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PODERÍO ESPAÑOL

Texto: Ana Vercher (Madrid )

Fotos: eFP XIII

Con la base militar de Adazi (Letonia) como escenario, distintos vehículos de combate españoles han demostrado su excelencia operativa en la competición «Iron Spear», desarrollada del 6 al 16 de noviembre. En concreto, han sido los Leopardo 2E los que han alcanzado lo más alto del podio, al lograr la primera y segunda posición dentro de la modalidad de carros de combate, mientras que los Pizarro conseguían el tercer puesto en la categoría de vehículos de combate de Infantería. Esto supone que el Ejército español, y en particular la Brigada «Guadarrama» XII, ha obtenido tres de los seis podios en la prueba.

Vehículo de combate «Pizarro» perteneciente al Regimiento de Infantería «Asturias» nº31

La «Iron Spear» es una renombrada competición de carácter bianual, de la que forman parte las tropas pertenecientes a los Battle Groups (BG) que se encuentran desplegados en los países bálticos —Estonia, Letonia y Lituania— y Polonia, como parte de la misión «Enhanced Forward Presence» de la OTAN. En esta ocasión, la representación internacional ha sido muy alta: «Junto a los españoles había, también, militares de Alemania, Estados Unidos, Estonia, Italia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia y Reino Unido, pudiendo aportar cada país hasta dos equipos en cada modalidad», explica el responsable de la oficina de información pública del BG de Letonia, capitán Cordón.
La competición en sí se desarrolla a través de distintos ejercicios que cada carro o vehículo debe realizar: «Hay que hacer un recorrido que incluye diversas prácticas, como disparos en estático o en movimiento, girar, ir marcha atrás, etc. Ahí lo que prima es batir los blancos, aunque, si todo el mundo lo lograse, entonces se tendría en cuenta la velocidad», asegura el teniente Solana —destinado en el Regimiento Acorazado «Alcázar de Toledo» n.º 61—, jefe del carro de combate Leopardo 2E que ha quedado primero en su categoría.

Teniente Solana junto a su tripulación

En este sentido, la clave diferenciadora del equipo español ha sido alcanzar todos los objetivos. «Gracias a este tipo de competiciones, se comprueban las destrezas de la tripulación —velocidad de maniobra, reparto de objetivos, etc.—, teniendo en cuenta que la competencia es muy fuerte, ya que, en esta ocasión, ha habido muchos más vehículos que otras veces, algunos con sistemas muy modernos», apunta el sargento Villanova —destinado en el Regimiento de Infantería «Asturias» n.º 31—, jefe del vehículo de combate Pizarro que logró el tercer puesto en su categoría.

MEDIOS ACORAZADOS Y MECANIZADOS

Entre los carros de combate destacaron, junto al Leopardo 2E de España, el M1 Abrams de Estados Unidos, Ariete de Italia, Challenger 2 de Reino Unido, Leopard 2A6 de Alemania y PT-91 Twardy de Polonia. En la categoría de vehículos de combate de Infantería, participaron, además del Pizarro español, el Bradley de Estados Unidos, CV-90 de Países Bajos, Dardo de Italia, LAV-6 de Canadá, Marder de Alemania, Scimitar de Letonia y Warrior de Reino Unido.
De igual modo, el sargento Villanova añade que una de las partes más complicadas «es la comunicación, para lograr actuar con eficacia. Igualmente, es muy importante tener el vehículo en condiciones, por lo que la jornada previa de puesta a punto es fundamental».

«Lo que prima es batir los blancos, aunque, si todo el mundo lo lograse, entonces se tendría en cuenta la velocidad» – Teniente Solana –

El evento incluyó pruebas específicas, donde las unidades pudieron mostrar su habilidad para superar desafíos de tiro y conducción. Uno de los momentos destacados de la competición fue la «Firepower Demo», una demostración impresionante de la potencia de fuego y capacidad operativa de los participantes.
Los equipos no llevan a cabo una preparación propia para esta competición, sino que consiste en una demostración del entrenamiento del combatiente, de su instrucción diaria.
En cualquier caso, la «Iron Spear» no solo resalta la habilidad táctica y técnica de los participantes, «sino que también fortalece los lazos de colaboración entre los países de la OTAN. Asimismo, es una plataforma para la competencia entre aliados y un testimonio del compromiso colectivo de las naciones aliadas con la defensa y seguridad en una región estratégica», concluye el capitán Cordón.

CON LA MIRADA EN EL CIELO

Texto: Ana Vercher / Colmenar Viejo (Madrid)

Fotos: Stte. José Hontiyuelo (DECET)

Para conocer los orígenes del actual Parque y Centro de Mantenimiento de Helicópteros (PCMHEL) hay que remontarse al 10 de julio de 1965, cuando se creó la Compañía de Aviación Ligera del Ejército de Tierra y su Unidad de Mantenimiento de Helicópteros, como parte de la División Acorazada «Brunete» nº 1. El 20 de marzo de 1973, queda encuadrado dentro de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) como Unidad de Mantenimiento y Apoyo. Posteriormente, en 1979, se transforma en Servicio de Helicópteros, aunque no fue hasta 1999 cuando tomó entidad propia como Parque y Centro de Mantenimiento, cambiando su dependencia al Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE). Ubicado principalmente en la base «Coronel Maté» de Colmenar Viejo (Madrid), el PCMHEL es el órgano logístico central que, encuadrado en la Jefatura de Centros Logísticos del MALE, es responsable de llevar a cabo las funciones logísticas de abastecimiento y de mantenimiento de tercer y cuarto escalón de los medios aéreos del Ejército de Tierra, desde los helicópteros hasta los sistemas aéreos pilotados remotamente (RPAS). «Ese es uno de los grandes retos de este Parque, ya que el hecho de no contar con una Agrupación de Apoyo Logístico hace que cualquier asunto que una unidad no pueda resolver por sí misma acabe aquí. Eso provoca una carga de trabajo extra y una casuística muy compleja», explica el jefe del PCMHEL, coronel De Mena. Por otro lado, y en aras de una mayor coordinación con el resto de elementos, el Parque presenta dependencias funcionales del general jefe de las FAMET —en lo relativo a seguridad de vuelo y normas, y procedimientos operativos—, del jefe de la base «Coronel Maté» —respecto al régimen de vida y servicios—, y del director de la Academia de Aviación del Ejército de Tierra —en lo relacionado con las necesidades de formación del personal—.

Entre las labores del Parque están las revisiones de helicópteros, como los conocidos Chinook, Superpuma, Cougar o Sarrio.

REVISIONES DE HELICÓPTEROS

Entre las muy variadas tareas que el PCMHEL realiza en el ámbito de sus responsabilidades, se encuentra efectuar las revisiones de helicópteros modelo HU-18 AB, HU-21 Superpuma, HT-27 Cougar, HT-29 Sarrio, HT17 Chinook, HE-26/HU-26 EC-135 y HA-28 Tigre, así como de varios RPAS asignados. En caso necesario, se efectúan reparaciones y equilibrado de palas, reparación y carenado de estructuras, reparación de instrumental y equipos radio, revisión de turbinas, rotulación de elementos o pintado de componentes o aeronaves completas. «Trabajar con helicópteros es difícil, especialmente porque todo debe ir certificado y siguiendo el procedimiento legal adecuado. Técnicamente también es complicado y se requiere de mucho personal, muy cualificado y con experiencia, para que no se escape el conocimiento», asegura el coronel. Además, otro de sus cometidos es la preparación y carga de aeronaves para su despliegue en zona de operaciones. No en vano, a lo largo de sus 50 años de existencia, el PCMHEL ha aportado personal a distintas operaciones multinacionales para el mantenimiento de la paz, entre las que pueden destacarse Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Kirguistán, Irak, Indonesia, Afganistán, Líbano o Mali. «Se va a zona, generalmente, para hacer certificaciones, pero también hay veces que un equipo concreto se desplaza para hacer reparaciones o, directamente, reemplazar la aeronave si se ve necesario», explica el suboficial mayor Alcalde.

El PCMHEL también se encarga del abastecimiento y mantenimiento de determinados RPAS

ORGANIZACIÓN

El PCMHEL se articula en torno a una Unidad Técnica de Mantenimiento y una Unidad de Abastecimiento, coordinadas y dirigidas por la Jefatura del Parque y su Plana Mayor de Mando, que incluye una Unidad de Ingeniería, un Centro de Control de Apoyo Logístico, un Departamento de Calidad, una Unidad de Seguridad en Vuelo y una Sección de Asuntos Económicos. Por último, una Sección de Apoyo al Centro permite dirigir las actividades de instrucción del personal de tropa y otras actividades de coordinación del día a día de la unidad. Junto a su base madrileña, cuenta además con tres destacamentos adicionales, emplazados a su vez en Bétera (Valencia), Agoncillo (La Rioja) y Almagro (Ciudad Real), dedicados al mantenimiento especializado de los helicópteros HU-21/HT-27, HT-29 Sarrio y HA28, respectivamente. Asimismo, y desde 2013, integra el Centro de Soporte Software Tigre (CSST), en Getafe (Madrid), con capacidad de evaluar e implementar modificaciones a distintos niveles en el software contenido en los sistemas de los helicópteros HA-28 Tigre, en respuesta a un entorno de operación y tecnología cambiantes a lo largo de su ciclo de vida. Actualmente, uno de los principales retos del PCMHEL es su transformación en el Centro de Mantenimiento de Aeronaves (CEMAET), que junto con la Base Logística del Ejército de Tierra constituirán el Centro Tecnológico Logístico del Ejército. Este ambicioso proyecto, orientado a materializar el concepto de Logística 4.0, implica la adopción de nuevas tecnologías y su integración en los sistemas y procesos tradicionales para maximizar su eficiencia. A lo largo del presente 2023, el PCMHEL ha adquirido material tan variado como gafas de realidad aumentada para asistencia remota, armarios inteligentes y lectores RFID, tablets para personal de taller, impresoras Datamatrix —códigos de barras bidimensionales con información de trazabilidad de los materiales— y sistemas de información específicos, todo ello hiperconectado gracias a un sistema de comunicaciones 5G. Se espera que el CEMAET esté disponible, en fase experimental, entre 2024 y 2025.