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EL APOYO A LA TROPA EN SU TRAYECTORIA MILITAR

Texto: Elvira Valbuena (Madrid)

Fotos: Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC)

Cuando llega la hora de desvincularse de las Fuerzas Armadas (FF. AA.), bien sea por la finalización del compromiso o por el cambio de actividad profesional, el personal de tropa dispone del apoyo de su Ejército y del Ministerio de Defensa para emprender esa nueva etapa de su vida. Hasta entonces, el Mando de Personal (MAPER), a través de su Dirección de Personal (DIPE), no ha dejado de acompañar al militar en su carrera dentro de la institución, manteniendo a este informado de todas las alternativas que existen para su promoción y acceso a las distintas escalas y destinos en cada etapa de su trayectoria, ofreciéndole también la formación necesaria para poder alcanzarlos.
Al mismo tiempo, la presencia de la DIPE en la vida del militar ya es un hecho incluso antes del ingreso en filas. A través de las acciones de reclutamiento, en eventos y jornadas, facilita a los ciudadanos información sobre las opciones que existen para su ingreso en las FF. AA. Toda la gestión relacionada con el reclutamiento está centralizada en el Ministerio de Defensa y dirigida a través de la Subdirección General de Reclutamiento y Desarrollo Profesional de Personal Militar y Reservista de Especial Disponibilidad con la que colaboran cada uno de los Ejércitos.

Reclutamiento y captación
En la citada Subdirección General existe un Área de Información y Captación, que dispone de redes sociales y página web para informar sobre el ingreso en las FF. AA. A través de esta Subdirección, cada Ejército colabora con sus propios equipos en las actividades que organiza el Ministerio y propone actividades, explica el coronel Ramos, jefe de la Sección de Acceso a la Profesión Militar de la Subdirección de Carrera Militar de la DIPE.
En el Ejército de Tierra existen quince equipos de información y captación. Tres de ellos están compuestos por personal de la propia DIPE, especializados en informar sobre el ingreso en las FF. AA. Los doce equipos restantes se distribuyen por la geografía española para hacer la misma labor. Su dedicación no es exclusiva; se trata de personal de las unidades que ha sido formado específicamente para informar adecuadamente sobre las distintas convocatorias.
En los centros de enseñanza, este personal ofrece conferencias sobre las distintas especialidades y formas de ingreso en las Fuerzas Armadas a los estudiantes de 4.o de la ESO, fundamentalmente, y 1.o o 2.o de Bachillerato. Estas conferencias solo se realizan a petición del propio centro educativo y son muy útiles para orientar a los alumnos sobre los estudios que deben escoger si desean ser militares. Los estudiantes también son informados sobre las modalidades de ingreso, las pruebas de acceso o las notas de corte. Respecto a las ferias universitarias o de empleo, los equipos que acuden a ellas ofrecen información personalizada sobre las distintas opciones de ingreso a los visitantes que se interesan por la profesión militar.

La comunicación interna
Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos que desean ser militares se informan a través de familiares o amigos, por lo que, uno de los principales retos en 2024 para la Sección de Acceso a la Profesión Militar, además de ampliar el número de los centros de enseñanza a los que acude, es mejorar la comunicación interna. Para ello, la DIPE tiene como objetivo incrementar la información sobre el acceso a las Fuerzas Armadas en los canales y herramientas de difusión de las que dispone el Ejército de Tierra, así como en redes sociales, especialmente en LinkedIn, «ya que los militares debemos conocer bien los procedimientos y requisitos, puesto que somos los principales informadores para nuestro entorno», subraya el coronel Ramos. Asimismo, la DIPE dispone de un correo electrónico al que los ciudadanos pueden dirigirse para pedir información o resolver cualquier duda (ingreso_ejercito@mde.es).

La orientación a la tropa
Cuando el militar acaba de ingresar en la Escala de Tropa, la Sección de Orientación de la DIPE realiza dos ciclos de conferencias iniciales al año en los Centros de Formación de Tropa (CEFOT) n.º 1 y n.º 2, en Cáceres y San Fernando (Cádiz), respectivamente. Allí, informa a los alumnos de los hitos que se van a encontrar en su trayectoria militar. Esta primera orientación se hace con una proyección de trece o catorce años.
Una vez que los militares de tropa están en las unidades, el Área de Tropa de la Sección de Orientación, dependiente también de la Dirección de Personal, comienza su labor para orientar su carrera mediante el envío de los llamados informes de apoyo a la trayectoria, que se realizan cada vez que se va a producir un hito en su carrera militar. Estos informes se hacen llegar a los interesados por medio de su correo electrónico personal, la publicación en el Portal Personal de Intranet y el envío a los suboficiales mayores de sus unidades de destino.

LOS hitos en la trayectoria profesional
La primera fase de la trayectoria en la Escala de Tropa dura un máximo de seis años y comienza con el denominado compromiso inicial. A partir del primer año, el Ejército empieza a incentivar al personal para ingresar en la Academia General Básica de Suboficiales, donde tiene reservado el 80 % de las plazas, la Academia General Militar de Oficiales o cambiar a los Cuerpos Comunes.
A partir del quinto año de compromiso, la Escala de Tropa tiene plazas reservadas en la Policía Nacional, Guardia Civil, Servicio de Vigilancia Aduanera y Personal Laboral Fijo del Ministerio de Defensa. En esta misma fase, el personal también puede solicitar su suscripción al compromiso de larga duración, lo que le permitirá permanecer en filas hasta los 45 años.

Desde el sexto año, el militar de tropa puede presentarse al examen para el ascenso a cabo o realizar el cambio de especialidad. En este segundo caso, soldados, cabos y cabos primeros deben superar el Curso de Cambio de Especialidad para poder acceder a las distintas especialidades técnicas del Ejército. Cada año, el personal de la DIPE realiza una campaña informativa por todo el territorio nacional, que comienza en febrero. Estos equipos intentan visitar la mayoría de las grandes unidades, donde ofrecen conferencias sobre la convocatoria y las nuevas opciones de trayectoria que ofrece el cambio.
Durante el mes de marzo se desplazan hasta Talarn (Lérida) para informar y realizar tutorías a los alumnos del Curso de Actualización a Cabo Mayor sobre el proceso de ascenso. Además, cuando el personal de tropa lleva ya catorce años de servicio, se produce otro de los hitos más importantes en su trayectoria, ya que puede presentarse al examen para el acceso a una relación de servicios de carácter permanente y extender así sus servicios hasta los 58 años. Al cumplir los 45 años, la tropa con compromiso de larga duración concluye su relación con el Ejército, pudiendo optar a ser reservista de especial disponibilidad.

El apoyo a la desvinculación
Desde la Sección de Apoyo a la Desvinculación de la Dirección de Asistencia al Personal (DIAPER), se emprenden acciones para apoyar al personal temporal cuando causa baja en las FF. AA. Estas acciones, principalmente de formación, se enmarcan en la Estrategia Integral de Desarrollo Profesional, que toma forma en los Planes Anuales de Actuación, teniendo como eje principal el Plan de Acción Individual para el Desarrollo Profesional. Estas iniciativas están dirigidas desde el Ministerio de Defensa y en ellas, el Ejército de Tierra tiene un especial protagonismo por el volumen de personal para apoyar.

La preparación de cursos
Una de las acciones formativas que realiza la Sección de Apoyo a la Desvinculación es la ayuda a la preparación para el acceso a la Escala de Cabos y Guardias de la Guardia Civil, que se realiza a través de la Fase Intensiva de Preparación, convocada una vez al año. Asimismo, se apoya la difusión, impulso y seguimiento de los cursos convocados por la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar del Ministerio de Defensa, tanto presenciales como a distancia.
Los cursos presenciales son organizados por las Unidades, Centros y Organismos del Ejército y son gratuitos para el personal militar. Se realizan en virtud de los acuerdos de Defensa con el Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE) y el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPD). Los cursos del SEPE se orientan a la obtención de un certificado de competencia profesional, mientras que los del MEFPD se dirigen a obtener certificados profesionales de Formación Profesional (FP).
En este ámbito, también se difunden los cursos para la obtención de titulaciones de ciclos formativos de FP que se realizan en centros docentes militares del Ejército como parte del programa CONSIGUE+, o de enseñanza a distancia, en virtud del acuerdo del Ministerio de Defensa con el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia. Además, a través de la gestión de Certificados de Formación y Experiencia Profesional se intenta facilitar al personal que cesa su incorporación laboral en el ámbito civil.

Seminarios y talleres
La Sección de Apoyo a la Desvinculación también colabora con la red de Oficinas de Apoyo al Personal (OFAP) del Ejército de Tierra en los seminarios y talleres destinados a la formación en asesoramiento laboral y técnica de búsqueda de empleo. Asimismo, se difunde el apoyo a la desvinculación mediante charlas y participaciones en inspecciones a unidades, así como en las conferencias que se imparten dentro de diferentes cursos de formación por parte la Dirección de Enseñanza, del Mando de Adiestramiento y Doctrina.
Desde la Dirección de Asistencia al Personal, se realiza un esfuerzo constante para mantener informado a todo el personal de las actividades que contribuyen a su asesoramiento y orientación, bien sea a través de las mencionadas OFAP, como de las páginas de Intranet e Internet y la aplicación para móviles de esta Dirección.

EL MUNDO DEBE A ESPAÑA EL COLOR NEGRO

Texto: Ana Vercher (Madrid)

Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Alejandro Klecker (Madrid, 1960) lleva toda la vida dedicado al mundo empresarial, pero sería en 2015 cuando tuvo que enfrentarse a uno de sus retos profesionales más complejos. Fue entonces cuando le nombraron director de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, la cual se encontraba en una situación muy delicada. No obstante, gracias al trabajo duro, se ha conseguido darle un nuevo impulso. Con él hablamos de estrategias de negocios, del rico patrimonio textil español y de su papel como embajador de la «Marca Ejército».

Cuando fue nombrado director de la Real Fábrica de Tapices, esta se encontraba con una deuda millonaria frente a unos ingresos muy limitados.

¿Cómo afrontó estas dificultades? Principalmente, se llevaron a cabo cuatro acciones clave: renegociar la deuda; realizar un plan de marketing, tanto nacional como internacional; poner en valor nuestros espacios, con cesiones que permiten reutilizarlos y mantenerlos, y la realización de eventos. Hemos ganado varios concursos a nivel internacional, ya que la Real Fábrica es casi más conocida fuera de nuestras fronteras que aquí. Por ejemplo, fabricando los tapices del Palacio de Dresde (Alemania), un pedido particular de la comunidad libanesa en Londres o la restauración de varios tapices, como el de la embajada de Reino Unido en París. La deuda se ha rebajado muchísimo, a la par que los ingresos han aumentado notablemente. Pero seguimos trabajando.
El propio edificio donde se ubica la Real Fábrica es, también, un valor en sí mismo, aunque necesita algunas mejoras. Efectivamente, necesita reparaciones de forma inmediata y sería una pena que no se acometieran, porque se trata del único edificio de toda Europa que se construyó expresamente como fábrica de tapices. Data de 1884 y, desde entonces, jamás ha cesado su actividad, ni siquiera durante la Guerra Civil.

A pesar de dedicarse a una labor antiquísima, ¿las nuevas tecnologías también han recalado allí?
Por supuesto, contamos con una cámara de anoxia para eliminar polillas, musgos, etc. También realizamos trabajos de espectrofotometría CIELab, un sistema láser estandarizado internacionalmente que permite tomar muestras de cualquier color y sacar una fórmula matemática que nos dice exactamente cuál es. Disponemos de drones para fotografiar grandes alfombras y localizar las zonas a intervenir, microscopios digitales para ver la calidad del teñido, etc. Pero lo más importante son los grandes profesionales que allí trabajan, un equipo humano de altísima capacitación, debido a su formación y experiencia: desde dibujantes a alfombristas, pasando por retupidores —encargados de rehacer las alfombras de uso doméstico—, maestros liceros —los que propiamente realizan el tapiz—, archiveros, bibliotecarios, etc.

Aunque parece que existe un auge por lo artesanal, ¿les cuesta encontrar profesionales dedicados a este sector?
Sí. Hemos establecido un sistema que permite que los más veteranos preparen a los nuevos, pero es fundamental que se recuperen las Escuelas-Taller. Además, considero que este trabajo tiene muchos aspectos que podrían resultar muy atractivos para los jóvenes. Para empezar, el hecho de ser absolutamente exclusivo, ya que nunca repetimos un mismo producto. A ello hay que unirle que lo textil está volviendo a estar de moda en el mundo de la decoración —desde México hasta Abu Dabi— y, por supuesto, la conveniencia de apostar por materiales naturales como el yute, la lana o el lino, frente al plástico.

¿Qué relación tiene la Real Fábrica con el Ejército de Tierra?
Para empezar, el madrileño Palacio de Buenavista —sede del Cuartel General del ET— alberga colecciones importantísimas: la serie original de Goya y los tapices de El Quijote de Procaccini, así como diversas alfombras de nudo turco, que también hay en muchas antiguas capitanías generales de España. Se han realizado y restaurado numerosos reposteros, como el escudo de armas de Felipe II, que se encuentra en la antigua Capitanía General de Madrid, o se han realizado trabajos como el forrado de los atriles de la Banda de Música del Regimiento «Inmemorial del Rey» n.º 1. Algunas de estas tareas se han llevado a cabo de forma gratuita por nuestra especial vinculación con el Ejército.

¿Cree que la población conoce y valora lo suficiente nuestro patrimonio?
En muchos casos, no, sobre todo, si hablamos del patrimonio textil, que es el gran desconocido. Pocos saben que España tenía la exclusiva de la seda desde principios del siglo VIII, siglos antes de que Marco Polo popularizase la famosa «Ruta de la seda». Además, también tuvo la exclusiva de la lana merina, que es muy resistente. La España hispano-musulmana aportó a Europa toda la química de la tinción, como el sulfato de cobre, de plata o el aguarrás. También numerosas plantas para ese proceso, como el geranio o la gualda, así como las técnicas de injerto. Igualmente, nuestra etapa de ultramar fue fundamental en el sector al descubrir la cochinilla, que daba un rojo de mayor calidad y que era tan importante que venía escoltada, llegando a valer un kilo de cochinilla lo mismo que uno de oro. Esto supuso la quiebra de centros textiles del nivel de Venecia o Florencia. También, el mundo debe a España el negro, ya que nosotros descubrimos el palo de Campeche y su tratamiento: una planta que permitió, por primera vez, lograr ese color. En aquella época, la corte española se empezó a vestir con él, ya que era un signo de lujo. Esto provocó una enorme envidia en la Corona inglesa y hasta propició guerras para hacerse con el control del producto. Ya en el siglo XX, en plena Primera Guerra Mundial, también fuimos la primera industria que experimentó con tintes sintéticos.

Para concluir, ¿cómo afronta su papel como embajador de la «Marca Ejército»?
Desde la humildad, creo que debemos transmitir los valores del Ejército en nuestro entorno: recuperar valores que la sociedad ha ido perdiendo, como la lealtad —que no es sumisión—, la capacidad de sacrificarnos por una causa mayor que nosotros mismos o el compañerismo frente al individualismo. Al final, todo esto sirve para la empresa, la sociedad y la vida.