Texto: Luis Villaverde /Tremp (Lérida)
Fotos: Bgda. J.M. Dueñas
En estos 50 años de historia de la AGBS, más de 30.000 sargentos han tomado sus RRDD. Promociones de hombres y mujeres que constituyen el eslabón fundamental en la estructura orgánica y operativa de las Fuerzas Armadas. Generaciones que, en ocasiones, transfieren de padres a hijos su espíritu de sacrificio y amor a España.
Para los subtenientes Carabias y Alcaide, el 5 de julio será una fecha que jamás olvidarán. Sus hijos, Pereira —por el apellido materno— y Alcaide, han egresado como sargentos coincidiendo con el 50 aniversario de la creación de la AGBS, en el acto principal de la efeméride, presidido por Su Majestad el Rey. Ambos, suboficiales de la XVI promoción, han visto cumplir el sueño de sus hijos y el suyo propio.
En todo este tiempo, han variado los currículos de la enseñanza de formación, los métodos, las tácticas, los procedimientos e incluso las formas de acceso a la Escala. La mayor parte de los egresados proviene de promoción interna, como es el caso de los sargentos Pereira y Alcaide. Ambos se hicieron soldados para lograr su ingreso en la Escala de Suboficiales. «Al terminar la selectividad intenté ingresar por acceso directo y al no conseguirlo me hice soldado. Tras dos años y medio en la Escala de Tropa, probé de nuevo y conseguí entrar en la Básica» explica el sargento Alcaide.
Por el contrario, sus padres accedieron directamente. El subteniente Carabias recuerda que eran otros tiempos y aún no eran profesionales. «Yo quería ser militar.
Un día cayó en mis manos un anuncio de la AGBS y, claramente, aquello me llamaba. Los soldados de reemplazo en aquella época no teníamos plazas reservadas, así que estudié, me preparé y entré». El subteniente Alcaide fue alumno del Instituto Politécnico del Ejército de Tierra en el año 1981. «Fui cabo 1º especialista y, como antes teníamos cuatro reenganches, me metí en la Academia y salí como sargento de Infantería».
Ambos coinciden en lo mucho que ha cambiado la Academia desde su tiempo de alumnado. «Sigue manteniendo sus valores intrínsecos, pero es obvio que con el paso de los años ha evolucionado paralelamente a los cambios sociales. Nuestro régimen de internado era mucho más estricto. El de ellos, mucho más abierto», compara el subteniente Carabias. «Nosotros somos del arcabuz y la lanza, y ellos, de la tablet y los drones», bromea.
Padres y consejeros, los subtenientes Alcaide y Carabias asesoraron a sus hijos para que afrontaran, de manera exitosa, su paso por la AGBS, como señala el sargento Pereira. «Mi padre siempre me ha inculcado la idea de estudiar todos los días y entrar en la Escala siendo joven, hacer carrera y aprovecharla al máximo. Me dice que haga todos los cursos posibles y que no pierda el tiempo».
El Regimiento de Ingenieros n.º 8, de Melilla, y el Regimiento Acorazado «Alcázar de Toledo» n.º 61, en Madrid, son los destinos elegidos por los sargentos Alcaide y Pereira respectivamente, como punto de partida a esta nueva etapa de mando militar. Tienen distintas aspiraciones, pero la misma ilusión por comenzarla. Sus padres, con la sabiduría que otorga el tiempo, coinciden en el consejo. «Que sean buenas personas, buenos compañeros y muy leales, tanto con sus subordinados como con sus jefes. Que nunca se olviden de dónde proceden», finaliza el subteniente Alcaide.

