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DE ISLA EN ISLA

Texto: Selene Pisabarro / Madrid

Fotografías: Stte. José Hontiyuelo (DECET)

La labor del Ejército de Tierra se extiende no solo a lo largo de toda la península, también en las islas, archipiélagos y las ciudades autónomas. En el caso de las Islas Canarias, cuenta con unidades encuadradas en el Mando de Canarias (MCANA), la Inspección General del Ejército (IGE), la Fuerza Terrestre, el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica (JCISAT) y el Instituto de Historia y Cultura Militar (IHCM).
El MCANA es la unidad que engloba un mayor número de militares de Tierra. En él se encuadran la Brigada (BRI) “Canarias” XVI, el Regimiento de Guerra Electrónica nº 32, el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 94 y el Batallón de Helicópteros de Maniobra (BHELMA) VI.
Es un Mando que cuenta con algunas peculiaridades. Una de ellas es que también engloba las Comandancias de Baleares, Ceuta y Melilla. Otra, que es también Mando Operativo Terrestre —dependiente del Estado Mayor de la Defensa—, con el cometido de tener «la presencia, la vigilancia y la disuasión de Ceuta, Melilla, el archipiélago canario, el Peñón de Vélez de la Gomera y los archipiélagos de Alhucemas y Chafarinas, en el norte de África», explica el jefe del Mando de Canarias, teniente general Julio Salom.

El teniente general Salom es jefe del MCANA


Dentro de la organización de Tierra, hay unidades que dan respaldo a otras en estas islas, como la Agrupación de Apoyo Logístico nº 81 —perteneciente a la Brigada Logística—. En el caso de la 5ª Subinspección General del Ejército —de la IGE— cuenta con Unidades de Apoyo a la Proyección en las islas no capitalinas, Residencias Logísticas Militares y Unidades de Servicios de Bases y Acuartelamientos.
También se ubica el Batallón de Transmisiones VI/22 —perteneciente a la JCISAT—, la Jefatura de Apoyo a la Preparación de Canarias —gestiona el Campo de Maniobras y Tiro de Pájara—, y el Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias —del IHCM—.

El Ejército de Tierra cuenta con unidades y destacamentos en todas las Islas Canarias

LA IMPORTANCIA DEL CMT DE PÁJARA

El Campo de Maniobras y Tiro (CMT) de Pájara (Fuerteventura) —encuadrado en el MADOC— es el lugar idóneo para que el personal perfeccione su instrucción a un mayor nivel. «Es nuestro pulmón para el adiestramiento», asegura el teniente general Salom. Su terreno abrupto y el clima cálido recuerdan a algunos países donde el Ejército de Tierra está desplegado. Esta isla tiene algunos factores diferenciadores, como el viento o la desviación magnética de la tierra, lo que obliga a adaptar los requerimientos de cada maniobra.

En el caso de la Brigada “Canarias” XVI, sus unidades se encuentran en las islas de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. Esto obliga a que el traslado entre islas sea constante. «Lejos de ser una desventaja, se convierte en un potenciador de la cultura de liderazgo y la iniciativa en el Mando Orientado a la Misión. Es lo que hace que los mandos tengan que emplearse a fondo con todas las capacidades que tienen a su disposición en cualquiera de las islas», asegura el jefe de la BRI XVI, general Esteban.
Uno de los últimos ejercicios que se han realizado ha sido el del Batallón “Ceriñola”, del Regimiento “Canarias” nº 50, entre el 25 y el 29 de septiembre. Consistió en una operación de combate convencional, para la que se formó un grupo táctico, con base en una unidad de Infantería —como es el “Ceriñola”—, con el apoyo de personal del Batallón de Zapadores XVI y del Regimiento de Artillería de Campaña nº 93. Como parte de los ejercicios de fuego real, efectuaron tiro con morteros y con Spike. Además, esta actividad sirvió para la preparación del personal que desplegará en las próximas semanas en la operación “Apoyo a Irak”.

El Campo de Maniobras y Tiro de Pájara permite el tiro con misil Spike

CADA PRUEBA, UN TRIUNFO

El Regimiento “Tenerife” nº 49 organiza anualmente el campeonato cívico-militar “Crossfast”, en colaboración con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. En 2023, la 10ª edición se celebró el 24 de septiembre, con más de 700 participantes. «Para Santa Cruz, es un acontecimiento que ya está en nuestro calendario con letras destacadas. Fue una idea que nació en el Ejército de Tierra y que el Ayuntamiento apoya totalmente. Es un encuentro cívico-militar y, desde nuestro punto de vista, solo tiene cosas positivas para la ciudad», asegura su alcalde, José Manuel Bermúdez.Esta competición destaca por el alto nivel de exigencia física de los atletas. Se puede competir en dos distancias —7 o 10 kilómetros— y a nivel individual, por parejas o por equipos —tanto femeninos y masculinos, como mixtos—. A lo largo y ancho del acuartelamiento de Hoya Fría, se sitúan los diferentes obstáculos y pruebas: carga de petacas, de ametralladora MG o de sacos terreros; paso de cubas de agua, alambrada, pista de aplicación, empuje de un Vehículo de Alta Movilidad Táctico o arrastre de una rueda.Como novedad, este año se ha abierto la modalidad “Can”, por petición de muchos participantes. En un recorrido específico de tres kilómetros, los perros —acompañados por sus guías—, deben superar 10 obstáculos y dos pruebas.

El paso de alambrada es una de las pruebas más difíciles para los atletas

La dureza de la competición «Crossfast» requiere un alto nivel de preparación física

UN APOYO EN CUALQUIER PUNTO

Las Unidades de Apoyo a la Proyección (UAPRO) facilitan el despliegue del personal del Ejército de Tierra, las Fuerzas Armadas o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que se desplaza por diferentes motivos: ejercicios, actividades, emergencias… Tienen la misión del mantenimiento de unas instalaciones fijas donde no hay una guarnición permanente.
En Canarias, se localizan en La Gomera, La Palma, Lanzarote y El Hierro, y dependen de la 5ª Subinspección General del Ejército (SUIGE). Por eso, se vuelve imprescindible el vuelo con las aeronaves HU-21 Superpuma y Agusta-Bell 212 —del BHELMA VI— a la hora de trasladar al personal entre islas por vía aérea.

Los helicópteros HU-21 Superpuma y Agusta-Bell 212 permiten la movilidad entre islas


Así sucedió hace dos años durante la erupción del volcán “Cumbre Vieja”, en La Palma, o los incendios de La Gomera y Tenerife durante este verano. «Desde el primer momento alojamos a todas las unidades de la Unidad Militar de Emergencias, Brigadas Forestales, Cruz Roja… También adecuamos las instalaciones para la gente desplazada, aunque finalmente no fue necesario», recuerda el jefe de la 5ª SUIGE, coronel Boudet.
La cooperación con las autoridades civiles ha sido siempre muy estrecha y más en situaciones de emergencias, en las que se ponen a disposición todos los medios. Fruto de la colaboración entre el Ministerio de Defensa y el Gobierno de Canarias, despliega un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento en los acuartelamientos.

Vista aérea de ka colada de lava de «Cumbre Vieja»

Las Unidades de Apoyo a la Protección facilitan al despliegue del personal en las islas no capitalinas

LA INSULARIDAD
El Ejército tiene la complejidad añadida de que sus unidades se encuentran en diferentes islas. Por eso, el apoyo que ofrecen las UAPRO se vuelve fundamental. Proporcionan servicios de cocina, aseos, dormitorios, aulas, armerías…
También cuentan con campos de tiro, helipuertos o zonas para aparcar los vehículos o guardar los materiales. De esta forma, las unidades desplazadas pueden concentrar sus esfuerzos en la actividad encomendada. En la UAPRO «Cristóbal Colón» (La Gomera), hasta septiembre, más de 200 militares han pasado por sus instalaciones.

La UAPRO «Cristobal Colón«, en la Gomera

LA HISTORIA MILITAR DE CANARIAS

A finales del siglo XIX se construyó uno de los fuertes más emblemáticos de la defensa terrestre de Santa Cruz de Tenerife. Por entonces, en el Fuerte de Almeyda se localizaban las baterías artilleras, pero ahora, sus muros albergan la historia de esta isla gracias al Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias. El archivo intermedio militar, la biblioteca y el museo recuerdan a sus visitantes las hazañas y batallas en las que participaron tanto los militares como los ciudadanos. Resaltan la gesta del 25 de julio de 1797 o la historia del Regimiento “Canarias” nº 50, además de una exposición de vehículos y helicópteros.

En Santa Cruz de Tenerife se ubica el Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias

LA GESTA DEL 25 DE JULIO DE 1797
Todos los 25 de julio se conmemora en la isla la victoria de la batalla de Santa Cruz de Tenerife sobre las tropas del contralmirante Horatio Nelson, en 1797. Entre los planes del inglés estaba ocupar todo el territorio canario, empezando por esta isla. Al mando de una escuadra compuesta por 9 barcos y casi 4.000 marinos, desembarcó en el puerto. Sin embargo, no contaba con la defensa del comandante general de Canarias, Antonio Gutiérrez, que salió a las calles con 1.600 hombres para defender su ciudad. No solo consiguió detener a los británicos y vencer a Nelson, sino que, sin saberlo, protagonizó una de las páginas más gloriosas de la historia canaria.

La gesta se recrea en las calles de Santa Cruz


Durante tres días, la Asociación histórico-cultural “Gesta del 25 de julio de 1797” —en la que también participan militares en activo y en la reserva— representa, desde 2008, los momentos clave de esta contienda. Termina con la firma de la capitulación británica, con un acto al que acuden autoridades civiles y militares de la isla.
También se recrea la vida de un campamento militar, donde no falta ningún detalle, incluso los uniformes de las diferentes guarniciones que lucharon: por la parte española, la Milicia provincial, la Real Artillería y el Batallón de Infantería “Canarias”; y por la británica, la Infantería de Marina.

También se recrea la vida de un campamento militar

Turistas y autóctonos no se pierden esta representación. Una forma más de fomentar la Cultura de Defensa, porque da a conocer otra parte de la historia militar, en la que los canarios jugaron un papel fundamental.

CUANDO EL EJÉRCITO ABRE PASO A LA UME

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

Fotos: DIIN

Ingenieros Politécnicos del Ejército se integran en los equipos de la UME movilizados en grandes terremotos y son los primeros en acceder a los edificios colapsados.

Los primeros minutos de trabajo del oficial del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra (CIPET) desplegado junto a la Unidad Militar de Emergencias (UME) en una zona devastada por un terremoto de gran magnitud son esenciales. De sus decisiones dependerán tanto la seguridad del resto del equipo de Búsqueda y Rescate en Zona Urbana (USAR) —Urban Search and Rescue, por sus siglas en inglés—, conformado por personal de un batallón de la UME, como de los supervivientes atrapados bajo los escombros. El ingeniero CIPET del Ejército de Tierra especializado en estructuras colapsadas es el primero en entrar en la edificación dañada, y será el responsable de estudiar su comportamiento, los accesos y salidas más seguros, así como los trabajos técnicos a realizar para estabilizar su estructura, antes de que entre el resto del equipo.

Los equipos USAR están englobados en la organización INSARAG (International Search and Rescue Advisory Group), un grupo asesor internacional que gestiona las operaciones de búsqueda y rescate en grandes catástrofes. INSARAG forma parte de Naciones Unidas y está integrado por más de 80 países y organizaciones, que acuden en apoyo de sus miembros cuando lo soliciten. En España, estos equipos son aportados por la UME —cada uno de los cinco Batallones de Intervención en Emergencias (BIEM) cuenta con un equipo USAR susceptible de ser activado— y por ERICAM, la unidad especial de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid.

Estos equipos especializados se tipifican según las capacidades que puedan aportar, de acuerdo a los estándares establecidos por INSARAG. Actualmente, la Unidad Militar de Emergencias no tiene ingenieros en plantilla y es el Ejército de Tierra el que aporta a la UME esta capacidad.

«Los ingenieros CIPET especializados en Construcción se convierten así en un elemento capacitador de los equipos USAR de la UME», explica el capitán Pajares, del Centro de Proyectos de la Dirección de Infraestructura (DIIN) del Ejército, para quien este apoyo es muy enriquecedor para ambas partes, ya que los ingenieros politécnicos del Ejército aportan sus conocimientos a la UME y esta les ofrece formación por parte de especialistas de «altísimo nivel, muy preparados y conocedores de este tipo de emergencias».

UNA COLABORACIÓN VOLUNTARIA

Se trata de una colaboración voluntaria y permanente que nació casi a la vez que la propia Unidad Militar de Emergencias, por el año 2007, y que se amplió y formalizó gracias a la iniciativa de la Dirección de Infraestructura, desde la que se decidió darle un impulso. «Al principio, la UME solo contaba con la ayuda de un ingeniero del Ejército del Aire y del Espacio destinado en ella, con mucha experiencia, y que lleva mucho tiempo trabajando allí, pero se vio que esta capacidad era insuficiente y decidimos brindar nuestro apoyo», explica el general Joaquín de la Torre, jefe de la DIIN del Ejército de Tierra.

El Ejército ha desplegado por primera vez en apoyo de la UME durante el terremoto de Turquía

Hoy en día, este servicio está perfectamente integrado dentro de las funciones de los oficiales CIPET, al margen de sus tareas habituales. Existe un turno de trabajo rotatorio entre todos los ingenieros politécnicos de cada una de las cuatro Comandancias de Obras penin- sulares y del Centro de Proyectos de la DIIN, que se van alistando de dos en dos —un titular y un imaginaria— y que se encuentran disponibles en todo momento para integrarse con un equipo USAR de la UME, si este es solicitado. Cada mes, entra de guardia un batallón de la UME, y un oficial CIPET del Ejército de Tierra está adscrito a él.

Esto es lo que le ocurrió al capitán Navas, destinado en el Destacamento de Granada, quien desplegó en Turquía con la UME cuando se produjo el terremoto, en febrero pasado. El capitán Navas recibió el preaviso de activación por parte del responsable del BIEM II, situado en la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), al que está adscrito, y en cuestión de horas despegó junto al contingente movilizado rumbo a Adana. «Esta fue, además de mi primera operación real con la UME, la primera en la que un integrante de la Dirección de Infraestructura del Ejército de Tierra es desplegado en apoyo a un equipo USAR», señala el capitán Navas. «Para mí, ha sido gratificante, sin olvidar la tragedia a la que nos enfrentábamos, el hecho de poder desarrollar los años de preparación tan específica así como participar, junto al resto de componentes del equipo, en el rescate de dos niños y de su madre y volver a casa con la satisfacción del deber cumplido», añade.

Para poder activarse en todo momento, el oficial CIPET no deja de prepararse. Junto a la UME, realiza una semana de formación al menos una vez al año. La última de estas jornadas ha tenido lugar antes del verano en Zaragoza, donde los oficiales CIPET han puesto en práctica sus conocimientos sobre las ruinas de un hotel, donde han ido indicando a sus compañeros los apuntalamientos, desescombros o construcciones a realizar. «Realmente hay que estar siempre preparado. La tierra puede temblar en cualquier momento», afirma el capitán Navas.