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OTRO SALTO CON ANTONIO

ESPÍRITU DE EQUIPO : EL VALOR INDIVIDUAL SUPONE MUCHO, EL VALOR COLECTIVO Y EL ESPÍRITU DE EQUIPO LO PUEDEN TODO.

“Porque tenemos sentido del riesgo, cara a la muerte. Porque nos sacude el alma, ante un abismo abierto con su ingrata incertidumbre. ¡Te pedimos Señor! Luz para proyectarla sobre el auténtico valor de la vida, cuando se gane o se pierda en aras del deber.”

La milicia entraña riesgos, y esos riesgos son calculados, aceptados y, en la mayor medida posible, evitados por los profesionales de la misma. Quienes saben mucho de esto son los componentes de la Brigada Paracaidista “Almogávares VI”, que han sido testigos, a lo largo de su ya dilatada historia, de las terribles consecuencias que puede tener un accidente en el transcurso de un salto.

homenaje paracaidista (BPAC II) Homenaje CLP SierraHomenaje paracaidista (BPAC II) CLP Sierra

“Serenidad que sujete nuestros ánimos ante el vértigo del instinto y del mundo; Optimismo espiritual Para conseguir que sean nuestros el Valor, Amor al sacrificio, Dureza, Fortaleza, Generosidad y auténtico Compañerismo”.

El último de ellos sucedió hace ya un año en el Centro de Adiestramiento de “San Gregorio”, en Zaragoza. El Caballero Legionario Paracaidista quintanareño Antonio García Sierra, de la Compañía de Reconocimiento Avanzado, falleció el 27 de marzo de 2014 a causa de un accidente paracaidista durante un salto nocturno en el transcurso del ejercicio “Alfa Reunidas”.

Los valores reflejados por el Credo Paracaidista quedaron patentes en su misa funeral del 29 de marzo de 2014 en Quintanar de la Orden, y han lucido refulgentes un año después, durante el ejercicio “Thunder”, desarrollado por la Brigada en el mismo Centro de Adiestramiento zaragozano entre el 20 y el 30 de abril pasados. Ante el vértigo del instinto y del mundo, tuvieron la entereza y la grandeza de realizar un emotivo acto de recuerdo a Antonio ante un monolito de piedra erigido en su memoria, consiguiendo que, como siempre, fueran suyos todos los valores de su Credo.

“Y esperanza en que Tú, Dios Padre, Creador de todas las cosas, estés en el aire y en el suelo, Para abrazarnos, curar la herida, o recoger nuestra alma.”

Ellos conservan esa esperanza cada vez que saltan, y nosotros la compartimos, mientras un quintanareño, desde el Cielo, les sonríe y les susurra: “¡Desperta Ferro!”

A LA SOMBRA DE EL GRAN CAPITÁN

A la plaza Puerta de Montilla vuelve El Gran Capitán 500 años después de su muerte; en ella ciento veinticinco hombres y mujeres han prestado juramento ante la bandera de España.

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Gonzalo Fernández de Córdoba nació en el castillo de Montilla el 1 de septiembre de 1453, dentro de la noble casa de Aguilar. Como segundo hijo y al estar reservado el derecho de herencia a la primogenitura, se vio en la obligación de tomar los hábitos o la espada.

IMG-20150420-WA0001Sin duda estaba hecho para ser soldado; y hombre de agudísima inteligencia quizá su mayor logro fuese el nuevo uso que dio a la Infantería, elevándola a la importancia de la Caballería y sentando las bases de los futuros Tercios, cuyos estandartes recorrerían en los siglos venideros todos los campos de batalla del mundo.

Bajo la sombra de este gran soldado, en Montilla, un total de 125 civiles manifestaron públicamente su compromiso con la defensa de España, besando su Bandera, en un acto organizado por la Brigada “Guzmán el Bueno” X, bajo la presidencia del jefe accidental de la Brigada, coronel Aroldo Lázaro, y en compañía del alcalde del municipio, Federico Cabello de Alba.

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En el acto de homenaje a los que dieron su vida por España, se recordó al cabo Francisco Soria, fallecido recientemente en acto de servicio en el Líbano, cumpliendo con su deber. Sus compañeros de la Brigada de Infantería Mecanizada “Guzmán el Bueno” X, en Montilla, a la sombra de El Gran Capitán, lo recordaron y le dieron todo su apoyo a su familia.

Posteriormente, se realizó una ofrenda floral ante el busto en bronce de El Gran Capitán situado en el acceso principal al paseo de Las Mercedes.

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El sobrenombre de Gran Capitán le vino de sus hombres, tras su victoria en la batalla de Atella; es en el documento de capitulación de la ciudad donde aparece su nombre escrito por primera vez con el apodo de Gran Capitán.

Incluso en la primera batalla de Seminara, cuando contra su opinión don Fadrique decidió entablar combate, demostró su genialidad militar y, previendo la derrota, dispuso a sus tropas de tal forma que recibieran los mínimos daños durante la retirada.

Estatua en Cuartel General del Ejército (Madrid)
Estatua en el Cuartel General del Ejército (Madrid)

El quinto centenario de la muerte del militar ha sido celebrado también en Montilla con otras actividades tales como una conferencia pronunciada en el Castillo de Montilla, lugar de nacimiento del noble cordobés, por el general José M. Mollá; o un concierto ofrecido por la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre y la Banda de Guerra de la Brigada “Guzmán el Bueno” X, o una exposición bibliográfica de primera magnitud sobre El Gran Capitán en La Casa del Agua.

Hombres y mujeres de ahora, que han besado la bandera de España, se han dado cita en Montilla  con un Gran Capitán de hace quinientos años, cuya historia y legado siguen tan vivos como cuando andaba a caballo por los campos de batalla de Italia.