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EN LAZO FUERTE

La Brigada Rey Alfonso XIII” II de la Legión estrecha el vínculo con la población civil libanesa

PASIÓN POR EL FÚTBOL

Texto: Felipe Pulido / Madrid     Fotos: Cbo. Alonso (XXXVIII contingente)

Dos partidos amistosos de minifútbol congregaron a mujeres militares de diferentes nacionalidades, destacadas en el Sector Este de Líbano bajo mandato de Naciones Unidas, contra otro equipo compuesto por mujeres de distintas localidades de la zona. El primero de ellos, el 30 de diciembre, se desarrolló en la localidad de Kleyaa, mientras que el segundo, el 12 de febrero, se jugó en las instalaciones militares de la base española «Miguel de Cervantes», cerca de Marjayoun. 

sargento 1º Imbroda

La iniciativa partió del contingente español, en colaboración con la Federación Libanesa y Asiática de Minifútbol. Además, se enmarca dentro del Plan de Acción de Género del Sector Este.

La labor del entrenador, el sargento 1º Imbroda, fue fundamental para lograr la cohesión de todas las deportistas, de diferentes países y con distintas lenguas maternas. El ambiente fue de alegría y compañerismo. Tampoco faltaron el ánimo de la afición y el sonido de la Banda de Guerra española. Los encuentros finalizaron con la victoria del equipo libanés, pero sobre todo sirvieron para estrechar lazos de unión a través del deporte.

SE TIÑE DE BLANCO

Con la llegada de las primeras nieves al sur de Líbano, el 6 de febrero, los ingenieros españoles se pusieron a trabajar para mantener limpias las principales rutas de tránsito. Una de las zonas más afectadas fue la vía de comunicación que une las localidades de Kafer Chouba y En Nouqar, que pasa por una de las posiciones de Naciones Unidas perteneciente al Batallón indio.

cabo Raymond

En dos semanas de trabajo, ya se habían limpiado más de 15 kilómetros de carreteras de montaña y se mantenía el esfuerzo para seguir despejando rutas. Además, antes de las nevadas, el personal realizó un reconocimiento previo de las vías, lo que facilitó su actuación. 

En estos cometidos se implicó el Pelotón de Máquinas, bajo el mando de un sargento e integrado por ocho legionarios en total. Se sirvieron de una quitanieves de empuje —compuesta por camión volquete, cuña quitanieves y esparcidora de sal—, una máquina de carga, una retroexcavadora y otros vehículos ligeros.

El cabo Raymond, integrado en el equipo, señaló que durante los trabajos se sucedieron toda clase de anécdotas: «El primer día de limpieza, cuando trabajaban en recuperar algunos vehículos de las Fuerzas Armadas Libanesas que estaban atascados en la nieve, aparecieron varios todoterrenos de personal civil que venía a ver la nieve y que más tarde también se quedaron atascados y hubo que rescatarlos», explica. 

Además, les sorprendió la gentileza de los libaneses: «En pleno trabajo, con la máquina atascada y paleando nieve para su recuperación, aparecía un libanés con una tetera y vasos ofreciendo té a todos, sin saber de dónde había salido y cómo había llegado hasta allí», expone.

EN LA BLUE LINE

Uno de los cometidos fundamentales del contingente español son las actividades operativas, entre las que destacan las patrullas a pie o en vehículo en las proximidades de la Blue Line —que separa Líbano e Israel— y en toda el área de responsabilidad de la misión. Esta labor está encomendada al Grupo Táctico, formado en su mayoría por personal de la X Bandera de La Legión y la Task Force

sargento 1º Liñán y cabo Parra

«Alfa», integrada por personal del Grupo de Caballería Ligero Acorazado «Reyes Católicos» II de La Legión.

Desde finales de noviembre y hasta mediados de febrero, se habían realizado un total de 4.862 actividades operativas, tanto de día como de noche. Un importante número de ellas, en coordinación con las Fuerzas Armadas Libanesas.

Mientras se encontraban realizando una de estas patrullas, el 30 de diciembre, ocurrió un trágico incidente. Una mina contracarro explosionó al paso de un tractor. La patrulla que estaba en las proximidades reaccionó acudiendo inmediatamente a la zona, en la que se encontraba una persona malherida. En ese instante, el sargento 1º Liñán y el cabo Parra socorrieron rápidamente al herido, le realizaron las maniobras de recuperación y trataron de frenar la hemorragia, a la vez que se avisaba para que una ambulancia se dirigiera al lugar lo antes posible.

Mientras, el resto de personal de la patrulla establecía un cordón de seguridad para evitar que la multitud de trabajadores de fincas colindantes, que habían escuchado la explosión, se acercasen a la zona, para evitar un nuevo accidente. Finalmente, y tras hacer todo lo posible, no se pudo salvar la vida del hombre, debido al estado crítico en el que se encontraba.

PRIMEROS AUXILIOS

El equipo médico del contingente español impartió un curso de primeros auxilios a los Centros de Defensa Civil (CDC) —el equivalente a la Protección Civil española— del sur de Líbano, del 10 al 11 de febrero, en las instalaciones del Ayuntamiento de Marjayoun. 

La actividad tuvo tanto interés que incluso se sumaron Centros de fuera del área de responsabilidad española. Los CDC participantes fueron los de Marjayoun, Rachaya al Foukar, Chebaa, Khalwat, Nabatiyeh, Kfarsir y Koulyaa.

Las materias impartidas se clasificaban en dos áreas: soporte vital básico y manejo del paciente politraumatizado. Dentro de ellas, se profundizó en aspectos como el empleo del desfibrilador semiautomático, la evaluación integral del paciente politraumatizado con uso de vía aérea y control de hemorragias o la adecuada inmovilización de la persona, así como diferentes materiales utilizados para extracción y transporte.

teniente médico Martínez

El teniente médico Martínez destacó la alta motivación de los participantes, que se notaba en las continuas preguntas que hacían. Incluso algunos de ellos, con más nivel en esta materia, se autoconstituían como profesores improvisados, sobre todo en las prácticas, y además proponían ejemplos de experiencias personales que habían tenido. •

Entrevista a… teniente coronel Crespo

«Creo que este libro me encontró a mí, en vez de yo a él»

 Ana Vercher / Madrid

Hay historias que son capaces de conmovernos y atraparnos de tal manera que ya no podemos olvidarlas nunca. Esto es lo que le ocurrió al teniente coronel Crespo —actualmente destinado en el Cuartel General de la OTAN, en Bruselas— cuando conoció la vida del cabo 1º Pedro Fernández-Mayoralas Ruiz, un héroe desconocido que desapareció en el combate de Edchera (1958) del que el teniente coronel supo por casualidad, cuando en enero de 2020 asistió en Almería a una conmemoración de dicho combate, organizada por la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de La Legión. «Fui en representación del Regimiento de Transmisiones nº 21, donde estaba destinado en ese momento, y allí mismo decidí que quería contar su biografía, de la que me atrajo su sacrificio y generosidad. Por eso creo que este libro me encontró a mí, en vez de yo a él», asegura el teniente coronel Crespo. 

Teniente Coronel Crespo

Y así nació El alma del 21, que recoge los devenires de un total de 25 personas que sirvieron o amaron al Regimiento de Transmisiones nº 21, y que vio la luz justo cuando este celebraba su 150º aniversario, en 2022. «Al descubrir a Mayoralas, no pude evitar pensar que, en esos 150 años de la unidad, seguro que habría muchos más relatos increíbles que merecían ser contados. Así que decidí quitarme el uniforme, para ponerme el traje de arqueólogo de las pequeñas historias y vidas, e intenté ir a buscarlas y rescatarlas del olvido», explica el teniente coronel.

A través de 33 capítulos, el autor hace de portavoz de todas esas almas a las que les ha dado un sobrenombre con el que simbolizar el mensaje principal que quiere transmitir de cada una de ellas, «aquello que nos dijeron con su ejemplo y aún nos siguen diciendo». Así, el Hermano o el Eterno son algunos de los protagonistas de un ameno y emocionante viaje por la memoria del Regimiento de Transmisiones nº 21, ya que incluye a militares allí destinados a lo largo de distintos siglos.

Dos años le ha llevado la intensa labor de documentación necesaria para obtener la información oportuna con la que dar contenido a este libro. Se ha tratado de un proceso largo pero emocionante, para el que se ha servido de distintos recursos: «En el caso de los personajes más antiguos, ha sido a través de archivos militares, hojas de servicio, diarios de campaña y diversa documentación oficial del Regimiento. En cuanto a los más recientes, he podido reconstruir estas vidas increíbles gracias a la generosidad y ayuda de los familiares directos». 

Mención aparte merece la dificultad que le ha supuesto conseguir fotografías para poder poner rostro a estas historias. De hecho, el teniente coronel no lograba encontrar ninguna imagen de calidad de Mayoralas, así que decidió que, entre las miles de fotografías sin catalogar que conserva el Regimiento, escogería una de un soldado que le representara. La elegida fue una instantánea de un joven que miraba orgulloso y sereno a la cámara. «Cuál fue mi sorpresa cuando hace unas semanas pude conocer a la hermana de Mayoralas y me enseñó una fotografía de su hermano, y descubrí que aquel soldado anónimo era él», señala el teniente coronel. 

Así, el 30 de mayo de 2022, Crespo daba por concluido su libro. Lo hacía con la satisfacción de dar visibilidad a esas historias olvidadas, pero, también, por aportar su granito de arena para dar a conocer un poco más los valores que vertebraron —y siguen vertebrando— la vida de tantos soldados. «Cuanto más nos conozca la sociedad, más se acercará a nosotros», explica este valenciano, que ha querido donar los derechos de autor de El alma del 21 a Cáritas. Y es que precisamente de valores —y también de anécdotas y emociones— está cargada esta obra, con la que el teniente coronel pretende «llegar al corazón» de quien la lea. Publicada por la editorial Ygriega, puede adquirirse en librerías y en plataformas de venta de libros por internet.