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Conocer a… Capitán Pando

CUANDO EL EJÉRCITO Y EL VOLUNTARIADO SE DAN LA MANO

Texto: Elvira Valbuena

Fotos: BRI XII y 4ocean

Siempre que sus obligaciones como militar se lo permiten, el capitán Pando, del Batallón de Zapadores de la Brigada «Guadarrama» XII (Madrid), trata de aportar su granito de arena y colaborar en la limpieza del litoral de su Cantabria natal, los fines de S semana que está libre y viaja hasta allí. Este oficial del Ejército está muy concienciado con el cuidado del medio ambiente por la educación familiar recibida y, sobre todo, por su hermana, una ingeniera química apasionada por la naturaleza que siempre ha sido su «ejemplo a seguir». No obstante, el capitán Pando tendrá que hacer un paréntesis de seis meses en sus tareas como voluntario para desplegarse junto a sus compañeros del contingente eFP XIII, que se marcha ahora a Letonia para participar en la misión multinacional «Presencia Avanzada Reforzada» de la OTAN.

Su vocación como voluntario en la limpieza de océanos está estrechamente ligada a su lugar de nacimiento y su profesión como militar, no solo por su carácter altruista y entregado al bien común, sino también por sus destinos. Para el capitán Pando, el Ejército tiene mucho que ver con el voluntariado. De hecho, señala, «las Fuerzas Armadas siempre han colaborado en catástrofes ambientales, como los incendios o casos como el del Prestige». Su participación en misiones internacionales también ha contribuido. No en vano, fue durante su segundo despliegue en Líbano, en 2020, cuando el capitán Pando conoció, a través de los militares indonesios, el proyecto global de eliminación de residuos en el mar de la empresa estadounidense 4ocean, al que no dudó en sumarse a su regreso, en 2021.

A partir de ahí, el oficial decidió crear un equipo de trabajo en el norte de España que se dedica a limpiar la costa cántabra, sobre todo «aquellas playas y rincones más apartados que no cuentan con un servicio de limpieza público» y que, para el capitán Pando, «es doloroso ver cómo se llenan de residuos, sobre todo plásticos». Desde entonces, su dedicación al medio ambiente no ha quedado aquí. Actualmente, el oficial también colabora, desde 2021, con la asociación Reforesta en un proyecto de recuperación de zonas degradadas debido a la desertificación o a la presencia de especies exóticas invasoras, con la que realiza tareas de reforestación y restauración de hábitats naturales, como la creación de zonas acuáticas que permitan la supervivencia de especies autóctonas amenazadas, algunas en peligro de extinción.

TRES AÑOS COMO VOLUNTARIO

Todo comenzó cuando el capitán Pando decidió unirse, en 2020, después de su primera misión, al proyecto de reparto de alimentos procedentes de donaciones a familias sin recursos y personas sin hogar de la organización Un Domingo Solidario, una actividad para la que se siente capacitado, puesto que, en su opinión, «todo lo que se necesita para
ser voluntario es gozar de buena salud y disponer de tiempo y energías suficientes».

«Todo lo necesario para ser voluntario es gozar de buena salud y disponer de tiempo y energías suficientes»

Ya han transcurrido tres años desde que dio este paso, y su faceta como voluntario no ha hecho más que crecer, tanto en implicación como en objetivos, entre los que el oficial confiesa tener un reto personal que le gustaría ver cumplido: «la protección de especies animales, sobre todo en África». No cabe duda de que su condición de militar le ayudará a perseverar en su meta, como le ha favorecido su empleo de capitán «a la hora de formar equipos de voluntarios y repartir tareas, sobre todo en la limpieza de playas», algo a lo que está muy acostumbrado a realizar en su día a día como militar.

Conocer a… Soldado Vigil

El terremoto de Turquía ha sido mi prueba de fuego

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

En 2019, el soldado Vigil, destinado en el Batallón de Helicópteros de Transporte V, de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, en Colmenar Viejo (Madrid), decidió crear una asociación especializada en la búsqueda de personas.

El soldado Vigil posee un amplio abanico de titulaciones en adiestramiento de perros de rescate y formación de guías caninos tanto en búsqueda y rescate como seguridad y defensa y emergencias. Además, tiene en su haber sendas certificaciones profesionales en adiestramiento e instrucción, y está habilitado como instructor por el Ministerio del Interior. Con este currículum, el soldado Vigil decidió unirse a otros especialistas del gremio que conocía para crear la Unidad de Rescate y Salvamento con Perros (URESAP) España. Así fue como este militar fundó la asociación, dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas, que también preside.

Hoy en día, la URESAP está integrada por 22 miembros de distintos cuerpos de seguridad y emergencias, entre militares, policías, guardias civiles, bomberos y personal del SAMUR-Protección Civil. La unidad cuenta con tres sedes, en Ávila, Madrid y Málaga, lugares donde en determinado momento fueron destinados sus integrantes. Desde entonces hasta hoy, el equipo de URESAP España ha vivido muchas experiencias, pero ninguna de la magnitud de la del pasado mes de febrero en Turquía, a donde siete personas y tres perros se desplazaron para colaborar en las tareas de rescate de las víctimas del terremoto. «En total, fuimos tres guías caninos con sus perros, dos compañeros de drones, un compañero que es sanitario y también bombero, y otro compañero que vino de Sevilla y que tiene otra unidad, pero que trabaja con nosotros cuando se requiere porque nos conocemos desde hace tiempo».

Un olor indescriptible

De aquellos momentos, el soldado Vigil recuerda, impresionado, el olor intenso que desprendía la zona de la catástrofe. «El olor al llegar al pueblo de Adiyaman, al sur de Turquía, era indescriptible. Aquello era un completo desastre, con la gente en la calle, día y noche», señala el militar. «No tuvimos la suerte de encontrar a ninguna persona con vida», añade. «Los dos perros entrenados para detectar supervivientes hacían movimientos extraños, pero no llegaron a marcar ningún punto. A continuación, entrábamos con mi perro, que también está capacitado para encontrar fallecidos, y realizábamos otra pasada, en la que al final localizábamos y confirmábamos que en ese lugar había una persona muerta», se lamenta el soldado, para quien Turquía ha supuesto su «prueba de fuego».

En las operaciones de rescate, la función del soldado Vigil es la de guía canino. «Nuestro proceder es siempre el mismo: trabajamos con el perro y, una vez que hemos terminado, nos ponemos a disposición de los equipos de rescate que estén trabajando en la zona, bomberos o equipos de salvamento, que son los que van a realizar cualquier tarea, para ver si nos necesitan», explica. Si no es así, agrega, «nos hacemos a un lado y, en caso de que haya que colaborar o prestar ayuda en materia sanitaria, como también tenemos conocimientos en este campo, nos ponemos al servicio del equipo de médicos o sanitarios que esté trabajando allí».

Entrenar a un perro de rescate como los tres que fueron a Turquía lleva de año y medio a dos años, asegura el soldado Vigil. La URESAP también ofrece formación a diversos estamentos y a equipos que se lo solicitan. «Ahora, además, estamos trabajando para los ciudadanos interesados en esta especialidad, y estamos preparando formaciones tanto a nivel de unidad como en colaboración con otras unidades de federaciones de montaña, con el fin de empezar a impartir estas formaciones a finales de 2023 o principios de 2024», explica el militar, quien también tiene palabras de agradecimiento para sus compañeros de Colmenar Viejo, que nunca dudan en facilitarle las cosas para que pueda desplazarse a las zonas de catástrofe.