«Rugby, una escuela de valores»
Texto: Ana Vercher / Madrid
Fotos: Cap. Gómez
El rugby es un deporte que ha ido ganando cada vez más adeptos en todo el mundo. Desde que a mediados del siglo XIX se formalizó su primer reglamento en Reino Unido, su evolución ha sido constante y aunque en España su práctica no estaba tan extendida como en otros países, en los últimos años se ha ido popularizando, sumando cada vez más seguidores.
El capitán Gómez, destinado en la Academia General Militar (AGM) de Zaragoza, es uno de esos aficionados que se enganchó al rugby con apenas 18 años. «Comencé en mi primer año en la universidad, animado por unos compañeros. En aquel momento no lo conocía demasiado, porque venía de jugar balonmano, pero enseguida me enamoré de este deporte. El compañerismo, la abnegación por el bien común y el apoyo constante al compañero son aspectos que me marcaron desde el inicio», explica el capitán Gómez.
Desde entonces, el rugby le ha acompañado a lo largo de los años, incluso en su faceta profesional: «Ingresé en las Fuerzas Armadas en 2014 y en 2016 comencé con el rugby militar, al entrar en la AGM. Fue muy ilusionante y todo un reto participar en mi primer Campeonato Nacional Militar en Puerta de Hierro (Madrid), el cual ganamos al equipo de Montaña en la final», recuerda el capitán. Y es que para él, son evidentes los valores compartidos entre la milicia y este deporte, como la cohesión, abnegación, trabajo en equipo, compañerismo o espíritu de sacrificio. «Todos están presentes, tanto en el rugby, como en la vida militar. Es más, diría que el «espíritu de la General», que tanto inculcamos a nuestros futuros oficiales, se vive intensamente en este deporte». Incluso asegura que sirve como complemento a su formación, ya que desde el primer día se nota una mejora en el compañerismo. «El rugby es una auténtica escuela de valores que ayuda a formar mejores líderes, mejores compañeros y mejores oficiales», asegura el capitán Gómez.
No obstante, aunque son muchas las bondades de este deporte, no hay que olvidar que es una práctica muy exigente tanto física como mentalmente, no pudiendo bajar los brazos ni un segundo. Tanto es así que «una carrera de tu compañero que no acompañas o una acción defensiva en la que llegas tarde, puede echar por tierra el trabajo de todo un grupo. Esa responsabilidad colectiva también lo asemeja mucho al entrenamiento y la mentalidad militar».
En cualquier caso, las diferencias entre un equipo militar, como el de la AGM, y uno civil son mínimas, y el hecho de que cada vez sea un deporte más reconocido les ha permitido dar un salto de calidad importante. «Casi todos los eventos de la selección absoluta en España llenan el Estadio Central de la Universidad Complutense (Madrid), y la final de la Copa del Rey se ha jugado con estadios llenos como el José Zorrilla (Valladolid). En el ámbito militar, nos sentimos muy arropados, como se vio en el último partido contra Países Bajos, con una grada entregada desde el principio», asegura el capitán Gómez, quien tiene una dilatada experiencia en diversos equipos, tanto en el ámbito civil como militar. «He tenido la oportunidad de jugar a nivel territorial en Aragón y Andalucía, participar en la liga universitaria portuguesa durante mi Erasmus y participar en un Europeo Universitario de Rugby, un evento de gran nivel competitivo y personal. También he disputado numerosos torneos de rugby 7 y rugby playa en el ámbito civil. En el plano militar, he jugado el Campeonato Nacional Militar con la AGM y la Brigada «Guzmán el Bueno» X, teniendo el honor de liderar la selección española militar en el último año. Actualmente, también llevo los equipos de rugby de la AGM como entrenador y responsable».
Sin duda, se trata de un deporte que le ha dado grandes satisfacciones, por ello no duda en animar a probarlo a todo aquel que sienta curiosidad, invitándole a que se informe dentro de su unidad. Asimismo, no olvida los próximos retos deportivos que tiene por delante: con la selección militar, el futuro partido contra Países Bajos en su casa; con la AGM, seguir formando en valores a través del rugby y hacer que los cadetes sigan creciendo año tras año, algo que no es fácil, especialmente tras los grandes resultados obtenidos esta temporada.



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