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CONOCER A… ORFEÓN DE LA REAL HERMANDAD DE VETERANOS DE LAS FUERZAS ARMADAS Y GUARDIA CIVIL

La voz castrense

Ana Vercher / Madrid

Dice el músico estadounidense Jason Mraz que la música «es un arma en la guerra contra la infelicidad». Podría añadirse que también es un magnífico instrumento para «transmitir el sentimiento patriótico y los valores de nuestra sociedad», tal y como señala el presidente del Orfeón de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil (ORVET), general (R) José Gallegos. Y es que esa es la ilusión con la que nació este coro, que busca «ser capaz de emocionar con sus voces», a la vez que dan a conocer el rico patrimonio de música marcial española.

El ORVET veía la luz hace tres años, fruto del interés de un grupo de veteranos por contribuir a la difusión de la Cultura de Defensa, así como del rico acervo musical español. Veteranos de los tres Ejércitos, Cuerpos Comunes y Guardia Civil, así como familiares de estos, que comparten un mismo amor por la música militar.

El repertorio del Orfeón incluye piezas de carácter militar y otras de muy diversos estilos

Por ello, desde aquel 13 de junio de 2019 en el que el Orfeón se estrenaba en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid, no ha dejado de recorrer la geografía nacional a ritmo de marchas, zarzuelas o pasodobles. Pero no solo eso: piezas de música sacra, ópera y otros estilos más actuales completan su repertorio, con cerca de 80 piezas. Sin embargo, tal y como señalan desde el propio ORVET, «lo más característico del Orfeón es indudablemente el estilo de las obras que canta. Pocos coros hay, por no decir ninguno, que rescaten y pongan en concierto obras de finales del siglo XIX y XX de carácter marcial, militar u otras que hayan sido compañeras de nuestros gloriosos soldados españoles en trances difíciles de nuestra historia y que les hayan acompañado en los momentos más rudos, pero también en los más descansados».

A pesar de las dificultades que la pandemia de COVID-19 ha acarreado, su recorrido es extenso: Segovia, Toledo, Cartagena (Murcia), Valladolid o Burgos son algunas de las localidades que ya han podido disfrutar de sus actuaciones, más de una veintena en total, en las que se han escuchado títulos tan populares como El soldadito, El novio de la muerte o la Salve marinera. Sin embargo, gracias a ese afán divulgativo del ORVET, no cesan en su interés de añadir nuevos temas y ya trabajan en otras composiciones como Sierra de Luna, Habanera de Don Gil de Alcalá o Plegaria regular, que pronto se añadirán a su programa. Igualmente, el ORVET ha estado acompañado por distintas unidades de música, como las de la Guardia Real, el Tercio de Levante, la Dirección de Acuartelamiento o el Regimiento de Infantería «Inmemorial del Rey» nº 1, entre otras.

Si bien se trata de un coro joven, su calidad artística es innegable y ello se debe a varios factores. Por una parte, al trabajo de su director musical, Vicente Romaní, titulado superior de piano por el Conservatorio Superior de Música «Padre Antonio Soler» de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) y con más de 300 conciertos a sus espaldas. Por otra, a la constancia de cada uno de los miembros de este Orfeón, quienes se reúnen semanalmente para ensayar y quienes con su esfuerzo han sido capaces de lograr su objetivo de transmitir toda esa pasión que sienten por la música y por el ámbito castrense. Así, no solo dan todo lo que sus voces permiten, sino que también buscan profundizar en sus conocimientos sobre música. Por este motivo, aunque se trate de un coro de aficionados, las clases musicales forman parte de su tiempo de dedicación al ORVET, siempre en esa búsqueda de la excelencia.

Sin duda, este Orfeón nos regala una forma muy enriquecedora de conocer los Ejércitos, como es a través de la música.

PRÓXIMAS ACTUACIONES

Todos aquellos que quieran disfrutar en directo del Orfeón de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil podrán hacerlo próximamente, en un concierto que se llevará a cabo en el Museo del Ejército (Toledo), el 10 de octubre. Igualmente, participará en los actos organizados con motivo del Día del Veterano, el 26 y 27 de octubre, en Zaragoza.

UNO MÁS

Si eres veterano o familiar, te gusta la música – especialmente, la militar – y deseas ayudar a difundirla, este Orfeón quizá sea tu lugar. El ORVET siempre está abierto a nuevos candidatos e invita a todo aquel que lo desee a embarcarse en este bonito proyecto que tantas satisfacciones está dando. Para poder contactar con él, puede enviarse un correo a info@orvet.es o visitar su página, http://www.orvet.es, y rellenar el formulario que en ella aparece.

El mago más castrense

Un militar de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra ha forjado una amplia trayectoria como mago desde que tenía 16 años

Felipe Pulido / Madrid

El teniente coronel Robredo ejerce como profesor en la Escuela de Guerra del Ejército, en Madrid. Sin embargo, con un poco de salsa, entrenamiento, algo de gracia y algunos juegos de magia, que él mismo ha personalizado, es capaz de pasar de militar a mago en solo cuestión de segundos.

Esta faceta es conocida por muchos en la institución, ya que el protagonista de esta historia, no solo no lo esconde, sino que tampoco duda en coger la baraja de cartas y dejar sorprendidos a sus compañeros.

No es algo casual, ni esporádico. Todo empezó cuando tenía 16 años y el mago Juan Tamariz logró hechizarle mientras lo veía en la televisión. Rápidamente compró su primer libro de magia y empezó a dar sus primeros pasos.

Aquello marcó el inició de una larga trayectoria, en la que este gaditano ha realizado cerca de 800 actuaciones. Ya en sus años de cadete en la Academia General Militar, en Zaragoza, realizaba algunos juegos de magia frente a sus compañeros, con los que captaba su atención y les servía de entretenimiento.

Durante su primer destino, en Melilla, en el empleo de teniente, se encontró con el mago Alfonso Ríos, que realizaba el servicio militar en la Ciudad Autónoma. También conoció en esta estancia a Emilio García Alemany, con quien mantiene buena amistad y colaboraciones.

En esta etapa, el entonces teniente, realiza interpretaciones ante el público en pubs y otros locales de ocio, incluso ya de forma habitual en algunos de ellos. Proseguirá en esta faceta con su cambio de destino a Badajoz, donde seguirá desarrollando cada vez más sus destrezas y habilidades.

Y llegaron las misiones en el exterior, cinco en diez años, que no le hicieron detener el ritmo. «Cuando estás desplegado todo tiene su momento, y vi que a los compañeros les gustaba lo que yo realizaba», explica el teniente coronel.

Aprovechaba los ratos más tranquilos para hacer disfrutar al personal, pero la cosa no quedó ahí: «durante las misiones en Bosnia actué en colegios y orfanatos ante niños que habían perdido a su padre durante la guerra», recuerda.

En 2011, se inscribe como socio en el Círculo Mágico de Madrid, que forma parte de la Sociedad Española de Ilusionismo.

En el ámbito del Ejercito ha actuado en diferentes lugares, ha amenizado reuniones de trabajo, en centros deportivos y de ocio militares y, también, en comidas y cenas.

Actualmente, como profesor en la Escuela de Guerra, utiliza las técnicas que le aporta esta faceta  para captar la atención de los alumnos: «la magia y la labor como profesor tienen puntos en común y a mí, personalmente, me ayuda a mantener la atención de la audiencia, o que pierdan el miedo escénico», apunta.

Precisamente, la labor de docente ha sido la que le ha empujado a volcar todo su trabajo en el libro Magia en clave de aficionado, que se presentará el 14 de noviembre, en la Residencia Logística Militar “Infante Don Juan”, en Madrid. Está compuesto de dos volúmenes, con 16 juegos personalizados, un número que recuerda la edad con la que él empezó. «Aquí no hay trucos», recuerda, a lo que añade que todo son juegos de magia.

Y entre todos ellos, está el más especial: Mi reloj personal. Inspirado en un conocido juego de cartas, tiene un significado muy importante, ya que va dedicado a un teniente diplomado en montaña, que perdió la vida en 1993 durante una  marcha militar. Para este juego utiliza el mismo reloj del  militar fallecido. Cada vez que lo representa, la magia de la tierra conecta de una manera muy especial con la del cielo.

El teniente coronel recuerda que es solo un aficionado, y que no se dedica profesionalmente a ello, pero, a veces, la magia está en las pequeñas cosas y arrancar unas pocas sonrisas es el mejor hechizo para la felicidad.