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Premios Ejército Enseñanza Escolar: ‘LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA’

Hay experiencias que te cambian profundamente, como persona, como alumno, como adolescente. Los trabajos del Ejército que cada año hacemos en nuestro colegio, El Buen Pastor de Sevilla, forman parte de esas experiencias que nunca olvidaremos en nuestra vida. En los últimos años nuestro colegio ha tenido la suerte de ganar este galardón en varias ocasiones. El viaje a Madrid y la recogida del premio en Madrid sin duda han sido momentos inolvidables que siempre nos acompañarán, pero eso es sólo la guinda del pastel.

Recibir un premio es una experiencia preciosa, qué duda cabe, y si a ello se le une el trato cariñoso y exquisito que los militares dan siempre a sus invitados, además de la oportunidad de conocer a personas tan importantes (ministros, generales…), ese premio se convierte en algo maravilloso.

Pero todo esto, siendo importante, no es ni mucho menos lo más esencial de los Premios del Ejército… Entonces, ¿qué ha sido para nosotros lo más importante de estos premios, lo que más no ha aportado? Pues eso vamos a intentar explicarlo:

Trabajo en equipo

En el Buen Pastor tenemos un club de alumnos dedicados a estos premios. En este equipo entran aquellos alumnos que lo desean, pero también los que se lo ganan con su esfuerzo y trabajo en clase. Hay que ganarse el puesto. El club de escritura nos reunimos una vez a la semana para planificar los trabajos de cada año. Se trata de un equipo formado por alumnos de varios cursos en los que los mayores, cada año, van pasando el testigo a los nuevos que se incorporan cada curso. Hay como una tradición y una forma de trabajar que se hereda de veteranos a nuevos, tal vez como ocurre en el propio Ejército o en cualquier empresa.

Premios Ejército Enseñanza Escolar: 'LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA'
Premios Ejército Enseñanza Escolar: ‘LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA’

En estas reuniones surgen las ideas para los trabajos, no sin grandes discusiones y debates. Y en cuanto tenemos claro el tema, nos ponemos a trabajar. Primero repartimos la tarea y nos documentamos, buscamos libros relacionados con la materia, en la biblioteca de Capitanía de Sevilla, en las bibliotecas públicas, en Internet…

Se trata de una fase muy laboriosa, de leer muchos libros, tomar notas, elaborar apuntes y esquemas… hasta darle forma a la idea que vamos a abordar. Cada semana nos reunimos para compartir lo que hemos avanzado cada uno, las dificultades que tiene o los descubrimientos que ha hecho. Aquí es donde surge el equipo, donde nos ayudamos unos a otros para cubrir los objetivos, y donde también surgen los roces que debemos superar con generosidad y espíritu de equipo.

Conocer el mundo militar

Lo más interesante de esta fase de documentación son las visitas o entrevistas con militares. La posibilidad de conocer un cuartel o una base militar es una experiencia que te cambia. Todos “traemos de casa” una idea del mundo militar que se nos desmonta cuando nos acercamos a los militares. El que más y el que menos piensa que se va a encontrar un mundo estricto, autoritario, frío y un poco “serio”, pero todas estas ideas se caen en cuanto entramos en contacto con ellos. Se trata de gente cercana, amable, que enseguida se pone a tu servicio, que se desvive para ayudarte en todo lo que puede, que pone el interés general por encima de sus intereses… Se trata de gente humilde, gente honrada, gente trabajadora, gente con la que da gusto tratar… gente a la que te quieres parecer.

Este año, en los diferentes trabajos que hemos hecho, hemos podido visitar la base aérea de Morón de la Frontera, en Sevilla, hablar con los pilotos y montarnos en nuestros mejores aviones. Una experiencia única. También tuvimos la oportunidad de visitar el Cuartel General del Ejército de Tierra, el Palacio de Buenavista. Los oficiales nos enseñaron las salas de este bonito palacio y pudimos hacer un trabajo sobre él con todo el cariño. ¿Qué podemos decir de esta experiencia? Nos abrieron el palacio para nosotros y nos trataron como los más distinguidos invitados. Ese sólo pasa con nuestro ejército, que gente que trabaja desde la humildad y que se pone al servicio de ¡unos simples escolares!

Premios Ejército Enseñanza Escolar: 'LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA'
Premios Ejército Enseñanza Escolar: ‘LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA’

 

También hemos entrevistado a varios oficiales para nuestro trabajo sobre Los héroes olvidados de Taxdirt, con el que hemos conseguido el premio nacional. Esos encuentros han sido una maravilla, porque siempre hemos encontrado profesionales que te hablan con pasión de su trabajo y de nuestra historia, y que te transmite el amor por la patria y por los demás.

El trabajo no es un medio, es un fin

Tras meses de documentación, empezamos a darle forma al trabajo. Hay que redactar, que buscar elementos, hacer dibujos, biografías, anexos… En esta parte es donde surgen los nervios, porque al final el tiempo se echa encima. La presión de la entrega se mezcla con los exámenes y con los problemas personales que cada uno tiene. Pero el compromiso con los demás es hacer un trabajo digno, y no hay excusas para rendirse.

En estos momentos se acentúan las diferencias, los malos entendidos, todas esas pequeñas cosas que nos hacen humanos. Pero lo hermoso del trabajo es superar esas dificultades, ayudar a los compañeros y aprender respetar las ideas de los otros y a trabajar todos juntos por un objetivo común.

Los trabajos del Ejército nos enseñan la importancia del equipo, y es curioso cómo los valores sobre los que reflexionamos en los trabajos (la lealtad, la fidelidad, la humildad, el honor…) son justo los que tenemos que aplicar para que ¡el trabajo salga adelante!

Es como una enseñanza doble. Es como si el propio trabajo nos obligara a poner en práctica aquello de lo que estamos hablando.

Después de la entrega, sientes que los lazos que te unen a tus compañeros son mucho más fuertes. Juntos hemos superado un reto, hemos dado lo mejor de nosotros. Hemos aprendido lo que es el equipo y la lealtad. Hemos aprendido a ser buenos soldados y buenos capitanes. A proponer y a obedecer. A esforzarnos al máximo y a ayudar sin hacer preguntas.

Cuando recibes la llamada del premio, la felicidad es total, como si te hubiera tocado la lotería. Pero para entonces todos sabemos, en el fondo de nuestro ser, que el verdadero premio ya lo había recibido realizando el trabajo y participando en el concurso.

Desde esta experiencia, os animamos a conocer a nuestros militares y a participar en sus concursos del Ejército. La experiencia será inolvidable y os cambiará.

Los alumnos del Colegio Buen Pastor de Sevilla

* Todos los trabajos ganadores de Premios Ejército modalidad ‘Enseñanaza Escolar’ en: http://www.ejercito.mde.es/tropamenuda/publicaciones_infantiles.html

En la piel del reportero

Es casi media noche. La operación ha comenzado. El escenario de trabajo es diferente. No estoy en la  redacción del periódico Tierra, donde trabajo habitualmente. Nuestro pelotón se dirige a la zona en la que se va a desarrollar el despliegue táctico. El capitán Romay, quien está al mando de la compañía en la que se integra nuestro pelotón, ha tenido que asumir un papel importante y poco habitual: garantizar la seguridad de la operación, así como la de los acompañantes (25 periodistas empotrados en su unidad).

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En la piel del reportero

Veinticinco profesionales de la comunicación se han acercado al Ejército de Tierra durante las XIV Jornadas de corresponsales, organizadas por el Departamento de Comunicación del Ejército y la Escuela de Guerra.

Reptamos por el suelo frío de la noche, cuando ya es 19 de octubre, evitando ser descubiertos por el enemigo. Nuestro material periodístico se ha quedado en el campamento. No ha sido posible traerlo hasta aquí. Por otro lado, sería complicado dar utilidad a un bolígrafo y a una libreta en la oscuridad. Mientras nuestros militares coordinan el desarrollo de la operación, nosotros, como periodistas, mantenemos todos los sentidos atentos para tratar de recordar cada uno de nuestros pasos. Un despiste puede poner en peligro la operación o podríamos caer en manos del enemigo. Imagino por un momento la posibilidad de ser secuestrado y recuerdo los 299 días que sufrió en cautiverio el periodista español Antonio Pampliega (quien dio una conferencia durante las Jornadas). Sólo pensarlo me horroriza.

Entramos por una de las ventanas del sótano, accedemos a la primera planta por la escalera. Un silencio escalofriante envuelve la escena. De repente,  un tiroteo rompe la monotonía. Los tres periodistas  de mi pelotón nos tiramos al suelo. Parece que han abatido a un terrorista. Recuerdo las palabras del coronel G. Lodeiro: «No puedes relajarte en  zona  de  conflicto. El riesgo siempre está ahí». Avanzamos despacio y descubrimos que uno de los heridos es de los nuestros. Afortunadamente, parece que ha logrado cortar la hemorragia y le atiende el personal cualificado de la unidad. Cada minuto cuenta. Nos retiramos manteniendo la seguridad. El convoy nos devuelve al campamento. La operación se ha desarrollado con éxito. Periodistas y militares nos hemos metido en la piel del otro.

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En la piel del reportero

¿Sólo ha sido un simulacro? Quizá haya sido mucho más. Las XIV Jornadas de Corresponsales, entre el 16 y el 20 de octubre, han acercado a periodistas a la realidad del conflicto, pero también ayudan a nuestros militares a contagiarse del trabajo del reportero. Hemos sido una parte más de las operaciones que se han desarrollado.

Ha sido una gran oportunidad —hay tres solicitantes por cada plaza para realizar estas Jornadas— y no hemos desperdiciado ni un segundo. El rostro de Verónica Muñoz, periodista de Radio Nacional de España, explicaba todos esos sentimientos cuando despegaba por primera vez en un Chinook. «Algo que para ellos es muy habitual, para mí se ha convertido en un acontecimiento. Ha sido una sensación muy bonita, entre que no notas muy bien el ascenso y que en el vuelo íbamos viendo al Superpuma que teníamos justo detrás…».

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El grupo de periodistas realizó un vuelo en Chinook y Superpuma hasta las FAMET

Similar era la impresión del periodista de TVE Javier Gutiérrez al desplazarse en un vehículo TOA por el campo de maniobras “Los Alijares”, en Toledo: «Ha sido una sensación única por la capacidad que tiene este tipo de vehículo para recorrer cualquier terreno y la brusquedad con la que lo hacen».

Sin embargo, la emoción no podía dar lugar al despiste. Debemos recordar, en todo momento, que estamos en un ambiente de guerra. Lo sabe bien Adriana Alonso, de la productora Publi Ondas, quien aprendió a base de sustos a crear un cargador para móviles utilizando el cable del intermitente de un vehículo. Seguro que la próxima vez estará preparada si hay un cortocircuito.

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En la piel del reportero

Algunos ya contaban con ventaja, por haber estado empotrados, anteriormente, en misiones en el exterior. Ese es el caso de Luis Ruiz, cámara de Mediaset, que estuvo con tropas estadounidenses en Irak. Aquella vez vivió en primera persona «un ataque de proyectiles a la base». Reconoce que, después del Curso de Corresponsales, no olvidará incluir en su mochila un torniquete, ya que en ocasiones anteriores no lo llevaba consigo durante su empotramiento en zonas de conflicto.

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Los participantes aprendieron a desplazar a heridos con la Técnica Boa

Una experiencia entre aire y tierra; riesgo y calma; noche y día; militares y reporteros… en la que la información y la seguridad han convivido de la mano en un ambiente hostil. Y de telón de fondo la Bandera, la que representa a todos los españoles. Tras ella aguardan familiares, amigos y compatriotas que esperan el regreso de los que están lejos. En nuestra maleta nos llevamos una experiencia que, seguramente, nunca olvidaremos.

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Fotografía de familia de los participantes de las XIV Jornadas de Corresponsales