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LA ALIMENTACIÓN DE CAMPAÑA AMPLÍA EL MENÚ

Texto: Elvira Valbuena (Madrid )

Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Dos nuevas modalidades de raciones de previsión —liofilizadas y autocalentables— se incorporan a la dieta del personal desplazado en ejercicios y misiones internacionales.

La alimentación de campaña presenta novedades este 2024 en el Ejército de Tierra. A las ya tradicionales raciones de previsión individuales, se unen dos nuevos tipos: raciones liofilizadas (deshidratadas) y de Efectivos en Desplazamiento (RED) autocalentables, que estarán disponibles para su consumo a lo largo del año. La recepción de los primeros productos destinados a formar parte de las nuevas raciones ha tenido lugar, a finales de diciembre pasado, en Mutxamel (Alicante), en las instalaciones de la empresa JOMIPSA, adjudicataria del contrato de adquisición de raciones RED. Por su parte, la adjudicataria del contrato de las raciones liofilizadas ha correspondido a una Unión Temporal de Empresas, conformada por la propia JOMIPSA junto a Alonso Hipercas y Teógenes Ruiz.
Los procesos de adquisiciones de las nuevas raciones se realizaron el año pasado y fueron promovidos por la Dirección de Adquisiciones (DIAD), del Mando de Apoyo Logístico del Ejército (MALE). La Jefatura de Asuntos Económicos se encargó de realizar los expedientes de contratación, y las prescripciones técnicas han sido elaboradas por el Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia (PCAMI), también dependiente del MALE. Fruto de la experimentación liderada por el PCAMI, estas raciones han incorporado complementos energéticos, como un sobre de polvo isotónico y otro de sales en polvo, y dos barritas energéticas en su pliego de prescripciones final.

Comida deshidratada.
Las raciones liofilizadas están compuestas por productos alimenticios a los que se les ha extraído la humedad para, una vez empaquetado el producto, reducir el peso de la comida original. Constan de tres tipos de menú: desayuno, comida y cena. Las muestras recibidas se componen de una bolsa de arroz con jamón y salsa saté, otra bolsa de mousse de chocolate (ambos liofilizados), un paquete de pan galleta, un sobre de bebida isotónica, una barrita energética y un cóctel de frutos secos.
Este tipo de ración es muy apreciada por las unidades de montaña y operaciones especiales, ya que permite cargar unidades en las mochilas para varios días de expedición, explican desde la Sección de Carburantes, Ganado, Alimentación, Equipo y Vestuario de la DIAD, promotora del expediente de contratación.
Sin embargo, el consumo de las raciones liofilizadas también presenta algunas limitaciones, como la necesidad de disponer de agua potable y de un hornillo de gas para llevarla a ebullición. En circunstancias meteorológicas adversas, el uso del hornillo también puede presentar complicaciones, ya que el viento puede apagar la llama.
Por su parte, las raciones RED tienen la particularidad de que la comida no se calienta con una pastilla de combustible sólido, como las raciones individuales de combate, sino dentro de una bolsa de plástico. Después de rasgar la parte superior, se añade medio vaso de agua y se introduce dentro de ella el paquete de comida entero, sin abrir. La parte posterior tiene adheridas unas sales que, al contacto con el agua, producen una reacción de calor cercana a la ebullición. De esta forma, la comida queda recalentada en doce minutos. En este caso, el medio vaso de agua no tiene por qué ser potable y el cocinado no está sujeto a las condiciones meteorológicas.

Raciones RED.
Las Raciones de Efectivos en Desplazamiento ya eran conocidas por las fuerzas del Ejército español desplegado en Letonia, en la misión enhanced Forward Presence (eFP) de la OTAN, e integradas en el Battle Group, liderado por el Ejército canadiense, que las suministra a sus efectivos en el país báltico. Unidades experimentales de las raciones RED españolas ya fueron puestas a prueba en esta misión hace tiempo. Las que acaban de llegar a fábrica se presentan con dos tipos de menú: uno, con paella valenciana y albóndigas con tomate, y otro, con raviolis a la boloñesa y estofado de ternera.
En principio, un total de 48 000 raciones liofilizadas y 6 000 raciones RED estarán disponibles en las unidades. El objetivo es incrementar su adquisición a lo largo de 2024, con el fin de tener existencias suficientes que permitan su uso donde sea necesario. De este modo, el Ejército de Tierra contará con tres tipos de raciones individuales con rangos de utilización diferentes.

EL MUAY THAI TE INCULCA VALORES MUY POSITIVOS

Texto: Ana Vercher (Madrid)

Fotos: Regimiento «Asturias» n.º 31

Con el pelo recogido en las conocidas como «trenzas de boxeadora» y los guantes enfundados, la soldado Baos suda la camiseta en lo alto del tatami, mientras estudia nuevos movimientos y golpes de muay thai ­—también conocido como boxeo tailandés—. Lo lleva haciendo algo más de diez años, desde que descubrió este deporte: «Comencé practicando kick boxing, pero después probé esta opción y me enamoré», explica la soldado, destinada en el Regimiento de Infantería «Asturias» n.º 31.

Atraída, desde niña, por las artes marciales, su familia nunca le permitió practicarlas. «Pensaban que me iban a «embrutecer», y yo misma sentía que como era pequeña y mujer no iba a tener ni fuerza ni capacidad de defenderme», asegura. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Ya con dieciocho años cumplidos, se apuntó a un gimnasio y terminó descubriendo el muay thai, un deporte realmente duro, pero del que la soldado Baos destaca que es muy completo: «A nivel físico te aporta fuerza, resistencia y velocidad, y a nivel mental te da seguridad en ti mismo, autocontrol, tolerancia a la frustración o dominio de las emociones, entre otros aspectos». Igualmente, asegura que promueve unos valores muy positivos, como son el respeto —al maestro, a los compañeros (y rivales) y a las tradiciones—, la perseverancia y la disciplina. Tanto es así que anima a todo el mundo a probarlo, ya que «es ideal para ponerte en forma, ganar confianza o aprender a defenderte. Incluso es un gran complemento para los militares, ya que nunca está de más practicar y perfeccionar el combate cuerpo a cuerpo».

Y así, poco a poco, Baos se fue enganchando a este deporte al que, a día de hoy, le dedica cinco horas de entrenamiento diario, y del que es profesional desde hace tres años. De igual manera, reivindica un mayor apoyo y visibilización para este tipo de deportistas, ya que «en otros países, como Estados Unidos o Austria, el gobierno les paga un salario bastante digno por representar a su país en las competiciones».

SER MILITAR TAMBIÉN AYUDA

Por suerte, el hecho de ser militar, y la importancia que el mundo castrense da al deporte, le permite compaginar entrenamiento y trabajo. Por la mañana, aprovechando la hora de deporte en su unidad, suele centrarse en cardio, para dedicar las tardes a la parte más técnica. De igual modo, cuando se acerca la fecha de una competición, los entrenamientos se intensifican y se hacen «más específicos para el rival, trabajando en su estilo, para poder desempeñar un buen papel en la pelea. Es lo que se conoce como “campamento de entrenamiento”». Junto a ello, lleva a cabo una dieta específica para sus requerimientos energéticos, siendo lo más saludable posible para mantener un peso cercano al de competición y rendir al máximo, además de los cortes de peso que se realizan una semana antes de la competición. Son precisamente esos cortes los que Baos destaca como uno de los aspectos más complejos del muay thai: «La gente piensa que son los golpes, pero, para mí, esa es la parte divertida».
Su tesón y constancia la han llevado a conseguir un más que notable palmarés, donde destaca el hecho de ser campeona de España amateur, tanto de muay thai como de K1 —otro deporte de combate—, en los años 2017, 2018, 2019 y 2021; bronce en el Campeonato del Mundo de Muay Thai, celebrado en Tailandia en 2018; plata en el Campeonato del Mundo de K1 de Polonia, en 2019, y oro en el Campeonato Ibérico Profesional en 2023.

Ahora tiene la mirada puesta en su próxima cita deportiva: el Campeonato de España de K1, que se celebrará este mes de marzo, mientras espera la confirmación del Campeonato de Europa WBC, de boxeo profesional, que está previsto que se celebre en Francia en abril.
Sin duda, son muchos los podios que, seguro, aún le quedan por alcanzar a esta militar por vocación, quien decidiera entrar en el Ejército de Tierra hace dos años, pues sentía que los valores castrenses «casaban mucho» con su estilo de vida. Profesionalmente, también muestra su capacidad de trabajo, ambición y superación, ya que su intención es ascender a oficial: «Ahora estoy estudiando un grado superior, pero cuando lo acabe quiero presentarme a la Academia General Militar», concluye la soldado Baos. Sin duda, le auguramos muchos éxitos.