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ENTREVISTA A MARGARITA ROBLES, MINISTRA DE DEFENSA

«España es un país del que debemos sentirnos orgullosos»

Texto: Miguel Renuncio / Madrid     Fotos: Ministerio de Defensa

Margarita Robles (León, 1956) lleva más de tres años al frente del Ministerio de Defensa, desde que en 2018 el presidente del Gobierno la propusiera para el cargo. Es licenciada en Derecho por la Universidad Central de Barcelona y accedió a la Carrera Judicial como número uno de su promoción. A lo largo de su carrera, ha desempeñado diversas responsabilidades como juez y magistrada, incluyendo su paso por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, así como por el Consejo General del Poder Judicial. También ha sido subsecretaria del Ministerio de Justicia y secretaria de Estado de Interior.

¿Cuál es su balance de los más de tres años que lleva al frente del Ministerio de Defensa?

Me siento profundamente orgullosa de las Fuerzas Armadas, de la labor que realizan en nuestro país y en las misiones internacionales. Como servidora pública que soy desde hace muchos años valoro en profundidad su entrega, sus valores y su compromiso con la sociedad española. Yo aprendo cada día de ellos, de todos los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas que en estos últimos años me han demostrado sobradamente su compromiso y valía.

¿Qué medidas se han adoptado en este tiempo para mejorar las condiciones en las que los militares llevan a cabo su labor?

El principal valor de las Fuerzas Armadas son sus hombres y mujeres por su eficacia, su humanidad, su generosidad… Nunca haremos bastante por ellos, se merecen lo máximo.

Desde el Ministerio se han culminado importantes reformas, en materia normativa y en materia de reconocimiento de derechos, con el fin de facilitar el desarrollo profesional de los militares; se han desarrollado políticas sociales de apoyo para mejorar las condiciones de vida tanto del militar como de su entorno familiar; y se ha buscado prestar una atención integral a la vida profesional de nuestros militares, una atención que integrara todos los aspectos necesarios (el reclutamiento, la formación y el desarrollo profesional).

La conciliación de la vida profesional, familiar y personal ha sido una prioridad y, en consecuencia, se ha impulsado el proceso de actualización permanente de la normativa.

Siempre será poco lo que hagamos por ellos por su gran voluntad de servicio.

¿En qué punto se encuentran los principales programas de renovación y modernización del material del Ejército de Tierra?

Desde el Ministerio de Defensa se ha llevado a cabo un gran esfuerzo inversor en adquirir sistemas de armas y equipos para el Ejército de Tierra en los últimos años. El programa principal para el Ejército de Tierra es el Vehículo de Combate Ruedas 8X8, cuyo contrato con el consorcio TESS Defence asegurará la entrega de 348 vehículos por la industria nacional con grandes componentes tecnológicos. También están en curso, en fase de obtención, programas como el Pizarro en su versión de Vehículo de Combate de Zapadores y la adquisición de misiles Mistral III.

Igualmente, son importantes los programas de helicópteros. Destaca la modernización de los helicópteros CH47-Chinook a su versión Delta, que aprobamos en Consejo de Ministros en septiembre del 2018 y que confiere a las FAMET unas capacidades estratégicas que muy pocos países alcanzan, sin olvidar la 2ª Fase del Programa NH-90, que terminará de dotar al Ejército de Tierra de las capacidades de transporte táctico que demanda el Objetivo de Capacidad Militar.

Asimismo, hay otra serie de programas en fases iniciales de estudio pero que complementarán a los anteriores y son también de importancia no solo desde el punto de vista de capacidades, sino también industrial y tecnológico. En este bloque podemos incluir los relacionados con los sistema de Mando y Control, donde estamos trabajando en el programa MC-3 y el Sistema Conjunto de Radio Táctica o SCRT, la modernización del helicóptero Tigre a su versión MK-III, la modernización del Sistema de Defensa Antiaérea, así como el Sistema del Combatiente a Pie.

La Fuerza 35 es el gran proyecto de transformación del Ejército. ¿Se dan las condiciones para llegar a 2035 con unas fuerzas terrestres adaptadas a los retos del futuro?

Para el Ejército de Tierra, la Fuerza 35 es una apuesta de futuro esencial, es su gran proyecto de transformación que avanza a buen ritmo. Desde el Ejército todo se planifica, por ello, ya se ha elaborado un Plan de Dotación del Sistema de Combate Integral Brigada (SCI-BRI) de julio de 2020, basado en el Plan de la Brigada como Sistema de Combate Integral del Estado Mayor del Ejército de Tierra (septiembre de 2018), para establecer las directrices necesarias que permitan alcanzar los objetivos de transformación y modernización de los materiales de la denominada Fuerza 35.

Esta transformación será evolutiva y adaptativa, incorporando I+D+i propia, o fruto de colaboraciones internacionales (OTAN o UE), y potenciando la Base Tecnológica e Industrial española y europea.

Uno de los proyectos más ambiciosos en estos momentos es el de la Base Logística del Ejército de Tierra. ¿Cuándo comenzará a hacerse realidad?

La Base Logística del Ejército de Tierra es un gran proyecto tecnológico, cuya construcción supondrá un extraordinario impulso económico y social. Hace unos días, se dio el primer paso para hacer realidad esta gran apuesta de futuro, por la innovación tecnológica, por la creación de empleo, por el desarrollo del talento de Córdoba y de toda Andalucía.

Es un proyecto que va a un ritmo vertiginoso, aunque lleva su tiempo. Lo que hay que resaltar es que la futura Base Logística “General de Ejército Javier Varela”, moderna e innovadora, será todo un referente a nivel nacional y no solo para las Fuerzas Armadas. La base también contará con componentes para ser un hub logístico dentro de la Unión Europea.

Tras el importante papel desarrollado por las Fuerzas Armadas en la lucha contra la COVID-19 y el temporal Filomena, ¿ha mejorado la percepción que de ellas tiene la sociedad española o sigue siendo necesario reforzar la Cultura de Defensa?

Las Fuerzas Armadas han demostrado que están siempre en los momentos más difíciles y la gente así se lo reconoce, como señalan todas las encuestas. Nos han dado un ejemplo a todos en la lucha contra la COVID-19, el temporal Filomena, la operación de rescate de personas de Afganistán o su participación en las labores de ayuda tras la erupción del volcán en La Palma. Siempre están ahí, especialmente en los momentos más complejos, cuando se les necesita.

Además, nuestros militares realizan muchísimas tareas, tanto en las misiones permanentes como en las misiones internacionales (humanitarias, de apoyo, de disuasión, de pacificación en zonas en conflicto o reconstrucción), en actividades rutinarias (salvamento marítimo, grandes nevadas, incendios o inundaciones…). Nos posibilitan que todos nosotros disfrutemos de un mundo más seguro en un contexto de evidentes amenazas como el que vivimos.

En la actualidad, España está haciendo un gran esfuerzo en todas las misiones en el exterior. ¿Puede hacernos un balance de todo este trabajo?

Las Fuerzas Armadas son un pilar fundamental de la política exterior española. Nuestro país siempre ha sido y continuará siendo un aliado firme, serio y comprometido que apuesta por el multilateralismo y que constituye un referente esencial en el desarrollo de las políticas de seguridad y defensa, bajo el paraguas de la Unión Europea, en Naciones Unidas y en la OTAN.

España es uno de los países con más efectivos desplegados en misiones internacionales, desarrollando una gran labor e implicación por la defensa de la paz, la seguridad y la estabilidad internacional. Este compromiso se materializa en los 2.708 hombres y mujeres que, a día de hoy, se encuentran desplegados en las distintas operaciones en cuatro continentes.

¿Cómo valora el trabajo realizado por el Ejército de Tierra en la evacuación de civiles de Afganistán a través del aeropuerto de Kabul?

En los diez días interminables que ha durado la arriesgada misión de rescate de personas en Afganistán, el único objetivo de esta operación conjunta de las Fuerzas Armadas fue salvar al mayor número de afganos.

Como ministra de Defensa, me siento profundamente orgullosa del enorme esfuerzo y sacrificio demostrado por las Fuerzas Armadas en esta operación de evacuación en Afganistán, reconocida por todos sus socios europeos, pero, al igual que todos los militares que han participado en ella, me produce dolor no haber podido traer a más personas. Aunque se ha conseguido evacuar a más de 2.000 personas, algunos de nuestros colaboradores durante tantos años se han quedado en el camino, incluso a escasos metros de las puertas del aeropuerto de Kabul.

También debo reconocer que ver llegar a nuestro país a esas personas, con toda su vida en una pequeña mochila, que se llevaban la mano al corazón y te daban las gracias, es algo que no voy a olvidar nunca.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el Ministerio de Defensa en lo que queda de legislatura?

Es preciso avanzar en la mejora de las condiciones de vida de nuestros militares, así como en la modernización y sostenimiento de las Fuerzas Armadas. Igualmente, incrementar la proyección internacional de España en todos los organismos internacionales en los que ya estamos: Naciones Unidas, la OTAN o la Unión Europea. España es un país del que debemos sentirnos orgullosos y es un aliado serio, fiable y comprometido.

El periódico Tierra llega a su nº 300 después de 26 años informando sobre la actualidad del Ejército. ¿Cuál es su opinión respecto a este periódico y a la labor de todos aquellos que se dedican a la comunicación en nuestras Fuerzas Armadas?

Me parece fundamental la labor que realiza esta publicación para dar a conocer el enorme trabajo que realiza el Ejército de Tierra.

La comunicación es importantísima, solo se aprecia o valora lo que se conoce. En este sentido, todas las oficinas de comunicación, dependientes de la Dirección de Comunicación del Ministerio de Defensa, cumplen una labor fundamental de difusión y divulgación del trabajo que realizan las Fuerzas Armadas. Son un nexo de unión entre los distintos ejércitos y los medios de comunicación, quienes finalmente transmitirán esa información a la sociedad.

Es imprescindible que la ciudadanía española conozca, valore y aprecie el papel de las Fuerzas Armadas y constate que sus hombres y mujeres, con su quehacer diario, nos hacen la vida más fácil y segura a todos, de forma callada, silenciosa y sin buscar grandes titulares.

Como ministra de Defensa, ¿qué mensaje le gustaría trasladar al personal del Ejército de Tierra?

Mi agradecimiento y orgullo por el trabajo que realizan siendo siempre fieles a sus valores de compromiso, solidaridad, generosidad, entrega y servicio a la ciudadanía, y amor a España. Además, me gustaría felicitar al Ejército de Tierra por tener una sensibilidad especial para avanzar, por contar con un ejército del siglo XXI, tremendamente preparado, que pone siempre por delante el interés de las personas. Como siempre destaca el Jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Francisco Javier Varela, «el Ejército es una escuela de líderes».

Los últimos de Afganistán

El Ejército de Tierra ha apoyado la evacuación de más de 2.200 afganos tras finalizar la misión en la que España ha participado desde enero de 2002

Texto: Felipe Pulido / Madrid

Fotos: MOE y ROI 1

El 28 de agosto España ponía fin a cerca de 20 años en Afganistán. Los últimos dos aviones A-400M, del Ejército del Aire, daban por concluida la misión de evacuación con su llegada a la base aérea de Zaragoza, donde les esperaba la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Ha sido una operación in extremis en la que España no ha querido dejar en el camino a los que tanto han contribuido con los militares desplegados en zona de operaciones y con la cooperación española.

En solo 10 días, del 18 al 27 de agosto —tras la toma de poder de los talibanes—, se evacuó a 2.206 afganos, la mayoría eran personas que habían apoyado la labor de España y las Fuerzas Armadas, junto con sus familiares. También había entre ellos antiguos empleados de la Unión Europea y otros colaboradores de Estados Unidos, la OTAN y Portugal.

El centro de la operación de evacuación se estableció en Kabul, la capital afgana, aunque también en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) se creó una base intermedia, que sirvió de puente aéreo antes de llegar a España.

Todo ello se ha realizado de forma coordinada con otros países y organizaciones internacionales, y han participado tanto el Ejército de Tierra como el Ejército del Aire, cada uno con sus diferentes cometidos. Ante la dificultad de las circunstancias, el Mando de Operaciones reforzó su Estado Mayor y trabajó de manera incansable los 7 días de la semana, durante las 24 horas.

En total, se han realizado 17 rotaciones militares entre Dubái y Kabul y 11 vuelos entre Emiratos Árabes Unidos y España, la mayoría en aviones civiles fletados por Defensa.

La base aérea de Torrejón se convirtió en el centro de recepción y atención a los refugiados, quienes podían permanecer en este lugar de tránsito hasta 72 horas como máximo, antes de ser derivados a centros de acogida españoles o a otros países.

En ese sentido, otras bases, como las de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz), han servido como puente hacia Estados Unidos, a excepción de aquellos que demandaron asilo político para quedarse en España.

La participación de Tierra

En estos 10 días se han desplegado 130 militares, de los que una treintena pertenecían al Ejército de Tierra y, concretamente, al Mando de Operaciones Especiales (MOE) y al Regimiento de Operaciones de Información (ROI) nº 1.

«La cadena operativa solicitó al Ejército su apoyo con una unidad para la identificación de todo el personal afgano a evacuar, labor que ha desempeñado el ROI 1, además del despliegue de los boinas verdes en Kabul», explica el general Cepeda, jefe de la División de Operaciones.

También han contribuido militares de Tierra en los diferentes vuelos, en este caso pertenecientes al Grupo de Apoyo a la Proyección, de la Brigada Logística, y en las labores de planeamiento y conducción desde territorio nacional.

Se pone fin así a dos decenios de participación española en Afganistán, en los que se han aportado 27.000 militares repartidos en 44 contingentes.

Esta misión ha sido una de las más duraderas y costosas en cuanto a víctimas mortales. En total, 102 personas han perdido la vida: 96 militares de las Fuerzas Armadas, 2 guardias civiles, 2 policías nacionales y 2 intérpretes.

Con las últimas evacuaciones, el Ejército ha mantenido su labor hasta el final en el país afgano, a pesar de las dificultades, tratando de que ningún colaborador español quedara en el olvido.

«Esta misión ha sido una escuela de liderazgo, en la que las Fuerzas Armadas han tenido que desarrollar la misión en un ambiente hostil, lo que ha obligado a los cuadros de mando a actuar con iniciativa», manifiesta el general Cepeda.

Aunque hay más de 6.000 kilómetros que separan a España de Afganistán, ambos han estado unidos durante cerca de 20 años gracias a la labor desempeñada por los militares españoles.

ENCUENTROS EN DUBÁI

Para el ROI 1, el contacto con los afganos no era una novedad, ya que es heredero del Batallón de Cooperación Cívico-Militar y del Grupo de Operaciones Psicológicas, que participaron entre 2005 y 2013 con equipos sobre el terreno, en la zona donde actuaban los españoles en la provincia de Badghis.

En aquellos momentos el principal cometido era concienciar a la población civil sobre la misión y, además, realizar importantes campañas de difusión sobre temas específicos, como los relacionados con hábitos de salud o contra la producción de opio. También mantenían el enlace con las autoridades representativas locales y servían de nexo entre el jefe del contingente y la población civil.

Ahora han vuelto a encontrarse, aunque la situación ha sido distinta: «Durante la evacuación ha habido momentos de emoción, porque algunos de los militares que estuvieron involucrados en aquellas tareas se han reencontrado con personal civil que conocían del pasado y que estaban huyendo de su país por las circunstancias», explica el teniente coronel Cid, jefe de la Unidad de Apoyo a la Evacuación.

En total, ocho militares del ROI han estado desplegados en la base de tránsito de Dubái, entre el 16 y el 27 de agosto, para establecer el control de la evacuación y recabar la información principal sobre los civiles que salían de Afganistán. También se les apoyó en lo necesario y se dispuso de personal sanitario para su atención: «Tenían síntomas de cansancio y, en algunos casos, deshidratación. Llegaban con muy pocas pertenencias personales y, aproximadamente, un 40% eran menores de edad», argumenta el teniente coronel.

En este sentido, se estableció un control sanitario, con las correspondientes medidas contra la COVID-19, y se mantuvo un enlace con la base emiratí.

Sin duda, la operación, en solo 10 días, ha supuesto un reto importante para el personal del ROI, que se lleva muchas lecciones aprendidas para el futuro: «Habíamos entrenado anteriormente un dispositivo como este, pero nunca lo habíamos ejecutado sobre el terreno», concluye el teniente coronel.

BOINAS VERDES SOBRE KABUL

El 13 de mayo regresaban a España los últimos militares españoles, tras el arriado de Bandera en Kabul un día antes. Pertenecían al Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.

Unos meses más tarde, los boinas verdes han vuelto a involucrarse, aunque esta vez en la evacuación del personal procedente de Afganistán. Su misión principal ha sido reforzar las capacidades de identificación y extracción de personal afgano en el aeropuerto de Kabul. Además, han estado en disposición de aportar capacidades específicas de operaciones especiales, en caso de que hubiera sido necesario.

El equipo operativo llegó a la capital afgana el 23 de agosto y, poco después, ya estaba involucrado en las tareas encomendadas. «Nos sentimos satisfechos al haber sido empleados en una situación de incertidumbre y alta sensibilidad, que es uno de los escenarios principales para los que estamos preparados. Además, es indudable que ayudar a mitigar las situaciones de dolor o miedo de personal inocente es una sensación de orgullo y de felicidad», manifiesta uno de los operadores del equipo del MOE desplegado en Afganistán.

A pesar de que fue imposible recuperar a todas las familias de colaboradores, la operación fue muy positiva, en sintonía con la del resto de países, quienes también desplegaron equipos de operaciones especiales para la recuperación del personal.

Otra de las capacidades con las que se contribuyó fue con el K-9, de guías caninos, para la detección de explosivos. Además, se apoyó a otros ejércitos que demandaron la ayuda española.

«Los 44 contingentes que han pasado por Afganistán han cumplido la misión de forma sobresaliente»

General Cepeda

Jefe de la División de Operaciones

«Es muy positiva la experiencia acumulada en todas las acciones que contribuyeron a mejorar Afganistán»

Oficial del MOE

Componente del equipo operativo desplegado en Afganistán

«Buena parte de los evacuados eran menores que venían con las pertenencias mínimas»

Teniente coronel Cid

Jefe de la Unidad de Apoyo a la Evacuación del ROI 1

EN DATOS

10 días

130 militares

2.206 afganos evacuados

40% menores de edad

17 rotaciones militares entre Dubái y Kabul

11 vuelos entre Emiratos Árabes Unidos y España

LA MISIÓN DE ESPAÑA EN AFGANISTÁN

El despliegue de España en Afganistán se ha prolongado durante más de 19 años. Los primeros 350 militares españoles llegaron a Kabul el 24 de enero de 2002 para cumplir con los objetivos de esta misión que acababa de nacer, como respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Inicialmente, España participó en la operación “Libertad Duradera”, con apoyo médico, aviones de transporte, buques y helicópteros. No obstante, el grueso de la aportación española se produjo durante el desarrollo de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, en sus siglas en inglés), entre 2001 y 2014. El objetivo era luchar contra la insurgencia y proporcionar seguridad.

A finales de 2014 se da por concluida y arranca la misión “Apoyo Decidido”, centrada en el adiestramiento del Ejército Nacional Afgano, que permaneció hasta el anuncio del final de la misión. El arriado de la Bandera española en Kabul se produjo durante un acto celebrado por la OTAN el 12 de mayo de 2021. Con ello, los 24 efectivos que quedaban en Afganistán regresaron a España. En total, más de 27.000 militares españoles han pasado por tierras afganas desde el primer despliegue.