Conocer a… Teniente Coronel Crespo

EL CONOCIMIENTO DE IDIOMAS HA DESEMPEÑADO UN PAPEL IMPORTANTE EN MI CARRERA

Texto: DIEGE / Zaragoza

Fotos: HQMNDSE

El teniente coronel Crespo nos responde a esta entrevista desde su destino como asesor de Operaciones Especiales en el Cuartel General de la División Multinacional Sureste de la OTAN, en Bucarest (Rumanía). Este es el último —por el momento— de una larga lista de destinos en el extranjero, obtenidos en gran parte gracias a su conocimiento de varios idiomas.

¿Cuánto tiempo lleva estudiando inglés y francés? ¿Tiene conocimientos de alguna otra lengua? Inglés… yo diría que toda la vida. La verdad es que la mayoría de los libros que leo siguen siendo en inglés. Y todavía hoy, cuando encuentro palabras o expresiones que desconozco, me sigo haciendo una pequeña ficha donde escribo por un lado la palabra en inglés y por el otro lado en español, para poder memorizarla posteriormente. El estudio del francés lo he reducido a mirar las noticias que recibo por Internet y leerme los artículos que las acompañan. En ese caso ya no hago fichas, aunque sin duda me harían falta… Aparte del inglés, tengo nivel profesional en alemán y árabe. En cuanto al francés, perdí hace unos años dicho nivel, pero no descarto intentar recuperarlo. Y ahora mismo, después de dos años en Bucarest, podría atreverme con el «me suena» de rumano.

Sigue esforzándose por mejorar con el paso del tiempo? Los idiomas me apasionan y, de hecho, siempre han sido mi fuerte. La cuestión es que acumularlos se convierte en algo difícil de gestionar, pues, después de haberles dedicado tantas horas de estudio y de práctica, no hay tiempo para tenerlos todos engrasados. Al menos yo no lo consigo. Aun así, intento mantener como mínimo dos de ellos a un nivel razonable.

Desde el punto de vista militar, ¿considera necesario tener un buen nivel de inglés? Para mí es primordial, y esto lo he comprobado en las misiones en las que he estado, así como en los destinos multinacionales y las reuniones y foros donde he intervenido. Si no hablas el idioma de una manera adecuada que te permita participar sin complejos, te conviertes en un cero a la izquierda.

«Uno de los aspectos más positivos de hablar idiomas
ha sido poder tratar de tú a tú a los native speakers»

¿Qué papel ha desempeñado el conocimiento de varios idiomas en su trayectoria militar? ¿Continúan ocupando un lugar prioritario? Para mí, han sido básicos para poder seguir el perfil de carrera que yo deseaba, que es el de desarrollar una amplia experiencia multinacional.

¿Cuál es el aspecto más positivo de hablar idiomas cuando uno se encuentra en una misión o un destino en el extranjero? En mi caso, he podido acudir a múltiples reuniones y foros internacionales, he realizado varios intercambios con el Ejército alemán, he participado en cinco misiones en el exterior y he disfrutado de diferentes destinos multinacionales. Uno de los aspectos más positivos ha sido poder tratar de tú a tú a los native speakers.

¿Ha cambiado su percepción de la importancia de los idiomas conforme ha ido ascendiendo? En absoluto. Si acaso, mi percepción se ha ido reforzando con los años, pues la experiencia me ha ido demostrando su importancia. El conocimiento idiomático me ha permitido mejorar personalmente a nivel militar y desarrollar unas capacidades aplicables a mi trabajo de las que de otra manera carecería. En definitiva, me ha permitido disfrutar de mi carrera.

¿Cómo ha afectado todo ello a la vida de su familia más cercana? Se han acostumbrado a considerar normal tener que dejar su zona de confort y marchar a vivir a otro país, lo que les garantiza a día de hoy poder moverse por el mundo sin problemas. Ha permitido a mis hijos dominar varios idiomas y, de hecho, han conseguido sus trabajos actuales gracias, fundamentalmente, a su capacidad para desenvolverse en distintas lenguas.

Además de militar, el teniente coronel Crespo es un excelente pintor y escultor

¿Cómo valora el nivel de idiomas de los militares españoles en comparación con el de otros países? ¿Cree que se podría mejorar? Desde mi punto de vista, con excepciones, seguimos estando dentro del grupo de países que más dificultades tienen para alcanzar el nivel requerido. Creo que se han hecho y se siguen haciendo esfuerzos importantes en las Fuerzas Armadas para tratar de mejorar ese aspecto. Se debería continuar con ellos, pero lo que es indudable es que, además, el militar deberá dedicar un número incontable de horas al estudio si quiere obtener el nivel.

¿Qué recomendación en materia de idiomas haría a los militares, especialmente a quienes se incorporan ahora a la profesión? Que hagan de los idiomas, o al menos del inglés, una de sus prioridades.

Entrevista a… Bernat Armangué / Premio Pulitzer 2023

En todos los conflictos hay dramas personales

Texto: Felipe Pulido / Madrid

Fotos: Sdo. Iván Jiménez (DECET)

Bernat Armangué (Barcelona, 1978) ha visto por el objetivo de su cámara el funeral de Nelson Mandela, algunos de los conflictos más importantes de las últimas décadas y desastres naturales como el terremoto de Nepal. Más recientemente, ha cubierto en primera persona la guerra en Ucrania, donde su labor le ha llevado a alcanzar el Premio Pulitzer junto a otros compañeros de Associated Press. Su arma: la cámara fotográfica. Su objetivo: ayudar a cambiar la vida de las personas.

El fotógrafo Bernat Armagué ha sido galardonado con el prestigioso Premio Pulitzer

¿Qué se siente al lograr el Pulitzer? Son sentimientos encontrados. Por un lado, estás contento por el reconocimiento al trabajo bien hecho, y a muchos años de profesión; pero, por otro, no dejas de estar premiado por una cobertura donde el motivo principal es el drama humano. En cualquier caso, siempre es positivo denunciar este tipo de situaciones y, de hecho, hay que hacerlo.

¿En el momento en que se dispara una fotografía se piensa que se puede estar ante un Pulitzer? La fotografía premiada está tomada en Jersón en noviembre de 2022, justo cuando las fuerzas ucranianas recuperaron el control de la zona. Estuvimos unos días, coincidiendo con los bombardeos. Era de noche, nos encontrábamos a oscuras, y hubo una ráfaga de explosiones en un vecindario muy cerca del lugar. Al llegar vimos que empezaban a salir todos los heridos. La imagen representa a una mujer en una ambulancia en el momento en el que estaba siendo trasladada al hospital. Cada persona puede hacer una lectura distinta, pero cuando estás haciéndola ya sabes que es una imagen potente por lo que en ella se transmite.

Ha estado cerca de cinco meses cubriendo el conflicto ucraniano, de forma interrumpida. Ha influido, lógicamente, la calidad de la fotografía, pero también el que se quedara en la zona cuando otros no lo hicieron… Tenemos la suerte de contar con medios en la agencia, y de que se apueste por el periodismo de calidad. Eso quiere decir que es un trabajo colectivo. Todos juntos hemos armado esa cobertura. Hay otros compañeros que, por cuestiones económicas, no han podido cubrir el conflicto con tanto detalle como nosotros.

Associated Press ha conseguido la distinción de servicio público por el «reporterismo valiente»… En total, hemos sido reconocidos seis fotógrafos de la agencia, entre los que nos encontramos dos españoles, Emilio Morenatti y yo.

¿Cómo es cubrir un conflicto desde dentro? A lo largo de los años he trabajado con compañeros locales, de diversos países, cubriendo sus conflictos. Obviamente, la implicación es diferente. No es lo mismo estar a miles de kilómetros de distancia, cuando sabes que tu familia se encuentra a salvo, que cuando eres un fotógrafo local y estás a unos ritmos de trabajo muy intensos y sin saber si tu familia se encuentra bien. A nivel logístico y de riesgos, no todos los conflictos son iguales. Cada vez entran en juego más elementos como la geolocalización, hackers informáticos, uso de drones… Son factores con los que antes no se contaba en otros conflictos.

Ha estado en el conflicto israelí-palestino, la transición en Egipto, la guerra de Libia o la violencia postelectoral en Kenia… Todos te marcan, porque en todos hay dramas personales. Para mí hubo un gran cambio cuando fui padre. Ahí la ecuación se multiplica. Entiendes un poco más todo y te afecta mucho más. No puedes evitar ver en esos niños a tu descendencia.

Soy una persona que busca conocer para desmontar las ideas propias

¿Puede más la vocación que el miedo en un escenario bélico? Está atada una cosa a la otra. Uno debe tener miedo en esos momentos. Son instantes de mucha tensión, donde todo puede cambiar en cualquier momento, y eso influye en tu estado anímico.

También ha cubierto otros muchos temas de actualidad… Uno de los motivos de este trabajo es vivir la historia, en momentos dramáticos, pero también en otros más festivos. El funeral de Nelson Mandela fue algo increíble, por la figura que fue y por tener la oportunidad de seguir el duelo nacional en Sudáfrica. Hace poco estuve también en el funeral de la Reina Isabel II del Reino Unido, algo totalmente diferente. En cuanto a los desastres naturales, se viven con intensidad por el componente humano que conllevan.

¿Hace falta algo más que técnica para dedicarse a esto? La técnica es imprescindible, pero la debes tener tan interiorizada que no puedes dedicar ni un segundo a pensar en ella. Pasan tantas cosas alrededor, que debes emplear todos los sentidos. Lo que tienes que entrenar es saber por qué estar ahí, cuál es la historia mientras estás fotografiando y cuál estás dejando de contar.

¿Cuándo nace esta pasión por el fotoperiodismo? Cuando estaba en Bachillerato. Recuerdo leer a Benito Pérez Galdós y descubrir esos personajes, esa vida en la calle, muy diferente a la de tu vida personal. Hay una llamada para salir de la zona de confort y conocer otras historias, otra forma de vivir. Esa fue la excusa inicial y después se convirtió en pasión.

¿Cómo es Bernat Armangué tras el objetivo? Una persona que busca conocer para poder desmontar las ideas propias. Solemos nacer en un ámbito donde nos educan con unos valores, pero hay que ampliarlo, y esto hace que te puedas cuestionar ciertas cosas. Que tengas la capacidad, aunque no estés de acuerdo, de ponerte en la piel del que es diferente a ti.

¿Qué cobertura le gustaría hacer y no ha hecho? Hay muchas historias de las que eres consciente y otras que no te las has planteado nunca. Esto es un camino que no se termina. Hay demasiadas listas pendientes, por suerte. En el pasado me hubiera gustado estar en el funeral del ayatolá Jomeini, para el futuro estaría bien ir a la Antártida o explotar más otros continentes como África.

¿Ha tenido oportunidad de estar con militares españoles? He coincidido con algunos de ellos en aeropuertos, cuando íbamos a cubrir algo. En Nepal me crucé en las calles con militares que estaban prestando su ayuda tras el terremoto. Y por supuesto, durante la pandemia por COVID-19, en la que las Fuerzas Armadas tuvieron un papel muy destacado.

¿Qué opina de la labor que realizan en misiones de paz? A nivel logístico y de preparación, hay un conocimiento que hay que compartir. No he podido conocer directamente el trabajo que se realiza en Líbano, pero soy consciente por otros compañeros de prensa, que han estado allí, de la labor que hacen los militares.

¿Cuál sería la foto que más le gustaría hacer? Una que sirviera para mejorar la vida de alguien.

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