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Cuatro militares de la Comandancia General de Baleares cuentan su experiencia en la «Operación Balmis»

Cuando continuamos con la “Operación Balmis”, para hacer frente al COVID-19, desplegando en infraestructuras críticas de Mallorca e Ibiza y realizando alguna descontaminación aislada, hemos querido conocer que piensan de esta experiencia, desde el punto de vista humano, los que han estado en primera línea,  zapadores de la Unidad del Cuartel General que han formado parte de los equipos de descontaminación, infantes del Regimiento de Infantería Palma 47 que han realizado patrullas de presencia por todo el archipiélago y personal de la oficina de comunicación que los han acompañado para conseguir que con sus imágenes y vídeos se conociera,  tanto a nivel interno del Ejército, como por parte de la sociedad balear, el trabajo que estaban realizando.

Tras  la primera actuación del Ejército de Tierra en Baleares en la lucha contra el COVID-19,  el 17 de marzo, en la Dirección Provincial de Tráfico, efectuada por una unidad básica de descontaminación del Regimiento de Defensa NBQ (Nuclear, Biológica, Química), llegada desde Valencia, la unidad de descontaminación de la  Comandancia General de Baleares formada por la unidad de zapadores y el equipo de veterinaria militar DDD (desinfección, desinsectación, desratización), ha efectuado un total de 56 acciones de descontaminación en estaciones marítimas, aeropuertos, residencias de día, instalaciones penitenciarias, centros de salud, residencias de discapacitados, centros sociales, parques de bomberos, instalaciones de la Policía Nacional y Policía Local, 21 de ellas han sido en Mallorca, 27 en Menorca, 7 en Ibiza y 1 en Formentera .

El Cabo Gerónimo Paris Alvarez y el Cabo Rafael Ortiz Zambrano, pertenecientes a la unidad de zapadores, han tenido una participación muy activa estos meses formando parte de los equipos de descontaminación. Para Gerónimo París operador de máquina pesada y con instrucción en minas y explosivos, propias del arma a la que pertenece, le sorprendió el verse enfundado de un día para otro en un traje de defensa NBQ (Nuclear, Biológica, Química) recibiendo instrucción para descontaminación de instalaciones y encontrándose frente a un escenario que nunca hubiera imaginado…. desinfectando una residencia de ancianos. Recuerda Gerónimo como los empleados de los centros, al ver el ritmo tan intenso que llevaban los militares, se contagiaban del mismo y rápidamente se ponían delante para ir despejando los armarios o como la mirada perdida de un niño autista en otro centro, cambió, acompañándola de una sonrisa, cuando los vio entrar enfundados en sus trajes NBQ, se sintió más satisfecho aún, si cabe,  del trabajo que estaba realizando con sus compañeros. Le llena de orgullo saber que ha contribuido a salvar vidas y piensa que estas actuaciones han afianzado los lazos entre el Ejército y la Sociedad a la que servimos. Rafael Ortiz, compañero de Gerónimo en la unidad de Zapadores, ingresó en el Ejército con 18 años, ya lleva 15 de servicio, para él la Operación Balmis ha representado un reto por lo atípico de las circunstancias y reconoce que le ha hecho reflexionar durante todo el proceso, este virus le ha enseñado que no importaba la edad, clase social, nivel educativo, todos estábamos expuestos y ansiosos. A pesar de la incertidumbre y el respeto a lo desconocido que representaba este virus, cree que su unidad ha demostrado tener la capacidad para llevar a cabo, con tenacidad y empeño, las tareas asignadas, se siente orgulloso de ella y de poder proteger y cuidar a los ciudadanos en esta situación de crisis, le duelen las vidas que se han perdido y reconoce la extraordinaria labor que han hecho y sigue realizando el personal sanitario, dando lo mejor de sí e incluso su propia vida. Nos anima a reflexionar, ser prudentes y seguir alerta porque aún queda mucho camino por recorrer, pero está seguro que en  la  unión está la fuerza y que de ésta saldremos.

El Regimiento de Infantería Palma 47, ubicado en el Acuartelamiento Jaime II, continua con su despliegue en infraestructuras criticas de Mallorca e Ibiza, pero durante esta pandemia ha sido el responsable de realizar patrullas de presencia, para prestar seguridad y generar confianza en 40 municipios de Mallorca, 4 de Ibiza y 7 de Menorcaun total de 51 municipios de Baleares han visto durante algo más de dos meses a los militares del Palma 47 patrullando por sus calles. Zoraida Fontclara, mallorquina, de Alcudia, pertenece al Batallón Filipinas del Palma 47,  ha formado parte de las patrullas de presencia, tanto a pie como en vehículos,  participado en el despliegue de infraestructuras críticas y apoyado en la transformación  del Hotel Palma Bay en centro medicalizado,  lo que le ha enseñado esta pandemia es que cuando las cosas se ponen difíciles hay mucha gente dispuesta a ayudar incluso poniendo en riesgo su propia vida, ella junto a sus compañeros, han trabajado noche y día para preservar la seguridad y la salud de la población balear , independientemente de la fatiga, horas de trabajo o estado de ánimo propio, dándose cuenta de lo bonito que es servir a tu país y que ese esfuerzo se vea recompensado, porque al final lo que más valora es recibir el agradecimiento de tu propia gente en momentos tan duros, como el caso de un vecino de la zona que cada día, junto a su familia, les ofrecían comida y bebida en señal de agradecimiento.

Sergio Cañellas Gilabert, nació en Barcelona, pero llegó a Mallorca cuando aún no había cumplido un año de edad, en el Ejército lleva 17 años, ha pasado por Kosovo y Bosnia en misión de pacificación y ha estado destinado durante tres años en Nápoles, en un Cuartel General de la OTAN, su trabajo desde hace cuatro lo desempeña en la oficina de comunicación pública, lleva siempre encima la cámara de fotos y la de vídeo, grande su responsabilidad porque sus imágenes van a transmitir las actividades que realizan sus compañeros. Durante la pandemia se ha empotrado con los equipos de descontaminación y las patrullas de presencia, como si fuera uno de ellos, pero no desinfectaba, ni patrullaba, captaba todo aquello que realizaban con sus cámaras. Me dice que lugares que conoce de toda la vida eran irreconocibles, ¡Que soledad! puertos, aeropuertos, calles, plazas, carreteras, antes con vida, ahora desiertos, me rodeaba e impregnaba su silencio, dice. Mis fotos, vídeos, a pesar de realizarlos en color, los veía en blanco y negro,  a medida que dejamos atrás esta crisis empiezo a sentir como ese silencio pierde terreno, las imágenes van recuperando su color, el color de una lucha que de momento vamos ganando.

Cuatro testimonios, de cuatro militares, de cuatro personas, que se pueden hacer extensivos a todos los militares de la Comandancia General de Baleares, aún expectantes ante la evolución de la pandemia y que igualmente podríamos extrapolarlo a los 120.000 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas que han estado implicados en la “Operación Balmis”.

conocer a … RESERVISTAS VOLUNTARIOS

SIEMPRE DISPUESTOS

Esta sección del periódico suele versar sobre un militar que tiene una actividad en la vida civil en la que destaque (deporte, cultura…), pero alguien me preguntó por qué no hablar de personas que tienen un trabajo en la vida civil y “su afición” es la milicia, y le tomé la palabra. Los Reservistas Voluntarios (RV) son un buen ejemplo de ello.

Cada uno ha aportado lo que ha podido en esta situación de crisis sanitaria, provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, en la que estamos inmersos desde hace ya más de tres meses. Los RV no han sido una excepción; de hecho, desde que empezó mostraron su deseo de ayudar, haciendo honor a su lema Siempre dispuestos. Así, su presidente Francisco Díaz de Otazu, escribía, a mediados de marzo: La Asociación de Reservistas Españoles (ARES) se encuentra permanentemente y en toda circunstancia al servicio de España, y en disposición de colaborar con las instituciones en cuanto sea necesario y para lo que sea requerida.

En el caso de los Ejércitos, se vieron reducidas las activaciones previstas, entre otros motivos por no poder garantizar que se realizaba el reconocimiento médico previo a la activación, aunque siguieron otras adelante, unas 20 en el caso del ET.

Activados desde el minuto uno

Entre los RV que tuvieron ocasión de demostrar su amor a España vistiendo el uniforme del Ejército de Tierra, tenemos estos ejemplos.

El primero es de Cuerpos Comunes —del alrededor de medio centenar activados desde finales de marzo y principios de abril—. El alférez (RV) Aguirre es enfermero en el área de Urgencias del hospital de Poniente de El Ejido (Almería) y, como tal, ha vivido en primera persona la crisis en el mes de abril, atendiendo a centenares de personas cuando la situación estaba en su punto álgido. No obstante, él había solicitado su activación para los meses de marzo (en una unidad del ET) y mayo (en otra del EA), donde también ha puesto su granito para que la operación “Balmis” no tuviera que lamentar bajas. Concretamente, en el mes de marzo estuvo en el botiquín de la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de la Legión. Lo que a priori parecía un mes tranquilo, empezó a cambiar pronto. «Hubo un caso positivo en uno de los participantes en unas maniobras; se hizo regresar al grupo y hubo que dejar a todos en cuarentena. Se habilitó una zona de desinfección para vehículos y material, y el personal se fue con medidas preventivas a su domicilio», comenta. El 14 de marzo se decretó el estado de alarma, el 15 comenzó la operación “Balmis” y el trabajo continuó aumentando en el botiquín de la base “Álvarez de Sotomayor”.

«Elaboramos un protocolo de asistencia con mascarilla, gel de manos, zonas de aislamiento…», continúa el alférez. Prepararon en la residencia de la base un área para todo el personal que participaba en la operación “Balmis” y no tenía posibilidad de aislarse en su domicilio. Hacían el seguimiento telefónico de todos los que estaban en aislamiento en casa y en el pabellón habilitado en la base; a algunos se les hizo el test, cuando la sintomatología era clara.

«Al principio había mucha desinformación y preguntaban bastante; se auscultaba al personal que presentara algún síntoma en una habitación aislada en la zona asistencial. Con señales de la COVID-19 hemos visto a unas 50/60 personas (pero sin pruebas diagnósticas para corroborarlo)», concreta. A quienes estaban graves se les derivaba al hospital y a los que no, los atendían, tomando las medidas apropiadas y los dejaban en cuarentena.

«Yo llevo como reservista 2 años, aunque antes fui militar profesional y estuve destinado en el Batallón de Zapadores de la Legión. Me gustaría resaltar lo necesaria que es la labor del reservista, y la gran promoción de profesionales que salió en mi año; me sorprendió la experiencia y formación que tenían mis compañeros; la gran mayoría se activan varias veces al año», concluye. Ya ha podido activarse 2 veces en la Brigada II, una con la Unidad Militar de Emergencias (UME) y, la actual, con la Brigada de Zapadores Paracaidistas.

También ha habido reservistas en el ámbito del Apoyo a la Fuerza. La brigada Bandrés lleva activándose desde 2004 en la Academia de Ingenieros (ACING), para competiciones deportivas y, en una ocasión, en la UME. Es Técnico en Emergencias Sanitarias, trabajando en ambulancias de Protección Civil e impartiendo clases en cursos del Servicio Público de Empleo (SEPE) de transporte sanitario y atención sanitaria a múltiples víctimas y catástrofes. Normalmente en la ACING desarrolla tareas administrativas y de formación (en su especialidad) a alféreces y sargentos alumnos. También se ha dado la circunstancia de que diera la formación como civil.

Desinfección de la empresa Grupo Solvanto

«Inicialmente tenía tres meses de activación pero me los ampliaron a cuatro (desde marzo a junio)», explica. En ellos ha gestionado «el funcionamiento de la zona de aislamiento por la COVID-19 de la Academia de Ingenieros (donde había alumnos extranjeros del Curso Internacional de Desminado), como responsable de la Unidad de Cuidadores; curiosamente, en esa unidad estaban los alumnos del último curso que impartí como civil en la ACING», dice.

Además, ha colaborado en la recogida y reparto de mascarillas solidarias, gorros, pantallas y batas a hospitales y centros sanitarios. En estos momentos participa en la preparación para garantizar que se cumplen las medidas higiénico-sanitarias ante una posible incorporación de los alumnos.

El teniente (RV) Rodríguez, después de estar activado dos meses en el Gabinete del JEME, ha continuado en la subdelegación de Defensa de Segovia, por su perfil profesional —en la vida civil— como técnico DDD (Desratización, Desinsectación y Desinfección). «Las tareas correspondientes a mi activación son de apoyo técnico a las peticiones que pudieran llegar, tanto a la subdelegación de Defensa como a la Academia de Artillería para tareas de desinfección», afirma. Se atendió una petición extraordinaria de desinfección, previa visita de inspección. De este modo, el 13 de abril, la empresa Grupo Solvanto—en la que trabaja el teniente Rodríguez, y que pertenece a Jesús Bravo— desinfectó el convento de clausura del Corpus Christi de las Clarisas, en Segovia capital.

Por otra parte, «además de estas tareas, procedo a la recopilación de una base de datos para la subdelegación con información sobre las actuaciones de las unidades del Ejército de Tierra y la UME durante la operación», expresa. Se incluyen las actuaciones relacionadas con la crisis de la COVID-19, como son desinfección, presencia e incluso formación a distancia.

Son muchos los que no han podido activarse pero han ayudado, demostrando que están Siempre dispuestos. En ese sentido, desde ARES nos detallan que «más de 50 de nuestros asociados se han sumado al acuerdo de colaboración que mantenemos con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) durante la crisis, para colaborar con ella». Este personal está en situación de disponible, no activado. «Son trabajos voluntarios, por iniciativa de nuestra asociación. Ha habido colaboraciones con subdelegaciones de Defensa, Cáritas Castrense, Banco de Alimentos… —puntualiza el brigada (RV) Carrasco—; dentro de nuestras limitadas capacidades, son muchas las acciones que hemos llevado a cabo».

Desde ARES Baleares también apoyaron a la AECC

Trabajando sin descanso

Es el caso que nos cuentan desde la delegación de ARES en Baleares. Su coordinador es el sargento 1º (RV) Luque, cuya unidad de destino es la delegación de Defensa de Baleares (para relaciones públicas y protocolo). En esta ocasión no se activó como reservista porque es oficial de la Policía Local de Calviá, y llevaba la coordinación de la sala del 092 y la desinfección de instalaciones del cuartel, durante la operación contra la COVID-19. Pero eso no evitó que ayudara, junto a otros 20 voluntarios de ARES y la sargento (RV) Fonseca, del EA —que sí estaba activada—.

«He realizado varias colaboraciones con la delegación de Defensa de Baleares, que canalizaba la petición de ayuda. La población ha necesitado apoyos y asistencia, por lo que, de forma extraordinaria, estamos cubriendo esa carencia de productos de primera necesidad, buscando donaciones y repartiéndolas por las islas Baleares», argumenta. Han atendido a viudas (de miembros de las FAS) y personas mayores, llevándoles medicamentos, que previamente recogían en las farmacias o haciéndoles la compra; repartido mascarillas y pantallas protectoras en comedores sociales, hospitales, puestos de la Guardia Civil, clínicas dentales, Delegación de Defensa, domicilios particulares… —eran realizadas, de forma altruista, por una familia de la localidad mallorquina de Campos y por la asociación Mascarillas Solidarias—, así como gafas protectoras de una imprenta a miembros de la seguridad privada de hospitales y Policía Local; entregado sillas y camas de la AECC a quienes necesitaban esa ayuda; distribuido comida del Banco de Alimentos, también de la Asociación Tardor, de la asociación de vecinos de Ponent, cheques regalo de Alcampo, de Cáritas…; encargado de llevar a las personas que los usaban los audífonos que el centro Aural Palma había arreglado gratuitamente; hecho llegar material desinfectante, donado por un empresario mallorquín; y auxiliado con material diverso a una madre (que dio positivo en coronavirus) y su bebé recién nacido, así como a una familia sin recursos también contagiados.

El sargento 1º Luque trabaja como policía

Incluso, en el trascurso de estas agotadoras jornadas, ha habido anécdotas con final feliz, como la asistencia a una persona que se cayó inconsciente, a la que se asistieron hasta llegar la ambulancia, o la reparación de una ducha que se le rompió a una de las viudas a las que atendían, o preocuparse de que quienes necesitaban alimentos sin gluten los recibieran.

Por su parte, la delegación de ARES en Asturias —con el apoyo de la delegación de Defensa en el Principado de Asturias— ha desarrollado varias acciones solidarias desde el inicio de la crisis. En Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres transportaron y distribuyeron 6.000 kilos de alimentos, donados por el Banco de Alimentos de Asturias; colaboraron con la Cocina Económica de Oviedo, en tareas logísticas y de transporte de 600 kg de pescado, donado por la Rula de Avilés y el Banco de Alimentos; en el reparto de 3.500 yogures y 15.000 litros de leche, donados por Central Lechera Asturiana, en colaboración con la Fundación Mareo Real Sporting de Gijón; en el de 3.000 kilos de mermelada, donados por Rustic Queen; en el de 1.000 kilos de croquetas ultracongeladas, donadas por el Proyecto Cien mil croquetas, Cien mil sonrisas. Las tareas logísticas las realizan socios de ARES, contando con la colaboración de Alnoco Construcciones, que cede sus medios de transporte industrial y sus instalaciones.

Como ellos ha habido tantos que no caben en este artículo… Y, al llegar a casa, tocaba desinfectar ropa y cuerpo, dormir aparte y no abrazar ni besar a los tuyos para evitar contagios. «Ha sido duro, pero no hay nada más orgulloso que servir a nuestra Patria», confesaba el sargento 1º (RV) Luque.

Desde el periódico Tierra queremos transmitir a todos los que han participado, de una u otra manera, en paliar, el daño causado por la COVID-19 nuestra admiración y agradecimiento.

La delegación de ARES en Asturias ha desarrollado distintas acciones solidarias