparece descrito en el capítulo “La batalla de los reptiles”, cuando la nave Chrysopelea, de las fuerzas militares de la Pangea Federal, atrapa a la nave Gecko, del pirata espacial Ragnarok.

¿La ciencia ficción es para todo el mundo o solo para frikis? Es para todo el mundo, y yo me he propuesto acercar este género a los lectores de una forma amigable para que vaya ganando puestos en el ranking. Hay que desterrar falsos mitos, ya que cualquiera puede disfrutar a lo bestia de la ciencia ficción.

¿Qué libro recomendaría a nuestros lectores? En primer lugar, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, que es un clásico del género; y en segundo lugar, El problema de los tres cuerpos, de Liu Cixin, que ha tenido mucho éxito en los últimos años. Hay una gran cantidad de clásicos reeditados, que se disfrutan como el primer día, y también obras nuevas muy interesantes.

¿Y una película o serie que le guste? A mí me fascina la saga Matrix, de las hermanas Wachowski, por su mezcla entre kung-fu y futuro. De hecho, en El paraíso de Travis también aparecen artes marciales. Además, recomendaría la serie

Battlestar Galactica, en su versión de 2003. Está protagonizada por Edward James Olmos, un gran actor, y cuenta la historia de la humanidad en busca de la Tierra, huyendo de una raza de cíborgs llamados cylons. El paraíso de Travis se inspira también mucho en esta serie.

¿Ha tenido alguna relación con el Ejército de Tierra? ¿Cuál es su opinión sobre la labor que realizan los militares? Siento admiración y agradecimiento hacia las Fuerzas Armadas, porque creo que desempeñan una labor muy noble, ya que están ahí para ayudarnos y protegernos. He conocido a algunos militares del Ejército de Tierra y también he tenido la oportunidad de visitar el Museo del Ejército, en el Alcázar de Toledo.

El mago más castrense

Un militar de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra ha forjado una amplia trayectoria como mago desde que tenía 16 años

Felipe Pulido / Madrid

El teniente coronel Robredo ejerce como profesor en la Escuela de Guerra del Ejército, en Madrid. Sin embargo, con un poco de salsa, entrenamiento, algo de gracia y algunos juegos de magia, que él mismo ha personalizado, es capaz de pasar de militar a mago en solo cuestión de segundos.

Esta faceta es conocida por muchos en la institución, ya que el protagonista de esta historia, no solo no lo esconde, sino que tampoco duda en coger la baraja de cartas y dejar sorprendidos a sus compañeros.

No es algo casual, ni esporádico. Todo empezó cuando tenía 16 años y el mago Juan Tamariz logró hechizarle mientras lo veía en la televisión. Rápidamente compró su primer libro de magia y empezó a dar sus primeros pasos.

Aquello marcó el inició de una larga trayectoria, en la que este gaditano ha realizado cerca de 800 actuaciones. Ya en sus años de cadete en la Academia General Militar, en Zaragoza, realizaba algunos juegos de magia frente a sus compañeros, con los que captaba su atención y les servía de entretenimiento.

Durante su primer destino, en Melilla, en el empleo de teniente, se encontró con el mago Alfonso Ríos, que realizaba el servicio militar en la Ciudad Autónoma. También conoció en esta estancia a Emilio García Alemany, con quien mantiene buena amistad y colaboraciones.

En esta etapa, el entonces teniente, realiza interpretaciones ante el público en pubs y otros locales de ocio, incluso ya de forma habitual en algunos de ellos. Proseguirá en esta faceta con su cambio de destino a Badajoz, donde seguirá desarrollando cada vez más sus destrezas y habilidades.

Y llegaron las misiones en el exterior, cinco en diez años, que no le hicieron detener el ritmo. «Cuando estás desplegado todo tiene su momento, y vi que a los compañeros les gustaba lo que yo realizaba», explica el teniente coronel.

Aprovechaba los ratos más tranquilos para hacer disfrutar al personal, pero la cosa no quedó ahí: «durante las misiones en Bosnia actué en colegios y orfanatos ante niños que habían perdido a su padre durante la guerra», recuerda.

En 2011, se inscribe como socio en el Círculo Mágico de Madrid, que forma parte de la Sociedad Española de Ilusionismo.

En el ámbito del Ejercito ha actuado en diferentes lugares, ha amenizado reuniones de trabajo, en centros deportivos y de ocio militares y, también, en comidas y cenas.

Actualmente, como profesor en la Escuela de Guerra, utiliza las técnicas que le aporta esta faceta  para captar la atención de los alumnos: «la magia y la labor como profesor tienen puntos en común y a mí, personalmente, me ayuda a mantener la atención de la audiencia, o que pierdan el miedo escénico», apunta.

Precisamente, la labor de docente ha sido la que le ha empujado a volcar todo su trabajo en el libro Magia en clave de aficionado, que se presentará el 14 de noviembre, en la Residencia Logística Militar “Infante Don Juan”, en Madrid. Está compuesto de dos volúmenes, con 16 juegos personalizados, un número que recuerda la edad con la que él empezó. «Aquí no hay trucos», recuerda, a lo que añade que todo son juegos de magia.

Y entre todos ellos, está el más especial: Mi reloj personal. Inspirado en un conocido juego de cartas, tiene un significado muy importante, ya que va dedicado a un teniente diplomado en montaña, que perdió la vida en 1993 durante una  marcha militar. Para este juego utiliza el mismo reloj del  militar fallecido. Cada vez que lo representa, la magia de la tierra conecta de una manera muy especial con la del cielo.

El teniente coronel recuerda que es solo un aficionado, y que no se dedica profesionalmente a ello, pero, a veces, la magia está en las pequeñas cosas y arrancar unas pocas sonrisas es el mejor hechizo para la felicidad.