Entrevista a Azita Rafaat: ‘Las mujeres afganas nacen y mueren en silencio’

De la mano del fotografo Gervasio Sánchez y la periodista Mónica Bernabé, una exposición titulada ‘Mujeres. Afganistán’ (en el Centro Cultural Conde de Madrid, hasta el 27 de noviembre) nos recuerda que la vida de las mujeres en aquel país tiene muy poco valor. Discriminadas desde el nacimiento, educadas en la sumisión, destinadas a un matrimonio forzado, violadas y sometidas a todo tipo de violencia física y psicológica… Esa ha sido también la historia de Azita Rafaat, una afgana valiente que decidió alzar su voz contra la injusticia y cuyo testimonio ha acompañado varias visitas guiadas a esta exposición.

Entrevista a Azita Rafaat: 'Las mujeres afganas nacen y mueren en silencio'
Entrevista a Azita Rafaat: ‘Las mujeres afganas nacen y mueren en silencio’

 

¿Cuál es el propósito de su visita a España?

El propósito de mi viaje es compartir mi experiencia como política, como víctima de la violencia, como madre de cuatro hijas y también como activista. Además, ahora soy una refugiada que ha tenido que abandonar su país natal, ya que vivo en Suecia. Mi propósito es compartir toda esa experiencia con la sociedad española.

No todo el mundo conoce la situación que se vive en Afganistán ¿Podría contarnos cómo era su vida allí?

Yo crecí en una familia con estudios, pero, lamentablemente, a principios de los años noventa comenzó la guerra civil y fuimos obligados a regresar a nuestra localidad natal. Luego obtuve una beca para estudiar en la Universidad de Medicina, pero no pude continuar debido a la guerra y a las luchas de poder entre los diferentes grupos de muyahidines. Después empecé a trabajar como profesora en un colegio, pero entonces llegaron los talibanes. De repente me vi obligada a casarme con un hombre y mi vida dio un giro de 180 grados. En 10 años de matrimonio, padecí mucha violencia y vi mucha violencia. Traté de quitarme la vida en tres ocasiones, pero un buen día decidí convertirme en activista y levantar la voz para hablar en nombre de las mujeres afganas que nacen y mueren en silencio. Sobre todo, en las zonas rurales remotas, en las que a nadie le importan las mujeres.

«Para que hubiera un cambio positivo, la comunidad internacional debería prestar más atención a la realidad afgana»

¿Cómo reaccionó su familia ante la decisión de dedicarse a la política?

Llegué al Parlamento muy joven, con 27 años, pero en casa no cambió nada. Yo seguía compartiendo vivienda con la primera mujer de mi esposo y sus hijos. Él me dio permiso para presentarme a las elecciones, pero a cambio tuve que firmar un contrato en el que establecíamos un intercambio de los papeles tradicionales, de modo que yo pasaba a ser el sostén de la familia. Además, tenía que darle a mi marido una paga con dinero de mi bolsillo. Por lo tanto, en realidad compré mi libertad para poder trabajar como política. Sin embargo, eso fue solo el principio. Cuando empecé a denunciar la situación de inseguridad e injusticia que existe en Afganistán, me convertí en blanco de los insurgentes, que vinieron a mi casa, me dispararon, me enviaron una carta amenazándome… Al final, cuando el peligro se volvió contra mis hijas y ellas se convirtieron en el blanco, decidí dejar mi país.

«Siempre vimos al Ejército español como una gran ayuda que nos ofrecía estabilidad»

Ahora vive en Suecia, donde la vida es muy diferente a la de Afganistán. ¿Echa de menos, en cierto modo, su país?

A pesar de la situación de seguridad tan complicada que existe en Afganistán, yo tenía allí una vida y, además, servía a mis compatriotas. Cuando lo dejé todo para proteger a mis hijas, por supuesto que echaba de menos mi vida diaria. Ahora soy profesora de Educación Secundaria en un colegio de Suecia. Pero, como madre, ¿soy feliz por haber tomado esta decisión?, ¿feliz de que mis hijas estén a salvo en un sitio seguro, crezcan haciendo lo que quieren y puedan perseguir sus sueños? ¡Por supuesto que soy feliz!

Entrevista a Azita Rafaat: 'Las mujeres afganas nacen y mueren en silencio'
Entrevista a Azita Rafaat: ‘Las mujeres afganas nacen y mueren en silencio’

En esta exposición fotográfica aparecen muchas mujeres y niñas valientes. ¿Cree que habrá una solución en el futuro para los problemas de las mujeres en Afganistán?

Para que hubiera un cambio positivo, la comunidad internacional debería prestar más atención a la realidad afgana. Tenemos un Gobierno muy corrupto, la situación de seguridad es muy inestable y las promesas de los gobernantes no tienen valor. Quienes más sufren son las mujeres, ya que pierden a miembros de sus familias y, si viven en zonas de guerra, están expuestas a ser atacadas, violadas, lapidadas y, en general, a sufrir una gran violencia física. Por otra parte, están los asesinatos de honor (la semana pasada hubo 25 casos en todo el país), y esa es también una cuestión que afecta a los derechos humanos fundamentales. Si la comunidad internacional mantiene las mismas decisiones y las mismas políticas que en 2002, no podemos esperar ningún cambio.

El Ejército de Tierra español ha trabajado durante muchos años en Afganistán. ¿ha tenido usted alguna experiencia con los militares españoles?

Sí la he tenido, porque el Ejército español desplegó en mi provincia, Badghis. Por supuesto, teníamos una buena relación con ellos, aunque también presenté mis críticas en las conferencias celebradas entre los Ministerios de Defensa de Afganistán y España. Lamentablemente, tuvimos dos problemas. El primero, que los coroneles cambiaban cada seis meses y, con ellos, todo el personal. Para nosotros, eso suponía tener que empezar prácticamente de cero cada seis meses. El segundo problema surgió el último año, por la mala gestión de determinadas empresas afganas que prestaban servicio a los españoles, lo que me afectó a mí como representante política. En cualquier caso, siempre vimos al Ejército español como una gran ayuda que nos ofrecía estabilidad.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

«Deberíamos aprender del liderazgo de Escipión»

Santiago Posteguillo (valencia, 1967) es profesor de literatura y lengua inglesa en la universidad jaume I de Castellón y, al mismo tiempo, el exitoso autor de libros como Africanus: el hijo del cónsul, Las legiones malditas o Los asesinos del emperador. Sus trilogías sobre personajes del mundo clásico (Escipión, Trajano…) se leen y se venden, con gran éxito, en España y América Latina.

¿Cómo se lanza a la aventura de escribir novela histórica?
Siempre me gustó tanto la literatura como la historia. Siendo así es bastante lógico terminar en un género híbrido, el de la novela histórica, que me permite disfrutar al mismo tiempo de estas dos grandes pasiones.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.
Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

¿Pensó en algún momento que tendría tanto éxito? ¿Cómo le afecta en su vida diaria?
Albergaba la esperanza de poder publicar y vender algunos miles de ejemplares para que la editorial quisiera otra novela mía. Lo que nunca imaginé es que novelas como las de la trilogía de Escipión o las de la trilogía de Trajano llegaran a vender centenares de miles de ejemplares, y que además sería un autor leído tanto en España como en toda América Latina. Esto ha afectado, sin duda, a mi vida diaria: he de buscar formas para compaginar mi actividad como profesor con las promociones de las novelas, que implican muchos viajes. Además he de encontrar tiempo para los viajes de documentación, ya sea a Italia, Turquía o Rumanía. Y, en medio de toda esta vorágine, he de poder sentarme y escribir; y, lo más importante, reservar tiempo para la familia.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.
Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

¿Qué le aportan las civilizaciones clásicas como escenarios donde desarrollar sus tramas? ¿qué es totalmente histórico y qué no?
Somos descendientes de Grecia y Roma. Entender bien estas civilizaciones implica comprender mejor de dónde venimos y eso nos equipa para poder afrontar con más experiencia e inteligencia nuestro presente y nuestro futuro. En mis novelas, todos los grandes acontecimientos y personajes históricos son reales. Sin embargo, nadie tenía grabadoras en aquella época y los diálogos privados entre un emperador y su esposa, o entre dos legionarios antes de entrar en combate, o entre un gladiador y una gladiadora antes de que uno de los dos salga a la arena, no están recogidos en ningún sitio. Pero esos diálogos, esas escenas, existieron. El novelista histórico puede aquí añadirlos con su imaginación dotando de mucha más intensidad al relato histórico, humanizando a estos personajes, haciendo que los lectores se reconozcan en ellos, en sus crisis, en sus momentos de felicidad, en sus victorias y en sus fracasos.

«Nunca imaginé que vendería centenares de miles de ejemplares»

¿Con sus libros pretende algo más que el mero entretenimiento del lector?
Hay un debate entre los propios novelistas históricos sobre si una novela de este tipo ha de ser o no didáctica. En mi caso, el entretenimiento va por delante de todo, pero creo que divertir a la gente no está reñido con el rigor histórico.

¿Qué deberíamos aprender o extrapolar del mundo clásico a nuestra época?
La oratoria clásica, por ejemplo. La gente habla muy mal hoy día, ya sea en programas de televisión de dudosa calidad o en tertulias políticas. Incluso el nivel de los parlamentarios deja mucho que desear en general, aunque siempre hay excepciones. También podríamos recuperar el pensamiento crítico de filósofos y escritores del mundo clásico, de sabias y escritoras del mundo antiguo también —pues también las hubo, aunque sean menos conocidas, como Hipatia o Safo— y, desde luego, modelos de gobierno ejemplar como el de Trajano, o la inteligencia en el liderazgo de Escipión o Aníbal.

Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.
Entrevista a Santiago Posteguillo, escritor.

¿Qué trabajo de documentación realiza para cada novela?
Primero acudo a las fuentes primarias, es decir, los textos de los autores de la época que recreo. Luego, leo los estudios modernos, de los siglos XX y XXI, sobre los personajes que tendrá el nuevo relato. Como complemento, visito museos, yacimientos arqueológicos, acudo a festivales de recreación histórica y, por supuesto, visito parte de los emplazamientos donde se desarrollará la acción.

Actualmente, el mundo editorial es un negocio más. ¿Cómo cree que afecta esto a la calidad literaria y en qué forma determina al autor?
Yo escribo con total libertad. Selecciono al personaje o la historia que me interesa. Escribo la novela y luego la presento a la editorial. No acepto imposiciones sobre asuntos sobre los que escribir, pero, por supuesto, escucho lo que me dicen los editores o mi agente, porque tienen, con frecuencia, buenas ideas y mucha experiencia. Lo que hay que desterrar es la idea de que una obra muy comercial, un superventas, tiene que ser, por definición, mala literatura.

¿Tiene alguna relación con la institución militar?
Tengo amigos que están o han estado en el Ejército y que han participado en algunas de las misiones más complejas en las que ha participado España. Todos gente de principios, recta, seria.

¿Cómo valora la labor del Ejército?
Siento un profundo respeto y admiración por la intensa labor de defensa y humanitaria que el Ejército hace dentro y fuera de nuestras fronteras. Creo que cada vez son más los que comparten esta visión. Además, mi reciente visita a la Academia General Militar de Zaragoza me permitió confirmar su enorme grado de profesionalidad.

Blog oficial del Ejército de Tierra