ENGRASADO PARA EL COMBATE

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: PCMAYMA

Para conocer los orígenes del actual Parque y Centro de Mantenimiento de Armamento y Material de Artillería (PCMAYMA), hay que echar la vista a varios siglos atrás, ya que se trata de un parque con una dilatada trayectoria. Concretamente, debemos situarnos en el año 1756, cuando se creó por Real Decreto el Arsenal de La Coruña, transformado después en Maestranza y finalmente en Parque de Artillería, dando servicio a los territorios de Galicia, Asturias, León y Castilla la Vieja —en los que se crearon sendos Arsenales de Artillería dependientes del primero—.

Desde entonces, y durante mucho tiempo, participó en numerosos momentos clave de la Historia de España en el ejercicio de sus cometidos, como la Guerra de la Independencia, cuando la Maestranza de La Coruña abasteció de miles de fusiles a los civiles coruñeses en su lucha contra el invasor francés en la batalla de Elviña (1809).
Su actual emplazamiento en el Pinar de Antequera, parque situado al sur de Valladolid, correspondía al de un antiguo destacamento donde se confeccionaban cargas de proyección, cargas de cartuchería y granadas ordinarias. Igualmente, y tras varios cambios de nombre, el PCMAYMA adquirió su presente denominación en 1998, siendo un órgano logístico central dedicado al sostenimiento del armamento ligero y pesado y sus componentes a lo largo de todo su ciclo de vida, así como de ópticas, simuladores y otras herramientas y aplicativos relacionados.

APOYO AL MÁS ALTO NIVEL

Bajo la dirección de la Jefatura de Centros Logísticos del Mando de Apoyo Logístico del Ejército (MALE), militares de los tres Cuerpos del Ejército de Tierra y personal civil prestan apoyo logístico al más alto nivel para el mantenimiento y abastecimiento del material de su responsabilidad a todas las unidades de las Fuerzas Armadas —principalmente del Ejército de Tierra, pero también de la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio, a petición de estos—, en territorio nacional y en zona de operaciones.

«La experiencia acumulada durante décadas y el profundo conocimiento de los sistemas asignados se complementan con una
motivación y espíritu de servicio que nos lleva a formarnos e innovar continuamente, mejorando la eficiencia de los procesos y la calidad de sus trabajos», explica el comandante Mena, de la Jefatura y Plana Mayor de Mando de este Parque.

La Unidad Técnica de Mantenimiento, en calidad de 4º escalón, realiza actividades de mantenimiento preventivo y correctivo del armamento individual y colectivo, obuses y morteros de campaña — 155/52 SIAC, Light Gun, etc.—, material de óptica y topografía —goniómetros, prismáticos, etc.—, equipos sensores —sistema de detección por sonido HALO—, y de simulación —simuladores de duelo, sala o puntería, y blancos automáticos—. También tienen talleres dedicados a áreas tan diversas como motores, metalistería, guarnicionería o carpintería, que resultan en un amplísimo abanico de especialidades.
Por su parte, la Unidad de Abastecimiento, además del asesoramiento al mando, se centra en adquirir el material o equipo —fundamentalmente piezas de repuesto— necesario para mantener operativos los sistemas dependientes del PCMAYMA. En la recepción de dicho material, se constituye en punto de entrada en el Inventario General del Ejército. Igualmente, almacena recursos de acuerdo con los niveles establecidos y abastece a las diferentes unidades para cubrir sus necesidades. Asimismo, se ocupa del desembarazamiento del material inútil u obsoleto.


Desde el PCMAYMA se hace un gran esfuerzo
en materia de gestión de calidad y medioambiental

La Unidad de Ingeniería es la encargada de los informes técnicos, gestión de la configuración, catalogación y documentación contractual, calibración de herramental y equipos de verificación, así como el estudio de la modernización de los sistemas de armas y la implantación de nuevas tecnologías de fabricación aditiva en el Ejército.
Mención aparte merece el gran esfuerzo que se está acometiendo en cuanto a la gestión de la calidad, medioambiental y de prevención de riesgos laborales, reconocida mediante el Diploma del Comité de Calidad en Mantenimiento Defensa-Ejército de Tierra, en 2007.

MUNICIÓN EXCALIBUR

El PCMAYMA también ha sido designado como cabecera técnica para la gestión del abastecimiento y mantenimiento, a lo largo de su ciclo de vida, de la nueva munición Excalibur —proyectiles de artillería programables y autoguiados de última generación, que ofrecen una eficacia sin precedentes a grandes distancias, permitiendo batir objetivos puntuales minimizando daños colaterales—, tanto de sus elementos de cálculo de los datos de tiro como configuración de espoleta, cargadores de claves/cifra, programación de espoleta, etc.
«Las capacidades de precisión y eficacia conseguidas por el Ejército de Tierra al dotar a nuestra artillería de campaña con este sistema permitirán actuar “quirúrgicamente” sobre objetivos puntuales, con total precisión, a gran distancia y evitando los daños colaterales causados en procedimientos y con el uso de sistemas anteriores», explica el comandante.

El Parque es cabecera técnica para la gestión de la
nueva munición Excalibur, en todo su ciclo de vida

Del mismo modo, en la actualidad este parque está inmerso en diversos retos de cara al futuro, todos ellos relacionados con los materiales de su responsabilidad. Por ejemplo, la modernización de los mencionados 155/52 SIAC en Sevilla, por la firma GDELS SBS, incorporando un nuevo sistema de posicionamiento, navegación y puntería; el despliegue de tecnología de fabricación aditiva, en la forma de la red del Centro de Fabricación de Piezas del MALE; o la participación en los proyectos Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad o Mortero Embarcado EIMOS —todos ellos de última generación—, «requiriendo de un gran dominio de las tecnologías relacionadas y un profundo conocimiento del material», concluye el comandante Mena.


MÁS ALLÁ DE LAS NUBES

Texto: Ana Vercher / Madrid

Fotos: BRIPAC

La Brigada «Almogávares» VI de Para­caidistas ha desarrollado y liderado, del 11 al 22 de septiembre, el ejercicio «Lone Paratrooper». Se trata de una de sus prin­cipales maniobras anuales, en las que tam­bién han participado militares procedentes de ejércitos aliados y que han tenido como escenario el aeródromo militar de León. El objetivo de este ejercicio es mejorar el adiestramiento de las capacidades de in­ filtración paracaidista a gran altura —con empleo de oxígeno— y el intercambio de experiencias. En esta ocasión, han partici­pado más de 200 militares, tanto miembros de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil es­pañolas, como militares procedentes de Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos y Portugal.

Respecto a los efectivos españoles, han intervenido equipos operativos del Ejército de Tierra —Compañía de Reconocimiento Avanzado del Batallón de Cuartel General de la Brigada Paracaidista y personal del Mando de Operaciones Especiales—, así como de la Armada —Fuerza de Guerra Naval Especial—, del Ejército del Aire y del Espacio —Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo y Escuadrón de Zapadores Paracaidistas— y de la Guardia Civil —Servicio Aéreo de la Guardia Civil—. De igual modo, para dar forma al «Lone Paratrooper» se ha contado con diversas aeronaves: un T-23 (A400), un C-130H-30 Hércules —neerlandés— y tres T-21 (C-295).

OBJETIVO PRINCIPAL

«La finalidad de este ejercicio es entrenar saltos a gran altura utilizando oxígeno e intercambiar tácticas, técnicas y procedimientos con unidades colaboradoras», explica el sargento Silva, de la Oficina de Comunicación de la Brigada «Almogávares» VI de Paracaidistas. Concretamente, «se fomenta la capacidad de tándem en condiciones HAHO, se mejoran los procedimientos HALO-HAHO en condiciones de visibilidad limitada, se practican los procedimientos y técnicas de navegación/ infiltración, y se impulsa la interoperabilidad entre socios internacionales». Esto último es debido a que la participación de unidades de otros países permite mejorar los procedimientos, interactuando en experiencias y técnicas, probando y obteniendo nuevos conocimientos de los medios aéreos utilizados por las diferentes naciones participantes.

El objetivo es mejorar el adiestramiento
de las capacidades de infiltración
a gran altura

Respecto a la ejecución del ejercicio «Lone Paratrooper» de este año, «cabe destacar que ha sido un hito importante para la Brigada Paracaidista haber realizado por primera vez un lanzamiento en alta cota —con oxígeno— en un T-23 (A400)», sostiene el sargento.

HALO-HAHO

Los conocidos como procedimientos HALO-HAHO son tipos de lanzamiento en caída libre, utilizados mayoritariamente por las Fuerzas Armadas, que tienen como característica común la altura desde donde se lleva a cabo el salto. En este sentido, tanto en la técnica HALO (High Altitude-Low Opening, esto es, Gran Altitud-Baja Apertura) como en HAHO (High Altitude-High Opening, es decir, Gran Altitud-Alta Apertura) el salto se realiza a alturas considerables, llegando a alcanzar —o, incluso, superar— los 8.000 metros. La diferencia fundamental entre ambos procedimientos es que en el primero el paracaidista cae en caída libre durante largo tiempo antes de tirar de la anilla, a baja altura, mientras que en el segundo el paracaídas se abre apenas unos segundos después de separarse de la aeronave. Ambas técnicas se realizan en situaciones estratégicas dentro del ámbito militar, para aproximaciones e inserciones lejanas o tras líneas enemigas, transporte de equipamiento y suministros o, en ocasiones, en tándem —piloto más pasajero—. Este tipo de saltos requieren de una preparación muy exigente y constante, ya que conllevan una enorme dificultad.

La propia pericia del paracaidista y su dominio de las técnicas se complementan con equipamiento especial para superar otros obstáculos aparejados a esta clase de lanzamientos, como pueden ser la hipoxia o la hipotermia —debido a las características de la atmósfera a tal altitud—, por lo que frecuentemente se puede ver a los saltadores con, por ejemplo, equipos de oxígeno. Estas técnicas paracaidistas tienen sus orígenes en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en 1960, y fueron utilizadas por primera vez en un combate en la Guerra de Vietnam. No obstante, cabe destacar que la Brigada «Almogávares» VI de Paracaidistas es un referente en el ámbito militar internacional, ya que ha ido puliendo día a día las técnicas de navegación y los procedimientos requeridos para completar con éxito el salto y cumplir la misión.

Blog oficial del Ejército de Tierra