Archivo de la categoría: Maniobras y Ejercicios tácticos

OBJETIVO: SALVAR AL COMPAÑERO

Texto: Elvira Valbuena (Madrid)

Fotos: BRI VII

Las operaciones militares suelen obligar al personal a desenvolverse lejos de cualquier apoyo sanitario inmediato. Bajo fuego enemigo, en la oscuridad o con equipos limitados, atender a una baja en pleno combate exige más que buena voluntad; requiere procedimientos precisos, técnicas entrenadas y decisiones rápidas. Muchas veces, disponer de los conocimientos necesarios puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por este motivo, entre el 16 y 23 de noviembre pasados, la Brigada (BRI) «Galicia» VII, como unidad de referencia en la preparación de tratamiento de heridos en combate dentro de la Fuerza Terrestre (FUTER), organizó en Pontevedra las jornadas de actualización previstas en 2025, dentro de los programas anuales de formación en este ámbito.

El ejercicio, clasificado como Live Exercise (LIVEX), de tipo Field Training Exercise (FTX), se desarrolló en formato Train the Trainers (formación de formadores), y estuvo dirigido a personal perteneciente a FUTER — División «Castillejos» (Brigadas I, II, VII, X, XI XII), División «San Marcial» y Mando de Apoyo a la Maniobra—, así como al Mando de Canarias. También participaron miembros de la Guardia Civil y de ejércitos extranjeros, como Reino Unido, Italia, Francia y Turquía. Además, se contó con la presencia de observadores de países pertenecientes a la iniciativa 5+5 Defensa para ambas riberas del Mediterráneo occidental, como Argelia, Libia y Marruecos. Los participantes no actuaron únicamente como alumnos, sino como futuros instructores capaces de integrar el tratamiento de heridos en combate dentro de los programas de instrucción y adiestramiento de sus propias unidades. El principal escenario para las jornadas de actualización, además del Campo de Maniobras y Tiro «Porto Cuaces», fue la Base «General Morillo», donde se encuentra el Centro de Simulación Clínica «Cabo Idoia Rodríguez Buján». Este espacio, dotado de los medios materiales necesarios, permitió un aprendizaje eminentemente práctico y se convirtió en el centro de referencia de un intenso adiestramiento con un objetivo claro: unificar, desarrollar y ejecutar las tácticas, técnicas y procedimientos de actuación del personal en el tratamiento de un herido en combate.

ASISTENCIA Y EVACUACIÓN

La formación se centró en la aplicación del protocolo TCCC —Tactical Combat Casualty Care— (cuidado de víctimas de combate táctico), considerado el estándar internacional en la atención sanitaria en entornos hostiles. Este sistema establece procedimientos claros para la asistencia inmediata a combatientes heridos, priorizando la reducción de hemorragias masivas, el manejo de la vía aérea y la evacuación segura hacia escalones superiores de atención médica. A partir de esta base, los asistentes abordaron las distintas fases del TCCC: los cuidados bajo el fuego, los cuidados en el terreno táctico y los cuidados durante la evacuación. La formación se centró en la aplicación del protocolo TCCC —Tactical Combat Casualty Care— (cuidado de víctimas de combate táctico), considerado el estándar internacional en la atención sanitaria en entornos hostiles. Este sistema establece procedimientos claros para la asistencia inmediata a combatientes heridos, priorizando la reducción de hemorragias masivas, el manejo de la vía aérea y la evacuación segura hacia escalones superiores de atención médica. A partir de esta base, los asistentes abordaron las distintas fases del TCCC: los cuidados bajo el fuego, los cuidados en el terreno táctico y los cuidados durante la evacuación.

Entre los objetivos generales de adiestramiento destacó la identificación de las características de la asistencia prehospitalaria en combate, así como el conocimiento exhaustivo del material sanitario disponible en el Botiquín Individual de Combate. También, se trabajó el planeamiento y la ejecución de evacuaciones sanitarias, un proceso complejo que exigió coordinación, previsión y una lectura precisa del entorno táctico. A ello, se sumaron el empleo de sistemas aéreos no tripulados (UAS) o la adaptación de los procedimientos TCCC ante amenazas emergentes. Durante las maniobras, los participantes recibieron instrucción teórica y práctica, con ejercicios realistas que simularon escenarios de combate. La metodología incluyó el uso de material específico, con el empleo de medios de simulación 3D, maniobras de control de daños y técnicas de estabilización que permiten aumentar las posibilidades de supervivencia en el campo de batalla. La celebración de estas jornadas de actualización consolida a la BRI VII como referente en la formación sanitaria militar, contribuyendo a la mejora continua de la capacidad operativa del Ejército de Tierra en este terreno, y reafirma su compromiso con la preparación y seguridad del personal de las unidades de FUTER, asegurando que sus efectivos dispongan de los conocimientos y habilidades necesarios para actuar con eficacia en escenarios de combate. En el trasfondo de cada ejercicio, simulación y decisión durante las jornadas, subyacía un artículo fundamental recogido en el decálogo de la Brigada VII: «Jamás abandonaré a un compañero que precise ayuda».

HACIA EL COMBATE ROBOTIZADO

Texto: Elvira Valbuena/ Madrid

Fotos: BRILEG

El Campo de Maniobras y Tiro «Álvarez de Sotomayor», en Almería, se convirtió, entre el 27 y el 31 de octubre de 2025, en un laboratorio vivo del combate del futuro. Durante cinco días, el Ejército integró en un escenario táctico realista múltiples sistemas robotizados —aéreos y terrestres— junto con capacidades de guerra electrónica, antidron (C-UAS), comunicaciones avanzadas y municiones merodeadoras, todo ello en colaboración con pequeñas y medianas empresas nacionales de relevancia y la presencia de observadores internacionales.

Este ejercicio forma parte de la Campaña de Experimentación Táctica 2025-26, impulsada por el Centro de Fuerza Futura 2035 de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército (EME), y ejecutada con el apoyo de la Brigada (BRI) «Rey Alfonso XIII» II de la Legión como Brigada Experimental (BRIEX) del Ejército de Tierra. Su objetivo era medir, validar y perfeccionar las capacidades que marcarán la diferencia en un combate multidominio cada vez más complejo. Su antecedente se sitúa entre el 16 y el 19 de junio de este mismo año, cuando se llevó a cabo una demostración dinámica de la Fuerza Futura en el marco del proceso de transformación hacia la Fuerza 35, y dentro de la fase de experimentación definida por el EME. A partir de aquí, se han sumado más empresas y se han abierto las puertas a la participación de personal extranjero. 

Este primer ejercicio se realizó en el contexto del campo de batalla transparente, donde el diseño de la fuerza y la transformación de la misma van de la mano de las nuevas tecnologías y de un cambio de mentalidad. Tras las lecciones obtenidas, ha llegado la hora de ampliar las distancias de empleo y la conectividad de los medios con este segundo ejercicio, comprobando cómo los diferentes sistemas autónomos no tripulados avanzan por delante de los combatientes, enfrentándose a las amenazas, y recordando el concepto de que el primer contacto con el enemigo será un medio robotizado, promovido por el Centro de Fuerza Futura.

Un entorno de pruebas exigente

Los diferentes ejercicios incluyeron el empleo coordinado de sistemas aéreos no tripulados (UAS) y vehículos terrestres no tripulados (UGV); ensayos de munición merodeadora y sistemas inteligentes de vigilancia; pruebas de guerra electrónica (EW) para interferencia, detección y protección, y ejercicios con sistemas C-UAS capaces de neutralizar amenazas aéreas de bajo coste. La integración de comunicaciones se realizó mediante antenas de satélite y nodos 5G, indispensables para operar en entornos degradados, con la finalidad de aportar valor añadido a los experimentos que realiza la BRIEX dentro del Programa Anual de Experimentación, que dirige el Mando de Adiestramiento y Doctrina.

Uno de los puntos fuertes del ejercicio fue el lanzamiento de varios UGV armados, una oportunidad que no se ve en los campos de maniobras del Ejército de Tierra todos los días. Equipado con 300 cartuchos de 7,62 mm, el UGV mostró la capacidad de hacer fuego a distancias cercanas a 1000 metros. También se montó sobre un cuadrúpedo un fusil HK para evaluar la estabilidad de tiro del robot, su precisión y su capacidad para operar en escenarios con interferencias o movilidad restringida. 

Otro hito fundamental ha sido la conectividad. La Jefatura del Ciberespacio y de los Servicios de Asistencia Técnica (JCISAT) ayudó a realizar el montaje del sistema Área MESH Táctica para Operaciones, que la BRILEG desplegará próximamente en Eslovaquia como la solución que permite garantizar la conectividad en operaciones, donde la dispersión será máxima, acorde con los principios del campo de batalla transparente. Este tipo de pruebas refuerza la integración de redes avanzadas en el marco del combate multidominio.


La franja robótica, el nuevo escenario de combate

Uno de los conceptos clave ensayados en Almería es el de la «franja robótica», una zona de más de 20 kilómetros de anchura que sustituye a la tradicional línea de contacto en el nuevo escenario de combate. En este espacio, son las máquinas —no el combatiente— las que se adelantan para detectar, observar o neutralizar amenazas.

La franja robótica o Robotic Stand-off es el terreno operativo para drones, robots terrestres, sensores inteligentes y municiones autónomas —todos ellos hiperconectados—, donde estos sistemas autónomos y semiautónomos realizan funciones críticas, minimizando los riesgos para la fuerza humana. Este planteamiento transforma la tradicional línea de contacto en una zona altamente automatizada ya que los sistemas no tripulados actúan como una primera línea tecnológica, reduciendo la exposición y los riesgos para los combatientes. En la franja robótica, las máquinas y la tecnología trabajan de forma coordinada, compartiendo información en tiempo real para anticiparse al enemigo.

Este modelo obliga a replantear muchos elementos: desde cómo se toman las decisiones hasta qué protocolos de seguridad requieren estos robots, pasando por la forma de comunicarse con ellos, en un entorno donde los intentos de interferir o bloquear señales serán constantes. 

La industria, un socio clave

Esta disposición de medios para realizar acciones ofensivas o defensivas, incluso con fuego real o con interceptación aérea, simulando escenarios de combate reales, ha sido posible gracias a la participación de las empresas. Uno de los pilares de la Campaña de Experimentación Táctica es su estrecha colaboración con la industria nacional. Más de 20 pequeñas y medianas empresas y start-ups nacionales han participado en el ejercicio, aportando tecnología, operadores y desarrolladores que han sido puestos a prueba en el campo de maniobras.

Este modelo de trabajo permite a las compañías comprender de primera mano las necesidades del Ejército y, a su vez, facilita a las unidades experimentar con soluciones reales sobre el terreno. Además, el trabajo conjunto no solo acelera la validación de conceptos y procedimientos; también genera un flujo constante de lecciones aprendidas, fundamentales para ajustar los desarrollos industriales a las necesidades reales del combate moderno.

El ejercicio también ha tenido repercusión internacional. Representantes de la Agencia Europea de Defensa, grupos de trabajo de la OTAN especializados en drones y sistemas autónomos, así como personal de ejércitos aliados y agregados militares destinados en España asistieron al ejercicio el 29 de octubre. Esta visita tuvo un doble propósito. Por un lado, observar de primera mano los avances tecnológicos y operativos que está desarrollando el Ejército español y, por otro, reforzar la interoperabilidad con otras fuerzas aliadas en un contexto internacional cada vez más complejo, donde es necesario compartir experiencias y adoptar soluciones comunes.

Además de las prácticas en el campo, el 31 de octubre se celebró una jornada técnica en el salón de actos de la Base «Álvarez de Sotomayor», donde se explicaron los conceptos de empleo de los sistemas experimentados a representantes de la Fuerza y otros Mandos de Apoyo a la Fuerza. Con esta Campaña de Experimentación Táctica el Ejército refuerza su salto hacia la robótica militar. El resultado del ejercicio supone un paso decisivo para la transformación de la Fuerza hacia el concepto de la Fuerza 35, cuando ya se planea la siguiente Campaña para abril de 2026.